jueves, 19 de septiembre de 2013

¿De verdad que hay que ver 1.001 películas antes de morir...?

A través del boletín informativo de una cadena de librerías al que estoy suscrito, tengo noticia de la publicación de un libro con el siguiente título: 1.001 películas que hay que ver antes de morir. Me consta que no es el primer título de este jaez: se enmarca dentro de una tendencia que, también me consta, no se circunscribe al terreno del cine, sino que, en los últimos años, se ha ido extendiendo a cualquier otro ámbito cultural (de lo cual cabe deducir que no les deben salir mal, en cuestión de perras, estos inventos a sus promotores).

En todo caso y, más allá de sus obvias connotaciones (e intenciones) comerciales, que no seré yo quien cuestione ni descalifique, y sin entrar en lo más o menos acertado de las elecciones que sus autores plasman (tema siempre harto discutible), lo que sí tengo claro es que los libros que aparecen bajo esta formulación me siguen suscitando un nulo interés. Quizá sea por las tremendas dudas que me generan, y que paso, amigos lectores, a trasladarles a continuación, en la esperanza de que sean capaces de despejármelas, aunque solo sea en parte. Vamos allá...

* Una vez vistas las 1.001 en cuestión, ¿debe uno, cual buen samurai, y por hacer honor a la cinematografía japonesa, someterse a un harakiri como Dios manda —o, en caso negativo, suicidarse de cualquier otra manera, aun cuando sea más burda y menos caballeresca…—?

* Si uno ve que se están acercando más de lo que sería recomendable los faldones de la Parca, y aún no ha terminado de ver las 1.001 de marras, ¿puede averiguar con su médico de cabecera una moratoria, aun cuando sea con el único fin, y hasta el estricto momento, de completar la tarea…?

* Si, habiendo fallado la opción anterior, uno termina entregando la cuchara sin haber completado/contemplado las 1.001 elegidas, ¿puede tu compañía de seguros negarse a cubrir los gastos del sepelio, alegando conducta inmoral por tu parte…?

* Si entre los DVD de la estantería del salón figura algún título que no se encuentra entre los susodichos 1.001, ¿es recomendable sacarlo de ahí y esconderlo debajo de alguna cama, para no quedar en evidencia cual cinéfilo lerdo y desconocedor de las más elementales prioridades en la materia...?

No son las únicas, pero sí las que más me quitan el sueño. Se agradecen sugerencias…

La fotografía que ilustra esta ¿reseña? pertenece al álbum de Flickr de Guillermo Tomoyose, estando publicada al amparo de una licencia Creative Commons.

8 comentarios:

39escalones dijo...

Amigo Manuel, este libro no es más que una franquicia producto del mundo de hoy, el de la prisa sin reflexión. Yo tengo la primera edición, la de 2003, y en él se incluyen películas "que hay que ver" por una combinación de motivos cuidadosamente manufacturados (unas por razones artísticas, otras porque son puro mito, otras por ser hitos comerciales, otras por ser "oficialmente de culto"...). No es más que una colección de breves críticas y comentarios que no suelen aportar gran cosa, pero prefabricados para aquellos amantes de las listas que dicen que gustan mucho del cine pero no dedican tiempo a verlo ni a conocerlo. En general, ilustraciones aparte, es un libro-trampa, porque no es un libro sobre cine, sino sobre la decadencia de la especie. Por otro lado, sacan una edición nueva cada año, razón por la que, como no alteran el título, alteran el contenido añadiendo y quitando cosas. Pero dime, por ejemplo, ¿por qué en 2003 había que ver "Yo anduve con un zombi" y en 2013 la han cambiado por "Avatar"?
Luego fue peor, porque al hilo del "éxito" de este libro sacaron "1001 libros que hay que leer antes de morir", en el que intervenían varios profesores de mi universidad. Eso sí que es delirante...
Abrazos

Fernando R. Genovés dijo...

Hombre, Manuel, en esto de las pelis el tamaño no creo que cuente, pero sí la cantidad... Como ocurre con la lectura, que hay que leer mucho para tener un criterio, con el cine pasa lo mismo. Otra cosa son las listas prefabricadas en libros 'ad hoc'.

Con todo, hay que dejarse asesorar. La cuestión clave es seleccionar bien al asesor...

Salucines

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Alfredo, buenos días; veo que conoces el 'paño', motivo por el cual puedes opinar sobre él con un fundamento (y no como yo, que lo hago en base a un puro prejuicio, aun cuando solo sea para intentar una chanza sobre el asunto). Curioso ese cambio que apuntas de 2013. Por cierto, ¿significa que hay que comprarse la edición nueva cada año? Y, ¿por cuántas pelis van ya? Porque, con ese planteamiento, ya no son 1.001, sino que deben ser algunas más. En fin, una guasa...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Fernando, buenos días; totalmente de acuerdo contigo en que hay que ver mucho cine para poder formarse un criterio sobre el mismo. Y, mientras más cine veas, mejor, por supuesto. Eso es algo que los cinéfagos tenemos perfectamente asumido (aun cuando no lo podamos poner en práctica por imperativos de diversa índole). De ahí que no entienda lo de 'vallar el cortijo': ¿por qué 1.001? Más pelis, más pelis... En cuanto a dejarse asesorar, pues sí, se trata de escoger bien y, a partir de ahí, a gozarla...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Anónimo dijo...

... Ja, ja, ja... buenísimo... ¿te digo una cosa...? Yo quiero ver y abarcar más de 1001 películas... ¿Se habla de qué puede ocurrir por la sobredosis?

Besos enormes
Hildy

Sol Elarien dijo...

Divertidísimo. Supongo que hay gente tan metódica que necesita una lista hasta para ir al cine y por eso hay gente caritativa que les facilita la tarea y decide por ellos qué es lo que debe incluir. El mundo está lleno de personas de buena voluntad.
Aún ando de vacaciones y con poco acceso al ordenador y otros cachivaches electrónicos (estoy desconectada en el más puro sentido de la palabra). El blog lo dejé programado (estoy así de enferma)
Un abrazo: Sol

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Hildy, buenos días; me temo que para la sobredosis (algo en lo que, como bien sabes, algunos andamos empeñados, aunque sea muy poquito a poco...) no hay receta alguna. Ñam, ñam...

Un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Sol Elarien, buenos días; pues sí, buena voluntad y una caja registradora pefectamente engrasada (aunque me parece legítimo, ojo: yo también cobro por mi trabajo...). Lo del blog programado me parece fabuloso, de veras; si no se es metódico, esto del blog se convierte en lo que se ha convertido el mío: un cachondeo. A ver si más adelante...

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

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