lunes, 2 de febrero de 2015

BABADOOK (THE BABADOOK; AUSTRALIA, 2014)

* Crítica de 'Babadook' ('The Babadook'; Australia, 2014), de Jennifer Kent, con Essie Davis y Noah Wiseman.- 


Es el sino de todo film de género: dosificar en su justa medida la fidelidad a las constantes identificativas del mismo (sin la cual estaría traicionando su esencia) con la originalidad y la aportación de elementos, formales o temáticos, novedosos (a falta de ella, nos hallamos ante un producto perfectamente prescindible). En ese sentido, y como tal cinta de terror que es, 'The Babadook',  producción australiana firmada por la debutante Jennifer Kent, y recientemente estrenada en España, tras un afortunado paso por el festival de Sitges, se mueve con soltura entre ambos requerimientos, y a los dos atiende de manera solvente.

Desde la perspectiva del cine de terror más clásico, o convencional, 'Babadook' nos muestra, con una contención formal y una cadencia tranquila dignas de estima, la enésima muestra de la historia de apariciones sobrenaturales con tintes posesivos, desarrollada en un contexto familiar simple y complejo a la vez (solo dos personajes, madre e hijo, pero sometidos a la tensión generada por circunstancias muy particulares), que ya hemos visto en multitud de ocasiones. Contemplada desde esa perspectiva, y confrontada con esos referentes a los que es ineludible acudir —'El exorcista', 'Los otros’' o 'Poltergeist', cintas míticas del género de las que bebe con profusión, pero sin abuso—, 'Babadook' constituye una experiencia grata para amantes del susto cinematógrafico sin mayores exigencias.

Pero hay una segunda lectura, que es la que dota de mayor profundidad a la propuesta y la eleva (a mera voluntad del espectador) a un estrato diferente; es la que nos lleva a ver 'Babadook' como el retrato de un proceso de degeneración mental motivado por una acumulación de factores, confluyentes en su personaje protagonista (Melisa, la madre, interpretada por la actriz australiana Essie Davis, sometida a una batería inmisericorde de primeros planos, que salva con eficiencia notable; muy bien secundada, además, por Noah Wiseman, un crío de expresividad increíble), y en el contexto del cual la trama 'monstruosa' no pasa de ser más que un factor desencadenante, importante, por supuesto, pero no exclusivo, y hace que un film destinado a pasar, a priori, sin más pena ni gloria por el tráfago semanal de los multisalas al uso, gane, aun sin pretenciosidad alguna, en consistencia y trascendencia, además de emparentarse —salvando las distancias— con el ilustre precedente que constituye, en ese terreno, esa obra señera que es ‘El resplandor’.

Ya sea por la una, ya sea por la otra, ambas líneas de interpretación ofrecen suficiente atractivo para un espectro de público lo suficientemente amplio, y hacen que ‘The Babadook’ se nos presente, aun sin ser ninguna obra maestra, como una propuesta de lo más recomendable. Recomendada, pues, queda...


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