martes, 3 de julio de 2012

La obsesión (Premature burial; U.S.A., 1962)


SINOPSIS ARGUMENTAL.- Guy Carrell vive obsesionado por la posibilidad de ser enterrado vivo; pese a lo que le señala su hermana, él está convencido de que así murió su padre, víctima de un proceso cataléptico, y piensa que puede sufrir el mismo trágico final. Pese a que esa idea recurrente le amarga y paraliza, Emily, su prometida, está empeñada en casarse con él y, a partir de ese matrimonio, ayudarle desterrar esa idea de su mente, contando para ello con la colaboración de Miles Archer, joven y apuesto médico que trabaja con su padre. Pero diversos incidentes parecen conspirar contra esas intenciones, y van abocando a que Guy, lejos de abandonar su obsesión, vea la misma cada vez más reforzada. Para intentar romper esa dinámica, decide enfrentarse al fantasma de su padre muerto, sacando su cadáver de la cripta en la que se encuentra para comprobar cómo murió efectivamente: una determinación aciaga que no hace más que precipitar una serie de acontecimientos funestos…

EN UN PÁRRAFO….- Milland, Corman, Poe. Un trío prolífico y fructífero que, en la primera mitad de los sesenta, ofreció un buen puñado de películas de terror sujetas a un patrón muy específico (y eficaz…): duración contenida, presupuesto en la misma línea, ambiente formal opresivo y apelación a mecanismos emocionales básicos para generar la reacción deseada (el pánico del espectador). Ésta, ‘La obsesión’, constituye, en ese sentido, una muestra canónica de tal línea de producto, y, en poco menos de noventa minutos, traslada a la pantalla un relato del simpar Edgar Allan Poe, en el que la angustia y la intriga, personificados en el rol que encarna un veterano y solvente Ray Milland, siempre moviéndose entre neblinas pantanosas y catafalcos plagados de cretonas y fieltros, termina instalándose en el corazón (y la tripa) de quien se somete a su visionado. Aceptadas sus premisas, formales y temáticas, uno no puede más que caer rendido a la evidencia: la fórmula funciona, vaya que sí…

EN SU HABER.- 1, la extremada armonía de los escenarios físicos (todos de estudio, y, en su inmensa mayoría, en interiores) en que se desarrolla la trama, un conjunto de estancias sobrecargadas y barrocas en las que, pese a lo abigarrado de su conjunto, nada chirría ni desentona, creando eso que un dominical de medio pelo llamaría, sin empacho alguno, un ‘marco incomparable’ y, sobre todo, especialmente adecuado para imprimir al tono del film esa pátina de oprobio y sobrecogimiento con que se induce al miedo: un acierto indudable; y 2, la introducción, en su cierre, y muy sorpresivamente, de un elemento propio de un género ajeno a aquel en que se ha desenvuelto toda la trama, lo cual proyecta una visión diferente sobre la misma; aunque pueda parecer algo abrupto, por el poco tiempo con que se sustancia, no quiebra el equilibrio general de la cinta.

EN SU DEBE.- Puestos a señalar algún punto débil en una propuesta tan ajustada, quizá quepa apuntar el de la tendencia de los personajes, en algunas secuencias puntuales, a moverse de manera un tanto espasmódica, con desplazamientos que no parecen obedecer a otra intención que la de expresar una desazón que no se corresponde con la situación dramática que se desarrolla en la pantalla. El baile de San Vito casa más propiamente con el género musical que con este del terror gótico…

UNA SECUENCIA.- A Guy no se le ocurre fórmula más contundente para aplacar sus demonios interiores que la de construirse un mausoleo muy ‘sui géneris’, repleto de complementos y utilidades con las que poder evadirse de una hipotética situación de ‘muerte ficticia’, derivado de un accidente de catalepsia: todo un derroche de 'gadgets' decimonónicos con los que conjurar su temor más acendrado. Una pesadilla padecida tras una accidentada salida a los jardines de su mansión, le revelará lo absurdo de sus pretensiones: todas y cada una de sus ingeniosas soluciones se muestran absolutamente inanes y quedan desactivadas por el deterioro que el paso del tiempo ha impuesto sobre los objetos en que se basaban. Música hipnótica, imágenes borrosas y desesperación creciente, hasta el clímax final de la escena: no quisiera yo muchas pesadillas así para mis noches de mal dormir…

CALIFICACIÓN: 7 / 10.-

18 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Pues nada, tiene una pinta bárbara, Manuel y no la he visto. Creo que antes debiera leer a Poe pero, bueno, se puede hacer todo. Un abrazo compa Manuel!

Josep dijo...

Tus estupendas letras, manuel, me han hecho revivir este pequeño clásico: cuando hablamos comúnmente de Roger Corman y de Poe, casi nunca nos acordamos de Ray Milland y nos viene a la memoria únicamente Vincent Price, bien que por acumulación lógica de títulos, pero Milland tiene en su haber más de un título en el que las tripas, como tú dices, se nos quedan prietas por la congoja.

Lo que no sé es si sacas ahora esta reseña por la coincidencia con un título reciente que, al parecer, viene a ser con Poe lo que alguno perpetra con Conan Doyle, por lo que he leído hace muy poco...

Un abrazo.

GCPG dijo...

Cuando echaban estas películas por la tele, antes de este invento multicanal, caían películas de terror gótico como la que nos ocupa de forma bastante habitual. Como además no había otra opción, todos veíamos estas películas que daban suficiente miedo, aunque hoy sean más de atmósfera que de terror palomitero. Y precisamente ésta es una de las que un recuerdo más hondo me dejó. Volví a verla no hace tanto y, lo que es la memoria, recordaba escenas como si las hubiera visto ayer mismo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

No es mala idea esa, compa MARCOS, la de leer primero al autor del material literario, y, después, ver la peli. Pero tampoco te atormentes por ello; hace tanto tiempo que leí los relatos de Poe, que apenas guardo recuerdo de ellos, con lo cual más me valdría darles un repaso. Se intentará...

Un fuerte abrazo y buen día.

39escalones dijo...

Estupenda película, tengo grabadas en el cerebelo algunas agobiantes escenas desde que era crío. El grado de producción de Corman es tan amplio y diverso que se hace imposible abarcarlo todo, pero en sus películas de terror, todas marcadas por un estilo y una estética comunes, y por Poe o Lovecraft, encontramos joyas muy muy estimables como esta. Recuerdo que estuve inquieto una semana...
Abrazos

Laura Uve dijo...

Manuel, no la he visto y parece bastante interesante. He leído a Poe y esa desazón de la que hablas (mal recogida al parecer en la película) te inunda cuando lo lees.

Besos!!

MoniConTomate dijo...

Manuel, no sabría asegurar si la he visto o no, pero con esa temática alguna cinta ha caído. Y Poe es un maestro, por más años que pasen nunca me cansaré de releer sus relatos.

Gracias por esa recomendación, un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

... ése es un terror antiguo... el que te entierren vivo.

Y aunque sé que ahora es prácticamente imposible que eso ocurra (médicamente)... por lo que me impresionó esta película cuando la vi por primera vez... ese miedo primitivo, si quieres, 'vive' en mi interior.

Fíjate tú, amigo Manuel, por eso no soy muy proclive al cine de terror que luego me quedan terrores perpetuos... Aunque acabo cayendo en este tipo de películas y luego claro lo paso fatal (ahora me viene a la memoria BURIED, o un episiodio del maestro del suspense que también transcurría en una tumba..., ufff o el famoso mediometraje de La Cabina), mira que soy bastante claustrofóbica...

Besos terroríficos pero bien vivos

Hildy

Anónimo dijo...

... ése es un terror antiguo... el que te entierren vivo.

Y aunque sé que ahora es prácticamente imposible que eso ocurra (médicamente)... por lo que me impresionó esta película cuando la vi por primera vez... ese miedo primitivo, si quieres, 'vive' en mi interior.

Fíjate tú, amigo Manuel, por eso no soy muy proclive al cine de terror que luego me quedan terrores perpetuos... Aunque acabo cayendo en este tipo de películas y luego claro lo paso fatal (ahora me viene a la memoria BURIED, o un episiodio del maestro del suspense que también transcurría en una tumba..., ufff o el famoso mediometraje de La Cabina), mira que soy bastante claustrofóbica...

Besos terroríficos pero bien vivos

Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa JOSEP, por lo elogioso de tus palabras hacia mi texto; con el trabajito que me ha costado ‘rearrancar’… Es cierto lo que apuntas sobre la presencia habitual de Price en los trabajos de Corman sobre Poe, pero, curiosamente, yo he visto más pelis con Milland que con Price; no sé, supongo que habría que echar números concretos para cerciorarse (pero tampoco tiene la cosa mayor trascendencia: tanto el uno como el otro proporcionan buen hacer garantizado). En cuanto a la coincidencia con la nueva versión de ‘El cuervo’, la verdad es que ni recordaba la circunstancia (bueno, ando un tanto desconectado del cine de estrenos en estos últimos meses; no está bonito que lo diga, pero, como no podría decir lo contrario, aunque quisiera, pues dicho queda). En fin…

Un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muy buenos apuntes, compa GCPG: lo del cine televisivo, que tanto hizo por la cultura cinematográfica (y que ahora, salvo la isla de las públicas y los canales especializados, tan abandonada está…), y de lo atmosférico del terror de este tipo de cine. Pero qué atmósferas, qué bien logradas (con medios bastante limitados); no me sorprende, pues, que ésta te hubiera causado tanto impacto como para que lo recordaras con bastante detalle pasados los años. Tiene elementos para ello, vaya que sí…

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

¿Una semana inquieto, compa ALFREDO? Pues sí que te impactó, vaya que sí… Y tienes razón en tu apunte sobre las bondades (y diversidades) del cine ‘cormaniano’, una filmografía sobre la que, como la de tantos y tantos, siempre ha pesado más el cliché y el lugar común (y, ojo, que yo soy el primero incapaz de sustraerme a los mismos; basta con leer mi texto…) que la mirada profunda y diseccionadora. En fin…

Un fuerte abrazo y buena tarde.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sin ser una obra maestra, compa LAURA UVE, sí que te puedo asegurar que se trata de una propuesta muy, muy estimable. Y lo de la desazón de Poe, creo que no me he explicado muy bien; no es que no la transmita, en general, que lo hace, y con bastante acierto, sino que hay algunas escenas en que los intérpretes se mueven cual rabos de lagartija cuando, probablemente, la situación no impone tal ‘movilidad acelerada’. Pero se trata de una pega mínima, la verdad…

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

No me extrañaría, compa MONI, que la hubieras visto; como bien apunta un comentario anterior, el de GCPG, éste es el tipo de pelis que la vieja TVE solía emitir, ya fuera en ciclos, ya aisladamente, hace bastantes años (ahora es bastante más complicado). Desde luego, si, como deduzco de tus palabras, la literatura de Poe te ‘pone’, ten la completa seguridad de que esta peli, ya sea en primer visionado o en revisión, te va a impactar; a ver si la ves y cuentas…

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, Hildy, me temo que es un miedo tan antiguo como la propia humanidad, algo muy telúrico, muy elemental (aunque, francamente, y ahora que lo señalas, yo no creo haberlo tenido nunca: con el que tengo a morirme, así, sin más, creo que ya tengo miedo en toneladas más que sobradas...). Desde luego, para la claustrofobia, esas pelis que apuntas (o la segunda parte de Kill Bill, otra buena pieza en la 'materia'...) no son buena recomendación, desde luego que no; en mi caso, mi memoria de pez cinematográfica me hace el 'trabajo sucio': difícil que el impacto de terror de una peli me dure un rato después del visionado (ahora, de mayor, que de peque, ni te cuento...).

Un fuerte abrazo y buena tarde.

Fernando R. Genovés dijo...

Vaya que sí, vaya que esta película es acongojante de verdad. No apta para aprensivos. Con todo, es otra perfecta prueba de cómo Corman era capaz de crear desazón y terror con plena naturalidad y sin efectismos.

También es verdad que la interpretación de Milland ayudó mucho.

Para ponérsela uno en casa por la noche antes de meterse en la cama...

Salucines

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues la verdad, compa FERNANDO, y sin ánimo de dármelas de sastrecillo valiente (que tampoco es plan), tal fue lo que hice yo hace un par de noches: terminar de verla, meterme en la piltra y dormirme como un bendito en cinco minutos. Circunstancia que no le resta méritos a una propuesta que, ciertamente, mete yuyu, y muy bien metido...

Un fuerte abrazo y buena tarde.

Ivan Sanz Roig dijo...

Ray Millard fué un buen actor de género que hizo está y otras grandes cosas, lástima que acabara teniendo que hacer esperpentos de blacksploitation como aquella del hombre con dos cabezas -bueno, aunque divertida si era-

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