jueves, 14 de julio de 2011

En un mundo mejor (Haevnen; Dinamarca, 2010)


*  A ANTONIO RODRÍGUEZ (ANRO), IN MEMORIAM.-

Que a Susanne Bier no le asusta adentrarse por los vericuetos de la violencia —sus motivaciones, causas, efectos y derivaciones—, es algo que ya demostró sobradamente con “Hermanos” (“Brodre”, 2004), un film de dureza inusitada, absolutamente estremecedor, y que interconectaba con maestría dos ámbitos geográficos y emocionales enormemente distantes con la violencia como eje conductor. “En un mundo mejor” vuelve a incidir en esa línea, y, siguiendo pautas tonales y estilísticas ya asentadas en la obra de la directora danesa, nos ofrece una nueva historia con ese componente, el de la violencia, como leit-motiv sobre el que se articula una trama densa, rica en matices argumentales y emocionales, que termina dando cuerpo a una propuesta filmica más que notable.

Una propuesta en la que Bier demuestra que no hay por qué identificar brío y buen pulso narrativos con celeridad ni precipitación; en el guión, así como en la puesta en escena, de “En un mundo mejor” suceden muchas cosas, el aluvión de acontecimientos y vivencias por el que pasan los personajes que conforman el abanico humano desplegado en la trama, es ciertamente notable en volumen y variedad, pero eso no empuja a la directora a imprimir velocidad ni a sus imágenes ni a sus personajes: la historia avanza con buen ritmo, pero el espectador siempre encuentra el reposo necesario para que las reflexiones inducidas por todo aquello que está pasando (y aun cuando las mismas tengan enjundia para ir mucho más allá del momento en que se encienden las luces de la sala) se puedan ir asentando y aclarando, de manera que podamos llegar a entender las motivaciones y actitudes de los humanos que pueblan la pantalla.

El encadenamiento —suave y preciso—, la concatenación de relaciones causa-efecto en que se despliega la historia, siempre con la violencia como motor de acciones y omisiones de todos y cada uno de los personajes (y no solo la física y explícita, sino también la inconfesa, la reprimida, la ignorada…), es otro de los puntos fuertes de una construcción dramática muy consistente, y que pese a la dispersión de ámbitos personales —en edades, especialmente— y lugares —con esa querencia por los episodios vinculados a la actividad de ONG humanitarias, situados en lugares exóticos, que ya mostrara en la magnífica “Después de la boda” (“Efter brylluppet”, 2006), como contrapunto a los escenarios “civilizados” de su Dinamarca natal—, no se deshilvana en ningún momento.

Y no se trata de un empeño sencillo: la trama pone en juego un cúmulo de situaciones y episodios muy amplio, y que, además, se desplaza a través de un crescendo emocional muy fuerte; el contraste entre la suavidad de las imágenes y la dureza de las situaciones que la historia pone sobre el tapete pueden llevar al espectador a un estado de ánimo acongojado, pero el guión resuelve esa contraposición a través de un cierre que va reajustando y suavizando las aristas más cortantes previamente marcadas. ¿Concesión, ablandamiento? Es una opción autoral, tan legítima, en términos morales, como cualquier otra, pero que, en cualquier caso, Bier resuelve, en términos cinematográficos, de manera nada chapucera, sin privar del más mínimo punto de coherencia a sus tesis argumentales previas, y sin que, por otro lado, haya en tal opción narrativa un juicio explícito sobre esa violencia contra la cual, en último extremo, la autora se posiciona siempre a través del dibujo ético de sus personajes.

Para cerrar esta admirativa (a qué negarlo...) reseña sobre la hasta ahora última cinta de la más afamada realizadora danesa, no me gustaría dejarme en el (ciber)tintero una merecida mención al cuadro de intérpretes, y, muy especialmente, a sus dos protagonistas infantiles: William Jonk Nielsen y Markus Rygaard son los dos nombres de los dos actores preadolescentes que, con una madurez y una maestría impropios de su corta edad, bordan dos personajes especialmente complejos, por unos vaivenes emocionales que, aun plenamente identificables con clichés y estereotipos de los que se suelen asociar a ese tramo vital tan particular, se ven condicionados por circunstancias específicas muy intensas; ambos se mueven con sorprendente naturalidad en ese tobogán tan intenso, y cuajan sendos trabajos calificables como sobresalientes (por cierto, y curiosamente, no podía dejar de pensar, mientras lo disfrutaba, que estos dos trabajos, de haber estado a cargo de dos actores españoles, no podrían ser premiados con un Goya; qué disparate…).

Estamos, en suma, ante una cinta de enorme interés: sensible, dura, hermosa, profunda, insertable claramente en la mejor tradición de un cine europeo de enjundia y reflexión (y no por ello plúmbeo ni aburrido) en el que Susanne Bier se asienta ya de manera clara y terminante, con una voz propia y perfectamente identificable; los cinéfilos de esta vieja y baqueteada Europa podemos sentirnos profundamente satisfechos de contar con ella (en Estados Unidos, como no saben danés, tendrán, como de costumbre, que hacer una versión propia; cosas veredes…).

* APUNTE DEL DÍA: publicado en Suite101 un artículo ligerito sobre el "aflojamiento" del 3D en los cines...

10 comentarios:

39escalones dijo...

Gran película de una directora cuyas obras, en su mayoría, siempre tienen mucho que ofrecer. La única objeción que le pongo es que resulta un tanto fría, que toma demasiada distancia con sus personajes, que los analiza a ellos y a sus historias casi más como cobayas con las que experimentar que como seres humanos. Cosas de los nórdicos, supongo...

Por otro lado, no he podido evitar dejar un comentario sobre las 3-D, la estafa mercadotécnica de nuestro tiempo (bueno, y de todo el tiempo que existe el cine, porque llevan estrenándose supuestos bombazos comerciales en 3-D que iban a cambiar el cine para siempre y luego han quedado en nada desde 1922...).
Abrazos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me alegra enormemente, compa ALFREDO, que compartamos apreciación sobre las bondades del cine de Susanne Bier. ¿Frialdad? Bueno, no sé, quizá sea así, pero yo más bien lo veo como contención, templanza. En todo caso, no sufras, que ya harán en Hollywood una versión con toda la "pasión" que solo ellos saben poner sobre el tapete en estos casos (ya sabes, Kleenex a punta pala, y tal y tal...).

En cuanto al 3D, no sé si estafa mercadotécnica, pero lo que sí tengo muy claro es que, salvo mejora sustancial y abaratamiento notable de las entradas, las cosas no darán más de sí por mucho tiempo.

Un fuerte abrazo y buen día.

Elvira dijo...

Suena muy interesante, Manuel. Y siento la pérdida de tu amigo bloguero.

Ya casi te deseo un buen fin de semana. Un abrazo

Marcos Callau dijo...

Hola Manuel. Yo llego aquí sin tener ni idea de quién es Susanne Bier y me siento apabullado por tanta información de alguien que, a priori y por tus palabras, resulta muy interesante. Intentaremos descubrir su cine. Un fuerte abrazo.

Josep dijo...

Interesante reseña, Manuel, que me abre el apetito por conocer el trabajo de esa danesa que hasta ahora mismo ignoraba por completo. Confieso un cierto repelús por el cine nórdico pero no puedo dejar de admitir que como tú dices, es cierto que verlas, hay que verlas.

Del cine 3D como puedes imaginar opino que el uso de la tecnología no puede salvar la mediocridad del resto y no sabes lo que me alegra comprobar que el espectador medio no está tan idiotizado como para satisfacer las ansias recolectoras de billetes de los gerifaltes de la industria que se ha creído que añadiendo un colorín más ya salvaba su ineptitud en crear productos medianamente aceptables.
Que les den, Manuel, pero bien dados.

Un abrazo.

babel dijo...

Todavía no la he visto, Manuel. He ido aplazándola y esperando que salga en DVD. No dudo de su calidad y todo cuanto resaltas, pero me da la impresión -solo la impresión y es absolutamente infundada, subjetiva total- de que va a ser un poquito tocar-fibra en el espectador sobre temas que no me apetecen demasiado. Claro, después de tu reseña y un par más, de las que me fio, seguro que estoy equivocada y me pierdo algo... En fin, que me lo pienso

Saludos ;)

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa ELVIRA, no solo suena, sino que se ve con enorme interés, una peli cargada de valores, y no solo estrictamente cinematográficos. Lo del compa Antonio ha sido un palo muy gordo para todos los (muchos) que le seguíamos, y a los que nos había conquistado con su cariño y su buen corazón. Un gran tipo, sí, a quien recordaremos siempre...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Que no tengas referencias de Susanne Bier, compa MARCOS, tampoco me sorprende en exceso; al fin y al cabo, no se trata de una realizadora cuyos films hayan tenido difusión a nivel de gran público, aunque no se traten de cine experimental ni particularmente complejo en sus formas. Eso sí, duro y contundente en ocasiones, y revestido de un punto de frialdad emocional que no lo hace del gusto de cualquier espectador. Pero a mi, te lo puedo asegurar, me gusta, y mucho...

Un fuerte abrazo, buena tarde (y disculpas, una vez más, por la demora en la respuesta...).

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me alegra, compa JOSEP, saber que mi reseña te incita a acercarte a la obra, muy interesante, en mi modesta opinión, de esta buena directora danesa, que, eso sí, presenta en su cine esa contención que, probablemente, constituya etiqueta usualmente atribuida al cine de esas latitudes. Cuestión de idiosincrasia colectiva, supongo...

Sobre el tema del 3D, ya me constaba que no estabas tú muy por la labor; y si no tienes críos que te empujen al camelo, haces bien en "escaquearte", para bien de la salud de tu bolsillo y de tu buen gusto cinematográfico.

Un fuerte abrazo, disculpas por el retraso en la respuesta y buena tarde.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Creo, compa BABEL, con franqueza, que deberías darle una oportunidad porque merece la pena (tema distinto es que puedas estar especialmente sensibilizada con la temática -infantil- que toca la peli, y ahí ya sí que no entro ni salgo; con esas cuestiones tan personales, cada cual ha de calibrar, faltaría...); está claro que la fibra sensible sí que la toca, porque toca temas duros y lo hace con dureza (aunque sin excesos...). A mí me ha parecido una excelente propuesta, y, si no ha salido ya en DVD, no creo que falte mucho. Estaré atento a lo que nos cuentes (interesante, a buen seguro) sobre ella.

Un abrazo y buena tarde.

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