lunes, 20 de junio de 2011

Europa, deudos y deudores


Me viene llamando la atención que, en estos últimos días, y en relación con el tema de la deuda europea y la crisis de ella derivada —con Grecia como mascarón de proa, y España de alumna aventajada (y avejentada)—, se esté empezando a mencionar a dos países de los que, hasta ahora, poco se había oído hablar en relación con este asunto. Uno es Italia. El otro, Bélgica.

El caso de Italia no me sorprende particularmente; aunque forme parte del G-8 y sea un país de potencial económico indudable, también es público y notorio que las finanzas italianas nunca han gozado de un aspecto verdaderamente sano, lastradas por diversas circunstancias (un volumen de deuda pública espantoso y un lastre de la infiltración mafiosa en todos los ámbitos de la economía, entre otras), lo cual, unido a su condición de “país del sur”, ha hecho que su candidatura a este dudoso “honor” siempre haya estado sobrevolando los mentideros económicos.

Pero el de Bélgica sí que me resulta algo más chocante. Y, además, creo que puede constituir un verdadero punto de inflexión en una cuestión crucial relacionada con el desarrollo de esta crisis, que es el de la postura de los dos “dueños del cortijo” —Francia y Alemania— a la hora de abordar su tratamiento. Bélgica no es un país de gran volumen, más bien al contrario, se trata de un país de dimensiones reducidas, y, por tanto, de peso económico proporcionalmente limitado; por lo demás, su proverbial inestabilidad política (lleva sin gobierno más de un año), que, paradójicamente, no da lugar a mayor conflictividad en otros ámbitos, se ha convertido en un caso curioso, digno de análisis y estudio.

Pero, sobre todo, Bélgica no es un “país del sur”; cuando los alemanes y los franceses piensan en ellos, su representación mental no es la de un hatajo de zanganos velludos, morenos y zarrapastrosos que se dedican todo el día a holgar y disfrutar del dolce far niente del que pueden gozar gracias, sobre todo, a esos fondos europeos que ellos, franceses y alemanes, se dedican a engordar con su esfuerzo y su talento. Bélgica es “uno de los suyos”, un pueblo de gente seria y trabajadora; sí, de acuerdo, con sus rencillas y controversias, pero, básicamente, un país serio. Y eso, amigos lectores, ya es otra historia. Seguro que Merkel y Sarkozy abordan la cuestión de otra manera. ¿O no? Estaremos atentos…

* A salto de mata LIII.-

8 comentarios:

Piru dijo...

Siento discreptar contigo en cuanto a que el tema del gobierno provisional en Bélgica no haya creado mayores problemas en otros ámbitos. De hecho sí los ha creado, hace bien poco salía en televisión como numerosas manifestaciones de estudiantes y desencantados protestaban e incluso se enfrentaban a la policía pidiendo un gobierno d euna vez por todas.
Por lo demás, de acuerdo con tus reflexiones, veremos qué ocurre.

Carlos González dijo...

El norte siempre nos ha envidiado cuando nos va bien... Otra Leyenda Negra.

Demasiado bien se está llevando todo esto.

Con una moneda unica se acabo lo de devaluar y dejar que corra la inflaccion y escalen los tipos de interes y las cuotas de las hipotecas.

Ahora solo toca que venga el PP y continue lo que TAN tardiamente ha empezado ZP.

Hemos vivido un fiestorro cojonudo con los Chinos y los mercados financieros e inmobiliarios. Ahora nos toca la resaca y a trabajar, que ya llegara otro fiestorro.

Yo soy el que no bebe porque tiene que conducir...

39escalones dijo...

Yo creo que lo de Bélgica es otra cuestión, una maniobra para presionarles a que formen gobierno de una vez. Una presión interesada, porque imagínate que Bélgica se convierte en un banco de pruebas y demuestra otras alternativas menos lucrativas (o lucrativas de una manera distinta) para los de siempre. Al igual que las monarquías del XVIII se aliaban en contra de las nacientes repúblicas, las "democracias liberales" del XXI se alían para impedir cualquier atisbo de novedad o de puerta abierta a la experimentación o, como mínimo, al desprestigio de un sistema estancado.
Italia es otro cantar; con más gobiernos que años desde 1945 es un país que en toda su Historia ha demostrado que lo suyo no es la estabilidad de ninguna clase, que lo suyo es el diseño. Es lo que tiene vivir más de mil años de imperio y más de dos mil años de Papas en el salón de casa; no se puede salir indemne.
Abrazos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Desconozco, compa PIRU, cómo está la realidad belga cotidiana, con lo cual no sé si, efectivamene, habrá problemas derivados de esa inestabilidad institucional objetivamente apreciable. En todo caso, éste es un escenario tan volátil, tan cambiante, que es difícil hacer predicciones, en eso estamos de acuerdo.

Bienvenido a esta cibercasa, gracias por comentar y espero que "reincidas", si es de tu agrado.

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bienvenido, compa CARLOS GONZÁLEZ, a esta cibercasa, cuyos contenidos espero te resulten de interés (aunque esto de hoy no es lo más habitual, aquí la inmensa mayoría de las reseñas se dedican al cine).

Hay aspectos de tu comentario que no termino de entender, pero supongo que es una cuestión más debida a mi ignorancia en una materia en la que soy lego, y de la que no conozco más cosas que aquellas de las que tengo noticia a través de los medios convencionales.

En todo caso, totalmente de acuerdo contigo en que hay excesos que digerir, aunque lo que no tengo tan claro es a quién se debe imputar su responsabilidad, y quién, por tanto, habría de purgarlos. O igual sí, igual sí que lo tengo bastante claro. No sé...

Ah, y da igual que conduzcas: una copita de vino no te va a hacer mal (pero eso sí, una sola...).

Un abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues es muy probable, compa ALFREDO, que las cosas apunten por los derroteros a los que tú señalas; en todo caso, vista la voracidad de esos mercados a los que el colmillo les chorrea hilillo de sangre en cuanto ven una yugular medio al aire, no me extrañaría que ni Italia ni Bélgica se puedan sentir tranquilos. No tienen colmo...

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Josep dijo...

Eso de que los franceses y los alemanes respetan a los belgs habría que mirarlo con calma, porque suelen ser objeto de chanzas y chistes de atontaos.

Lo de que lleven casi un año sin gobierno estable va a ser la envidia de todos y coincido con Alfredo: no les van a dejar probarlo mucho tiempo mśa, no sea que salgan indemnes y triunfantes del invento.

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Algo había oído, compa Josep, acerca de las chanzas sobre belgas, a cargo de sus vecinos "fuertes". Es lo de siempre, los que, por tener más, se creen que son más, o mejores, y lo traducen en actitudes despectivas. En fin, ya sabes, hay gente tan pobre que no tiene más que dinero. En cuanto a lo del desgobierno, o, para ser más exactos, el "singobierno", creo que, a estas alturas, y con el tiempo que llevan, ha dejado de ser un experimento, para ser toda una experiencia. Y parece que gozosa. Igual cunde...

Un fuerte abrazo y buen día.

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