lunes, 15 de octubre de 2012

En bandeja de plata (The fortune cookie; U.S.A., 1965)

SINOPSIS ARGUMENTAL.- Harry Hinkle (Jack Lemmon) es un hombre honesto y sencillo, camarógrafo de profesión, que, durante la retransmisión televisiva de un partido de fútbol americano, sufre un percance, al ser arrollado, en una carrera, por Boom Boom Jackson, la estrella del equipo local. Su desmayo posterior se convierte en la excusa perfecta para que su cuñado, Will Gingrich (Walter Matthau), un vulgar picapleitos, organice una 'farsa médica' con la que espera conseguir pingües beneficios económicos, esquilmando a la compañía de seguros encargada de cubrir los daños. Hinkle, en un principio, es reacio a prestarse a tal montaje, pero Gingrich consigue convencerlo con un 'arma definitiva': la posibilidad del retorno de Lucy, la esposa que abandonó a Harry por un músico de orquesta, y de la que sigue locamente enamorado. Mientras se desarrolla el enredo, Boom Boom Jackson, embargado por el sentimiento de culpa, va perdiendo su sitio en el equipo, abandonado a los olvidos del alcohol, y Purkey, un detective de tres al cuarto contratado para la ocasión por el prestigio bufete de abogados que defiende los intereses de la compañía de seguros, intenta desenmascarar la burda patraña montada por Gingrich. ¿Cómo terminará desenredándose tan fenomenal lío...?

EN UN PÁRRAFO....- Sin alcanzar el punto de ácida genialidad de su ilustre predecesora, 'El apartamento', 'En bandeja de plata' constituye un nuevo retrato, nada amable, de la condición humana a cargo de las diabólicas pluma y cámara del maestro Billy Wilder, viejo zorro que, con la inestimable colaboración de dos monstruos interpretativos de la talla de Jack Lemmon y Walter Matthau (una de esas parejas que hacen del concepto de la química cinematográfica algo tangible y comprobable...), urde una comedia nada colorista (y no me estoy refiriendo a su magnífica fotografía en blanco y negro...) que, cabalgando a lomos de un buen puñado de gags, nos muestra cómo la mentira es la herramienta con la que vamos construyendo un castillo de ilusiones más cercanas a los naipes, prestos a desmoronarse, que a las realidades, míseras y mezquinas, de las que huimos con la misma. Todos y cada uno de los personajes se prestan al juego, con intenciones más o menos espúreas, tanto da sea el dinero y el binestar material, como el afecto perdido o la autoestima quebrantada. ¿Culpables? Todos y ninguno. ¿Inocentes? Tanto de lo mismo...

EN SU HABER.- 1, en una película que juega con los contrastes en paralelo como elemento humorístico de primer orden, hay uno que me entusiasma especialmente, y que es el ofrecido por el aspecto de los despachos de los dos 'contendientes' en la batalla indemnizatoria que se libra alrededor de la lesión (real o supuesta) de Hinkle: el de los tres prestigiosísimos abogados de la compañía de seguros es un majestuoso y enorme despacho repleto de lujosas estanterías y muebles de primera calidad, con todo primorosamente ordenado; el de Gingrich, un cuchitril en el que el polvo y el desorden se enseñorean de la nada clientelar más absoluta; y pasar de ver uno a ver otro, una gozada digna del genio wilderiano; y 2, aun a fuerza de resultar algo pesado con el tema, no puedo dejar de destacar el poderío cómico que transmite la pareja de protagonistas, Lemmon y Matthau: por separado, dos grandiosos actores; juntos, además de lo anterior, una maquinaria de altísima precisión al servicio del humor más dinámico y agudo de su tiempo. Una auténtica maravilla.

EN SU DEBE.- Aun asumiendo que no debe ser sencillo sostenerle el tipo (interpretativo) a dos actorazos del calibre de Lemmon y Matthau, hay que reconocer que el desempeño de los dos secundarios principales, Ron Rich y Judi West (que desempeñan los papeles de Boom Boom Jackson y Lucy, respectivamente), dista bastante de la altura a la que se mueve el resto de elementos de la cinta. Un lunar, pequeño, pero lunar, al fin y al cabo.

UNA SECUENCIA.- La final: Jackson y Hinkle sobre el verde tapete asumen sus derrotas y sus miserias en una curiosa y armónica danza de pases y desplazamientos. ¿Tierno, patético? Mira el color del cielo y escoge la emoción. He ahí la grandeza de Wilder...

CALIFICACIÓN: 7 / 10.-

24 comentarios:

39escalones dijo...

Ron Rich (Boom Boom Jackson) no era un actor profesional, así que creo que en justicia hay que juzgar su interpretación fuera de esa categoría, y compararlo más bien con otros actores amateurs que pueblan otra clase de películas. Y creo que sale bastante airoso teniendo en cuenta este detalle.
De la película, solo puedo decir dos palabras: OBRA MAESTRA.
Abrazos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ese apunte, compa ALFREDO, sobre la condición no profesional de Ron Rich era algo que desconocía y que, visto lo visto, no me sorprende —aunque también es cierto, como bien señalas, que tampoco lo hace tan mal—. Éste es uno de esos casos en que el continente fuerza el contenido; ya empezaba advirtiendo que era difícil encontrarle 'puntos al debe' a una peli como ésta... Y en cuanto a la calificación de la peli, estamos en lo de siempre: vista en el tubo de ensayo, aislada, efectivamente es un peliculón; pero puesta en contexto (es decir, comparada con los ilustres precedentes con los que se ha de comparar), quizá no llega a tanta altura, sin dejar por ello de ser una muy buena peli. Pero, bueno, todos esos no son más que matices 'pajamentaleros', al fin y a la postre. En todo caso, una auténtica delicia...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

ethan dijo...

Esta película me encanta y es cierto que suelen ponerla algo detrás de las obras mayores (maestras) de Wilder (El Apartamento, Perdición, etc.). Yo la situaría justo al lado de éstas. Wilder descubre la pareja de actores y el público agradece la actuación de estos dos monstruos. La he visto varias veces y me voy a mojar: con cada visionado me doy cuenta de que el trabajo de Matthau es aún mejor que el de Lemmon.
Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues a mí me cuesta ponerla al lado, compa ETHAN, aunque no puedo dejar de negarle su enorme mérito; pero es que esos dos títulos que mencionas son tan, tan grandes… En cuanto a la pareja protagónica, me pasa justo al contrario: me costaría muchísimo destacar al uno sobre el otro, o al otro sobre el uno; en cualquier caso, los dos son actores inconmensurables…

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Fernando R. Genovés dijo...

Hombre, Manuel, un Wilder siempre es un Wilder. Pero esta peli es bastante irregular. Una muy buena primera parte y un segunda que declina bastante. Creo que esa "amitié folle" entre Lemmon y Boom Boom no funciona. Pero lo dicho, un Wilder bien vale un nuevo visionado. O más.

Las distintas secuencias de la estancia en el hospital son para mí lo mejor del film.

Salucines

Anónimo dijo...

... Reírse de las miserias humanas... Wilder refleja como nadie lo mezquino del ser humano... a través del humor...
... Pero que se le va a hacer termina siendo tan humano lo que refleja que yo al final siento una ternura infinita por los personajes... pero se llevan la palma Harry Hinkle y Boom Boom Jackson.

Besos
Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

No tengo muy claro, compa FERNANDO, que la peli sufra ese 'desinflamiento' en un segundo tramo, pero sí coincido contigo en que no alcanza las cotas de alguna de sus predecesoras en la filmografía del director. Las secuencias del hospital contienen más de una perla, y más de dos; yo alucino con los 'exámenes médicos', y ese Sig Ruman en plan 'doctor niet', completamente hilarante...

Un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Quizá no haya, compa HILDY, una vía más apropiada para retratar la mezquindad humana que ésa, la que transita a través de una sonrisa (o, incluso, una carcajada...); y por ella se movía el amigo Wilder como Pedro por su casa, con una naturalidad pasmosa... En cuanto a la pareja, aun dentro del diferente nivel de calidad interpretativa de uno y otro, sí que es verdad que llegan a hacerse entrañables: rascas un poquito en ellos, y se les descosen las debilidades...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

V dijo...

Me imagino que ha de resultar dificil destacar una escena en una película repleta de escenas memorables. La operación de descartes ha de haber sido ardua y dura.
He de decir que a mi personalmente me gustan más los Wilder dramáticos como "el gran carnaval" o "días sin huella". Pero eso no impide disfrutar de esta auténtica delicatessen que nunca está de más repasar. Una delicia. Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa VÍCTOR, ésta es una de esas pelis en las que la selección de una escena viene más determinada por el ‘imperativo del formato’ que por una conveniencia real; más bien al contrario, como tú bien señalas, se hace complicado, muy complicado, porque la cantidad de ocurrencias y gags con que te vas topando es inmensa. De esos dos Wilder dramáticos que señalas, ‘El gran carnaval’ no lo he visto, pero ‘Días sin huella’, sí, y me causó una muy grata impresión (aun con ciertos reparos, derivados de lo que me parece un exceso de ‘atornillamiento dramático’ en la resolución final). Lo de Wilder era talento inmenso para el cine, y eso le valía para cualquier género y tono (¿qué decir de esas magnas obras que son ‘Perdición’ o ‘Testigo de cargo’…?).

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Roy Bean dijo...

Bueno yo discrepo con el señor Fernando, estoy de acuerdo que la parte del hospital quizás sea la mejor, pero desde luego para mi la película no decae tanto como para hacerla tan irregular. No es uno de mis Wilders favoritos, pero es un Wilder a la altura.

Saludos
Roy

J.C.Alonso dijo...

Una de los 5 obras maestras que dirigió el austriaco. Todo en ella es corrosivo, descarado, preciso, afilado. Dirigiendo a su pareja favorita; el dueto de la doble moral L&M. Desternillante y ácida. Es curioso, que nadie aluda a la condición de remake de su original “The front page” 1931 de Lewis Milestone. Yo, que huyo de los remakes. Este film rompe, un poco, el dicho de un cineasta que dijo: los remakes son pura holgazanería. Saludos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa ROY BEAN, aquí, en esta cibercasa, ya sabes que la discrepancia, tanto con el 'dueño' como con los 'visitantes', cotiza al alza, como la prima de riesgo española, así que no hay problema alguno al respecto. A Wilder le pasa como a todos los grandes: se pone a sí mismo el listón tan alto con sus obras magnas, que después le cuesta trabajo alcanzar el nivel en las que no lo son tanto. Pero ya quisieran muchos directores penar de la misma pena, ya...

Un fuerte abrazo y buena tarde.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, bueno, compa J.C. ALONSO, pues ya me dejas con la curiosidad picada: ¿cuáles son las otras cuatro obras maestras? Si he de elegirlas yo, las tengo claras: Perdición, Con faldas y a lo loco, Testigo de cargo y El apartamento. ¿Coinciden con las tuyas...? Por lo demás, ignoraba que ésta fuera nueva versión de alguna otra, aunque, en lo que respecta a su calidad, en este caso no implica ningún demérito; en el capítulos de las nuevas versiones, como en botica, hay de todo: últimamente abunda la calidad baja, pero no siempre fue así (y es que el rollo de las nuevas versiones empezó bien pronto en la historia del cine: ya en los años diez parece que empezaron a darle la matraca...).

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Josep dijo...

Esa es otra película de Wilder que tiene un punto amargo e irónico ya desde su planteamiento: me parece más seria que otras del mismo autor -y pareja de protagonistas- sin que ello sea obstáculo para considerarla de primera fila.

Tiene en su contra la poca acomodación a la realidad de muchos países en los que, a diferencia de los USA, las reclamaciones por accidentes y daños como el que "sufre" el pobre Jack no son muy habituales. ¡Y es una película de 1965!

Un abrazo.

J.C.Alonso dijo...

Manolo, estoy hecho unos zorros. Eran 6. Las mencionadas por ti y evidentemente; "El crepúsculo de los dioses"(1950). Estoy como el país, qué lío tengo. Me ha gustado mucho, tu crítica en La butaca de "Lo imposible". Un abrazo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Lo de la amargura y la ironía, compa JOSEP, bien conoces tú que son condimentos permanentes en el recetario del amigo Wilder, y de los que usa profusamente en todos sus platos... Por cierto, muy bueno tu apunte acerca del 'extrañamiento cultural' que puede implicar la temática del film respecto a la práctica europea en la materia (y más, efectivamente, en esa época), aunque no creo que eso le prive de potencial ni perturbador ni humorístico: la práctica concreta puede que nos sea extraña, pero la sinvergonzonería que subyace en ella no debe resultar algo sorpresivo en el país del Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo, y tantos y tantos otros...

Un fuerte abrazo y buena tarde.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, bueno, compa J.C., dicen que no hay quinta mala; pero, en este caso, lo que no hay es sexta mala, ésa que apuntas también es un pedazo de peli. Ah, y me alegro de que te haya gustado la crítica en La Butaca de Lo imposible; ya me gustaría colgar más textos en la revista, pero de cine de estreno andamos como andamos (o sea, muy poquito el que veo...).

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

silvia dijo...

Hola,
No la había visto en su época, como Una Eva y dos Adanes(Some like it hot), la ví hace unos días.
Tal vez porque tengo un recuerdo especial de aquella, The Fortune Cookie, no me resultó tan estupenda.
Pero la escena que me pareció fantástica, fue la de Jack andando desenfrenado en la silla de ruedas por el corredor del hospital.
Me descacharré.
Chau,
Silvia.

silvia dijo...

Hola,
No la había visto en su época, como Una Eva y dos Adanes(Some like it hot), la ví hace unos días.
Tal vez porque tengo un recuerdo especial de aquella, The Fortune Cookie, no me resultó tan estupenda.
Pero la escena que me pareció fantástica, fue la de Jack andando desenfrenado en la silla de ruedas por el corredor del hospital.
Me descacharré.
Chau,
Silvia.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, Silvia, por tu visita y comentario; creo que comparar En bandeja de plata con Con faldas y a lo loco (por cierto, qué gracia me ha hecho ese otro título en español, Una Eva y dos Adanes, no lo conocía...) termina resultando una clara desventaja para la primera, a la que le falta, quizá, el punto de genialidad y despiporre que sí tiene la segunda. Pero, bueno, no dejan de ser apreciaciones...

Un abrazo y hasta pronto.

Anónimo dijo...

sabeis que hay una nueva rama en la ciencia. si la CHAPRESTOLOGIA, pero es tan inutil que solo existe un cabrestologo, oh, perdon , chaprestologo.
Y la que es buenisimo como tal.

Anónimo dijo...

oye chaprestologo me gustaria saber en que trabajas ( o si trabajas porque para tratar con semejante hay que echarle de comer aparte) por que para tener tanto tiempo para escribir tantas chorradas...

Alfredo dijo...

Nunca, nunca escribi ni segui un blog. Caí aqui por causa de mi mujer que, tirando del hilo de otros blogs, apareció en este, y sabiendo lo que me gusta el cine pues...
Sólo decir que de esta peli tiene puntos realmente "wuenos" pero sin llegar al nivel de otras obras de Wilder.
En fin.. el personaje del "cuñao" abogado es bárbaro así como los dialogos.
Quería recordar otra peli similar como es " La estraña Pareja".
Soberbia.
Bueno, Salud a todos

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.