jueves, 19 de abril de 2012

Yo también escribí sobre Whitney Houston

* Este artículo fue publicado originariamente en mi antiguo blog (El (viejo) glob de Manuel) el 9 de abril de 2006, bajo el epígrafe Grageas de cine.

- Mi compañero en estas lides Iván Sainz-Pardo, en ese blog-escondite que suelo frecuentar, y cuya visita les recomiendo encarecidamente, publica hace pocos días una curiosa reseña acerca del particular vía crucis (tan propio para estas fechas...) de la simpar Whitney Houston, con dos fotografías que ofrecen una comparación tremendamente explícita acerca de su aspecto, y un título ciertamente ingenioso. Me viene al recuerdo, a la vista de ello, cómo ese descenso en picado empezó a fraguarse tras su experiencia "dual" (un impresionante éxito de público y un desastre de consideración crítica) en El guardaespaldas, un film plenamente encajable en la categoría de "películas con bichito" (asignación de categoría para cuya aclaración les remito a un artículo que escribí hace ya algún tiempo, publicado en la web Ciberanika), y que, sinceramente, pienso que fue injustamente masacrado, ya que, si bien es totalmente cierto que no pasa de ser un producto rutinario, vulgar y mediocre, no lo es más, en absoluto, que las tres cuartas partes de la producción hollywoodiense que, año sí, año también, se estrena en las pantallas comerciales de todo el universo mundo. O sea, que: me encantaría que alguien me explicara el motivo, si es que lo hay, de que éste, en particular, más allá de una extraña conjunción de manías personales (muy amplio, desde luego), fuera particularmente vilipendiado y excomulgado. Misterios, misterios...

- En una entrevista que publica este domingo Magazine, el suplemento semanal de La Vanguardia (que se distribuye, además, con un buen número de diarios locales de toda España), Alejo Sauras, en plena vorágine promocional con motivo del estreno del último film de David Trueba, Bienvenido a casa -que protagoniza junto a Pilar López de Ayala-, hace una encendida defensa del trabajo actoral en el medio televisivo -algo bastante comprensible, si tenemos en cuenta que él ha sido, y es aún, un intérprete fuertemente vinculado a ese medio-. Aunque me parece encomiable el esfuerzo que realiza para tratar de convencer a los eventuales lectores de la entrevista sobre la equivalencia de televisión y cine en su condición de piedras de toque para contrastar la valía de un actor, me parece que lo tiene muy complicado para romper ese esquema mental en el que, nos guste o no, estamos bastante anclados, y en virtud del cual tendemos a considerar que -al menos, a fecha de hoy- el teatro da el prestigio, el cine da el dinero y la televisión da la fama. Más o menos, vaya...

- Y colorín, colorado, este cuento... no se ha acabado, pero sí se interrumpe en su narrar durante unos días, que este humilde escribiente se toma de vacaciones, aprovechando el subterfugio semanasantero, con la promesa de volver, si no con energías renovadas (que también se intentará), sí, al menos, con ganas de seguir pegando la hebra. Que es de lo que se trata, no nos engañemos... Descansen, disfruten y, si han de navegar, háganlo, si pueden, por aguas reales, y no virtuales, amigos lectores. Hasta pronto...

* NOTA DE ACTUALIZACIÓN.- Paradojas de la vida. Recientemente, fallecía, consecuencia de esos excesos a los que se aludía en el primer párrafo, Whitney Houston. En fin...

* Grageas de cine X.-

* Antecedentes penales (El (viejo) glob de Manuel) XVIII.-

* La imagen que ilustra este artículo es obra de Vectorportal, bajo una licencia Creative Commons 2.0

10 comentarios:

Carmen dijo...

Totalmente de acuerdo con tu "visión" de la peli en cuestión: mediocre pero no más que muchas. A mi, que fui a verla al cine, también me sorprendió el machaque al que fue sometida.
Un abrazo.

39escalones dijo...

La película es mediocre porque asume un catálogo de tópicos ya agotados y porque, a pesar del esfuerzo, la pareja protagonista no brilla.

Ahora, con lo de Alejo Sauras, flipo. Dos cosas breves: primera, escuchas hablar o lees a los actores y actrices de hoy y da pena. Raramente consiguen tener ideas propias, establecer discursos coherentes, emitir reflexiones agudas y rigurosas sobre su profesión. Escuchas a los buenos, a los clásicos, a los de siempre, y escuchas cultura, se convierten en eco del significado de su propio trabajo. A los intérpretes de hoy les falta bagaje personal, construcción, perspectivas de la vida. Como a las series de la tele, como a quienes escriben hoy cine, como quienes miran por la cámara. Algo hemos perdido en estos años, y los actores jóvenes españoles de hoy son una buena muestra de lo que ha quedado.

La última: hay una prueba muy sencilla para percibir a la primera la calidad y categoría de un actor en tele o cine (casero): quítale la voz a la tele. Si un actor aguanta, transmite, tiene presencia sin voz, empezamos a hablar de un actor. Ni Pitt ni DiCaprio ni ningún otro de los santificados de hoy aguanta la prueba.

Abrazos

SuperWoman dijo...

39 escalones, el problema es que la pareja protagonista tenia la misma quimica que un mejillon con un bote de laca...
Coincido plenamente en la falta de cultura como problema, pero no solo a nivel de actores. Pero si que creo que hoy en dia hay actores que pasan la prueba esa de la tele... Clooney, por ejemplo, es para su desgracia demasiado guapo, pero le veo siempre en sus papeles y alguno complicadillo ha hecho. Y algunos de los que estan en chorradas puede que todavia nos den la sorpresa (que me dices de la salida del armario de Eastwood en la ultima decada... quien se lo iba a imaginar cuando iba de "Dirty Harry").

Un supersaludo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa CARMEN, a mí, sorprenderme, lo que se dice sorprenderme, no, porque es algo que pasa de vez en cuando, tanto en este sentido negativo, como en el contrario (por ejemplo, ‘Erin Brockovich’, de Soderbergh, una peli que fue puesta por las nubes, y que a mí, francamente, no deja de parecerme un ‘estreno TV’ de sábado tarde, y vamos a dejarlo ahí…). Pero cabrea, eso sí, porque no se termina de ver la justificación, no…

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Sobre el nivel cultural de los actores, al hilo de lo de Alejo Sauras, estoy de acuerdo contigo en que, efectivamente, y en general, pocos (casi ninguno, vaya) son capaces de pergeñar un discurso que revele una reflexión propia, y más o menos elaborada, sobre su profesión y su mundo; difícilmente salen de los topicazos y los discursos hueros, aunque los revistan de cierta floritura formal (que se supone que les va en el curro, claro…). Tema distinto es el de hasta qué punto eso influye, o determina, o condiciona, o lo que sea, su nivel actoral. Quiero pensar que sí, pero no lo tengo nada claro (ni creo que haya método científico para probarlo).

Sobre la prueba de la calidad, curiosamente, y en lo que respecta, por lo general, a los intérpretes españoles, yo enfocaría el experimento justo al revés: pondría la imagen a negro y me limitaría a oírlos, sin verlos, y a ver qué tal. Porque creo que en lo que el nivel de la profesión en España está bajo mínimos es en el terreno declamatorio: los actores y actrices jóvenes, salvo contadísimas excepciones, tienen un nivel, en ese terreno, ínfimo (mientras que a nivel gestual y de expresividad facial, la cosa mejora bastante, dentro de un nivel muy variable, claro…). Sin ir más lejos, como ejemplo, la última peli que reseñaba, León y Olvido: salvo Guillem Jiménez, el chico protagonista (con síndrome de Down), que es el único cuya declamación resulta creíble y solvente, todos los demás (incluida Marta Larralde, la protagonista, que obtuvo más de un premio en varios festivales) están, en fin, pues eso, vamos a dejarlo ahí, están (que es viernes, y no es cosa de cebarse…).

Un abrazo muy fuerte y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa SUPERWOMAN, me apunto, como tarea para el fin de semana, el análisis en profundidad (incluidas consultas en la Wikipedia…) de la química entre el mejillón y el bote de laca. Igual hasta habrá por ahí alguna tesis doctoral dedicada al tema (cosas veredes…).

Sobre el tema actoral, te vas a un ámbito mucho más amplio (el compa Alfredo también lo hacía); yo me movía más en ‘modo local’… En todo caso, esos dos que nombras, Clooney y Eastwood, me parecen dos magníficos actores (y directores, sobre todo el segundo, un grande, sin discusión alguna…).

Abrazo fuerte y buen fin de semana.

MoniConTomate dijo...

Últimamente me tocas el corazoncito con tus entradas. Y no es porque la película sea nada excepcional, sino porque fue una cinta que a mi padre le encantó (nunca entendí porqué). Cuando salió a la venta, uno de aquellos ladrillos de vhs, nos la hacía ver hasta el paroxismo del aburrimiento...

Ahora hay alguna tarde lluviosa de domingo que la echo de menos, ¡menos mal que siempre hay algún canal que la repite! (Claro, aquel ladrillo de vhs se perdió en el paso del tiempo...)

Gracias por este recuerdo, Manuel

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Las gracias a tí, compa MONI, por el cariño con que te asomas por aquí; la verdad es que ya es casualidad que mis dos últimos textos hayan venido a incidir en temas que, por motivos diversos, te tocan tanto la fibra sensible. Y sí, ésta no es difícil de encontrar en emisión en los más variados canales, pero, aún así, es lógico que eches de menos el 'ladrillo'. Es el poder que tienen los objetos...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Josep dijo...

Cuando ví el título me quedé un tanto flipando y no me atrevía a dar un vistazo.... :-)

Coincido contigo en que esa película recibió más varapalo del necesario, y creo que fue una especie de rebote del público después de la apabullante campaña mercadotécnica: a veces, el desengaño se incrementa por las esperanzas falsamente infundidas interesadamente y luego caídas estrepitosamente.

Lo triste de la Huston es la repetición, una vez más, del fenómeno de la estrella, al fin humana, incapaz de digerir la fama excesiva: un día habría que detenerse en ello, en observar el polvo que hay bajo el relumbrón.

Respecto a los intérpretes españoles, sólo con ponerse a ver cualquier clásico de Berlanga, por ejemplo, ya quedan retratados los de ahora: yo creo que su ineficiencia proviene de la falta de esfuerzo y de la fama obtenida gracias a la tele, un medio que siendo tan masivo no ha procurado mantener un nivel de calidad mínimo exigible y lo peor es que el público ha acabado por transigir y aceptar verdaderas barbaridades, como el uso de micrófono en una obra teatral. Si los espectadores de principios del siglo pasado vieran en teatro lo que ahora se presenta, el pateo humillaría muchas jetas altivas y el cine, por supuesto, tampoco sale bien parado.

Creo que Alfredo y tú, Manuel, tenéis razón ambos, porque a los que hoy llenan las pantallas no hay por dónde cogerlos: ni mudos ni hablando...

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa JOSEP, el de Whitney Houston es el enésimo ejemplo de juguete roto que con tanta profusión se ha dado y se da (y mucho me temo que se dará...) en el mundo del artisteo: no debe ser fácil controlar emocionalmente una vida tan excesiva en todos los aspectos. En cuanto a lo del artisteo español, apuntas a lo que quizá sea uno de los motivos más destacados de ese bajo nivel promedio actoral, y que es el de la predominancia del medio televisivo como 'cantera' de intérpretes: algo que, me temo, tiene poco arreglo, y que, con la que está cayendo, igual tiende más a empeorar que a mejorar (y ojalá me equivoque, para bien de todos...).

Un fuerte abrazo y buena semana.

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