miércoles, 28 de septiembre de 2011

Historias de Filadelfia (The Philadelphia story; U.S.A., 1940)


Escribir sobre los grandes clásicos (e ‘Historias de Filadelfia’ lo es, sin ningún género de dudas, y con una posición señera dentro de tal categoría) no es tarea fácil; no es cuestión de dificultad técnica, en absoluto, sino del punto de atenazamiento que aqueja al humilde escribiente que se apresta a la tarea, ante el cúmulo de “amenazas” que ante él se ciernen, entre ellas, dos fundamentales: la de resultar recurrente y/o reiterativo, ante la alta probabilidad de que todo aquello que pueda aportar, nada nuevo venga a añadir a lo ya dicho y escrito (normalmente, de un volumen superlativo); o la de resultar involuntariamente snob, si se entra a cuestionar críticamente aquello que, de manera generalizada, ha sido santificado por la acumulación de décadas de asentimiento a la condición asignada (de obra maestra) a la película de marras.

En consecuencia, y dado que asumo plenamente que no me veo con las fuerzas necesarias para conjurar ninguno de esos dos peligros, me limitaré a poner en práctica un ejercicio ventajista, tan elemental como el de lanzarme a sus fauces sin más vía de defensa que la de apelar a la comprensión y el cariño con que habitualmente ustedes, amigos lectores, acogen los desvaríos de este osado juntaletras. Vayamos, pues, a ello.

Recurrencia y reiteración. O sea, que habremos de decir que ‘Historias de Filadelfia’, que no llega a desplegar la vivacidad espídica de esa screwball comedy que se enseñoreaba, en aquellos inicios de los años cuarenta del pasado siglo, del género cómico, sí que exhibe un brío y un ritmo apreciables, con los cuales desarrolla una historia convencional de amoríos de ida y vuelta, con su puntito de enredos y mescolanzas, en la cual juega un papel fundamental, como elemento con que atrapar el interés del público, la alternancia de vaivenes emocionales a cargo de sus varios protagonistas. O, ya metidos en tal tesitura, habrá que indicar que su guión está confeccionado con un mimo exquisito, alcanzando el nivel de las más bruñidas y doradas piezas del género a base de encadenar diálogos ingeniosos y chispeantes, dando soporte a episodios y situaciones no menos deslumbrantes. Por último, y para poner colofón a tal repaso, ¿cómo no mencionar a su trío protagónico, integrado por tres de los nombres más grandes que Hollywood haya dado a lo largo de toda su historia; tres intérpretes que, por sí solos, llenan la pantalla y engrandecen cada plano y que, juntos, multiplican, no por tres, sino por trescientos, el nivel de encanto y elegancia transmitido por las imágenes? Katherine Hepburn (sí, sería veneno para la taquilla, pero luz para el celuloide…), James Stewart (el hombre tranquilo, pero deslumbrante) y Cary Grant (sin comentarios, no se precisan). ¿Hay quien dé más? Cerremos aquí este rubro.

 Y vayamos, ahora, al más peliaguado. Porque me consta que sonará esnob, provocador o incoherente (o, probablemente, las tres cosas, a la vez). Pero es que a mí, ‘Historias de Filadelfia’ no me termina de convencer: su historia no me engancha, no sé si por sus aspectos esenciales (devaneos amorosos con los que ni sintonizo ni empatizo, puestos a cuajar pareados ripiosos…), o por el entorno (de cierta fastuosidad y lujo) en que se desarrolla; y, en cuanto a su trío de intérpretes, la Hepburn, ciertamente, luce fastuosa e ilumina el plano sin necesidad de arco voltaico alguno, y los “chicos” lo hacen francamente bien, pero me transmiten la impresión de que aportan demasiado brillo, de manera que el de cada cual termina eclipsando al de sus dos partenaires, sobre todo desde el punto de vista dramático. Sobre el trabajo de Cukor, nada que objetar: una muestra acabada de eso que en la jerga se denomina la “mano invisible” del director (lo cual quizá venga a redundar más en su mérito que en lo contrario). Conclusión, pues, un tanto descorazonadora —aunque no sorprendente;  ya me pasó algo similar con títulos como ‘Arsénico por compasión’ o ‘La fiera de mi niña’.

Quedo, pues, tumbado sobre el crucifijo (cortesía de la casa). ¿El martillo y los clavos? Habrán de  ponerlos ustedes, amigos lectores; y aporreen (eso sí, con piedad).

* APUNTE DEL DÍA: publiqué hace un par de días en La Butaca mi crítica sobre una peli que me ha gustado  muchísimo, 'No habrá paz para los malvados'. Después de ver a Coronado, tengo la completa seguridad, amigos lectores, que se pensarán con detenimiento lo del bífidus activo...

31 comentarios:

V dijo...

Vamos a ver Manuel. No pienso darte caña. A mi la película de Cukor me parece tan inviable hoy día que creo se debiera guardar bajo siete llaves. Lo he dicho en alguna otra ocasión. Me parece un auténtico reloj suizo.Brillante, romántica, chispeante. Y sin embargo, luego nunca la coloco entre mis comedias preferidas, me acabo de dar cuenta. No se la razón. Pero ver a esos tres en acción ya compensa de sobra.
Lo que no sabía es que estaba dialogando con un crítico con mayusculas, de los de verdad. Mi más sincera enhorabuena. No he visto el film de Urbizu, pero lo que relatas suena muy sugerente y compacto. Es conocida la querencia de este hombre por el western, y aquí deduzco que esos aromas vuelven a aparecer. Tendré que verla sin falta. Un saludo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues me da la impresión, compa V, de que el hecho de que no la coloques, pese al reconocimiento de todos sus méritos, entre tus comedias preferidas, te sitúa más bien cerca que lejos del planteamiento de mi reseña.

Creo que en la valoración de toda peli hay siempre un aspecto esencial, que es el de la conexión emocional, que va más allá de cualquier apreciación técnica, y tiñe y matiza el ejercicio que podamos practicar de desguace, destripe o como queramos llamarlo. Y supongo que eso merma el rigor, o la enjundia, pero yo, al menos, soy incapaz de sustraerme a ello (supongo que son los privilegios de no ser un profesional del ramo). Lo que sí creo haber dejado bastante claro es que con Historias de Filadelfia, pues no ha habido tilín, qué se le va a hacer...

¿Crítico con mayúsculas? Buff, ni por asomo (espero que esa mención que he hecho en el apunte a "mi crítica", no haya sonado presuntuoso; estoy orgullosísimo de colaborar con La Butaca, pero tengo muy claro que eso no me dota de ninguna condición que ando lejos de ostentar). En todo caso, y en lo que afecta a lo importante, que es la peli de Urbizu, no te la pierdas, creo que es una pieza para disfrute integral de cualquier amante del cine, así, sin apellidos, etiquetas, aditivos, conservantes ni colorantes. Y ya nos contarás, ya...

Un fuerte abrazo y buena tarde.

PEPE CAHIERS dijo...

Eso de no comulgar con determinadas joyas cinematográficas nos pasa a todos. Yo no soporto alguna obra considerada como maestra y no puedo evitarlo, me pasa, por ejemplo, con "Muerte en Venecia" o "El Año Pasado en Marienbad". Gustos hay como colores y eso no admite discusión.

Anónimo dijo...

... A mí también me ha atrapado Santos Trinidad, qué gran personaje.

Ahhhh, Historias de Filadelfia es una película a la que tengo gran cariño. No puedo evitarlo. Me voy al terreno del recuerdo y la emoción. Me pones la escena de la borrachera en la piscina y soy feliz...

Me temo que no soy objetiva. Me la sé prácticamente de memoria...

Pero me ha resultado interesante y enriquecedor tu texto, tus sensaciones y tu perspectiva de la película.

El problema es que es de esas películas que no puedo mirar con ojos críticos..., ay, ay, ay.

Besos

Hildy

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me alegra comprobar, compa PEPE CAHIERS, que hay cierta indulgencia para mis pecados (debe ser que están bastante más extendidos de lo que yo me pensaba, o que la herejía no será tan gorda...). La lista de títulos "atravesados" que cada cual puede poner sobre el tapete, supongo que daría para llenar más de un blog, y más de dos...

Un fuerte abrazo y buen día.

39escalones dijo...

Yo comenté la película en su día, con parecida osadía (menudo ripio). Creo que puedo suscribir sin mucha dificultad tu comentario -todo- porque, efectivamente, es una película técnica y artísticamente casi perfecta, pero en su alma, en su espíritu interno, hay algo que no termina de hacerla rodar de manera fluida. Aun así, es mucho mejor que "Alta sociedad", pero creo que está demasiado presente la relación Hepburn-Cukor, hasta el punto que salta al otro lado de la pantalla, mientras que los otros dos extremos de la trama se quedan dentro. No sé, una especie de equilibrio desacompasado, como un balancín.
Abrazos.

José Núñez de Cela dijo...

Estoy seguro de que PeroGullo no lo diría mejor, pero... los cásicos, son los clásicos y los gustos son responsabilidad de cada uno.

Las primeras veces que vi Historias de Filadelfia, no la tenía como una de mis preferidas, ni entre las comedias ni entre las de Cuckor, pero con el tiempo, ha ido escalando peldaños en esa especie de hit parade persona que uno se hace, en esta caso en el de comedias clásicas(el número uno, después de 1248 semanas sigue siendo To be or not to be. por cierto, ayer mismo volví a revisar "El hombre tranquilo", que esta ya estaba bastante arriba en ese mismo hit parade.
En cualquier caso, el cine ( ... y el arte y la comida y el campo y el sexo - se dice así?- ...) están para disfrutarlo antes que para calificarlo y encasillarlo, lo que no invalida la ayuda que nos ofrecen los críticos, entre los que te cuento (aunque en ese otro hit parade, hay muchos menos hits)

Un abrazo

Titajú dijo...

La película en sí no me gustó demasiado, pero recuerdo como brillante la actuación de James Stewart, uno de mis actores favoritos. Recuerdo su borrachera, llamando a Cary Grant por su nombre de ficción: C.K. Dexter Haven". ¿Por qué? ¡Ah! ¿Quién puede conocer los caprichos de la memoria? En todo caso, prefiero "Historias de Philadelphia" a "Alta Sociedad". Y aunque su canción estrella es una maravilla ("true love", con Bing Crosby), no puedo con Grace Kelly; nunca me gustaron las muñecas de porcelana.
Pd: En todo caso, estoy hablando de memoria porque aún era adolescente la última vez que vi las dos películas. Es posible que mezcle cosas, ¡quién sabe!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Está claro, compa HILDY, que ahí entra lo de la conexión emocional, que tiñe la percepción y nos priva de objetividad (algo que, por otro lado, no sé si en este ámbito tiene alguna utilidad; lo dudo...). Lo importante es que la disfrutas y te hace feliz; ni más, ni menos.

Y sí, Santos Trinidad, uno de esos personajes de los que hacen historia (todavía no, claro, no es el momento, pero tiempo al tiempo...).

Un fuerte abrazo y buena noche.

Josep dijo...

Veo que no escarmientas, Manuel: creo que ya te dí palpelo cuando te metiste con La fiera de mi niña y ahora, bravucón, vas y te metes con otra obra maestra y te quedas esperando piedad: si no la mereces, homme, que eres un atrevido suicida: creo que aplicas un rasero que no le corresponde ni por la época en que está filmada ni tampoco por las intenciones del guión.

Clamar contra el hecho que la acción de desarrolla en ambientes digamos de clase acomodada es una ventaja que un cinéfago como tú, con tantas películas vistas y comentadas, no debería usar máxime cuando sabes perfectamente que esta buena pieza se incardina en el tipo de cine dirigido a satisfacer las inquietudes de un público que en su vida lo estaba pasando mal.

No tengo que explicarte que en plena Depresión del 29 las buenas gentes se pirraban por ver lujo en la pantalla, porque hambre ya sabían lo que era y querían olvidarlo: el cine también es entretenimiento y también divertir y solazar es una función social.

Además, el guión se dedica a presentar una terna de protagonistas con unos secundarios de lujo que, todos ellos, andan buscando una felicidad que no tienen, una insatisfacción generalizada que maldice a ricos y menos ricos, porque pobres no sale ninguno.

En fin: lo dejo, porque yo pensaba escribir algo de esta película y en el mismo día he leído dos reseñas y no quiero ponerme a escribir la mía en este cajetín tan chico, porque me encanta la película y me falta espacio.

Eso sí: reconozco que tienes valor, Manuel... ;-)

Un abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bien, compa ALFREDO, veo que, en lo sustancial, compartimos criterio. Alta sociedad no la conozco, con lo cual no tengo término de referencia; y sí, ésta, más allá de que sus bondades estén ahí, y sea imposible no apreciarlas, parece claro que hay algunos a quienes no nos toca la fibra sensible (ni la otra...).

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Superwoman dijo...

Respeto profundamente tu opinion, Manuel, pero yo es que soy como las urracas, me encantan las cosas que brillan :D
Un supersaludo

Marcos Callau dijo...

Personalmente prefiero tano "Arsénico por compasión" como "La fiera de mi niña" En ambos casos Cary Grant tiene un personaje que le viene como anillo al dedo. Pero en "Historias de Filadelfia", no. El personaje de Grant necesitarái tener más peso. En mi opinión, habría que invertir los papeles. Grant de Stewart y al revés. Es por eso, quizá, que la versión musical, con Sinatra en el papel de Grant y Crosby en el de Stewartt, tiene un resultado inesperadamente redondo, coronado por la música de Cole Porter, la belleza de Grace Kelly y la trompeta de Louis Armstrong. O quizá me pierda mo Sinatrismo jejeje. Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa JOSÉ, por contarme entre los críticos (me consta que no es una cofradía con muy buena prensa, valga la contradicción, pero, bueno, se hace lo que se puede...). En tu caso, y por lo que te leo, veo que la peli ha ido creciendo; es algo que, a veces, pasa (no es lo habitual, desde luego, la obra artística tiende a envejecer mal -y nosotros, peor...-). Y sobre la número uno de tu hit parade, poco (más bien, nada) que objetar; un pedazo de peli, sí, señor (como El hombre tranquilo, también...).

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa Titajú, qué increíble (y qué envidia) tu capacidad para recordar detalles de pelis después de pasado tanto tiempo. Y qué diferencia con mi memoria de pez cinematográfica; de la peli que ví anteayer, es posible que no recuerde ya ni el título. En fin, diferencias, que son la sal de la vida. En todo caso, igual no te vendría mal echarles una nueva mirada, tanto a la una como la otra; seguro que te llevas una sorpresa (eso sí, no te puedo decir si para bien o para mal...).

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Jodé, compa JOSEP, cuando pensaba que ya me había ido de rositas, así, sigilosamente, llegas tú, y, zas, en la testuz, y sin anestesia. Pero supongo que me lo tengo bien merecido. Puedo entender tus argumentos y contraargumentos, pero no me voy a extender en esa tesis de la conexión emocional (que ya le he dado la brasa con ella a más de un comentarista previo, y tampoco es plan), que tú entiendes perfectamente, porque, como cualquier que se echa al coleto cualquier peli, la experimentas en carne propia.

Y, en todo caso, ten por seguro que me va a interesar, y mucho, esa reseña a la que ya te has comprometido públicamente (y que, por tanto, cual explicación de Pepe Isbert "abalconao", nos debes, y punto...). Ahí me llegará la hora de la venganza (o no...).

Un abrazo muy fuerte para tí y buen fin de semana.

Mar dijo...

Ay compa... que no acertamos tu y yo ultimamente. Esta es una de mis favoritas y no le objeto nada. Coincido con los gustos de la mayoría y le pasa por encima "la fiera de mi niña" pero nada... que mañana mismo me la vuelvo a ver que me ha entrado morriña jejeje.
Un abrazo.
P.D.- Basta que me digas lo de la peli de Urbizo para ir a verla, estaba a medio convencer pero ahora ya no tiene vuelta atrás, gracias por tus consejos jejeje

Luisa Tomás dijo...

Historias de Filadelfia no está entre mis favoritas. Pero me gusta. Con muchas de estas pelis, más que de ver la peli, lo que me pasa es que "vivo una situación". A ver si me explico. Aunque la tengo en mi colección, es una peli que no me pongo, pero si estoy en casa un sábado de invierno por la tarde, llueve y la ponen en la tele, me hago una cafetera y me encanta verla.
La de Coronado, me la apunto para esta semana y te cuento
Bs
Luisa

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Expresado así, compa SUPERWOMAN, poco más me queda que añadir (eso sí, me has hecho sonreir...). Y traduciendo, que te ha gustado...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

De tu "sinatrismo" (qué gracia me ha hecho el "palabro"...), compa MARCOS, está claro que todos los por aquí pululamos podemos dar fe sin el más mínimo problema. Ahora bien, no sé si da para tanto como para distorsionarte tanto la apreciación acerca de la peli. ¿Intercambiar a Stewart y Grant en los papeles? Bueno, no sé, quizá hubiera sido una opción de mejora, pero eso es algo que ya se quedará, para los restos, en el territorio de la cábala, claro (salvo que rehagamos digitalmente algún día la peli -todo se andará, ya verás...-).

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Las gracias a tí, compa MAR, por visitar y comentar... Ya me barruntaba yo que a tí, ésta te gustaría, y bastante. En fin, ya se sabe, gustos y colores. En todo caso, si la has revisado ya, ya sabes, cuéntanos. Y de la de Urbizu, lo mismo, que ésa sí que es para no perdérsela (no nos da el cine español alegrías de ese calibre todos los días, no...).

Un fuerte abrazo y buena semana.

Mar dijo...

Qué cosas, ayer la volví a ver y (ahora que no nos lee nadie) ¡me quedé dormida! pero vamos... que estaba cansada y tal, ejem... La Hepburn está bellísima y ellos un poco más sosos pero sólo un poquito. Hoy creo que me voy a "la fiera" ya puestos... ¡Buena semana!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Enfocado así, compa LUISA, suena hasta a disfrute otoñal, y de los buenos: solo faltan los arpegios de violín y piano, y ya tienes un buen spot para el Nescafé... Chistes malos aparte, la verdad es que lo has acotado muy bien. Y la de Urbizu, sí, no te la pierdas, que creo que te puede gustar, en serio...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Superwoman dijo...

Por cierto Manuel, ?para mandarte un mensaje privado? ?Por Facebook? ?Por correo? ?Señales de humo?
Por si acaso, sabes que yo tengo correo electronico puesto en mi santa casa y me escribes alli y te contesto...
Un supersaludo

Andrea Cherry dijo...

Yo vi ésa película hace mil años, me gustó, es un clásico sí pero aunque parezca incomprensible y extraño, por las críticas que vengo leyendo ya desde hace mucho tiempo, prefiero La fiera de mi niña, con ésa película siempre muero de risa, a The Philadelphia Story...y sin duda siempre preferiré ésta última a la adaptación mal hecha que hicieron con Grace Kelly, Alta Sociedad.

Un abrazo Manuel.

Kinezoe dijo...

Pues más o menos creo que coincidimos en lo tocante a esta película. El día que la vi por primera vez quedé un poco desilusionado. No sé, hay algo que no acaba de funcionar en este trabajo; le falta fluidez. Pese a todo, siempre es una gozada ver a aquellos tres en acción. Pero no temamos decir lo que verdaderamente pensamos sobre las "intocables". A veces, se hace necesario bajar del Olimpo ciertos títulos. Ya sabes, en realidad esto va de gustos ;-)

Un fuerte abrazo y buen fin de semana, amigo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa Superwoman, en primer lugar, disculpas por la demora en la respuesta. Para un mensaje privado, la dirección de correo, si la memoria no me falla, esta en mi perfil de Blogger, al que hay acceso directo en la columna derecha del blog (en todo caso, es elvimanu@gmail.com); un mensaje privado en Facebook también vale (lo tengo configurado para que me envíe un mensaje de correo avisandome). Quedo, pues, en espera. Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa MAR, tampoco es tan grave eso de dormirse (si yo te contara; pero, aunque lean poquitos, alguno que otro lee, y, en fin, no queda bonito...). Por cierto, ¿vista La fiera...? Cuenta, cuenta...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bien, compa ANDREA, por lo que vengo observando mayoritariamente en los comentarios, parece que la preferencia por el título que también tú prefieres es la más extendida. A mí, ya ves, ni la una ni la otra me hacen demasiado tilín; en todo caso, ten por seguro que son pelis que, cuando revises pasado algún tiempo, te causarán sensaciones completamente distintas. En fin...

Un abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me alegra comprobar, compa KINE, que compartimos apreciaciones sobre la peli; ése, el de la falta de fluidez, es un apunte interesatísimo, quizá es una palabra muy, muy propia para precisar dónde radica el quid de que la peli no termine de enganchar(nos) a algunos. Y sí, no hay que tener miedo a bajar a ciertos "dioses" de ciertos "olimpos", pero uno nunca deja de temer que haya algo que los demás vieron y él no vio. Cosas que pasan...

Un fuerte abrazo y buen día.

elbuscator dijo...

Hay que tener en cuenta que las obras antiguas se agrandecen con el tiempo y la gente piensa que son mejores de lo que realmente son. Este es un caso.
Un saludo!!

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