domingo, 10 de noviembre de 2013

Tres mujeres (3 women; U.S.A., 1977)

· Crítica de Tres mujeres (3 women; U.S.A., 1977), de Robert Altman, con Shelley Duvall, Sissy Spacek y Janice Rule.-


DE QUÉ VA (SINOPSIS ARGUMENTAL).- La joven Pinky Rose (Sissy Spaceck) ingresa como monitora en una clínica talasoterápica para ancianos, y es colocada por la responsable de servicio bajo la tutela de la más rodada Millie Lamoureaux (Shelley Duvall). Lo que comienza siendo una relación estrictamente laboral va tornándose en algo más profundo en el plano personal, cuando Pinky, aprovechando la marcha de la compañera de apartamento de Millie, e impulsada por la fascinación que siente por ella, se instala en su vivienda para compartirla. Es Millie —fantasiosa, petulante, habladora incansable y generalmente ignorada por todas las personas de su entorno— la que empieza marcando las pautas de la convivencia, basándose en su ascendiente sobre una sumisa, pacata y un tanto ingenua, casi infantiloide, Pinky, que también se muestra abducida por la extraña personalidad —plasmada en una obra artística críptica e hipnotizante— de Willie (Janice Rule), una mujer callada y misteriosa, dueña, junto a su compañero sentimental, Edgard, del apartamento que ocupan Millie y Pinky. Un episodio de impacto viene a romper el marco de una convivencia no siempre fácil entre estas mujeres, y subvierte las pautas de una relación en la que, a partir de ese momento, se invierten los roles de dominio y sumisión para dar pie a una nueva situación, en la que solo hay margen para lo atrabiliario y lo imprevisible.

EN UN PÁRRAFO (O DOS...).- Director de larga e irregular carrera, Robert Altman escribió y dirigió en los inicios de la misma, allá por los setenta del pasado siglo, varios títulos que le otorgaron un prestigio cinéfilo tan merecido como intenso; y, entre ellos, sobresale este relato morboso y extraño, 'Tres mujeres', una cinta en la que la premisa argumental y el desarrollo de la trama, aun moviéndose en márgenes relativamente convencionales, ceden su prevalencia a la captación de una atmósfera de incertidumbre insana y un tanto lunática, la que marca la personalidad de sus protagonistas, esas tres mujeres que exhiben un comportamiento que, bajo la máscara de la cotidianidad, esconde una carga profunda de desequilibrio, un continuo moverse en el borde que separa lo racional de lo desquiciado, hasta generar en el espectador una sensación continua de desazón y desconcierto, que ni siquiera un final que cuesta calificar como previsible (aunque quizá sea el único que puede otorgar coherencia al desarrollo previo) apacigua. Cine para salir después a la calle y no pararte a darle fuego a la primera chica que se te acerque con un cigarrillo apagado...

EN SU HABER.- 1, el sabio uso de los elementos formales con que Altman realza los matices más desasogantes de su propuesta: encuadres que juegan con imágenes especulares que rompen el plano-contraplano en diálogos directos, ubicación de una cámara que juega al ojo-espía siguiendo a las protagonistas a distancia, o una banda sonora, a cargo de Gerald Busby, que oscila entre lo inquietante y lo irritante; todo un catálogo de 'componentes' al servicio del 'malestar' del espectador; 2, la naturalidad con que el guión de Altman despliega la 'inversión' de roles entre los dos personajes principales, en una vuelta de tuerca que impulsa a la cinta a un sostenimiento permanente de la tensión dramática; y 3, la interpretación de una Sissy Spaceck que, si bien no acaparó los premios y reconocimientos que sí se llevó una también inspiradísima (y amarillísima) Shelley Duvall, dota a su personaje (más complicado, dado su arco de desarrollo) de un punto de desquiciamiento e imprevisibilidad admirables.

EN SU DEBE.- El punto de indefinición, esa 'tierra de nadie' narrativa, en que se mueve el personaje de la 'tercera en discordia', Willie, una mujer que, a falta de palabras, se expresa con sus pinturas, pero que no llega a conseguir un peso dramático suficiente como para poder considerarse un componente de influencia decidida en la trama principal. Es una opción arriesgada, y su resultado no llega a alcanzar el punto de tensión que el clima de la historia reclama.

UN PLANO (O VARIOS...).- Cualquiera de aquellos generales en que vemos el coche de Millie y, atrapado por la parte inferior de la puerta del lado de la conductora, un trozo del bajo de su falda. Imposible definir mejor el carácter de un personaje con un detalle más aparentemente irrelevante.


CALIFICACIÓN: 7 / 10.-  

4 comentarios:

39escalones dijo...

La mejor etapa de Altman, sin duda, junto con, para mí, "Un largo adiós" y "MASH". Y la mejor etapa de Spacek, que tiene media docena larga de títulos por entonces que le dejan a uno tieso. Esta actriz siempre me ha parecido interesante, incluso ahora, con un buen puñado de papeles intensos tipo "En la habitación".
En esta película vale especialmente la pena esa atmósfera enrarecida en la que nunca llegas a hacer pie, nunca sabes el terreno real en el que estás. Ese suspense de la inquietud le da una complejidad a una historia en apariencia banal o previsible que sólo pudo darse en aquellos años. Después, todo ha sido mucho más plano.
Abrazos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Alfredo, buenas tardes; sí, es cierto, quizá sea esta la etapa más interesante de Altman, aunque a mí tampoco me disgustan sus pelis 'juguetonas' de los 90, de otro corte y estilo, pero también interesantes, y buena muestra de que este hombre sabía de qué iba esto de hacer películas. Y la Spaceck, grande, desde luego, una mujer que, pese a lo peculiar de un físico que podría haberla confinado a papeles marginales, ha sabido cuajar una carrera extensa y consistente.

Un abrazo y hasta pronto.

Anónimo dijo...

Me apetece mucho y es una película de Altman que siempre me ha llamado la atención y nunca he visto. Así que leyéndote me la apunto y me recuerdo que está ahí para rescatarla.

Robert Altman es un director que me interesa bastante pero me quedan bastantes películas por descubrir.

Por supuesto le disfruté en MASH (conocí antes las serie que la película), me fascinó en LOS VIVIDORES, recuerdo que en su momento me impactó en VIDAS CRUZADAS, le disfruté en Cookie fortune, Gosford Park y The Company, me resultó curioso en DOCTOR T y las mujeres y me despedí de él con El último show y algunos de sus personajes...

Un beso
Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Hildy, buenas noches; vaya coincidencia, acabamos de 'cruzar' comentarios (he dejado el mío en tu 'cibercasa' ahora mismito...). No creas que yo he visto tampoco mucha filmografía de Altman, sí algunas, pero me faltan bastantes. Ésta, desde luego, que ya había visto hace muchísimos años en alguna sesión de cine-club, ya me impactó en su día, y ahora, al revisarla, me sorprende gratamente comprobar que no ha 'perdido' mucho (y no creas que es muy frecuente, no...). Ya verás y nos contarás, creo que la vas a disfrutar.

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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