martes, 13 de diciembre de 2011

Ari Ben Canaan (Éxodo —Exodus—; U.S.A., 1960)


Los humanos damos de sí lo que damos: en ocasiones, mucho; otras veces, no tanto. Normalmente, el hombre entregado a una causa sepulta bajo esa entrega (cuando la misma es de la intensidad requerida) cualquier otra consideración personal —sentimiento, tarea, empeño…—, que queda relegada, o postergada, a momento más propicio (si éste llega, que no siempre lo hace). Pero ese aserto general no es válido si el hombre entregado a la causa es Ari Ben Canaan.

Porque nuestro héroe, Ari Ben Canaan, comandante de la resistencia israelí no violenta (la Haganá) ante la ocupación británica de Palestina, no se limita a ser un luchador dotado de un sentido del deber, una astucia, una mirada estratégica y una determinación voluntarista a prueba de la más dura presión —tantas como para ser capaz de llenar un barco con 600 hombres, mujeres y niños y someterlo a una huelga de hambre hasta que las autoridades británicas no autoricen su salida de Chipre, rumbo a la tierra prometida—.

Ari Ben Canaan, más allá de tales virtudes (más propias del ámbito militar que de cualquier otro), es también capaz de estar pendiente de los avatares de su familia (sus padres, hermanos; incluso su tío, entregado a una “desviación violenta” de la causa común que ambos comparten), honrar la amistad de su bien amado Taha, hijo del muftí de esa milagrosa comunidad mixta (árabe-israelí) en la que viven. Y, sobre todo, es capaz de enamorarse; un amor reposado y maduro, que es el que le brinda la enfermera viuda y estadounidense Kitty Fremont, esa mujer que, tras sus titubeos iniciales, termina también entregándose a una causa a la que no la empuja más convicción que la del amor por un hombre íntegro (y, todo hay que decirlo, inmensamente atractivo; pocos embajadores de la causa sionista habrán gozado de encarnadura más deslumbrante que la que a éste brinda un Paul Newman en el esplendor de su belleza).

Si aún no han caído rendido a sus encantos a lo largo de tan descomunal despliegue de virtudes, no me cabe duda alguna de que no serán capaces, amigos lectores, de esquivar una lágrima furtiva viéndole declamar un sentido epitafio, doloroso y furibundo a la vez, a los pies de la tumba de dos de sus seres más queridos: Ari termina comprobando cuánta verdad había en las palabras de su tío Akiva —no hay nación cuyo surgimiento no provenga de la sangre derramada de lo suyos—, y asume, desde la impotencia y la rabia, que la lucha continúa. Pero ésa ya será otra historia (y no de ficción…).

* Los buenos buenosos XII.-

14 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Me gusta que acabes tus artículos al modo de Moustache en "Irma la dulce", amigo Manuel. Impresionante aquí Paul Newman en esta historia tan bien contada. Abrazos.

Carmen dijo...

Una de las mejores películas que he visto , de la que destacaría además la banda sonora, sobre todo su tema central.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho Otto Preminger.

... pero no me negarás que a pesar de ser prácticamente un superhéroe y un dechado de virtudes...

... Menudo Éxodo nos hace pasar a todos bajo sus ojos azules, en compañía con el morenazo que nos hace llorar con cara de Sal Mineo y la dulce melena rubia de Eve.

Besos
Hildy

Josep dijo...

Hemos tocado hueso, Manuel.

Siendo adolescente me tragué la novela de Leon Uris con el ojo derecho mientras con el izquierdo leía las virtudes de pasar un verano en un kibutz.

Luego, pasados unos años, ví esa película protagonizada por el guapo Newman y las reflexiones que me produjo me alejaron de la inocencia juvenil y me acercaron al sufrimiento del pueblo palestino que aún está a la espera que alguien tan guapo y tan bien provisto de capital aportado por parientes lejanos que pretenden ser siendo eso, parientes lejanos, pueda protagonizar una super espectacular película propagandística donde las haya.

O sea, que no lo tengo tan claro y cada día que pasa, menos aún... :-(

Un abrazo.

Miren dijo...

Muy buena tu reseña, Manuel, como siempre. Excelente película y excelente actor protagonista, mi favorito de todos los tiempos. No en vano me han regalado hace poco por mi cumpleaños un libro monográfico sobre Paul Newman con fotos en blanco y negro (donde sus ojos parecen de hielo) y los CDs de diez de sus mejores películas... Un gozo!!

39escalones dijo...

Creo que se trata de una de las grandes películas fallidas de la Historia del Cine. Creo que Preminger prima los efectismos del CinemaScope por encima de las distancias cortas, tan necesarias y convenientes especialmente en las secuencias con mayor carga dramática y/o sentimental, que construye una película deliberadamente monumental y épica que exige una mirada más delicada, atenta y sensible, y que asume una postura sesgada, miope y torpe. El final, propio de una película de tesis, me parece difícil de encajar en el tono general, y aunque los intérpretes están bien, el exceso de metraje los vuelve cansinos, por no decir que sus historias personales y sentimentales a veces resultan inncesarias y otras se diluyen en una narración excesivamente larga y cansada.
Un abrazo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues me pillas en un renuncio, compa MARCOS: no he visto Irma la Dulce, con lo cual desconozco esa referencia a la que aludes (en todo caso, tratándose de tan ilustre referente, es todo un honor haber coincidido con él...). Y sí, Paul Newman, como siempre (o casi), impresiona con su presencia y su buen hacer; todo un actorazo, vaya que sí...

Un fuerte abrazo y buen miércoles.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Creo, compa CARMEN, que tu entusiasmo está justificado (aunque, eso sí, a mí con ésta me pasa con Memorias de África, que me parece más una peli grande que una gran peli...). Y sí, la banda sonora, una auténtica maravilla, que, por cierto, le reportó a su autor un Oscar de los de verdad (no de esos de plástico de los que venden en los chinos...).

Un fuerte abrazo y buen miércoles.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa HILDY, el trío en cuestión no tiene desperdicio alguno, ni en cuanto a calida interpretativa ni en lo que se refiere a su belleza física (y entiendo que cualquier hombre que tenga inconveniente en reconocerlo, no tiene un problema de identidad sexual, sino oftalmológico; más le valdría hacérselo mirar en una buena clínica...).

Un fuerte abrazo y buena tarde.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, bueno, compa JOSEP, a tí (y al compa Alfredo también; pero con él ya iré luego...) te estaba esperando...

La novela de Uris no la conozco, no la he leído.

En cuanto al "dibujo político" que traza la peli (y que, supongo en buena lógica, recoge y traspone el que marca la novela), está claro que es evidentemente pro-israelí, y respecto a la figura concreta de Ben Canaan no solo roza, sino que se mete hasta las trancas, en lo que, de tratarse de un personaje real, sería descaradamente hagiográfico. Eso no se lo discutiría a nadie, porque lo veo así de claro, y creo que lo está para cualquiera.

¿Que alguien vaya a hacer el "Éxodo palestino"? Eso me parece que está, desgraciadamente, tan crudo como los primeros pollos que intenté hacer en el horno (y que chorreaban sangre cuando les hincabas el tenedor...). Y es que hay cosas que, efectivamente, tienen difícil arreglo...

Un fuerte abrazo y buen miércoles.

David dijo...

Pues la "re"vi hace como unos meses y mientras te escribo suena el maravilloso tema de Ernest Gold.
La peli no está mal, para ser un panfleto de la causa israelí.
El momento con el oficial británico y de que a los judíos se les notaba por los ojos o qué sé yo... Menuda coña se trae el Paul Newman (o el guionista Trumbo)...
Y luego está el atinado comentario de Josep...
Pero bueno, después de lo que habían pasado, se entiende un poco la "presentación" tan pro-israelí de la peli...
Un saludito.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias por tus elogiosas palabras, compa MIREN; siempre hacen falta estímulos así de vez en cuando… Yo no creo que la peli pueda llegar a calificarse como excelente; es buena, sí, y tiene empaque y hechuras de superproducción bien currada, pero tampoco llega al nivel de excelencia de otras de su corte (en mi modesta opinión, claro…). En cuanto a tu admiración por Paul Newman, es totalmente comprensible, y no te faltan motivos, no, mucho más allá de los (muchos) que ofrece esta peli; visto desde esa perspectiva, no me cabe duda de cuánto y bien te ha de querer quien te haya hecho tan extraordinario regalo…

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me queda claro, compa ALFREDO, que no te gusta un pelo… No sé, algunas de tus consideraciones las puedo compartir, en mayor o menor medida (lo de la visión sesgada de Preminger, por ejemplo –aunque me imagino que esa visión es más la de Uris, o, en todo caso, Trumbo, que la del propio Preminger-; es tan, tan evidente, que huelga mayor debate al respecto…), o el tema del metraje, que quizá sí que resulte excesivo (estamos acercándonos a la mortífera frontera de las cuatro horas…). Pero tanto como fallida, no sé; más grandiosa que grande, eso sí, pero a mí, en cualquier caso, me sigue pareciendo una buena peli…

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Una alegría grande verte por aquí, compa DAVID... Ya veo que somos muchos los que consideramos el tema musical de Gold una auténtica maravilla; en cuanto a la peli, no sé si se me ha llegado a deslizar en algún comentario término tan rotundo como el que tú utilizas (panfleto), pero no lo voy a rebatir, porque, de no llegar a tal grado, muy cerca se le queda... Supongo que se trata de verla con las debidas precauciones, y teniendo muy claro que los posicionamientos de una parte en conflicto siempre son pues eso, parciales, cómo no. Ah, y un comentario del compa Josep siempre es digno de tener en consideración, dalo por sentado...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

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