lunes, 26 de enero de 2015

LAS OVEJAS NO PIERDEN EL TREN (ESPAÑA, 2015)

* Precrítica de 'Las ovejas no pierden el tren' (España, 2015), de Álvaro Fernández Armero, con Inma Cuesta y Raúl Arévalo.-


Tras varios años de 'exilio' en el medio televisivo (el mismo exilio que ha tenido que vivir buena parte de la profesión en este país, castigada por una crisis pavorosa), después de un prometedor comienzo en la pantalla grande, con títulos de corte comercial inequívoco, Álvaro Fernández Armero vuelve a asomar a las carteleras españolas con una comedia, 'Las ovejas no pierden el tren', que aspira a hacer buena carrera en la taquilla al calor del buen momento que, desde el punto de vista del favor del público, parece vivir un género que, en cualquier caso, siempre se ha contado entre aquellos que nuestro cine ha manejado con más frecuencia y desenvoltura (y, además, dato que no hay que perder de vista, cuenta con el potente respaldo financiero de las cadenas televisivas generalistas, que han visto en el mismo un nicho potencial de beneficio nada desdeñable). En ese sentido, la apuesta no parece excesivamente arriesgada, aunque tampoco es fácil garantizar buenos resultados, especialmente cuando no es ésta época del año en la que se suelan dar taquillazos espectaculares.

La cinta sitúa al frente de su reparto a una pareja protagonista, la formada por Inma Cuesta y Raúl Arévalo, que ya constituye un gancho más que notable; Arévalo es, a día de hoy, uno de los actores de referencia del panorama cinematográfico español, curtido tanto en cine como en televisión, y dotado de una vis cómica que lo emparenta (tiempo al tiempo...) con la estirpe de los más grandes del genero, y su partenaire, además de una belleza deslumbrante, ya sorprendió a propios y extraños con la frescura tremenda de su desempeño en la interesante 'Tres bodas de más'. Acompañados de un elenco de secundarios de gran nivel (nombres como los de Candela Peña, Alberto Sanjuán y Kiti Manver son toda una garantía), tendrán que dar soporte a una trama que juega a combinar sonrisas y reflexiones, muy en esa línea de 'comedia madura' a la que ha venido a dar carta de naturaleza en los últimos años el cine de Daniel Sánchez Arévalo, no siempre redondo en sus formulaciones y resoluciones dramáticas globales, pero chispeante e imaginativo a la hora de poner sobre el tapete personajes y situaciones puntuales. Si lo consigue, o no, se podrá comprobar a partir del próximo día 30.

* Apuntes sobre el cine que viene LXXIII.-

1 comentario:

39escalones dijo...

Amigo Manuel, las posibilidades, en mi caso, de ver esto, se reducen al 0 %. No es este el modelo que me gusta para el cine español (el efecto emulación, sobre todo, de productos extranjeros que ya son un fracaso en sí mismos, o peor, la traslación al metraje del cine de la fórmula del capítulo de una vulgar serie televisiva española), ni tampoco el hecho de que las televisiones sustenten el cine por obligación (no es ya que aspiren a suculentos beneficios; es que en España, por ley, están obligados a invertir en cine, y en su publicidad hacen de la necesidad virtud, o más bien de la obligatoriedad interés por la "cultura"), productos planos e inofensivos como "El Niño" y tal, con actores de la tele, o carambolas como "La isla mínima" (con todas mis reservas), que salen una entre ciento.

Raúl Arévalo me gusta, pero creo que como actor será lo que será por sus papeles dramáticos, y no por los cómicos, sencillamente porque en España hemos olvidado cómo se hacen comedias inteligentes, fuera de la guerra de sexos, el caca-culo-pedo-pis, los estereotipos sexuales, los Torrentes y demás bazofias patrias. Ni Sánchez Arévalo, el sobrevaloradísimo (generalmente por las teles que pagan sus películas) director de productos inocuos como "Primos" o de bodrios como "La gran familia española".

Prefiero como modelos "Magical girl", "Stockholm", "Gente en sitios", "Loreak"... Por ahí es por donde debe venir, creativamente, lo mejor de nuestro cine en el futuro.

Qué ancho me he quedado...
Abrazos

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