SINOPSIS.- A la muerte de su mentor,
Bumpy Johnson, en 1968, el que fuera su más íntimo colaborador,
Frank Lucas (Denzel Washington), se convierte en el rey del mercado
de la droga de Nueva York, gracias a una actividad metódica e
implacable, que le granjea tantos éxitos como enemigos. En su
persecución, un equipo comandado por Richie Roberts (Russell Crowe),
un policía que enarbola la honradez como mascarón de proa, y que
habrá de afrontar un delicado y concienzudo ejercicio de
investigación para desarbolar un tráfico mortal que va camino de
adquirir el rango de epidemia. El duelo está servido...
EN UN PÁRRAFO...- Basándose en un
episodio real —el de Lucas—, Ridley Scott construye un relato de
largo aliento, duro y compacto, en el que, a través de un metraje
tan generoso en su duración como intenso en su ritmo, combina dos
líneas argumentales íntimamente entrelazadas y que asientan sus
raíces en la mejor tradición del noir de Hollywood: por un lado, la
de la ascensión y caída del típico 'self-made-man' que, a base de
determinación y contundencia, consigue cobrar altos vuelos
(rememorando a personajes como el Toni Montana de 'El precio del
poder'); y, por otro, la de la lucha pertinaz contra esa encarnación
concreta del mal, a cargo de un hombre con la misma determinación,
pero movido por una convicción moral inquebrantable (en la línea de
un Eliott Ness, con el que no es difícil encontrar fuertes
concomitancias). En cualquier caso, cine con regusto a clásico...
EN SU HABER.- 1, lo conseguido de su
ritmo narrativo, que sigue sin la más mínima desviación —a base
de aunar lo compacto y lo ligero— los cánones de la construcción
dramática del cine hollywoodiense más convencional, para conseguir
que sus casi tres horas de duración (en su versión 'extendida')
pasen en un un suspiro; y 2, la impregnación con que el tono
mortecino de su fotografía (a cargo de Harris Savides) 'baña' la
historia, contribuyendo a que su ambientación se convierta en un
punto importante de refuerzo para la intensidad de la misma.
EN SU DEBE.- 1, el elevado número de
golpes de efecto: no debe ser fácil eludirlos en una trama en la que
sexo, drogas y violencia campan a sus anchas, pero Scott tampoco
parece tomarse excesivas molestias en obviarlos (cuando, ciertamente,
no eran necesarios para remarcar esos elementos de la narración, que
no es necesario explicitar visualmente de manera tan acusada); y 2,
la ligereza con que sobrevuela por encima de lo que podría haber
constituido el elemento más escabroso, y con más significación
moral, de la historia, como es el de sus 'derivaciones militares',
que no elude, pero en las que tampoco profundiza, transmitiendo la
impresión de que, a nivel de relato, no se ha querido incidir en un
elemento sin duda delicado, pero de implicaciones potentísimas.
CALIFICACIÓN (s/. 10).- 6'5.-


8 comentarios:
Creo que más o menos coincidimos en análisis. Una cinta correcta, pero que podía haber llegado a más. De Scott (Ridley) siempre se espera un poco más (un par de obras maestras del pasado tienen la culpa)...
Feliz Año Nuevo, amigo. Un abrazo.
Pues bien por el "nuevo formato", me gusta. Un abrazo, AM
El día que la vi se me hizo pesada, y ya casi que no la recuerdo, o sea que...
Como viene siendo habitual en Scott (al menos desde hace casi veinte años), intrascendente. Posee aciertos, que tú ya comentas suficientemente, pero es demasiado larga y pretenciosa para, al fin y al cabo, contar cosas que ya se han contado antes, mejor y en menos tiempo. En todo caso, supuso un pequeño repunte en una filmografía que desde los ochenta no levanta cabeza.
Abrazos
Me alegra, compa KINE, que coincidamos en apreciaciones; lo de las expectativas con Scott, tras Alien y Blade runner, es uno de esos temas permanentes con que los cinéfilos suelen enfrascarse, y al que yo creo que, a estas alturas, no hay que darle ya más vueltas, dado el tiempo transcurrido. Y, eso sí, yo voy a seguir reivindicando Gladiator, aunque me gane las collejas generalizadas del cine-bloguerío universal; manías de uno.
Muchas gracias por comentar, un fuerte abrazo y hasta pronto.
Me alegra, compa ANDRÉS, que te guste el nuevo formato; sois vosotros, los lectores, los que dais sentido a esto, y si a vosotros os place (a mí, he de confesarlo, también me resulta más “manejable”…), pues a mí, nada que añadir…
Un fuerte abrazo y seguimos en el lío.
Pues si no la recuerdas y se te hizo pesada, compa CORPI, blanco y en botella... Ya veo que la peli no suscita gran entusiamo entre la honorable clientela de esta casa...
Un fuerte abrazo y buen día.
Si nos atenemos al término ‘intrascendente’ en su sentido literal, compa ALFREDO, no puedo más que darte toda la razón; así es, esta peli, como ya le indicaba al compa JOSEP, no va a pasar a ninguno de esos libros de las mil, o las chorrocientas mil, pelis que hay que ver antes de entregar la cuchara… Ah, en lo de larga y pretenciosa también también estamos de acuerdo; lo que ya no tengo tan claro es que la carrera de Scott repuntara algo tras este film (al menos, en lo que a apreciación de la crítica se refiere…).
Un fuerte abrazo y buen día.
Publicar un comentario en la entrada