martes, 8 de enero de 2013

Hannah takes the stairs (U.S.A., 2007)

Mumblecore. Si introducen esa palabra en el traductor de Google, no obtendrán ningún resultado. Probemos, pues, con 'mumble', que nos da el siguiente resultado: 'mascullar'; otros diccionarios también nos podrían dar como traducción válida la de 'farfullar'. La cuestión es que esa de 'mumblecore' es la denominación con que se ha venido a etiquetar una corriente, dentro del cine independiente usamericano reciente, en la cual se da predominancia, dentro del relato fílmico, a la cháchara de los personajes, un diálogo permanente en el que hay cabida para la cavilación más (pretendidamente) profunda y la insustancialidad más banal. O, lo que sería lo mismo, el cine de Eric Röhmer (un cine que, por cierto, me encanta...) introducido en apartamentos de mobiliario magro y traducido a la lengua de Shakespeare. Ni más ni menos...

'Hannah takes the stairs' (no consta título en español, dado que no ha llegado a estrenarse en salas comerciales en ningún país de habla hispana) pasa por ser uno de los títulos señeros y más representativos de la corriente. Y no lo es sin fundamento, desde luego que no: en sus poco más de ochenta minutos de metraje, su protagonista, la Hannah del título (a la que encarna con desarmante naturalidad una Greta Gerwig que poco tiene que envidiar a cualquiera de las musas röhmerianas de los setenta y ochenta del pasado siglo), sostiene interminables conversaciones, plagadas de monosílabos y esbozos de frase, con el resto de personajes de la función, un elenco limitado a su novio inicial, su compañera de piso y sus compañeros de trabajo. Y, cómo no, se enamora y desenamora con la celeridad a que la empanada mental que le aqueja es capaz de impulsar sus inestables neuronas afectivas.

La de 'Hannah...' es una historia mínima, de consistencia casi etérea, que se desarrolla en entornos tan limitados como el apartamento de la protagonista, en el que vive con su amiga Rocco, y su oficina, a la que acude diariamente en un autobús cuya parada constituye ubicación de plano para el arranque de cada secuencia, y en la que se dedica, junto a sus compañeros Paul y Mike (dos tipos de aspecto sencillo e ínfulas intelectuales más que suficientes para noquear sentimentalmente a su partenaire con suma facilidad), a pergeñar guiones para una sitcom; una historia en la que las únicas certezas son las que marcan los cambios de pareja de Hannah, reales y efectivos. ¿Lo demás? Divagaciones y excursos. Ni más ni menos...

Si es ése material de la mínima entidad necesaria para armar con él un largo de ficción, es algo difícil de valorar: será complicado que el espectador acostumbrado a un cine de corte más comercial entre al trapo de una propuesta como ésta. Al fin y a la postre, todo cine de vocación minoritaria, ajeno a los mecanismos narrativos y visuales del mainstream, ha de apelar a la complicidad de su espectador; captarlo con elementos sobre los que hay una convención previa que marca una predisposición positiva hacia él. Y, en tales casos, la labor del crítico, más allá de la valoración, ha de tender sobre todo a dar cuenta de las claves, cartografiar para el futuro navegante ese mar por el que habrá de navegar (si así lo desea). Amigos lectores, pues, avisados quedan. 

CALIFICACIÓN: 6 / 10.- 

5 comentarios:

39escalones dijo...

Tomo nota. Si va por Rohmer, la cosa promete. No sé muy bien qué, pero promete.
En todo caso, mucho me temo que esta recuperación de una corriente ya existente viene privada de origen del mayor valor con que contó antaño: precisamente, la categoría intelectual de quienes la hicieron. Porque uno puede emular más o menos las estéticas y las formas de Rohmer y sus compañeros de generación, pero aquellas historias poseían poso, permitían leer entre líneas ideas, interpretaciones, incluso poseían valor sociológico como termómetro psicológico y emocional de tu tiempo. Hoy tengo dudas de que quienes se lanzan a hacer este tipo de películas cuenten con esa capaciddad. Ni siquiera con esa intención.
Abrazos

Mara Miniver dijo...

Pues la primera vez que escucho hablar del "mumblecore"... Gracias por la información. Intentaremos localizar la película ;)

Un saludo

Anónimo dijo...

¡Me la apunto, Manuel! Sin ninguna duda. Yo también oi por primera vez este año el término mumblecore y fue a raiz de ver EL AMIGO DE MI HERMANA, película que me gustó mucho y una de las sorpresas del año.

Pues bien parece que su directora Lynn Shelton es una de las directoras que cultiva dicha 'corriente' cinematográfica.

Si te digo la verdad no me quedó muy claro el porqué llamar así a este tipo de películas porque creo que no es nuevo lo que proponen (pero también es cierto que hablo desde el desconocimiento casi absoluto)... Pero también te confieso que lo que me has contado de esta película me ha llamado la atención y con El amigo de mi hermana pasé muy buenos momentos.

Besos
Hildy

Clares dijo...

"Y, cómo no, se enamora y desenamora con la celeridad a que la empanada mental que le aqueja es capaz de impulsar sus inestables neuronas afectivas". Me encanta esta frase, es rotunda y expresiva. Más que a ver la película, me animas a seguir leyendo tus críticas. Pero la veré, en cuanto se lo diga a mi cinéfilo, ya la está buscando por ahí. Al menos, según cuentas, será entretenida. Y lo del mumblecore me ha impresionado, Usted sí que sabe.

julio expertos en adwords dijo...

mumblecore que rara denominacion y que palabra tan extraña

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