viernes, 13 de abril de 2012

León y Olvido (España, 2004)


SINOPSIS ARGUMENTAL.- Tras ser expulsado (una vez más) de un internado, León vuelve a casa; vuelve con Olvido, su hermana, que, pese a su juventud, ha de trabajar para poder mantener a ambos, dado que los padres han fallecido y carecen de cualquier otro medio de sustento. Mientras León asiste al colegio, su hermana —cuya relación sentimental con Iván se ve aquejada de una tibieza que parece abocarla a una ruptura inevitable— trabaja en una fábrica textil, hasta que es despedida y tiene que buscar un nuevo trabajo, que encontrará en una tienda de trajes de novia, cuyo dueño, Damián, parece no limitar su interés por Olvido a lo estrictamente laboral. Como fondo, una relación filial que, superficialmente, oscila entre un cariño intenso y elemental (por parte de León hacia Olvido) y un rechazo visceral, fruto de la desesperación y la falta de horizontes vitales (por parte de Olvido hacia León), pero que, en el fondo, se mueve por meandros subterráneos mucho más tortuosos…

EN UN PÁRRAFO.- Con una excelente acogida por los numerosos festivales en los que fue exhibida, ‘León y Olvido’ es una de esas propuestas de cine dramático intimista (una línea tonal particularmente fecunda en la cinematografía española, no siempre con excesiva fortuna…) en la que, al hilo de un elemento definitorio de fuerte potencial (el síndrome de Down que aqueja a uno de sus protagonistas, León), se desarrolla un argumento en el que cobra tanta importancia lo expreso, lo que vemos en pantalla, como lo implícito, aquello que no vemos ni oímos, pero vislumbramos o barruntamos: la historia de una relación filial complicada, condicionada por el desamparo vital en que se mueven sus protagonistas (evidente) y unas corrientes de sentimientos soterrados (no tan evidentes) que fluctúan de manera bastante errática (sobre todo, en el caso de Olvido, que alterna episodios de auténtica crueldad —proyectada, con particular ensañamiento, sobre un inerme León— con otros de cariño enternecedor, en una suerte de ciclotimia disparatada). Una propuesta bastante desnuda en lo formal, si no redonda, sí valiente y sólida.

EN SU HABER.- 1, Guillem Jiménez, que, cinco años antes de que Pablo Pineda acaparara gloria crítica (con Concha de Plata incluida) y atención mediática gracias a su trabajo en ‘Yo, también’, demostró que su desarmante espontaneidad y su capacidad para dotar de matices expresivos a un personaje complicadísimo, era algo más que el mero fruto de dar rienda suelta a ciertas dotes naturales; un muy buen, y sorprendente, trabajo actoral, que trasciende ampliamente lo llamativo de la condición personal de su intérprete; y 2, la frescura y naturalidad con que trata las situaciones dramáticas que, a priori, podrían haber resultado más escabrosas, por sus connotaciones morales (ya sea en lo erótico o en lo tanático): sin afectación ni remilgos, pero sin trivializarlas con el ánimo de hacerlas pasar por elementos de una cotidianidad asumible en cualquier ámbito —sobre ellas pesa, y así lo pone de relieve su plasmación en la cinta, la sombra de lo ominoso—. 

EN SU DEBE.- la escasa consistencia de las tramas secundarias (la relación de Olvido con su novio; el desenvolvimiento de León en el colegio; sus enamoramientos…) que apenas sí suman en aquello que debe ser su objetivo dramático (el enriquecimiento y complemento del tronco central de la trama), bien por indefinición (y escaso desarrollo), bien porque los personajes secundarios que les deben dar soporte están encarnados por intérpretes que ofrecen un trabajo muy flojito (sobre todo, en el terreno de la declamación, aspecto en el que incluso la protagonista femenina, Marta Larralde, flojea ostensiblemente en numerosos pasajes).

UNA SECUENCIA.- León está en la bañera; Olvido enjabona su cabeza con movimientos suaves y circulares de su mano, con evidente placer de su hermano. León invita a Olvido a que se meta con él en la bañera; Olvido accede y se sumerge en el agua tibia, estirando poco a poco su cuerpo, que se relaja placenteramente. León se ofrece a enjabonarla; Olvido rechaza la invitación, pero sin acritud. Sencillo, plácido, extraño, turbador…

CALIFICACIÓN: 6,5 / 10.-

14 comentarios:

Josep dijo...

Tomo nota: recuerdo haber leído alguna crítica en su estreno, pero no la ví en el cine y en la tele desde luego tampoco.

Así que apunto su título en mi lista de posibles hallazgos, cada día más grande y extensa, para cuando haya tiempo para todo... ;-)

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Recuerdo que cuando la vi en su momento no empaticé con la sensibilidad de la película ni con cómo me lo contaba. No sentí.

Quizá no fue un día oportuno para verla. Y no le di oportunidad alguna. Pero no logré que me llegara nada. No me la creí.

Sé que tendría que volver a mirarla y analizar si fue el día lo que me hizo no valorarla en su justa medida o realmente es que no me gustó.

Besos
Hildy

babel dijo...

Algo había oído pero no he visto esta película, Manuel. Una más para la saca a la que habrá que buscar el momento.

Saludos

MoniConTomate dijo...

Resulta, Manuel, que Guillem es vecino de mi pueblo. Conozco a su madre hace muchos años, y son una gente excepcional. Me ha llegado al alma que hayas dedicado una de tus hermosas reseñas a este pedazo de persona, porque lo es.

Un placer leerte, como siempre, y abrazo fuerte.

Moni

39escalones dijo...

La película me resulta falta de intensidad y de emoción, más o menos como a mi querida Hildy.
Es verdad, el cine de tendencia intimista está muy presente en el cine español, pero yo creo que tal hábito proviene de la falta de sustancia presupuestaria. O sea, que más que gusto, es que no queda más remedio.
Un abrazo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

No es una peli que haya tenido excesiva difusión, compa JOSEP, con lo cual no me sorprende que no hayas llegado a verla; por lo demás, me parece encomiable que la apuntes a esa lista siempre con las costuras reventonas (al menos, en mi caso, y me temo que en el más común y generalizado): mucha peli y poco tiempo, ¿verdad…?

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa HILDY, salvo que el día tuviera unas connotaciones particularmente negativas en lo personal (en cuyo caso, esa revisión sí que estaría totalmente justificada), tampoco me sorprendería que fuera uno más de tantos de esos casos que se dan en que una peli no nos llega, y poco más se puede hacer al respecto: cuando algo no te da en la tripa, pues no te da, y ahí poco juego dan apreciaciones técnicas ni valoraciones de calidades, todo se mueve a un nivel mucho más básico e intuitivo. Por otro lado, ésta es una de esas pelis que, por su frialdad, su asepsia formal, se presta fácilmente a que no se entre en su juego. En fin…

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues nada, compa BABEL, a no agobiarse con la búsqueda del hueco en cuestión. El problema es que el boquete, como ya le indicaba a Josep, va cobrando tales dimensiones, que mucho me temo que va a terminar convirtiéndose en un agujero negro. El signo de los tiempos…

Un fuerte abrazo y buena semana.

ethan dijo...

No la he visto, y opino igual que 39escalones: demasiados dramas intimistas para tan poca calidad final. Economía de medios, las subvenciones dichosas, temática repetitiva, no sé... ese mal que se llama Cine Español del que ya hemos hablado.
Un abrazo!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Caramba, compa MONI, qué pequeño es el mundo... La verdad es que la interpretación de Guillem me parece excepcional: muy natural y muy medida, sin abusar lo más mínimo de aquello de que, por lo obvio, tan fácil sería abusar. Evidentemente, algo habrá habido ahí de un (buen) trabajo de dirección actoral; pero cuando no hay madera, no sale mueble, y aquí ha salido uno la mar de 'apañao', te lo puedo asegurar. Nada, si tienes ocasión de trasladarle mi felicitación personal, pues me haría ilusión que lo hicieras...

Un fuerte abrazo, y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues nada, compa ALFREDO, está visto que con ésta, pinchazo en hueso... Lo del cine español no sé hasta dónde será vocación (autoral), y hasta dónde imperativo categórico (presupuestario); supongo que ambas dos serán circunstancias que pesan, cada una en variable grado según la circunstancia. Vamos, que no creo que si a Érice, León de Aranoa o Guerín les das mañana doscientos millones de euros (que, por otro lado, no va a ser nunca el caso; a Amenábar o Almodóvar, igual sí...), te vayan a hacer (afortunadamente...) Battleship-2 o Transformers-18 (por nombrar dos sagas demostrativas de cómo no es necesario encender puros con billetes de quinientos euros para tirar el dinero por una alcantarilla...). En fin...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Francamente, compa ETHAN, y sin ánimo de polemizar en exceso (aunque sin problema al respecto; en esta casa, a la discrepancia hasta se le invita a una copita, llegado el caso; siempre es bienvenida...), yo no creo que lo del cine español sea un problema, dicho así, en genérico. Que el cine español tiene problemas, y serios, eso sí, por supuesto; no más, ni más graves que, por ejemplo, la sanidad, la educación, la justicia o la economía, por citar cuatro terrenos cualesquiera (me valen otros chorrocientos mil...). Y tampoco más, ni más graves, que el cine italiano, o el sueco, o el persa, o el coreano. Distintos, a buen seguro, porque se mueven en coordenadas distintas, pero no creo que más ni más graves. A partir de ahí, ya podemos entrar en análisis más en profundidad. Pero entiendo que no es éste ni el tiempo ni el lugar, eso sí...

Un fuerte abrazo y buena semana.

39escalones dijo...

Tienes razón, Manuel, Erice no habría hecho una secuela, pero sí habría hecho "El embrujo de Shanghai" más dignamente de lo que Trueba, Huete y compañía terminaron haciendo...
Abrazos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Erice, Trueba y El embrujo de Shanghai; ríase usted de lo de YPF, compa ALFREDO... Recuerdo vagamente la historia, sobre la que tantos ríos de tinta (en aquel entonces, más real que virtual, todavía mandaba el papel) se virtieron. Tiendo a pensar que en episodios de este tipo, mientras más cosas se cuentan, más se oculta lo realmente sucedido (y no digo que sea éste el caso, ojo...), con lo cual la verdad (si es que eso existe, que lo dudo...) no llegan a conocerla ni los propios implicados. En fin...

Un fuerte abrazo y buen día.

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