miércoles, 11 de diciembre de 2013

Don Jon (U.S.A., 2013)

* Crítica de Don Jon (U.S.A., 2013), de Joseph Gordon-Levitt, con Joseph Gordon-Levitt, Scarlett Johansson y Julianne Moore.-

* Ésta va dedicada a mi amigo Miguel Ángel (lo prometido es deuda...)

SINOPSIS ARGUMENTAL.- Jon (Joseph Gordon-Levitt) es un chico metódico y ordenado: su familia, su trabajo, su gimnasio, su iglesia, sus amigos,  sus ligues y... sus pelis porno. Su ordenador portátil le procura un suministro continuo de 'material', que consume compulsiva y sistemáticamente, pese a tratarse de un 'matador' por cuya pulcra cama desfila un sinfín de chicas despampanantes. Hasta que aparece Barbara (Scarlett Johannson), estricta y entregada, que va a intentar hacerle sacrificar su más querido hábito en el altar de lo que Jon parece haber descubierto por primera vez, eso que se suele llamar amor. En ese mismo altar, Jon adquiere con su novia el compromiso de estudiar para labrarse un porvenir algo más venturoso que el que parece augurarle su trabajo de camarero, y será en esas clases donde conozca a Esther (Julianne Moore), la antítesis de su novia, una mujer cuyo perfil se sitúa muy lejos de las coordenadas bajo las cuales Jon ha valorado siempre a las mujeres. Encuentros y desencuentros marcan, a partir de ese momento, los avatares afectivos de nuestro protagonista.

EN UN PÁRRAFO (O DOS).- Jugando con un dibujo de personaje protagonista basado en un esquema de narración ágil e ingenioso, si bien repetitivo hasta lo machacón, y su sometimiento a contraste con dos antagonistas femeninas situadas en las antípodas una de la otra, Joseph Gordon-Levitt entrega una ópera prima en la cual asume todo el peso del proyecto (no sólo actoral: también es responsable del guión) y está a punto de lograr que su formulación del eterno leit-motiv del triángulo amoroso se salga de los cauces trillados, gracias a las peculiaridades de su personaje, una creación bien perfilada inicialmente gracias a sus detalles accesorios, pero cuya 'redención' definitiva casa poco con su perfil previo. ¿No hubiera sido preferible mantener la audacia hasta el punto final...?

EN SU HABER.- 1, la frescura y liviandad del humor con que Gordon-Levitt, tanto a través de la estructura escrita como de su trabajo de interpretación, construye a su Don Jon, un personaje cuyas neuras y rutinas, sin hacérsenos entrañables, sí que llegan a resultarnos simpáticas; y 2, la familia del protagonista, uno de sus 'anclajes emocionales', y que se convierte en un elemento humorístico muy logrado: atrabiliarios y excesivos, cada cual a su manera, su aparición en la trama siempre genera la expectativa de que algo inesperado va a suceder. Y sucede.

EN SU DEBE.- La manera en que su resolución traiciona el espíritu de su protagonista: entra dentro de una lógica de crecimiento y maduración personales el que éste evolucione, cambie y se adapte a sus circunstancias y vivencias, pero algunos, sin ninguna duda, hubiéramos preferido que ese arco de evolución hubiera sido menos amplio (y, por que no decirlo, más coherente). Opciones, al fin y a la postre.

UNA SECUENCIA.- Cualquiera de las reuniones familiares (todas iguales, todas diferentes) ofrece un punto de humor perturbado suficiente para generar expectativa. Lo mejor de la cinta.

CALIFICACIÓN: 6 / 10.
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