lunes, 6 de agosto de 2012

Roslyn Taber (Vidas rebeldes —The misfits—; U.S.A., 1961)

Roslyn Taber es una mujer de curvas sinuosas y carnalidad rotunda. Pero eso es mera apariencia: tras esa fachada que actúa como imán irresistible para todo hombre que pulula a su alrededor (y nunca falta alguno cerca), se esconde una mente clara, directa y simple. La de una mujer de sensibilidad afilada e incapacidad casi patológica para permanecer alejada de la sombra protectora de un galán apuesto y solícito, un macho alfa presto a satisfacer sus necesidades, infinitas, de afecto y cariño.

De ahí que, con la tinta de los papeles de su divorcio aún fresca, Roslyn, postergando las pretensiones de Guido (un tipo al que su arrojo a los mandos de su avión y su historial de piloto militar bragado y valiente no le dotan del atractivo físico del que carece), se eche en los brazos de Gay Langland, un cowboy de vuelta, un hombre que aprecia la libertad por encima de todas las cosas, aunque nunca deje de transmitirnos la impresión de que esa libertad no es más que una quimera eternamente perseguida y mil y una veces negada por la dureza de lo transitorio, lo eventual, lo inestable.

Para Roslyn, Gay es amante, y es padre, y es, en suma, ese hombre a cuya sombra sentirse segura y protegida, aun cuando ella sigue actuando como si el halo de deseo que su ingenuidad no calculada despierta a su paso, entre conocidos y desconocidos, no fuera más que un accidente del que su hombre, en un momento dado, siempre podrá librarla, gracias a su fuerza y su experiencia (ésas mismas que le servirán para domeñar caballos salvajes, pero no para evitar derrumbarse, como un niño desconsolado, cuando es incapaz de retener a sus hijos a su lado para presentárselos a Roslyn).

Hija de sus carencias, madre de sus expectativas, Roslyn Taber es solo el rostro rubicundo y el cuerpo vertiginoso de esa misma derrota que envuelve a Gay, a Perce o a Guido. La derrota de los desubicados, el fracaso de aquellos cuyo mundo se derrumbó (sin ruido, sin polvo...) sin dejarles una nota bajo la puerta que les dejara las cosas claras: 'Búscate uno nuevo'...

* Vidas rebeldes (The misfits; U.S.A., 1961), film rodado en un contrastadísimo blanco y negro por el simpar John Huston, constituyó el testamento cinematográfico de sus dos estrellas protagonistas, Clark Gable y Marilyn Monroe, fallecidas después de este que sería, para ambos, su último film. Esa circunstancia extracinematográfica dota a algunos de sus diálogos (con menciones explícitas de la muerte, del final) de una dimensión fatalista que acentúa aún más, si cabe, el tono crepuscular y de derrota que envuelve todo su metraje y lo convierte en una pieza de brillante tristeza.

* Los buenos buenosos XVIII.-

10 comentarios:

José Núñez de Cela dijo...

Sin duda la película más ¿seria? de M.M.
Siempre me ha llamado la atención el tono crepuscular, acentuado por esa magnífica fotografía.
Qué buen homenaje a quien todo lo merece.

Saludos

PEPE CAHIERS dijo...

Tres actores que dieron su último aliento en la interpretación, retratos de cuando el cine era algo más que una imagen proyectada en una pantalla.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Más que seria (que también), triste diría yo, compa JOSÉ. Y conste que no soy yo muy 'marilynista', pero, dadas las circunstancias, pocos momentos más propicios para el evento. La fotografía del film, alucinante (en todos los sentidos).

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Como bien señalas, compa PEPE CAHIERS, es probable que el cine de ese tiempo gozara de, y proyectara, una aureola de la que hoy día carece, por muy diversas circunstancias, no solo ni siempre vinculadas a la calidad de las pelis (que también, cómo no...). Nuestra suerte es la de poder disfrutar, gracias a las tecnologías disponibles, de estas joyas, sus autores y sus intérpretes, sin mayores trastornos (ya no hay que irse a París haciendo autostop para tirarse una semana a dieta rígida de celuloide en la Cinemathéque, que eso sí que tenía bemoles...).

Un fuerte abrazo y buena semana.

Anónimo dijo...

Mi querido Manuel que texto más precioso. Con tema de fondo uno de los personajes más bonitos que interpretó Marilyn Monroe, el de Roslyn Taber.

Vidas rebeldes es una película triste y nostálgica y Roslyn Taber no es más que un retrato doloroso de una mujer sensible y sensual. Sobre un grupo de fracasados que sin embargo cuidan su libertad y forman finalmente una extraña familia. Es un regalo de lazos negros y tristes que realizó Arthur Miller a una mujer a la que quizá no supo amar ni ayudar.
Cuentan que Rita Hayworth decía que los hombres se acostaban con Gilda y se levantaban con ella... A Marilyn le debió pasar lo mismo infinidad de veces... Mujeres que fueron devoradas por su propia imagen. Mujeres trágicas...

Besos
Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa Hildy, por tus elogiosas palabras hacia el texto; no soy gran seguidor, ni admirador, de Marilyn (sin por ello negarle sus méritos, más que evidentes), pero tengo claro que este papel fue un verdadero bombón, que, además, bordó. Y sí, la peli, con toda su carga de tristeza y dolor, es una auténtica joya.

Sobre la frase de la Hayworth, recuerdo haberla leído, u oído, en alguna ocasión, y creo que refleja con una macabra gracia lo que tuvo que ser la vida de chicas así, esa condena tan particular de una belleza y un estrellato que pesan más que alivian. En fin...

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Luis Cifer dijo...

Muy buen post, muy poético y acorde con el tono crepuscular del film. Mi película favorita de Marilyn, lástima que fuera la última.
Un saludo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias por tus cariñosas palabras, compa LUIS CIFER: si mi texto transmite 'crepuscularidad' (valga el palabro...), misión cumplida. Lamentar que un artista que es de nuestro gusto muera, pensando que ya no podrá ofrecernos más muestras de su talento, tiene bastante lógica, pero nos queda el consuelo de que lo ya hecho siempre estará ahí, para nuestro disfrute...

Un fuerte abrazo y buen día.

Anónimo dijo...

Ay, querido amigo Manuel, soy otra vez Hildy. Ojalá leas este comentario... ¡tengo un pequeño disgusto! Resulta que tu comentario sobre El topo no sé por qué se me ha ido a la bandeja de spam y no sé que he hecho (yo y las nuevas tecnologías) que se me ha borrado... y además no he podido leerlo entero... Me da una rabia. No sé recuperarlo. Jo, con la ilusión que me hacen tus comentarios...
Espero que me perdones, es que a veces soy bastante torpe con las nuevas tecnologías.

Beso
Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa Hildy, ésos son los gajes de la informática; no pasa nada, intento recuperarlo (o rehacerlo, más bien, que con esta memoria...) y asunto resuelto (o casi...).

Un abrazo y hasta pronto.

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