lunes, 9 de julio de 2012

Katmandú, un espejo en el cielo (España, 2011)


SINOPSIS ARGUMENTAL: Laia, joven y entusiasta profesora barcelonesa, se embarca, con la única ayuda de una maestra local, Sharmila, en un proyecto educativo en una zona deprimida del Nepal, con el que pretende dotar a esos niños de una perspectiva de futuro que una realidad social muy adversa parece estar empeñada en negarles. Las numerosas dificultades que ha de afrontar no son más que un acicate para su férrea determinación, fruto de un carácter labrado en una infancia dura y precaria; pero hay un problema que se erige en un muro insalvable, y es el de la finalización de su permiso de estancia, algo que la obliga a tomar una decisión que, en principio, no estaba dispuesta a asumir: la de concertar un matrimonio de conveniencia que le permita permanecer en el país. A partir de ese momento, la relación de Laia con su esposo, Tsering, se convierte en un elemento que, por mor del carácter de él, va cobrando cada vez mayor peso en la vida de Laia. Pero no significa, ni muchísimo menos, el final de todos los problemas…

EN UN PÁRRAFO….- Profundizando y avanzando aún más en esa tendencia de cine social-internacional que ya iniciara con ‘También la lluvia’ —circunstancia en la que pesa sobremanera su pareja sentimental y coguionisa, Paul Laverty—, Iciar Bollaín se embarca en una nueva aventura lejos de nuestras fronteras (lejanía no solo física, sino, sobre todo y muy especialmente, mental y cultural), para, basándose en el texto literario de Victòria Subirana, ofrecer un drama intenso (rayano, puntualmente, en lo desaforado) en el que el leit-motiv argumental del trabajo educativo de su protagonista no pasa de ser un soporte temático sobre el que abrir un abanico (que a este escribiente se le llega a hacer, en un momento dado, excesivamente amplio) de cuestiones y episodios con un marcado sentido crítico progresista. Más allá de lo que uno pueda conectar emocional e ideológicamente con tales premisas (es mi caso…), el desarrollo narrativo se resiente, quizá, de la vieja enfermedad del mucho abarcar y poco apretar: conjugar la pretensión de profundidad con la multiplicidad de subtramas es lo que suele tener. Pero no se le puede negar valentía y arrojo a la autora, no…

EN SU HABER.- Verónica Echegui; su desempeño dando vida a la profesora Laia, con toda la carga de entusiasmo y capacidad de lucha que el personaje alberga, alcanza un nivel que llega a situarse incluso por encima del de la historia en el que se desarrolla, y termina arrojando como resultado final una creación creíble y convincente, incluso en aquellos pasajes en que, por lo radical de su dramatismo, hubiera sido esperable un cierto deslizamiento hacia el exceso. Aquí hay madera de gran actriz, y solo cabe esperar que sus elecciones profesionales la guíen por el camino más acertado para ello (también está lo de Hollywood, pero ya se sabe cómo suele terminar eso…).

EN SU DEBE.- Los flashbacks; en el ánimo (presunto o probable) de que los mismos no entorpezcan, ni ralenticen, el ritmo narrativo, Iciar Bollain los despacha con una celeridad absolutamente incompatible con el propósito al que han de servir en el contexto del relato (que no es otro que el de darnos información de referencia sobre el pasado de la protagonista que nos permita entender algunas de sus pautas de comportamiento en el presente de la narración). Entre la delectación morosa en ese pasado (que puede, efectivamente, hacer lenta o pesada la cinta) y las ráfagas a vuelapluma con que ‘Katmandú’ lo recoge (en las que, en la práctica, no te enteras de nada, o casi nada), hay un punto medio que, desde luego, no se ha alcanzado.

UNA SECUENCIA.- Laia y Tsering marchan a la boda de la hermana de éste, en las montañas de Nepal: un ritual sencillo y colorista pone una nota de frescura y felicidad en una trama en la que, precisamente, no sobran situaciones de perfil alegre. La postal turística merece la pena…

CALIFICACIÓN: 6 / 10.-

17 comentarios:

Anónimo dijo...

... A Iciar Bollain la tengo yo últimamente abandonada. Lo confieso.

Tengo que recuperarla.

Desde Te doy mis ojos no he vuelto a ver ninguna de sus películas.

Es decir, ni Mataharis, ni También la lluvia, ni Katmandú...

He leido atenta tu reseña y me da muchas pistas de lo que me voy a encontrar en Katamandú...

Besos
Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues me duele confesarlo, compa HILDY, porque me cae muy bien y le tengo mucho aprecio cinematográfico, pero creo que Iciar Bollaín, desde Te doy mis ojos (en que, como se diría en argot ciclista, 'hizo cumbre'...), ha ido decayendo paulatinamente en cuanto al interés y calidad de sus propuestas. Que, ojo, no son malas pelis, pero han perdido en profundidad y verismo para deslizarse (sobre todo, las dos últimas) por cierta pendiente panfletaria (no exagerada, pero sí apreciable). ¿Laverty? No sé, quizá, al fin y al cabo, ahí está, en los guiones. Pero, en cualquier caso, Katmandú se deja ver con agrado, y, sobre todo, se disfruta del entusiasta trabajo de su protagonista.

Un fuerte abrazo y buen día.

39escalones dijo...

Muy decepcionante. La historia de Subirana por sí misma es mucho más dramática e interesante que el tributo fílmico que le ha hecho Bollaín (que, por cierto, me cae estupendamente ya desde cría). Para mí los problemas de la película son dos: como bien dices, los flash-backs, inncesarios (podrían aportarse datos suficientes para dotar de personalidad e historia a la protagonista sin necesidad de vueltas atrás, técnica de economía narrativa que si no se hace bien mata cualquier historia), y en segundo lugar los subrayados, sociales, políticos, culturales, económicos o sentimentales, que restan efectividad tanto a esta película como a la anterior. En ello tiene mucha culpa Laverty, que lleva lustros llenando de demagogia las pelis de Ken Loach. El problema es grave, porque esa tendencia de Laverty a subrayar, a vender ideológicamente sus historias, juegan en su contra. Reivindicaciones poderosas y legítimas quedan ahogadas en verborrea barata, con lo que la fuerza, justicia y legitimidad del mensaje queda diluida por la voluntad propagandístico-farandulera del escritor. Como los discursos de Navidad del rey, pero en otro sentido...
Abrazos

PD: Para mi querida Hildy: "Mataharis", sin ser ninguna maravilla, es la mejor de las tres).

Marcos Callau dijo...

Importante y difícil decisión sacrificar su vida a un matrimonio de conveniencia todo por continuar su labor educativa. Admirable el personaje de Laia. Una buena razón para descubrir esta película o, al menos, la historia de esta mujer. Un abrazo compa Manuel.

José Núñez de Cela dijo...

En mi interés por ese país esas montañas y esa gente me acerqué a disfrutar del cine de Iciar Bollain, considerandola una de las mejores propuestas cinematográficas nacionales. El resultado fue un tanto desconcertante. El embrujo de Nepal sigue funcionando, la historia en sí, atractiva y admirable, las interpretaciones (yo añadiría al marido de Laia como un elemento positivo también) destacables, en cambio la película en su conjunto deja una sensación que no acaba de cuadrar con todo ello.
Saludos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Veo, compa ALFREDO, que coincidimos básicamente en los síntomas y el diagnóstico (aunque a mí me cuesta más cargar las tintas): los subrayados lavertianos son los que lastran la cinta de manera irremediable. Y totalmente de acuerdo con tu apunte a Hildy sobre ‘Mataharis’: la mejor de las tres, cierto…

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Desconozco, compa MARCOS, cuánto hay de real y cuánto de ficticio en el dibujo del personaje que traza la peli, pero, desde luego, y en lo que se refiere a ese aspecto, sí que hay un componente de sacrificio innegable (aunque con ‘truco’, que no desvelaré, para quien no haya visto la peli…).

Un fuerte abrazo y buena tarde.

V dijo...

No sabes cuanto me alegra esa distinción que haces (no esperaba menos de ti) entre las seguramente nobles intenciones cargadas de intencionalidad ideológica y social por un lado, y su plasmación fílmica por otro.
Bollain en cada película desea comprometerse, implicarse. También desea que lo haga el espectador. Es por eso que su didactica termina por ser un tanto sermoneadora. Sus films cargados de buenas intenciones al final pierden vida propia ya que están construidos para transmitir mensajes casi siempre políticos, sociales y con fuerte carga ideológica. Es su opción.
El riesgo que se corre es que el espectador no desee ser adoctrinado y termine por desengancharse de la historia.
En su favor cuenta su pasión y la buena labor con los actores,se nota que ella es actriz.
En todas sus películas,y esta no es una excepción,me digo, vale, valoro tu compromiso y tu esfuerzo, pero es una lástima que intentes en cada peli dar una tesis tras otra. Bueno, al menos es indicativo de que piensa. Que otros ni eso...Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa JOSÉ, creo que lo señalas muy bien: algo anda suelto por la peli que hace que no termine de resultar un producto redondo, pese a contar con elementos atractivos a priori contemplados individualmente. En fin, cosas de las pelis, me temo...

Un abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Finas y agudas apreciaciones, compa V; en todo caso, yo creo que ese fenómeno que tan bien describes es algo que se da, sobre todo, en sus dos últimas pelis, También la lluvia y Katmandú..., cintas en las que el desarrollo dramático se subordina a la tesis política, a diferencia de en las anteriores, que también tienen un trasfondo, pero queda en ese nivel, el de trasfondo, que no se impone a lo esencial de la trama, sino que se destila a través de ella. Creo que el cine de Iciar Bollaín, con el talento y el cariño que le echa a la tarea la directora, ganaría mucho volviendo a esa preponderancia de las historias sobre los mensajes. Ojalá...

Un fuerte abrazo y buen día.

Corpi dijo...

También la lluvia me encantó. Espero que ésta sea, cuanto menos, la mitad de buena que aquella. Cuando la vea te daré mi opinión.
Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues a mí, compa CORPI, También la lluvia 'me iba gustando' (y muchísimo) hasta que llega la 'caída del caballo' del personaje de Tosar y lo que sucede a partir de ahí, que me pareció de un panfletario e inverosímil hasta hacerme ruborizar (y, ojo, insisto, partiendo de la base de que, ideológicamente, simpatizo bastante con tales enfoques). En ese sentido, ésta quizá no incurre en tal exceso, aunque tampoco le falta 'tesis', ni muchísimo menos. Espero lo que nos cuentes sobre ella...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Elvira dijo...

Pues tal como lo cuentas no me tienta mucho, Manuel.

Un abrazo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Lo entiendo, compa Elvira; ya me consta que mi texto no invita a salir corriendo a buscarla en las estanterías…

Un abrazo y buena semana.

MoniConTomate dijo...

Ya sabes que yo soy de leer. Tengo pendiente buscar y, creo que, devorar el libro que dio origen a esta película. Primero siempre el libro, claro. La intención era ver la película después. Y a pesar que esta vez tu calificación no es demasiado generosa, la veré porque ya lo tenía decidido. Ya te contaré sobre el libro…

Un abrazo fuerte

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ya me consta, compa Moni, que tienes predilección por la lectura; y no me parece mal, no, en absoluto. Como bien te consta a ti, yo soy más de pelis, pero no por ello le hago ascos a un buen libro (más bien todo lo contrario). De todos modos, en este caso no tengo previsión alguna de leer la obra literaria de base (aunque tampoco lo descarto); quedo a la espera de lo que comentes sobre ella.

Un fuerte abrazo y buena semana.

Carolus dijo...

Llegué por casualidad a tu blog y lo que he leído me parece muy interesante.

Saludos

Laura
http://www.elartedelaestrategia.com

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