miércoles, 26 de octubre de 2011

Sobre los ritmos narrativos en el cine


No me canso de insistir en la importancia (obvia) de la fluidez narrativa en el relato fílmico, como una de las claves fundamentales para que el mismo resulte atractivo. Pero hay ocasiones en que la experiencia personal brinda supuestos prácticos que pueden ilustrar el aserto teórico con una magnífica precisión: es el caso de las dos últimas películas que he tenido ocasión de ver; dos películas completamente diferentes, con más de cincuenta años de diferencia en su realización entre ambas, pertenecientes a géneros distintos, y, como no podía ser de otra manera, insertas en contextos (geográficos y temporales) que nada tienen que ver el uno con el otro. Son, concretamente, 'Police, adjective' (2009), del rumano Corneliu Porumboiu (de la que pueden leer una reseña en este mismo blog), y 'El hombre que sabía demasiado' (1956), del británico Alfred Hitchcock.

Mientras la primera, cuya duración se acerca a las dos horas, se desenvuelve con una lentitud exasperante, de manera que, desde bien pronto, las miradas al reloj empiezan a producirse con cada vez menor frecuencia (síntoma inequívoco de aburrimiento...), la segunda, con una duración prácticamente idéntica (seis minutos más, para ser exactos), se pasa en un suspiro, de modo que, cuando uno repara en el tiempo transcurrido, se encuentra ya con los planos finales y al borde mismo del desenlace definitivo de la historia. ¿Dónde radica el fundamento de dos reacciones tan diametralmente opuestas ante los relatos en pantalla, más allá del interés que, en base a consideraciones personales, pueda causar en cada cual el contenido de las tramas? En el ritmo narrativo, amigos lectores. No sabría precisárselo con un desbroce pormenorizado, cronómetro en mano, del metraje de cada uno de los dos films, pero la experiencia directa es contundente en cuanto a sus resultados.

Si les apetece probar, permítanme un solo consejo: fíense de mis impresiones respecto a la primera —y así se ahorran su visionado...—, y sumérjanse a fondo en la segunda —el mago Hitch garantiza dos horas de placer cinéfilo de alto nivel—. Y, eso sí, cuéntenme después... 

* Grageas de cine LXXVII.-



19 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Desde leugo es el ritmo un aspecto clave para que una película nos parezca aburrida o trepidante. Hitchcock fue un maestro en el tempo de sus películas y has puesto hoy un gran ejemplo. Un abrazo.

39escalones dijo...

En este punto, la construcción de las secuencias, la colocación estratégica de pequeños clímax y el suministro dosificado de la información, y por último, la ordenación de las escenas, todo ello pensando en el público, como hacía el viejo Hitch, y no en un concepto puramente artístico -aunque el resultado sí que lo fuera, además de entretenido-, pero en un público inteligente capaz de completar los huecos tácticamente creados para el suspense, es lo que hace que un guión gane la batalla del tiempo. Pero esto no es sólo válido para el cine de suspense; el mejor guión de todos los tiempos, "El apartamento", es digno de ser enseñado en las escuelas.
Abrazos.

José Núñez de Cela dijo...

Es muy difícil aguantar la comparación con un maestro como Hitchcock, especialmente en lo que se refiere al ritmo fílmico. No he visto,ni veré con casi total seguridad, la película que citas, pero aún así, estoy completamente de acuerdo contigo.

Saludos

PEPE CAHIERS dijo...

Yo siempre he sido de la opinión de que el pulso narrativo de una película es algo tan fundamental como un guión decente y unos actores convincentes. Si falla alguna de estas tres patas, se nos caerá al suelo sin remedio.

Holiday Mist dijo...

El ritmo narrativo es fundamental,una historia que se precie de ser contada ha de combinar fluidez,buen uso del lenguaje,de los silencios....
Prefiero siempre ver una historia bien narrada con una fotografía normalita y los efectos justos :"Solas"..que una megapeli llena de imágenes increíbles y diálogos patateros,sin ritmo ni conexión:"Leyendas de pasión" (legends of the fall)
He dejado de leer algún que otro libro-pocos-por este mismo motivo y pelis....bufffff!!!!!! y aunque no he visto la pelicula,creo que Hitchhok se sale-aunque no sea yo muy asidua del género de suspense y no haya visto demasiada de su filmografía.
A la espera quedo de poder ir a ver "la voz dormida" cuyo libro es un regalo absoluto y un buenísmo ejemplo de lo que tan bien defiendes.
Buen puente. :)

V dijo...

Amigo Manuel, es imposible que tengas que mirar el reloj en ese o cualquier otro film del mago del suspense.Es que sus films funcionan como auténticos relojes suizos. Muchos han intentado desmenuzarlos, analizarlos de mil maneras para descubrir su perfecto mecanismo de relojeria. Es puro talento, según él tenía los films completos en la cabeza y en ocasiones hasta rodar se convertía en un tramite molesto. Con este hombre la hora nunca falla. En el otro, pues como no lo he visto me fio de tu criterio. Un saludo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa MARCOS, Hitchcock era un maestro en todo; en el tempo, cómo no, también. Y esta peli, en particular, no se halla entre mis preferidas, pero aún así, no le faltan valores a manta para apreciarla como lo que es: una pieza maestra más de su filmografía...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Superwoman dijo...

La peli rumana no la he visto, pero confirmo que Hitchkock sabía como mantener a una audiencia "con el alma en los talones" y eso por supuesto, es fundamental a la hora de mantener la atención del público.
Un supersaludo
PS: Al final, no tuve tiempo de nada...

babel dijo...

Buen apunte, Manuel, deberían tomar buena nota muchos de los que gustan por hacer cine de autor. Hay temas maravillosos condenadamente estropeados por culpa de no saber o no prestar atención al ritmo narrativo. Hitckcock era un auténtico maestro, buen ejemplo el escogido. También hay un buen puñado de clásicos del cine negro que servirían, pero en el maestro era una constante en casi todas sus películas.
De todas formas, una lanza en favor del cine de Europa del este: la película que mencionas no la he visto, pero hay un buen número de cine con este origen que, precisamente, su principal baza es tener un buen ritmo narrativo. Luego sucede que casi todas tratan la misma temática, un poco como pasó una temporada por aquí nada más iniciada la transición democrática, y al final, cansa. Pero ese es otro asunto...

Saludos!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Excelente comentario, como de costumbre, compa ALFREDO: esos elementos que apuntas son los puntales básicos de todo edificio narrativo cinematográfico y Hitch (que, aunque no elaboraba guiones, los "modelaba" cual arcilla fresquita...) los manejaba a su santo capricho, como gran maestro que era. Ay, 'El apartamento'; ten por seguro que si a este bicho le hubiera dado en algún momento por la "bitter comedy" (algo más "bitter" que ese gracioso experimento que fue 'Pero ¿quién mató a Harry?'...), no le hubiera salido nada de mucho menos nivel que ése (y ése es un nivel sublime, casi inalcanzable...).

Un fuerte abrazo y buen lo que sea (fin de semana, puente, día, cambio de hora, no sé...).

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa JOSÉ, creo que si de algo hay que huir (aunque yo no lo haya hecho) en el caso de dos films tan absolutamente antitéticos, es de compararlos. En todo caso, creo que estamos bastante de acuerdo en que, en cuestión de ritmo, con Hitchcock mejor no entrar en mucha competencia, ¿no...?

Gracias por comentar (a tí y a todos los comentaristas, precedentes y subsiguientes...), un fuerte abrazo y buen día de descanso.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa PEPE CAHIERS, en esa trilogía que apuntas, y en línea con lo que ya indicaba el compa ALFREDO, creo que está la madre del cordero; de éste, y de todo el resto de la manada, vaya. Y Hitch no flojeaba en ninguno de los tres; ni en los dos "externos" (guiones que no confeccionaba, pero con los que "jugaba" a su antojo; y actores que no eran él, pero que traducían magistralmente en pantalla todo su torrente de inventiva interpretativa...) ni en el "interno", el del pulso narrativo, insuperable. Así salió lo que salió: una colección de pelis impresionante...

Un fuerte abrazo, gracias por pasar por aquí y hasta pronto.

Josep dijo...

Está bastante claro que la forma de entender una película difiere sensiblemente según quien la dirige y en ocasiones la produce: sabemos que Hitchcock se tenía por currante y buscaba el favor del público pero él, a diferencia de otros, siempre pensó que debía sorprender al público y engancharle gracias al lenguaje cinematográfico y al férreo control de los guiones: guión literario y guión técnico carecían de secretos para Don Alfred y luego su ojo mágico resolvía cualquier problema de la forma más brillante.

Siempre -no tan sólo ahora- ha habido y habrá directores que no saben usar ni la cámara ni las tijeras y además se recrean en "su arte" como si anduvieran colocados a un nivel superior y claro, luego les salen los truños que nadie soporta.

Y es que dirigir no es tan fácil, caramba, porque, de serlo, habría muchos más directores de los que hay, y hay demasiados, a mi entender.

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Dos excelentes ejemplos los que apuntas, compa HOLIDAY, sobre bondades y no tan bondades en cuanto a ritmo narrativo ('Solas' es un peliculón en todos los sentidos, no solo en ése, pero en ése, también...). Y sí, está claro que con la literatura sucede exactamente lo mismo, salvando las distancias de soporte, por supuesto. ¿Viste ya La voz dormida? Cuéntanos algo, llegado el caso. A mí es que no me termina de "empujar" a la sala...

Un fuerte abrazo y buena "mini-semana".

Manuel Márquez Chapresto dijo...

¿Suizo o británico, compa V...? Chistes malos aparte, tienes toda la razón en cuanto a la precisión del maestro Hitch, y a la enorme dificultad de "racionalizar" los mecanismos a través de los cuales la consigue (como casi todo lo que comporta la magia en el arte, claro...). Sobre esa "leyenda urbana" que habla de que tenía las pelis ya hechas en su cabeza antes de empezar su rodaje, hasta el punto de que en éstos se aburría soberanamente (e inlcuso llegaba a dormirse), ya se sabe que la gente esta del cine tiende a la exageración mitificante. No creo que fuera para tanto, aunque, desde luego, este hombre no funcionaba de acuerdo a los cánones usuales. Por último, no te fies de mi criterio respecto a la rumana: vela, y luego nos cuentas...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Con el alma en los talones… Desde luego, compa SUPERWOMAN, si algún día tengo pasta (suficiente), te puedo asegurar que te retiro y te contrato en exclusiva para que me escribas “ingeniosidades” (por lo demás, siempre oportunamente insertadas en su contexto, comme il faut…). Que no tuvieras tiempo de nada, al final (o al principio), siempre es lo previsible. No te preocupes. Ya habrá tiempo y ocasión, en tu tierra o en la mía, a florete o a espada…

Un fuerte abrazo y hasta prontito.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues no sé, compa Babel, pero mi opinión sobre Police, adjective no es compartida por la mayor parte de la crítica más enjundiosa, que la ha proclamado como una de las mejores pelis de su añada. En fin, apreciaciones personales. Y que, en todo caso y en línea con lo que bien apuntas, no tienen por qué hacerse extensibles a toda la filmografía de los países del este, ni siquiera a la rumana (recuerdo que 4 meses, 3 semanas, 2 días me gustó bastante, por ejemplo). De todos modos, creo que podemos estar de acuerdo en que no se trata de un cine que, en lo relativo al ritmo narrativo, suela ser nada ágil; pero sí que goza de otros valores visuales...

Un fuerte abrazo y buena tarde.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Interesantes, como siempre, tus apuntes, compa JOSEP. Vamos a los tres puntos:

- Hitch: la demostración palpable de que aunar comercialidad (gusto del público) y calidad (buen nivel técnico del producto) es factible; eso sí, hacen falta voluntad (la pueden tener muchos) y talento (ay, amigo...).

- Los autores excesivamente "personales"; bueno, sacrificarlo todo en cine a la visión personal, cuando ésta peca de estrambótica o "estupendista" siempre suele tener un resultado lógico: el desastre. Llena está la historia del cine de casos, pero lo normal es que no se extiendan en carreras muy largas; es lo que tiene el hecho de que hacer cine sea caro, carísimo...

- Las dificultades de dirigir; creo, compa, que el filtro "directorial" (válgame el palabro...) viene más dado por el tema económico que por el técnico. Y no es que dirigir sea fácil, que no debe serlo, vaya que no; pero me barrunto que debe haber un montón de aspirantes que, además, están perfectamente cualificados para hacerse con un timón de celuloide, y no pueden porque no hay "parné" -y ahora, con la que está cayendo, menos...-.

Y eso era todo, poco más o menos. Que tengas un muy buen fin de semana y seguimos trasteando.

Maria Tereza dijo...

La narrativa en el cine es muy importante, creo que los film que en los últimos años han tenido mayor aceptación han provenido de libros, últimamente el cine se está enfocando mucho en la explotación de la tecnología y está olvidando este factor tan importante que es la base fundamental de una buena obra

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