martes, 26 de febrero de 2013

House of cards

LA AMBICIÓN SIN LÍMITES.-

Hace ya algún tiempo que este blog, por determinación de este su humilde servidor de ustedes, amigos lectores, se convirtió en un blog especializado en cine. Pero hay producciones que, sin ser estrictamente cinematográficas, merecen que se haga con ellas una excepción al respecto. Acabo de completar el visionado de la primera temporada de la serie 'House of cards' (su versión originaria, la británica, producida por la BBC en 1990) y, entre la fascinación por lo recién visto y el ansia por emprender cuanto antes el visionado de la siguiente temporada, no me puedo resistir a la tentación de reflejar en unas líneas, aun cuando sean breves, la impresión, honda desde luego, que me ha causado la experiencia.

Y es que 'House of cards', serie basada en una novela de Michael Dobbs (que no tengo el gusto de conocer) se trata de un relato que, afrontando el más amplio catálogo de las bajas pasiones humanas —en esa tradición, que desde Shakespeare, tan cara ha resultado a la creación literaria británica—, ofrece un retrato tan descarnado como realista de los entresijos de la alta política, ese mundo en el que el problema no radica en tus adversarios (que, al fin y al cabo, andan ahí fuera...), sino en tus enemigos (siempre tan cerca de tí...), y en el que cualquier verbo, ya denote acción u omisión, se conjuga bajo la égida de un motor supremo y absoluto: la ambición.

Con la elegancia formal característica de cualquier producto surgido de esa factoría de excelencias que es la televisión pública británica, y un cuadro de intérpretes de altura inmensa (¿tiene algún límite la cantera actoral de las islas...?), 'House of cards' despliega, en sus cuatro primeros capítulos, un episodio político central en el que confluyen los elementos fundamentales de la tragedia clásica (el amor, el odio, el orgullo, la pasión, el despecho, la venganza...), trenzados en una trama que, prodigiosamente (y ahí radica el endiablado encanto que supura), auna sutileza y densidad.

Esta trama nos muestra cómo una figura política relevante, pero no de primer orden, el jefe del grupo parlamentario conservador, Francis Urqhart, activado por un fallo tan elemental como de grueso calibre cometido por el primer ministro, de su propio partido (el error de no calibrar certeramente la medida de la codicia política de su abnegado colaborador), es capaz de poner en pie un circo de múltiples pistas en el que representar todas los números necesarios para dar cumplida satisfacción a su más íntima —e inconfensa(ble)— aspiración. Y, cómo no, tras innumerables piruetas (y más de un salto mortal, incluso sin red...), conseguirlo.

Alrededor de Urqhart (deus ex machina de la función, en la que compatibiliza el papel de narrador —excursos a cámara incluidos...— con el de eje central de la historia), se mueve (en más de una ocasión, como marionetas cuyos hilos él maneja) un puñado de personajes que lo complementan y enriquecen, entre los cuales cobra especial relevancia el de Mattie Storin, una periodista joven y no menos ambiciosa que su mentor, destinada a introducir una nota de perturbación y un contrapunto de (casi) pureza en el marasmo en el que Francis Urqhart —del cual, quizá, lo mejor que se pueda predicar es que, desde un punto de vista moral, no es peor que ninguno de los personajes que le rodean; simplemente, sus capacidades operativas son superiores— se mueve.

De dar vida a tan fascinante figura se encarga Ian Richardson. Cualquier expresión, o catálogo de éstas, se va a quedar manifiestamente corta en lo que sería un vano intento de hacer justicia a lo prodigioso de su trabajo. Entre lo mefistofélico y lo psicopático, Richardson dota a su personaje de una gama de matices gestuales y expresivos solo al alcance de los grandes, y convierte a su Urqhart en un tipo capaz de envolver bajo un manto de cortesía y suavidad externas totalmente intachable, una determinación ciega e implacable más cercana a lo diabólico que a lo humano.

Supongo que la realidad, velada y camuflada bajo la capa de aquello que se nos muestra, sigue superando a la ficción, incluso en casos en que, como en éste, la ficción ya nos muestra un cariz lo suficientemente tremebundo. Pero, dado que la ficción goza, en extrañas y gozosas ocasiones (como ésta), del privilegio de no tener que verse sometida a los imperativos de ciertos intereses espúreos, bien está que, aun con un ramalazo de sudor frío recorriéndonos el espinazo, podamos disfrutarla. Así que ya saben: si tienen ocasión, no se la pierdan. Y no olviden que cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. La realidad, en cualquiera de los casos, debe ser bastante peor...

16 comentarios:

39escalones dijo...

Puñetas: pues ya es la segunda vez que en blogs de gente de lo más fiable veo enardecidos comentarios acerca de las bondades de esta serie que para mí era una absoluta desconocida hasta hace una semana. No veo series (la última que vi fue "Los Soprano", y no entera, y antes "Doctor en Alaska", así que imagínate), pero igual ésta la busco, porque me habéis despertado el gusanillo.
Abrazos

José Núñez de Cela dijo...

Me quedé a verla guiado por la propaganda de sus bondades, a pesar de mi acumulado cansancio y en contra de mi costumbre de cambiar pantalla por página y quizá por ese cansancio, no disfruté excesivamente, excepto en contadas ocasiones, quitada la interpretación del gran Kevin Spacey, no me atrae el producto todavía. Trataré de repetir, en espera de mejorar sensaciones.
Saludos

marcbranches dijo...

M-Márquez, cuánto tiempo... Sí, he vuelto. ¿No has percibido una perturbación en la Fuerza? Aunque mi juevo blog no va de cine específicamente, hay mucho cine, por supuesto. Estás invitado cuando quieras.

Respecto a "House of cards", estoy viendo la versión americana protagonizada por Kevin Spacey, que está bastante bien aunque a veces peca de gelidez. Me pica la curiosidad por la versión británica original... Saludete.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Alfredo, buenos días; no lo sé con seguridad, pero supongo que esa otra referencia elogiosa que hayas podido ver en otro blog debe referirse a la nueva versión usamericana de la serie, que también debe estar muy bien, pero que no he visto. Ésta es de la BBC 'pata negra', y es extraordinaria. En cuanto a tus magras incursiones 'serieras', con esas dos que nombras creo que ya te vale (no porque no haya otras muchas buenísimas, me imagino; yo tampoco veo apenas...), porque son de lo mejorcito.

Un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, José, buenos días; como ya le indicaba a Alfredo, veo que todo el mundo piensa que la reseña hace referencia a la nueva versión, y tiene su lógica, dado que la que está ahora de actualidad, por su emisión en Canal+, es la versión que protagoniza Spacey (que no me extraña que esté, en un papel que tanto se presta a lucimiento, tan bien como de costumbre...). Si tienes ocasión de ver esta versión británica, hazlo, que no echarás en falta la página, te lo puedo asegurar...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Marcbranches, buenos días; una buena noticia, la de tu retorno a las lides del bloguerío, que intentaré seguir dentro de mis muy limitadas disponibilidades (ahora mismo, limitadísimas, más bien...).Por cierto, y si no es mucha indiscreción, ¿qué es de Mme. la directrice. doña Alicia? En fin, sobre la serie, te puedo aegurar que esta versión británica es auténtico boccato di cardinale, ya verás...

Un abrazo y hasta pronto.

marcbranches dijo...

Madame le Directrice se encuentra en plena cura de desintoxicación de alcohol y uso de votox en la clínica Betty Ford, gracias por preguntar. Pasó por algunos malos momentos debido a que Kenneth Branagh la ignoró en una visita relámpago desesperada que realizó nuestra querida amiga al Soho londinense. Nos comunicamos de vez en cuando vía sms, ya sabes que los avances tecnológicos nunca fueron lo suyo...


Ná, está bien, retirada del bloguerío y más seriéfila que nunca. Le transmitiré tu interés. Saludete

J.C. Alonso dijo...

Manolo, obra maestra la versión original de la BBC. El remake de Fincher está para comérselo; su estilo impoluto y postredsocial es punzante y demoledor. El hombre de Seven se ha liado la manta a la cabeza y se ha marchado a la HBO con Scorsese, Haynes and Cia; creatividad al 100% sin presiones y dinero fijo. La clientela paga por ver calidad ¿Has visto la selección de directores que han filmado la 1ª temporada Made in Usa? Y de Spacey…Me encanta su canalleo fino. No te prives de hablar de la televisión. Ese medio lo bendijo el maestro Hitch en 1955. Hoy en día, gracias al cable hay más TV de calidad, que huele a buen cine y demasiado cine vulgar. Ósea, que no te prives. Por cierto, hablando de Hitch, mira el que ha hecho el susodicho canal “The Girl” 2012. Abrazos

SuperWoman dijo...

Ves como yo tambien te tengo olvidadisimo, muchacho... Me he perdido tu "Buenos Aires querido...". Pero de cuando en cuando leo algo como esto y me acuerdo mucho, mucho de ti...

http://caosmagazine.com/post-diciembre-2012-culture-100-pelis-de-adultos-para-ver-con-los-peques-entrevista-a-noelia-terrer-y-carlos-rubio-de-nanufacture-y-autores-del-libro

Por cierto, me ha llegado porque conozco, al menos de la red, a los autores del libro... Y sigue sin molestarme ver 1000 veces cualquiera de las de Pixar ;)

Un supersaludo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, J.C., buenas noches; veo que tú sí que has hecho las tareas, y conoces la versión BBC, una auténtica genialidad. Bien que me gustaría no privarme de escribir sobre la tele, y sobre las pelis, pero la verdad es que no ando últimamente en muy buena disposición. Se hace lo que buenamente se puede. Te agradezco, en todo caso, los ánimos y, por supuesto, también los interesantes aportes que haces con tu nota.

Un abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Superwoman, buenas noches; todo un detalle que un contenido de interés te haga recordar que aún ando suelto por estos ciberpagos, aunque sea bajo mínimos... Le echo un ojo al enlace en cuanto tenga ocasión; en cuanto a la reivindicación 'pixariana', bien sabes que es totalmente compartida, así que nada que añadir.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Roy Bean dijo...

Pues yo es la primera noticia que tengo D. Manuel, si que tenía noticias de lo de Fincher y la HBO, igual hasta fue el mismo Jc quién me lo dijo. Intentaré conseguirla para echarle un ojo. Lo que pasa es que yo, que soy un tipo raro, tengo determniados meses al año en los que veo sólo series, eso sí, del tirón.
Un abrazo. Roy.

Anónimo dijo...

... Pues mi querido Manuel, yo soy una absoluta ignorante en el mundo de las series. Veo muy pocas y a pocas llego hasta el final. Y sé que me estoy perdiendo un buen campo creativo... pero uno ahora siempre está a tiempo para recuperar el tiempo perdido. Y mientras disfruto leyendo textos apasionados como el tuyo.

Yo soy más de miniserie tipo la última de Todd Haynes, Mildred Pierce. Pero en mi cerebro van acumulándose nombres de series que alguna vez debo ver...

Besos
Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Roy, buenas noches; no es mala opción esa que señalas, de verte las series del tirón (me consta que es algo bastante extendido), pero tiene el inconveniente (para mí, impedimento casi absoluto) de la disponibilidad de tiempo. En fin, ya llegará la jubilación, o lo que sea, algún día. Esta versión británica de la historia te puedo asegurar que merece la pena para un empeño de ese tipo, y, además, son solo doce capítulos, las tres temporadas completas, a cuatro por cada. Así que ya sabes...

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Hildy, buenas noches, y muchas gracias por tus cariñosas palabras. Es cierto que el de las series es un mundo apasionante, que en el curso de los últimos años no ceja en ofrecer produtos a cual más jugoso, pero, ante tanto volumen, se hace muy complicado discernir y elegir. Bueno, con las pelis pasa algo similar, a qué negarlo... De Mildred Pierce tengo buenas referencias, la primera y fundamental el que ande por ahí suelta, si la memoria no me falla, ese pedazo de actriz que es Kate Winslet. Sí, habrá que apuntarla, también, cómo no...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

fontaneros madrid dijo...

Cuando supe que Kevin Spacey protagonizaría la adaptación de la británica 'House of Cards' me entró una cosilla por dentro que no se puede expresar con palabras. Spacey es uno de mis actores favoritos y con su papel en esta serie ha confirmado lo que ya sabíamos: que es un crack.

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