domingo, 20 de octubre de 2013

Rush (U.S.A., 2013)

CORRE, CORRE...

[Ésta se la dedico a mi hermano, porque sí, porque se lo merece].-

¿Es importante el equilibrio en el cine? Algunos pensamos que sí; que, más allá de la valía particular de cada uno de los elementos que integran el producto fílmico, la resultante final debe alcanzar un valor más o menos homogéneo; que los pasajes o secuencias en que, al fin y a la postre, se descompone el desarrollo en imágenes de una trama cinematográfica deben mantener una cierta armonía en cuanto a su alcance y calidad. Desde esa perspectiva, 'Rush', que no es una mala película, no es una buena película: sus profundos desequilibrios le impiden alcanzar (en la modesta opinión del que esto escribe) tal calificación.

La última entrega de Ron Howard —un hombre que, más allá de calidades y equilibrios, siempre manufactura productos de capacidad comercial indestructible (éste también lo es)—, plantea el enésimo relato (basado en un episodio real) de una de esas rivalidades bigger than life, la que enfrentó en la primera década de los años setenta del pasado siglo a los pilotos de Fórmula 1 James Hunt, británico, y Niki Lauda, austriaco; y cuenta para ello con abundancia sobrada de medios materiales y un generoso metraje, a manejar con toda la pericia de que puede ser capaz un director veterano y solvente como Howard.

Fruto de tales disposiciones es una espectacularidad formal verdaderamente deslumbrante, derivada de un trabajo de dirección artística cuidadísimo, a través del cual se logra una recreación fastuosa de todos los elementos que integran el ya de por sí exhuberante mundo de ese circo de aceite y decibelios que es el de los circuitos de Fórmula 1. Bastaría una comparativa rápida con cualquier documental de la época en que está ambientada la cinta para comprobar que el verismo alcanzado en la reproducción de ambientes, vestuarios y situaciones deportivas alcanza cotas de auténtico escalofrío, y, junto a un trabajo de planificación y sonido impecables en las escenas de carreras, convierte esta parte de la cinta en un auténtico festín para los aficionados al mundillo en cuestión.

Harina de otra costal es la que viene a estar integrada por los pasajes en que la cinta se sumerge en su faceta intimista, aquella en que, por un lado, se nos dibuja a los dos personajes protagonistas (dos personalidades absolutamente antitéticas, la noche y el día, con un único punto en común, que es el de la ambición ciega por el triunfo) y, por otro, se articula el enfrentamiento entre ambos, a veces más explícito e inmediato, a veces más distante e indirecto. Con independencia de que este capítulo alcance, o no, el mismo verismo que alcanzan los pasajes centrados en la competición deportiva (algo siempre más difícilmente ocntrastable, en la medida en que hay que fiar tales apreciaciones a testimonios no siempre fáciles de verificar), lo que sí resulta evidente es que el retrato que arroja es de un nivel notoriamente inferior, en su brillantez, al que se narraba en el párrafo precedente. Howard nos muestra a dos pilotos, Lauda y Hunt, Hunt y Lauda, que más parecen dos niñatos enfrascados en una permanente riña de patio de colegio, trufada de chulería patibularia (en la más rancia tradición del cine de héroes palomitero, en su más pobre expresión), que dos deportistas de élite, de altísimo nivel, motivados por impulsos espiritualmente más elevados (aun cuando algún diálogo final intente alzar un vuelo que, a estas alturas de la 'vaina', ya no hay forma de elevar).

Ése, el de la enorme diferencia entre la brillantez formal de su parafernalia imaginera y la pacata pobreza del dibujo de sus personajes protagonistas, es el desequilibrio básico y elemental que lastra esta propuesta, y la convierte en una cinta que no es buena, ni mala, sino todo lo contrario. Cosas de Howard, supongo. ¿Que el crítico debería mojarse más? Creo que con la manta de agua que cae en el circuito de Fuji, en esa mítica última carrera del mundial de 1976, ya es más que suficiente...


CALIFICACIÓN: 5 / 10.-

Cartel final de la película “Rush” – Copyright © 2013 Revolution Films, Working Title e Imagine Entertainment. Distribuida en España por eOne Films Spain. Todos los derechos reservados.

9 comentarios:

Sol Elarien dijo...

Estoy mucho más al día de la Fórmula 1 que del cine pero desde luego los tejemanejes de pilotos y equipos son a veces más interesantes que la carrera en sí, sobre todo cuando el comentarista es House: seguro que Red Bull hace trampas y aún no les han pillado el truco, Vettel es un niñato con una flor en el culo, a Weber su propio equipo le hace la cama para beneficiar a su piloto estrella, Alonso es el mejor pero los de Ferrari no se sabe a lo que juegan que no terminan de ajustar el coche, Massa es un inútil, Hamilton ha perdido su sombrenombre políticamente incorrecto para convertirse en un aliado en la lucha contra Vettel. El comentarista habitual de la sexta es un inepto que ni sabe ni ve lo que sucede en la pista. 70 vueltas al circuito dan para mucho entretenimiento.
Un abrazo: Sol.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Sol, buenos días: veo que House (y, por extensión, tú también) está bastante al día de los avatares de la F1 actual. La de la peli, desde luego, poco tiene que ver con la actual, era mucho más intensa y menos programada (y no porque no moviera dinero, que sí que lo movía, aunque, ciertamente, calderilla en comparación con lo que mueve ahora). En cualquier caso, en mi familia el que lleva ese 'negociado' es mi hermano: a mí, los deportes de motor, pues bueno, ahí están...

Un fuerte abrazo y buena semana.

39escalones dijo...

Muy generoso te veo con Howard, Manuel, uno de los mayores vendedores de humo del cine comercial actual (excepto "El desafío: Frost contra Nixon", que debió de hacérsela su primo listo). No he visto la película, porque no veo ya nada que provenga de este señor, pero esa "solvencia" que le atribuyes sí que me ha resultado chocante. En fin, no hay más que ver su filmografía.
Abrazos

Mara Miniver dijo...

Uy, uy, uy... Creo que con un 5 no voy a animarme. Ya el mismo cartel me dejaba algo fría (la F1 me aburre horrores). Nada, a esperar que Howard se recupere. Un abrazo.

Daniel Bermeo dijo...

Lamento discrepar en esta ocasión, pero bueno es lo grande del cine ¿no? :) A mí me encantó, veo en ella una película interesante sobre rivalidad menos "americanada" que cualquier otra cinta. Tiene ritmo, es entretenida (me mantuvo tenso todo su metraje), y grande técnica y actuaciones. Pero entiendo que no guste en términos generales. Un abrazo!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Alfredo, buenos días; se ve que no he debido explicarme nada bien, porque no estaba en mi ánimo el elogiar a Ron Howard por este trabajo (aunque, eso sí, debo reconocerle esa solvencia en el plano técnico, que creo que tendría que ser muy cicatero para no hacerlo). Desde luego, si no eres un 'quemao' de la F1, no te pierdes gran cosa dejando de ver esta peli. En cuanto a la de Nixon, he de confesar que no me atrae mucho, pero, vista la acumulación de referencias positivas, tendré que ponerme algún día a la tarea.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Anónimo dijo...

Reconozco que el tema de Formula 1 no hace que la nueva película de Ron Howard haya estado en mi lista de pendientes.

Y sé que a veces me he llevado sorpresas con películas que en un principio versaban sobre un tema que creía que no me interesaba mucho y luego la película en sí me entusiasmó... Así que no descarto en un futuro verla.

A mí también me gustó bastante El desafío: Frost contra Nixon. Además Frank Langella está espectacular como Nixon. Y pienso que te resultaría interesante. De verdad.

Besos
Hildy

reyesyoj dijo...

Pienso que deberían existir más películas con el automovilismo de competición como hilo, desde "Días de trueno" de Tom Cruise no recuerdo una película de esta temática.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Mara Miniver, buenas tardes; si la F1 no te entusiasma, ésta, definitivamente, no es tu peli, te lo puedo asegurar. En cuanto a la recuperación de Howard, creo que aquí está más Howard que nunca, así que, en ese aspecto, nada de qué preocuparse, supongo...

Un abrazo y hasta pronto.

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