miércoles, 1 de junio de 2011

PÀ NEGRE (España, 2010)

Siempre me ha hecho muchísima gracia que gente que jamás vio problema alguno en que, en Hollywood, la conquista del Oeste llegara a convertirse (a fuerza de acumular cientos de films dedicados al tema) en un género específico, se queje amargamente de la supuesta fijación del cine español con el tema de la Guerra Civil. Quejas que me parecen injustificadas, entre otros motivos (¿a partir de cuántas películas se debe considerar que existe una dedicación excesiva...?), porque entiendo que ése, como leit-motiv argumental, tiene un poder y un vigor más que suficientes como para que se le dediquen cintas que lo aborden desde los más variados primas, ángulos, perspectivas y miradas.

En ese sentido, “Pà negre”, la última cinta de Agustí Villaronga —coronada como la gran triunfadora en la última edición de los Goya, gracias a su conquista de nueve premios—, no deja de ser una más de esas películas que sitúa su propuesta argumental en ese entorno, el de la Guerra Civil, pero, sin duda alguna, lo trasciende con largueza, desde el punto y hora en que su alcance va mucho más allá, y el mensaje que nos traslada, por universal, se haría aplicable a cualquier otro contexto geográfico y temporal en que la radical ambivalencia de la condición humana (ésa que es capaz de lo más sublime y lo más perverso) pueda ponerse de manifiesto con la mayor de las crudezas.

Un mensaje que se articula a través de una trama densa, la que se teje alrededor de la peripecia personal, con su despertar a la vida, de un niño, Andreu (cuya interpretación, por cierto, borda el novel Francesc Colomer), un preadolescente que vive en la miseria que se ha enseñoreado de las zonas rurales de la España más profunda, arrasadas después de un conflicto cainita que ha dejado marcados a sangre y fuego a todos sus habitantes, y que tiene en la figura de su padre a un referente vital y moral de primer orden, condicionado por un aura de luchador que despierta en el pequeño un sentimiento profundo de admiración y orgullo, pero con un trasfondo de ausencias y silencios (íntimamente conectados a un episodio turbio que recorre, a modo de subtrama, todo el desarrollo argumental) que empañan ese aura y tiñen de dudas sus afectos.

Desde tales premisas argumentales, Villaronga, un director que siempre (ya desde un principio, con esa impactante y opresiva opera prima que fue “Tras el cristal”) se ha movido con soltura en un registro tonal en el que sordidez y dureza campan a sus anchas (o, en todo caso, con la riendas bastante sueltas), construye un drama de impacto, un drama que acoge, a través de una panoplia de personajes de representatividad sobrada (en edad, en género, en posición social: el abanico es amplio) y de situaciones poco complacientes, tanto una reflexión política de calado (y que cabría resumir en la tesis del encanallamiento moral al que termina abocando todo régimen instaurado sobre la venganza y la violencia) como un dictum ético acerca de la condición humana, y lo delgada que siempre es la línea que separa la representación (falsa) de una imagen esculpida sobre la mentira y el dolor que provoca el desengaño a que da pie esa contradicción insana. Políticamente, el guión de Villaronga deja muy claro de parte de quién está la legitimidad y la legalidad (en su opinión, que comparto, del bando de los vencidos); en cambio, desde una perspectiva moral, su mirada es mucho más ambigua, y, consecuentemente, despiadada (solo el territorio de la infancia —y transitoriamente— se muestra libre de mácula).

No es pues, una propuesta amable, ni un film de digestión ligera, pero, en todo caso, y más allá de sus coordenadas políticas y/o morales, “Pà negre” brilla como drama intenso y compacto, perfectamente 'legible' más allá de su circunstancia histórica y geográfica concreta, y se erige como propuesta destinada a ganar empaque y aprecio crítico con el paso de ese tiempo que tan benévolo tiende a ser con la obra artística que ha apostado por no ceñirse a lo trillado, a lo fácil, a lo comercialmente más viable. Y que ustedes, amigos lectores, y el que esto escribe, lo veamos...


14 comentarios:

Carmen dijo...

Yo no tengo mucho estómago para digerir la violencia explícita, pero hay películas en las que es necesaria y no se exhibe por tanto de forma gratuita, y esta es una de ellas.
No hay historias mejor contadas que las que forman parte de la propia experiencia y sí, por supuesto que España tiene mucho que contar sobre la postguerra, en cine, litaratura y todas las manifestaciones artísticas que hagan falta.
Yo creo que es una película que cumple de sobra: buena fotografía, buenos actores (también me gustó especialmente el chaval), buen guión, sobrio a pesar de su crudeza...así que coincido con tu crítica, que por otro lado es brillante, como siempre. Abrazos.

Titajú dijo...

Pues yo estoy harta del tema, y también estoy harta de los western, que murieron con John Wayne.
Cuadriculada que es una.

Marcos Callau dijo...

Tomo nota, Manuel, me han hablado muy bien de esta cinta. Tienes toda la raz´´on, no creoq ue sea excesivo el tratamiento de la guerra civil y sus consecuencias en el cine español. Un abrazo y a seguir trasteando!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa CARMEN, por tus cariñosas palabras; veo que compartimos plenamente la apreciación general de la peli, muy positiva. En cuanto a la violencia gratuita, ése es un concepto, el de la gratuidad, que, al igual que cuando se refiere al sexo o cualquier otro elemento presente en una obra artística, no me parece adecuado. Violencia hay la que quiere el autor que haya, en función del tono e intensidad que quiere dar a su pieza; al fin y al cabo, y visto radicalmente, todo en el arte es gratuito (se incluye o no se incluye, y no pasa nada...). De todos modos, y más allá de la reflexión genérica (una paja mental, que otra cosa no es), creo que la violencia en la peli juega un papel importante y positivo.

Un fuerte abrazo y buen día.

39escalones dijo...

Alguien dijo que la guerra civil es nuestro western y, en cierto modo, no le falta razón. Es el único género propio del cine español. Yo entiendo, de todos modos, que la queja no va por ahí, sino por el abuso de temas y visiones recurrentes en películas innecesarias, maniqueas, planas, tópicas que no aportan nada que ya no sepamos. Yo soy de la opinión de que la gran película sobre la guerra civil no se ha filmado aún, y que no es posible que se filme mientras sigan vivas dos o tres generaciones, y mientras la política en España sea lo que es (quiero decir, de todo menos política), máxime cuando la financiación del cine depende de unos canales televisivos que a su vez son feudos de los partidos políticos: ¿quién va a apoyar un guión veraz, realista? Todos tienen algo que perder, luego, respuesta: nadie.
En cuanto a la peli que tan bien reseñas, a mí me parece notablemente sobrevalorada, y me explico sus triunfos desde el punto de vista de la falta de competencia real (sus rivales eran mucho peores). Posiblemente mi percepción se deba a que si la mayoría de la gente está cansada de las películas sobre la guerra civil, yo estoy hasta los mismísimos oeufs de las películas con niño y relato iniciático. La película tiene virtudes, me gusta el tratamiento visual y, en general, la historia, pero no me engancha, no me dice nada.
Y un último apunte para una comentarista que me precede: el western no murió con Wayne; murió con William Munny.
Abrazos.

V dijo...

Todos hemos oido la famosa cantinela "otra sobre la guerra civil" que en el fondo no difiere mucho de la también célebre "otra del oeste". No tengo por costumbre ponerme cortapisas a mi mismo en cuanto a géneros y nacionalidades, y mucho menos en cuanto a temas. No se por que hay verdadera afición a practicar la autocensura, que en algunos casos abarca a todo el cine español o a todas las películas asiáticas, asi en bloque. No lo entiendo. No he visto aun este film, pero ya lo tenía anotado.Y por cierto,y sin ánimo de polemizar, pero que ganas de enterrar al western, el cual no ha muerto ni con la desaparición de John Wayne, ni con la de William Munny. Un saludo.

Carmen dijo...

Cuando hablo de violencia gratuita me refiero a la que recrea la violencia en sí, sin añadir más fuerza o dramatismo a la trama. He visto películas "violentas" en las que no se recurre a esa violencia explícita, como "El ángel exterminador" o la adaptación de "La casa de Bernarda Alba", y películas llenas de "casquería" totalmente prescindible...no es este el caso, el mal rato merece la pena, desde luego...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Cuadriculada, no sé, compa TITAJÚ, pero tajante, desde luego que sí... Respeto, obviamente, tu hartazgo del tema, pero, igual de obvio, no lo comparto. ¿El western, muerto...? Yo creo que ningún género muere; simplemente, genera más o menos volumen de producción en un momento dado, pero nada más. Y, eso sí, por supuesto, evoluciona, se adapta al tiempo en que se hace: tampoco creo que tuviera mucho sentido hacer, a día de hoy, westerns como los de Ford, Hawks o Boetticher. Pero, en fin, ya se sabe, opiniones, no más...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Que te hayan hablado bien, compa MARCOS, es algo perfectamente lógico: es una peli muy buena... A ver si tienes ocasión de verla, y ya nos contarás...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Con tus comentarios, compa ALFREDO, puedo coincidir (más o menos), o discrepar (más o menos), pero siempre enriquecen esta cibercasa, y siempre me proporcionan el inmenso placer de ponerme en la situación de repensar y darle vueltas a cuestiones sobre el tema tratado en las que no había entrado con la reseña (como es, una vez más, en este caso).

¿La guerra civil, un género? No lo creo. Un tema, sí, pero un género, no. La guerra civil puede ser abordada (y de hecho, lo ha sido) desde tratamientos de género muy diverso, desde el drama a la comedia, e incluso el musical (Ay, Carmela, por ejemplo); pero no ha generado un código propio, creo, con lo cual no cabe calificarla como tal.

¿La gran peli sobre la guerra civil, pendiente de hacer? Sí, ahí, totalmente de acuerdo -aunque hay algunas que están muy bien, pero, sí, si enfocamos lo de la grandeza desde lo que se suele entender por tal, no llegan a ese rango, claro...-, y esa motivación que tú apuntas me parece muy afinada y certera. Lo cual redunda en otro problema: es muy probable que, cuando la coyuntura histórica la "posibilite", el tema ya no será muy atractivo, e igual no encuentra quién le meta mano cinematográficamente como es debido. Eso sí, para el día que se plantee, la última novela de Muñoz Molina no es mal texto para manejarlo como referente a la hora de armar un guión (es una sugerencia, vaya...).

¿Pà negre, sobrevalorada? Como bien señalas, es una cuestión básicamente comparativa, pero a mí me parece que la crítica no le ha regalado en exceso las orejas al amigo Villaronga con su buen recibimiento a la peli. Puedo entender tu hartazgo respecto a las historias iniciáticas preadolescentes (ésta no deja de ser una más de ellas), pero estarás conmigo en que son premisa argumental que suele dar mucho juego (eso sí, a la hora de desarrollarlas, como cualquier otra, puedes cuajar tramas buenas, malas y regulares...).

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buen fin de semana.

P.S. ah, se me olvidaba. No sé quién es William Munny, pero prometo ponerme "wikipédicamente" al día...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Esas cantinelas, compa V, me temo que son tan habituales como inevitables; forman parte del bagaje de etiquetas y lugares comunes de los que todos nos quejamos, pero en los que todos, más tarde o más temprano, y en mayor o menor medida, terminamos cayendo a nada que nos descuidamos (yo, desde luego, el primero). Me parece fenomenal que tengas un planteamiento desprejuiciado sobre el cine a ver: de todo, y, cuánto más y más variado, mejor. Coincidimos, te lo puedo asegurar, aunque a veces implique tragarse cada truño que, bueno, qué te voy a contar... ¿El western enterrado? Buff, no creo, ése, como el turrón a casa por navidad...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Totalmente de acuerdo, compa CARMEN, con tu precisión sobre la violencia gratuita, la defines perfectamente; yo solo quería matizar que a esa gratuidad se le suele dar una connotación negativa cuando la "gratuidad", entendida como inserción no necesaria del elemento en la obra, es extensible a casi cualquier elemento, desde el punto y hora en que es contingente, pura elección del autor. Así, también podría haber amor gratuito, odio gratuito, deporte gratuito, sexo gratuito, y así hasta el infinito; pero la expresión solo ha hecho fortuna con la violencia, creo. En fin, lo dejo, que igual me estoy liando más...

Un fuerte abrazo y buena semana.

dpratstur dijo...

Tomo nota. Desde hace tiempo la tengo pendiente de ver.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa Dpratstur, por tu visita y comentario, y bienvenido a esta cibercasa. Espero que te guste, cuando la veas, y ya nos contarás.

Un abrazo y buen día.

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