jueves, 12 de junio de 2014

Carnicerías

Aunque nunca fue esa su intención manifiesta, he de reconocer que este blog, dadas las querencias personales de su 'facedor', tiene una acusada tendencia hacia el tratamiento de temas relacionados con cierto cine 'gafapasteril', que, en consecuencia, se prestan poco a frivolidades y ligerezas; lo cual me lleva a concluir que no está de más el que, de vez en cuando, y sin abusar, se le dediquen unas líneas a algún tema de calado más lúdico y liviano. Vayamos, pues, a ello...

Una conocida revista especializada (Fotogramas) publica, en su número de este mes de junio, una pequeña nota dando cuenta de la celebración del 25º aniversario del estreno de 'Cuando Harry encontró a Sally', que dio pie a que se reuniera de nuevo, mucho tiempo después del descomunal éxito de la peli, su pareja protagonista, Meg Ryan y Billy Crystal. Y lo ilustra con una fotografía que, aunque de un formato minúsculo, permite vislumbrar el rostro de ambos. ¿Qué es lo que vemos? El espanto, el horror, una imagen más cercana al universo de 'The Walking Dead' que a lo que debiera ser (como suele en el caso en el común de los mortales...) el espejo de lo madurado y vivido (y si creen que exagero, busquen la imagen y juzguen ustedes mismos).

Debe ser duro desenvolverse en una industria de altísimo nivel de exigencia en lo relativo a la apariencia física, y que, en consonancia con tales requerimientos, tiende a arrinconar, sin misericordia alguna, y muy especialmente en el caso de las mujeres, a todo espécimen que supere la barrera de la cuarentena. Partiendo de tal premisa, puedo entender que, en el intento por no caer del tren, las estrellas 'jolibudienses' se sometan a las salvajadas quirúrgicas más descabelladas, en una lucha a cuchillo por ganarle la partida a ese jugador implacable que es el paso del tiempo (y, si no por ganársela, sí al menos por no verse arrollados al perderla...). Pero, a la vista de los resultados, no entiendo esa insistencia en una práctica que, por lo general, acaba dejando a sus acólitos bastante peor de lo que estaban antes de someterse a ella (yo, al menos, soy incapaz de recordar un solo caso en que la cirugía facial haya obrado el milagro de mejorar el rostro del personaje sometido a ella).

Carnicerías. A eso es a lo que se ha sometido gente como Nicole Kidman, una actriz con un rostro bastante hermoso y a la que el bótox (a cuyas generosas dosis ya empezó a someterse sin siquiera haber alcanzado la fatídica cifra de los 40...) ha privado de la mínima expresividad facial exigible a una actriz. O Robert Redford, otrora uno de los hombres más guapos del cine usamericano, al que su (vano, por lo demás) empeño en neutralizar los efectos que, en forma de intensas y numerosas arrugas, el tiempo había ejercido sobre su cara, ha convertido en un patético ejemplo de cómo es más fácil perder el sentido común (y la simetría del óvalo...) que recuperar la juventud perdida. O los ya mencionados al principio de esta reseña, y tantos y tantos más, cuya relación en detalle podría emborronar páginas en cantidades industriales, tal es la extensión de un fenómeno que, cómo no, ya empieza a manifestarse en otros ámbitos, profesionales y territoriales (y omito nombres, para que sean ustedes, amigos lectores, los que se diviertan con el socorrido juego de hacer sus propias listas).

¿Se ven ellos y ellas mejor así? ¿Los ve alguien mejor así? ¿O debería pedir cita urgentemente a mi oculista de cabecera? Que nunca se sabe...

7 comentarios:

Sol Elarien dijo...

Cuando era pequeña y ponía un mal gesto siempre llegaba un mayor que me decía que qué pasaría si me "daba un aire" y me quedaba con esa cara. Eso es lo que se consigue a base de cirugías plásticas: muecas fijas en lugar de expresión, rasgos esqueletizados donde debería haber vida y tensión en vez de la serenidad que suele llegar con la edad. Algo falla a la hora de plantearse esta profesión, hay que saber cuando "jubilarse" y conviene hacerlo antes de resultar patético.
Besos.

39escalones dijo...

Auténticos engendros plastificados que son resultado de un desmedido y erróneo concepto de la belleza y de la forma de entender la exposición al público. Y, además, toda una metáfora de lo que le ocurre a este mundo, más que nunca sometido a la tiranía de la imagen.
Dicho sea de paso, nada en la película justifica para mí el bombo que tuvo en su día, ni la resistencia, ya menguante, a lo largo de los años. Debo reconocer, sin embargo, mis simpatías por Crystal. Por la Ryan, nada de nada.
Abrazos

Izas dijo...

Muy buenas, Manuel. Me alegra mucho ver que vuelves a escribir. Sobre tu post y tus cuestiones finales, sin duda responderé que, aunque puedo comprender perfectamente el bajón que producen los daños del tiempo en nuestros rostros (y en todo el conjunto, pardiez), me produce escalofríos ver los resultados de las intervenciones a las que se somete la mayoría de los "jolibudienses". Se supone que todos ellos pueden permitirse pagar a un buen cirujano, y sin embargo se ve cada adefesio, que la conclusión que saco es que no se ha inventado aún el milagro.
Por cierto, echo en falta en esta entrada tuya la foto de Meg Ryan y Billy Cristal a la que aludes, quiero verla!
Un abrazo, compa.

Izas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Sí, querido Manuel, esa fotografía es impresionante y a mí más bien me produjo tristeza. Yo sí que comparto querencia por esa película, Cuando Harry encontró a Sally. De hecho vuelvo a verla de vez en cuando. Creo que la nueva comedia romántica en Hollywood empezó con esta película, fue inaugural junto a Hechizo de luna. Y un género que sigue vivo y evolucionando (donde también hay mucha paja, sí, como en todos los géneros).

Me encantan estos temas frívolos, querido mío, ja, ja, ja... (al final no lo son tanto... es una lucha contra el tiempo..., la eterna fuente de la juventud se sigue buscando).

Besos
Hildy

Daniel Frasesparafacebook dijo...

Es una lástima que las personas quieran borrar sus expresiones faciales, sólo por el hecho de seguir "brillando en sociedad". Sin embargo no se dan cuenta a lo que se someten. Lamentablemente la idea de la de vivir eternamente bellas o guapos nubla la vista de las personas, esperemos que estos tratamientos pasen de moda pronto.
Saludos

V dijo...

No he visto la foto.....pero si vi a Goldie Hawn en la alfombra de los oscars de este año....y es el vivo ejemplo de que la vida imita al arte: nunca llegue a sospechar que veria en vivo la profecia de "la muerte os sienta tan bien". Un saludo

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