jueves, 29 de enero de 2015

NIGHTCRAWLER (U.S.A., 2014)

* Precrítica de 'Nightcrawler' (U.S.A., 2014), de Dan Gilroy, con Jake Gyllenhaal, Bill Paxton y René Russo.-


Paradojas de la vida: cuanto más generalizado se hace el consenso acerca de lo pernicioso de determinados contenidos televisivos (esos que solemos agrupar en lo que comúnmente se denomina 'telebasura'), menos coto se pone a los mismos y mayor parece su pujanza y éxito de audiencia. ¿Condición humana, manipulación interesada, espíritu acomodaticio colectivo? Me temo que una pizca, mayor o menor, de cada ingrediente debe llevar la receta. En todo caso, el tema se presta, por lo jugoso, a su utilización cinematógrafica, y en él se centra la trama de 'Nightcrawler', una cinta que, firmada por el guionista Dan Gilroy, mezcla drama y suspense para contar la historia de cómo un choricete de poca monta llega a convertirse en suministrador de porquería televisiva al mejor postor (con los pingües beneficios que cabe esperar de tal condición...), gracias a su habilidad para moverse en lo más sucio y sórdido de la noche angelina. Premisa, sin duda alguna, de potencia más que sobrada, y a la que hay que esperar que Gilroy haya dado el aire dramático más adecuado.

Dando vida al protagonista nos encontramos con Jake Gyllenhaal, uno de esos actores ya consagrados y que exhibe como característica más destacable la de su versatilidad, ésa que le permite alternar papeles en superproducciones épicas y 'superheróicas', de corte marcadamente comercial (las que engordan la cartera...), con otros en cintas más pequeñas, de mayores pretensiones artísticas (las que engordan el prestigio...), dentro de las cuales siempre ha mostrado especial querencia (y prestaciones notables) por aquellas en las que ha tenido que afrontar personajes tortuosos y desequilibrados, registro este último en el que se mueve su Lou Bloom de 'Nightcrawler'. Encontrar, en ese contexto, alusiones al De Niro de 'Taxi Driver' significa poner el listón a gran altura, pero a Gyllenhaal no le faltan ni el atrevimiento ni la experiencia para medirse a ese referente. ¿Cómo salir de dudas al respecto? Estreno mañana, 30 de enero.

* Apuntes sobre el cine que viene LXXIV.-

lunes, 26 de enero de 2015

LAS OVEJAS NO PIERDEN EL TREN (ESPAÑA, 2015)

* Precrítica de 'Las ovejas no pierden el tren' (España, 2015), de Álvaro Fernández Armero, con Inma Cuesta y Raúl Arévalo.-


Tras varios años de 'exilio' en el medio televisivo (el mismo exilio que ha tenido que vivir buena parte de la profesión en este país, castigada por una crisis pavorosa), después de un prometedor comienzo en la pantalla grande, con títulos de corte comercial inequívoco, Álvaro Fernández Armero vuelve a asomar a las carteleras españolas con una comedia, 'Las ovejas no pierden el tren', que aspira a hacer buena carrera en la taquilla al calor del buen momento que, desde el punto de vista del favor del público, parece vivir un género que, en cualquier caso, siempre se ha contado entre aquellos que nuestro cine ha manejado con más frecuencia y desenvoltura (y, además, dato que no hay que perder de vista, cuenta con el potente respaldo financiero de las cadenas televisivas generalistas, que han visto en el mismo un nicho potencial de beneficio nada desdeñable). En ese sentido, la apuesta no parece excesivamente arriesgada, aunque tampoco es fácil garantizar buenos resultados, especialmente cuando no es ésta época del año en la que se suelan dar taquillazos espectaculares.

La cinta sitúa al frente de su reparto a una pareja protagonista, la formada por Inma Cuesta y Raúl Arévalo, que ya constituye un gancho más que notable; Arévalo es, a día de hoy, uno de los actores de referencia del panorama cinematográfico español, curtido tanto en cine como en televisión, y dotado de una vis cómica que lo emparenta (tiempo al tiempo...) con la estirpe de los más grandes del genero, y su partenaire, además de una belleza deslumbrante, ya sorprendió a propios y extraños con la frescura tremenda de su desempeño en la interesante 'Tres bodas de más'. Acompañados de un elenco de secundarios de gran nivel (nombres como los de Candela Peña, Alberto Sanjuán y Kiti Manver son toda una garantía), tendrán que dar soporte a una trama que juega a combinar sonrisas y reflexiones, muy en esa línea de 'comedia madura' a la que ha venido a dar carta de naturaleza en los últimos años el cine de Daniel Sánchez Arévalo, no siempre redondo en sus formulaciones y resoluciones dramáticas globales, pero chispeante e imaginativo a la hora de poner sobre el tapete personajes y situaciones puntuales. Si lo consigue, o no, se podrá comprobar a partir del próximo día 30.

* Apuntes sobre el cine que viene LXXIII.-

jueves, 22 de enero de 2015

CRASH (CANADÁ, 1996)

*Crítica de 'Crash' (Canadá, 1996), de David Cronenberg, con James Spader, Deborah Kara Unger y Elias Koteas.-


Pocos elementos personalizan tanto el cine de un autor con vocación de tal como una fijación temática. Pero se puede ser aún mucho más específico, y consagrar la obra a un objeto, concreto y determinado, que se convierte en leitmotiv de toda una filmografía. La cicatriz, como punto de confluencia entre la carne y el dolor, es el elemento icónico que dota de identidad a la producción cinematográfica de David Cronenberg, y, como tal, es la auténtica protagonista de 'Crash', esa pieza de culto (¿y cuál no ostenta tal condición en la lista de cintas del director canadiense...?) que, con una trama que, por mera irrelevancia, puede ser obviada sin temor a faltarle al respeto a la propuesta, y un envoltorio formal estilizado y premeditadamente gélido en todos los frentes (desde la iluminación y la música, hasta las interpretaciones de sus protagonistas), nos ofrece el retrato de un cuadro de personajes que, sometidos a un despliegue continuo de las más variadas parafilias sexuales —algo a lo que se ven empujados por una suerte de adicción irrefrenable—, terminan encontrando su punto álgido de satisfacción en las experiencias que simultanean el choque violento en un accidente de tráfico con la práctica sexual, en un tótum revolutum adrenalínico solo apto para mentes de retorcimiento extremo.

Un planteamiento tan al limite no deja margen para tibiezas valorativas, y solo permite al espectador posturas radicales: o la adhesión del que entra en el juego y, sin cuestionar sus inconsistencias, lo asume a carta cabal, pasando a formar parte de esa liturgia de amor, dolor, sexo y muerte a la que el 'pater' Cronenberg convoca a sus fieles (y disfrutándola consecuentemente); o el mosqueo, lógico y justificado, del que se siente totalmente descolocado ante un ceremonial que, amén de la poca consistencia argumental y lo muy atrabiliario de sus premisas argumentales, exhibe un batiburrillo de violencia y sexo con una pretenciosidad que lo acerca más a lo patético que a lo excitante. Y, en tal disyuntiva, aún estamos los que optamos por la tercera vía: admirar la belleza fría y distante de Deborah Kara Unger y obviar el resto; puede que no sea muy ortodoxa, pero es una salida. ¿La de ustedes, amigos/as lectores/as? Vean y opinen.

miércoles, 21 de enero de 2015

AUTÓMATA (ESPAÑA, 2015)

* Precrítica de 'Autómata' (España, 2015), de Gabe Ibáñez, con Antonio Banderas.-

Cada vez es más complicado encontrar una estrella hollywoodiense que se precie que no incursione, con mayor o menor frecuencia, en lides de dirección y/o producción. Y si bien el primer caso, el de la dirección, suele obedecer, en buena lógica, a motivaciones creativas, el segundo, el de la producción, se mueve en otras coordenadas, más diversas, pero todas ellas vinculadas, en cualquier caso, a la pretensión del intérprete de aprovechar la posición de control que le otorga su implicación económica en el proyecto para alcanzar otros objetivos, generalmente vinculados a una estrategia de carrera que se busca apuntalar, relanzar o reoreintar. Bajo esas premisas hemos de contemplar el tour de force en que Antonio Banderas se ha embarcado con 'Autómata', propuesta científico-futurista que firma el director Gabe Ibáñez, y que, con el protagonismo absoluto del malagueño, y tras su puesta de largo en el pasado festival de San Sebastián, llega este viernes a las pantallas españolas.

Si hemos de atenernos a las reacciones de crítica y público tras esa exhibición, no parece que el empeño de Banderas —inmerso, por cierto, en un despliegue promocional verdaderamente encomiable, omnipresente en todos los medios y soportes— vaya a verse recompensado con resultados muy halagüeños. O sea, que ni honra ni barcos. Y todo, al parecer, debido a que estamos ante una cinta que, sustentada en un diseño de producción poderoso y bien costeado (como corresponde a un proyecto con pretensiones comerciales elevadas, y que ha obtenido debido reconocimiento en sus nominaciones a los Goya), no exhibe idéntico potencial en materia de guión y desarrollo narrativo, de manera que un brillante andamiaje formal queda desprovisto de un entramado dramático a su mismo nivel. En ese punto, todo queda, pues, fiado al gancho que para la taquilla pueda suponer la presencia de un Antonio Banderas que, más allá de lo imponente de un aspecto físico poco acorde con el que muestra de forma habitual, tiene que cargar sobre sus espaldas todo el peso interpretativo de la cinta. Espaldas poderosas, sin duda alguna, pero habrá que ver si suficientes. Veremos...

* Apuntes sobre el cine que viene LXXII.-

lunes, 19 de enero de 2015

INTO THE WOODS (U.S.A., 2014)

* Precrítica de 'Into the woods' (U.S.A., 2014), de Rob Marshall, con Meryl Streep, Anna Kendrick y Chris Pine.-







A mí, personalmente, no me causa excesivo entusiasmo, pero no por ello puedo dejar de reconocer que el del musical es un género que, con los lógicos altibajos (que suelen afectar a todos ellos), goza habitualmente de buena salud cinematógrafica. Llega ahora a las pantallas españolas —se estrena el próximo 21 de enero— para confirmar ese diagnóstico, la enésima muestra: 'Into the woods', transposición al celuloide de un musical de amplia carrera (y enorme éxito) en las tablas teatrales (en lo que también constituye una dinámica muy extendida en el ámbito de los musicales, la de la ósmosis entre teatro y cine), de manera que cabe esperar una favorable acogida del público a esta versión fílmica que alterna, como es preceptivo, las piezas musicales de rigor con una trama basada en una curiosa mescolanza de los cuentos clásicos de los hermanos Grimm, 'tuneados' de acuerdo a las nuevas tendencias en la materia (es decir, estética tenebrosa y tono festoneado por apuntes de terror, en busca de un espectro de público más allá del estrictamente infantil).

¿Y algo más? Por supuesto que sí, faltaría… Un elenco de voces y rostros jóvenes con pujanza y buena presencia, representativo de esas generaciones que vienen (como siempre) empujando y buscando su sitio en ese Eldorado que sigue siendo la factoría de cine hollywoodiense, y, como guinda del pastel y señuelo máximo (basta con observar los cárteles del film para constatarlo), la reina, la diosa. Sí, ella. Meryl Streep, ese monstruo de la interpretación indesgastable cuya cota jamás baja por debajo de lo brillante, capaz con su sola presencia de elevar el nivel global de cualquier cinta, sea del género que sea, y poseedora de una clase y una versatilidad respecto a las cuales es difícil hallar parangón, no solo presente, sino incluso pasado (y habrá que ver si futuro). Una actriz que ya no compite en los terrenos de la fama y el reconocimiento coyunturales, sino que juega en otra liga, ésa que la confronta con la historia y la leyenda. Tengan por seguro que, más allá de cualesquiera otros valores que albergue la película, la sola presencia de la Streep ya justifica el precio de la entrada.

* Apuntes sobre el cine que viene LXXI.-


jueves, 15 de enero de 2015

ARDE MISSISSIPI (MISSISSIPI BURNING; U.S.A., 1988)

* Crítica (breve) de 'Arde Mississippi' ('Mississippi burning'; U.S.A., 1988), de Alan Parker, con Gene Hackman, Willem Dafoe y Frances McDormand.-









Efectismo, violencia gratuita, tremendismo. Quizá haya poco que objetar sobre la profusión de tales elementos en el cine de Alan Parker, pero eso no resta mérito a las virtudes (brío narrativo, intensidad) que adornan su obra. 'Arde Misissippi', crónica policiaca de la investigación llevada a cabo acerca de la desaparición y asesinato de tres activistas de los derechos civiles en un pequeño pueblo de ese Estado a mediados de los 60 (en plena ebullición de los movimientos en pro de la igualdad racial en Estados Unidos), constituye una muestra canónica del cine de Parker, con lo mejor y lo peor del mismo desplegado en una trama intensa y absorbente, que, con el fondo tremebundo que le proporciona la parafernalia racista, va evolucionando en un crescendo cuyo punto de inflexión viene marcado por el momento en que el trabajo policial 'cambia de estrategia' y entra en una dinámica que, en aras de la eficacia, sacrifica el respeto a normas y principios (poniendo con ello sobre el tapete un debate que, como podemos ver en estos días, es tan viejo como la existencia humana). Otro elemento destacable es el duelo interpretativo que, en la mejor tradición de las buddie movies canónicas,se establece entre los dos integrantes de la pareja protagonista, Willem Dafoe y Gene Hackman, exponentes de dos visiones del mundo bien diferentes, en posturas cuya antítesis resulta argumentalmente muy fecunda (además de ofrecer trabajos en su línea de solvencia habitual), y la subtrama ¿amorosa? que se articula en torno a la relación entre el agente Anderson (Hackman) y la esposa del ayudante del sheriff (una fascinante Frances McDormand), tan sutil como amarga. Más allá de sus excesos, dos horas de cine palomitero de buen nivel, altamente disfrutable.


miércoles, 14 de enero de 2015

HÉCTOR Y EL SECRETO DE LA FELICIDAD (HECTOR AND THE SEARCH FOR HAPPINESS; GRAN BRETAÑA, 2014)

* Precrítica de 'Héctor y el secreto de la felicidad' ('Hector and the search for happiness; Gran Bretaña, 2014), de Peter Chelsom, con Simon Pegg, Rosamund Pike y Toni Collette.-


'Amèlie' no inventó el cine 'buenrollista', pero no cabe ninguna duda de que constituyó un hito muy señalado a la hora de convertirlo en una corriente con carta de naturaleza propia y marcó, con su descomunal éxito, un camino por el que, claro estaba, transitaría un buen puñado de películas a lo largo de años sucesivos. Y, efectivamente, así ha sucedido, de manera que no dejan de llegar a la cartelera, con cierta regularidad, propuestas que se mueven en esa línea de cine que da primacía a un discurso amable, con dosis variables de ternura, onirismo y fantasía y que, lejos de cualquier pretensión de explicar el sentido global del mundo y la existencia, se dan por satisfechas con proporcionar a su público un ratito de evasión dulce y complaciente (que tampoco es mala receta de vez en cuando, supongo...).

Bajo tales coordenadas llega a la cartelera un film como 'Héctor y el secreto de la felicidad', cinta de producción multinacional y basada en una novela de François Lelord, que, con un reparto ciertamente interesante, en el que se da cita un buen puñado de lo más granado del cine que se mueve en los aledaños de Hollywood (desde Toni Collette hasta Jean Reno, pasando por Rosamund Pike o Stellan Skarsgard), tiene como buque insignia actoral al cómico británico Simon Pegg, intérprete de dotes bien acreditadas para el género, pero que, quizá, no ostenta galones de suficiente entidad como para tirar, más allá de su Gran Bretaña natal, de un público masivo entre el cual aún no exhibe rango de superestrella. En cualquier caso, una de esas propuestas que, como los huevos sorpresa, puede dar pie a las más dispares valoraciones, a lo largo de ese arco que se extiende entre lo encantador y lo empalagoso. Habrá que ver...

* Apuntes sobre el cine que viene LXX.-

martes, 13 de enero de 2015

SIEMPRE ALICE (STILL ALICE; U.S.A., 2014)

* Precrítica de 'Siempre Alice' ('Still Alice'; U.S.A., 2014), de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, con Julianne Moore.-

Hagamos un simple juego de suma aritmética sencilla: Alzheimer más Julianne Moore, igual a ... Efectivamente, amigos/as lectores/as, han acertado; el resultado es Óscar, sin duda alguna. Y es que, aunque la Academia de Hollywood asesta, a veces, alguna sorpresa morrocotuda en su reparto  anual de premios, no parece que vaya a ser en el de mejor actriz protagonista el apartado en el que se vaya a dar tal circunstancia. También me barrunto que no necesita mayores credenciales esta adaptación de la novela superventas de Lisa Genova para convertirse en un buen éxito de taquilla, aun cuando también cuenta con algunos secundarios que no andan carentes de gancho comercial (es el caso de Alec Baldwin o Kristen Stewart), de manera que no ha de ser la falta de tirón de su pareja de directores (de carrera algo anémica) la que haya de lastrar su carrera.

Por lo demás, y en cuanto a los valores estrictamente cinematográficos de la propuesta, habrá que ser cautos. Las referencias provenientes de la crítica asistente al Festival de Toronto (en el cual la cinta fue presentada) se dividen entre las reseñas que hablan de hechuras televisivas y excesos lacrimógenos que solo se salvan gracias a la altura de vuelo que imprime a la propuesta el trabajo de la Moore, y las que hacen alusión a un esfuerzo importante de contención y discreción destinado, precisamente, a embridar un planteamiento dramático que se presta con especial facilidad a dejarse caer en los brazos del patetismo sentimentaloide. Como siempre, aquello del viejo dicho de que nada es verdad ni es mentira, de manera que solo habrá una forma de salir de dudas, que es acudiendo a la sala cinematógrafica más cercana en la que se proyecte a partir del próximo 16 de enero. Y ya veremos...

* Apuntes sobre el cine que viene LXIX.-

lunes, 12 de enero de 2015

LA TEORÍA DEL TODO (THE THEORY OF EVERYTHING; GRAN BRETAÑA, 2014)

* Precrítica de 'La teoría del todo' ('The theory of everything'; Gran Bretaña, 2014), de James Marsh, con Eddie Redmayne y Felicity Jones).-


El motivo por el que suelo albergar serios prejuicios ante los films biográficos es mi sospecha (generalmente, fundada —dicho sea sin falsa modestia...—) de que los mismos subordinan las exigencias de un buen desarrollo narrativo a un pretensión de fidelidad que, al parecer, suele ser el tamiz a través del cual se filtrará el juicio de valor que haya de merecer la propuesta (algo que no termino de entender cuando nos movemos en el terreno del cine de ficción, y no del documental). Si a tal prejuicio se suma el que albergo hacia los films cuyo personaje protagonista presenta como rasgo más destacado el de padecer una discapacidad física o síquica (algo que suele lastrar inevitablemente la construcción dramática del mismo), resultará perfectamente comprensible que no sea 'La teoría del todo', cinta biográfica dedicada a la figura del conocidísimo físico británico Stephen Hawking, una de esas pelis por cuyo estreno ande suspirando.

No obstante todo lo anterior, y dado que el/la amigo/a lector/a no tiene por qué compartir tanto prejuicio, también es de justicia señalar que 'La teoría del todo', avalada por toda una catarata de nominaciones y premios en el torbellino 'pre-Oscar' que se desata al otro lado del charco por estas fechas, también esgrime credenciales de interés: un trabajo de dirección artística en línea con los exquisiteces que suele exhibir en la materia el cine británico, o una caracterización de su protagonista, Eddie Redmayne (joven promesa a la que buena parte de la crítica aclama como futura e inminente superestrella), que hace complicado averiguar si estamos ante el actor o ante el personaje real al que encarna, tal es el sorprendente grado de parecido que exhiben. Estrenada en Estados Unidos el pasado mes de noviembre, del resto de bondades se podrá dar rendida cuenta a partir del próximo 16 de enero, fecha de su estreno aquí.

* Apuntes sobre el cine que viene LXVIII.-
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