viernes, 24 de junio de 2011

Hermano (Venezuela, 2010)

FAMILIA Y EQUIPO.-

Fútbol y balas. Y no, no me estoy refiriendo a ese penoso y trágico episodio que supuso el asesinato del defensa de fútbol colombiano Andrés Estrada, autor de un gol en propia meta en el Mundial de Estados Unidos de 1994 que le costó el ser ejecutado por la mafia de las apuestas de su país. Afortunadamente, en este caso nos encontramos en el territorio de la ficción, y ese binomio, de apariencia tan poco conciliadora, es el que se da cita, como pivote argumental, de “Hermano”, un film venezolano que firma el director Marcel Rasquin, y que, tras un periplo relativamente exitoso por numerosos festivales internacionales en todos los rincones del mundo (desde Moscú a Los Ángeles, pasando por Shanghai o Viña del Mar), llega ahora a las pantallas comerciales españolas, para ofrecernos la historia de dos hermanos cuyo sueño y aspiración es el triunfo deportivo, mediante la dedicación al fútbol profesional, como vía de escape respecto a un entorno familiar y social fuertemente degradado, cuajado de trampas y dificultades, y en el que la salida “natural” para jóvenes sin recursos ni esperanzas suele estar asociado a la pólvora y el crimen.

“Hermano” se inserta, pues, en esa línea de cine de tintes sociales, condimentados con un trasfondo de drama violento, en la que varios títulos del cine latinoamericano reciente (desde “Ciudad de Dios” hasta “Amores perros”, pasando por “María llena eres de gracia” o “Mundo grúa”, entre muchos otros) han conseguido un notable prestigio crítico a nivel mundial, así como una notoriedad que, probablemente, resulta mucho más difícil de alcanzar para propuestas inscritas en otras coordenadas temáticas y/o tonales. Y presenta, como otro de sus activos más interesantes, el de la encarnación de sus personajes protagónicos por parte de un elenco de jovenes actores, con especial mención para sus dos centrales (dicho sea sin segundas futboleras...), los dos hermanos a que se refiere el título, a cargo de Fernando Moreno y Eliú Armas; dos perfectos desconocidos, con escasos bagaje y experiencia, pero de los cabe esperar un trabajo tan fresco como intenso (a ello apuntan las referencias existentes). No será éste un film de público masivo, obviamente, pero sí puede ser una propuesta que, desde sus limitaciones, abra aún más el abanico de países de habla hispana que se incorporan a un mercado cinematográfico cada día más abierto.

* Apuntes sobre el cine que viene LXIII.-

8 comentarios:

Josep dijo...

Apuntada queda; es cierto que la cinematografía sudamericana está quedando como salvaguarda del cine de contenido social áspero, aunque artísticamente en ocasiones le falta fuerza.

Un abrazo.

p.d.: Te veo venir, Manuel: el próximo panching será glorioso...

babel dijo...

No la he visto aún, pero acabo de ver otra en una línea muy similar. futbol y violencia social. Los colores de la montaña, se titula, colombiana. Me ha gustado, huye de maniqueísmos, aunque es difícil no posicionarse y mostrar la realidad cotidiana sin manipulaciones de cualquier signo.
Me apunto "hermano", pero dejaré pasar unos días, que se me pase el regusto amargo de la que acabo de ver, al menos...

Saludos!

Pd :¿Por qué casi siempre hay dos o tres títulos en cartelera en la misma línea de manera coincidente?

39escalones dijo...

Le tengo muchísimas ganas, aunque el fútbol y sus temas relacionados suelen ser casi siempre síntoma de fracaso.
Apunto también la que dice Babel.
Abrazos.

V dijo...

tengo muchísimas ganas de ver esta película, y tu texto anima aun más. Lo único que me mosquea es su etiqueta de cine indie de festival, lo cual para mi no siempre es precisamente garantía de calidad.De todas formas, el tema es candente, pues creo que las imágenes más impresionantes dramáticamente que he visto en tiempo son las que tv nos ha pasado sobre el descenso de River, espectacular. Un saludo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Supongo que esa aspereza, compa JOSEP, viene propiciada por un clima social que la propicia; en la medida en que eso vaya evolucionando hacia lo que sea (quién lo sabe...), su reflejo en el cine lo hará igualmente. ¿Panching? Me da la impresión de que son vacaciones, o algo similar; y, siendo así, aún me queda un poquito (aunque tirones de estos no puedo tener todas las semanas, claro...).

Un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ya leí, compa BABEL, la excelente reseña que sobre Los colores de la montaña nos ofrece en tu cibercasa: cine sencillo y contundente, que también tiene su público (entre el que me cuento y, por lo que te leo, te cuentas). Lo de las coincidencias en cartelera me supongo que es una cuestión de tendencias, que, aunque se da más en el ámbito del cine más comercial, también vale para este cine más minoritario. En todo caso, y para mi desgracia, es algo que para mí no cuenta: en mi ciudad, estas cosas no llegan...

Un abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, bueno, ALFREDO, no me digas esas cosas, con la de grandes pelis furgoleras que nos ofrece la historia del cine: fíjate, esa La saeta rubia, gloriosa exaltación de la España cañí-merengona; o la obra cumbre de la filmografía de John Huston, Evasión o victoria, con su elenco glorioso... Sí, la verdad es que tienes razón, todavía está por hacer una peli sobre el fútbol no ya buena, sino mínimamente decente... Ésta, en todo caso, y más allá de su punto furgolero, no debe estar mal, no...

Un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa V, me alegro de que mi reseña te haya incitado al visionado de la peli en cuestión, es síntoma de que, al menos contigo, he logrado uno de sus objetivos. Su adscripción a cierta corriente de cine indie no deriva de ningún etiquetado caprichoso, me limito a dar cuenta de un hecho constatable y medible, que es el de su presencia (exitosa) en un puñado de festivales del más diverso tipo y pelaje. Por último, y en cuanto a lo de River, sería cuestión a tratar en otra sección de esta ciber-casa; y no ando muy al tanto de la marcha actual del furgol argentino (hubo un tiempo, hace unos años, en que si lo estuve bastante más...).

Un abrazo y buen día.

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