lunes, 27 de julio de 2015

LORE (ALEMANIA-AUSTRALIA, 2012)

* Crítica de 'Lore' (Alemania-Australia, 2012), de Cate Shortland, con Saskia Rosendahl.-


No hay suceso histórico de gran calado —de ésos a los que la Historia, con mayúsculas, dedica tiempo y espacio ilimitados— sobre el cual no quepa proyectar, a modo de reverso de 'perfil bajo' respecto a la que se proyecta sobre sus grandes personajes, una mirada centrada en sus protagonistas anónimos, ésos cuyos nombres no recogen los manuales ni los archivos, pero que los vivieron, sufrieron y, colectivamente, los definieron y conformaron. Esa mirada, y el relato que deriva de la misma, es lo que nos ofrece 'Lore', una coproducción germano-australiana dirigida por Cate Shortland, que, a través de la historia de la huida de la protagonista cuyo nombre da título a la película (acompañada de sus cuatro hermanos menores), nos permite asistir a un episodio representativo de la descomposición del nazismo en los estertores de la Segunda Guerra Mundial, en lo que vendría a ser, por calificarlo de alguna manera, ese reverso —al que se aludía al principio— de una cinta como 'El hundimiento', de Olivier Hirschbiegel.



En todo caso, 'Lore' no solo se aleja del film de Hirschbiegel por esa cuestión de enfoque histórico a la que arriba hacía mención, sino que también lo hace en cuestiones más sustanciales desde el punto de vista cinematográfico, relacionadas con su puesta en escena y su pulso dramático, que inciden de manera especial en los procesos interiores, y corrientes subyacentes, de sus acontecimientos y personajes, trazando un relato en el que prima, por encima de todo, la contención como expresión de una angustia soterrada, la que deriva de unas vivencias, las que han de soportar el grupo de niños/as que protagonizan la historia, en las que hay cabida para todos los horrores (hambre, miseria, desolación, muerte) que cabe esperar de un contexto en el que la condición humana se ha degradado hasta hacer aflorar los sentimientos más espúreos y las manifestaciones más ruines de la misma. La propuesta de Shortland no se ceba morbosamente en una explicitud exagerada acerca de tales maldades, pero tampoco escatima ni hurta la contemplación puntual de sus resultantes (difícilmente eludibles, por otro lado, si se quiere mantener un mínimo hálito de verismo en una trama como ésta, cuyo campo de desarrollo —plasmado casi íntegramente en escenarios naturales— es el de un territorio arrasado).

'Lore' viene a reflejar, en suma, una suerte de viaje de doble sentido inverso; mientras que el viaje 'físico', el que realizan sobre esa Alemania desolada y dividida en busca de un refugio familiar (la casa de su abuela en Hamburgo) los/as cinco niños/as que forman el núcleo central de personajes (al que se sumará, a modo de inserción, si bien con un papel trascendental, Thomas, un sexto elemento determinante en la evolución de los acontecimientos de la trama), es un recorrido de vuelta, que denota el fin de una época (y un régimen), el viaje 'interior', el de su personaje principal, Hannelore Dressler (excelentemente interpretado por una magnífica y sorprendente Saskia Rosendahl), no deja de ser el típico viaje iniciático de la preadolescente que empieza a despertar a una serie de anhelos e impulsos vitales, así como a la caída y ruptura de certezas que hasta ese momento habían sido inconmovibles, si bien, en este caso, todos esos procesos se ven tremendamente condicionados por una realidad circundante que hace que el dolor y el desgarro se proyecten sobre ellos hasta desnaturalizarlos y privarles del sentido lógico y ordinario que, en el marco de una existencia no sometida a un contexto tan trágico, podrían llegar a tener.

Relato duro y desesperanzador, 'Lore' se asienta en la tradición del mejor cine de hondo calado humano, ése que no está destinado a llenar las plateas ni a complacer públicos en busca de divertimentos livianos (perfectamente legítimos, por otro lado, como opción de ocio), sino a inducir reflexiones y despertar los sentimientos más incómodos del espectador, ésos que le obligan a encararse con lo más pérfido de su condición; y, como propuesta de calidad que es, lo hace a través de una trama de impacto y una puesta en imágenes a la que no le falta un aliento lírico intenso, pese a desarrollarse en un escenario poco propicio para ello. Quizá nunca hubo peores tiempos para la lírica que aquellos, y nunca está de más recordarlo...

Calificación: 8 / 10.-

En la imagen; Saskia Rosendahl, en una escena de la película.- Cortesía de Karma Films.- 
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