domingo, 12 de agosto de 2012

'Thriller' (U.S.A., 1983)

Aunque siempre he preferido escribir a libre elección, nunca he tenido nada en contra de la escritura por encargo (y, de hecho, la he practicado en numerosas ocasiones, sin mayor problema de orden técnico, moral o económico —ya los hubiera querido, ya...—). De todos modos, y como casi todo en esta vida, no todos los encargos son iguales; es más, hay algunos que son particularmente especiales. Hoy atiendo uno de esta índole, y aún no sé si terminaré desvelando el motivo de ello.

Me han encargado —y gustosamente cumplo la encomienda— escribir una reseña sobre el videoclip del 'Thriller', de Michael Jackson; ese mismo que, por cortesía de Youtube, ilustra este texto a él dedicado, no porque dude de que, a esta alturas del partido, haya algún amigo lector (o amiga lectora) que aún no lo haya visto, sino porque bien cabría la posibilidad de que, como en mi caso, haya quien lleve muchísimo tiempo sin revisarlo, y espero que estas torpes líneas le inviten a hacerlo. Eso fue lo que hice yo ayer mismo: revisar una pieza que hacía muchísimos años que ví por última vez.

Y lo hice para volverme a quedar deslumbrado ante la brillantez de la misma.

Situémonos en contexto. Estamos a principios de los años 80 del pasado siglo. La extensión (que empezaba a hacerse generalizada) de los aparatos grabadores y reproductores domésticos de video había hecho que los videoclips se convirtieran en piezas promocionales habituales de las canciones y grupos musicales de la época, cobrando un gran auge comercial e incrementando paulatinamente su nivel de creatividad artística (hasta un punto en que había ocasiones en que el nivel del videoclip llegaba a superar ampliamente el del tema musical al que pretendía dar soporte y difusión); esta circunstancia, naturalmente, hizo que el mundo del video musical empezara a atraer a gente talentosa relacionada con el mundo de la imagen (cine, televisión, publicidad): una mera cuestión (como siempre) de la conjunción adecuada de tiempo y dinero.

Y en éstas llegó Michael Jackson, un artista que ya había obtenido un notable éxito a lo largo de la década de los 70, acompañado de sus hermanos (los Jacksons 5), y que, tras 'soltar lastre', empezaba a despuntar como intérprete en solitario a finales de esa década: una hermosa y bien modulada voz, un profundo magnetismo personal y, sobre todo y especialmente, unas dotes de bailarín que lo convertían en un artista integral, un dominador del escenario como pocos haya habido en el 'bisnes' del entretenimiento, lo convertían en una baza a la que poder apostar sobre seguro. ¿Qué le hacía falta? Una plataforma a la altura de tan descomunal talento. En 1982, el productor musical Quincy Jones se la iba a proporcionar con el que, sin temor a exagerar, se puede calificar como uno de los mejores discos de la historia del pop comercial: 'Thriller'.

'Thriller', el álbum, era (y es, sigue siendo) una colección de temas de música negra bailable de un nivel excepcional, una recopilación de auténticas joyas de la música disco. Que un producto así iba a otorgarle a Jackson la condición de artista legendario, aún en vida, era algo que estaba bastante claro. Que eso iría acompañado de unos niveles de venta en justa y adecuada proporción, también (el disco vendió, cuando aún se vendían discos, millones y millones de copias). Pero a que esos pronósticos, lógicos y razonables, llegaran a concretarse y cuajar, contribuyó en sumo grado esa pieza que ahí pueden ver: el videoclip de 'Thriller'.

Solo un año antes de que 'Thriller' saliera al mercado, John Landis, director cuyos inicios se habían movido en el ámbito de la comedia gamberra ('Desmadre a la americana', 'Granujas a todo ritmo'), había obtenido un notable éxito con 'Un hombre lobo americano en Londres', film de culto ínserto en el género de terror y del que se convirtió en santo y seña identificativo su mítica secuencia de la conversión del hombre en lobo (pueden localizarla fácilmente a través de esa inagotable fuente de material videográfico de cuyo nombre se puede prescindir con toda tranquilidad...). Partiendo de esos mismos mimbres (de hecho, su primera parte juega con una secuencia que reproduce, casi de manera íntegra, esa misma conversión lobo-hombre), Landis compuso y dirigió una pieza de orfebrería músico-cinematográfica de casi un cuarto de hora que vino a revolucionarlo todo: el mundo del videoclip (fue la primera pieza del género con una extensión y una vocación que excedían ampliamente los de su tema musical de referencia), el mundo del cine (el 'baile zombie' de Michael Jackson podría formar parte, por derecho propio y junto a las más insignes muestras de los clásicos del género, de cualquier antología del cine musical) y el mundo de la música, difícilmente concebible a partir de ese momento (en el ámbito, por supuesto, del pop comercial) sin la conjunción con un aparataje visual de cierto calibre.

No soy, ni lo fui nunca, fan de Michael Jackson, Quincy Jones, John Landis, la música disco, el género musical o el cine de zombies. No soy, pues, sospechoso de sometimiento a obnubilamiento alguno al respecto; pero creo que sería cicatero cualquier juicio de valor que no situara esta pequeña joyita en el nivel que se merece: el de una auténtica obra maestra. Por lo demás, si alguien, por favor, dispone de la receta para que, a la vista de la misma, no se le disparen los pies bajo la mesa (todo lo torpemente que se quiera, pero a toda pastilla...), mi hijo (que no es otra la persona que me hizo el encargo) y yo se lo agradeceremos enormemente: nunca se sabe cómo acaban esas cosas, y es mejor mantener la calma, sobre todo en noches de luna llena...


12 comentarios:

SuperWoman dijo...

Es que era para quedarse onnubilado... la mayoria no habiamos visto nada parecido antes que esto. No puedo comentar mas, que me toca acostar crios.
Un supersaludo

Anónimo dijo...

Bonito y apetecible encargo... tu hijo tiene que estar orgulloso y contento por el texto bueno elaborado por ti amigo Manuel.
A mí me has retrotraido a la infancia. Me recuerdo con mi familia frente al televisor esperando que pasaran 'esta sorpresa' largamente anunciada. Y mi cara de pasmo (y también de algo de miedo he de confesar) de estos zombies bailarines. El mundo zombi está dando mucho que hablar. Resulta que Michael Jackson fue un adelantado a su tiempo. El cine zombi, las series zombies están en plena actualidad. La filosofía zombi, el mundo zombi, la metáfora zombi... ¡Madre mía, madre mía, cómo está el patio!

Gracias por tu texto que me ha traido dosis de nostalgia.

Besos
Hildy

BCNdays dijo...

Supongo que Thriller es 'El Videoclip'. Revolucionó la industria.. Como anécdota nostálgica personal solo puedo añadir que cuando se estrenó nunca pude ver apenas unos segundos porque me daba auténtico terror, jaja, yo tenía unos 4 o 5 añitos.. que tiempos. Un abrazo! Feliz semana Manuel!!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Cada cosa en su momento, y con claridad en las prioridades, compa SUPERWOMAN... Además, creo que es lo mejor; que no les pongas el video a los supernenes antes de que se metan en la cama, les podría costar bastante conciliar el sueño...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, la verdad, compa HILDY, es que el encargo me hizo ilusión (aunque el nene después ha pasado ampliamente del texto y se ha limitado a volver a ver el clip; mejor así...).

Me alegra, en todo caso, que la reseña te haya valido para rememorar, con su puntito nostálgico, un episodio que en su día fue tan impactante como el del estreno de esta pieza. Y sí, fue curioso que, como en tantas cosas (no siempre positivas), Jackson, que, en cierta manera, terminó zombificándose a sí mismo, fuera un adelantado.

Un fuerte abrazo y las gracias a tí por la fidelidad lectora.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Creo, compa BCNDays, que lo has definido con total precisión: EL videoclip. Ni más ni menos... ¿4 ó 5 añitos cuando se estrenó? ¡¡¡Pero si eras un peque...!!! A mí es que ya me pilló algo más talludito, cercano a la veintena. Y, claro, no es lo mismo, lo del miedo como que no. Pero el impacto, sí, acojonante, de verdad...

Un fuerte abrazo y buena semana.

MoniConTomate dijo...

¡Menudo regalo, Manuel! Recuerdo que vi ese vídeo siendo una enana, era la gran expectación porque anunciaron su emisión por televisión a bombo y platillo (o al menos ese es el recuerdo que yo tengo). Los padres no estaban muy conformes (estábamos en casa de unos amigos), pero toda la tropa de enanos nos pusimos en plan “berrako” y no les quedó más remedio que dejarnos ver el pase. Por supuesto, esa noche no dormimos ninguno, unos porque estaban “cagaditos” de miedo y otros porque ayudábamos a jalear ese miedo… Fue una noche que no olvidaré nunca, y que gracias a ti hoy la he recordado.

Gracias por tus post, y gracias por todo lo que me haces rememorar con ellos, que no es poco.

Un abrazo enorme, Manuel

39escalones dijo...

Nunca me gustó Michael Jackon. Mejor dicho, nunca me gustó aparte de las dos o tres canciones que hizo famosas junto sus hermanos cuando era crío.
Me parece el engendro comercial por excelencia de los ochenta, junto a Madonna. No sé, como cuando el cine insistió en hacer fotocopias de Spielberg (en cuanto a la taquilla), la industria musical se ha empeñado en hacer fotocopias de Elvis (ídem). Me parece que son "figuras" más producto de la mercadotecnia, de las estrategias comerciales y de la publicidad mediática que por su intrínseco valor artístico. Pongamos por caso: escojamos un disco cualquiera de Michael Jackson o de Madonna (no la soporto) y veamos las caras B. ¿Son soportables? Es una pregunta sincera, porque yo no lo sé; jamás hubiera dado el paso para comprobarlo.
Abrazos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

La leche, compa Moni, qué alegría saber que mi texto contribuyó a que rememoraras un episodio grato y gozoso (y más aún si se ubica en la infancia, el territorio de los mayores placeres...). Como ya le indicaba al compa BCNDays, a mí me pilló ya con cierta edad (es lo que tiene esto de peinar canas...),pero recuperar el clip al hilo del entusiasmo de mi crío por estos rollos zombies y aledaños, me supone una satisfacción enorme.

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

P.S. ah, y disculpas por el retraso en la respuesta. Ya se sabe, cosas de las vacaciones...

Carmen dijo...

Me encanta Michael Jackson, sobre todo en los 70 y 80: como dices, sin obnubilamientos (sólo tengo dos discos suyos, el que describes y uno de los JacKson five), superada la pasión que a los 13 hizo que empapelara la habitación con sus posters y hasta le escribiera una carta con otras dos o tres amigas.
Restos de aquel enganche adolescente: aun me se de memoria la letra de cada una de las canciones de "Thriller" (Cara B incluída ;)) y también recuerdo la Nochevieja en la que toda mi familia alucinó con el videoclip, aunque mis hermanos pequeños tuvieran pesadillas durante meses.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa Alfredo, Michael Jackson tampoco ha sido nunca santo de mi mucha devoción, pero tampoco quisiera negarle los méritos que creo que tiene, y sin que ello sea óbice para que tras él, como tras Madonna, haya un tremendo montaje mercadotécnico, no mayor, en todo caso, que el que se cuece detrás de tantísima estrella de cualquier ramo artístico. ¿La calidad de su obra? Altamente variable y siempre discutible, por supuesto. Pero creo que en el caso de este disco, en particular, y sin que la apreciación sea extrapolable a toda su discografía, Jackson se 'salió'...

Un abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

¿Escribirle una carta, compa CARMEN...? Pues sí que os dio fuerte a tí y a tus compis. Por cierto, ¿os contestó? Porque este tipo era muy excéntrico, y cualquiera sabe... Y ya veo que en el karaoke no te hace falta ni que te chiven las letras, qué memoria; yo no me acuerdo ni de lo que escuché esta mañana...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

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