miércoles, 15 de junio de 2011

El viaje del director de recursos humanos (Shlichuto shel hamemune al mashabei enosh; Israel, 2010)

Es la israelí una de esas (numerosas) cinematografías cuyo acceso a los mercados internacionales, pese a no provenir de un país “débil”, es enormemente limitado. No es fácil, ni habitual, el poder disfrutar de films de ese origen en nuestras pantallas, con lo cual ya sería ése motivo suficiente para congratularse de que este próximo viernes —y aunque con el número limitado de copias que es costumbre en estos casos— llegue a los cines españoles una propuesta como “El viaje del director derecursos humanos”, que, no nos engañemos, se beneficia claramente de la circunstancia de que la película precedente de su director, Eran Riklis, “Los limoneros”, alcanzara cierta repercusión en los circuitos cinéfilos. A diferencia de esta última, cuyo tono dramático y trasfondo político la dotaban de una densidad considerable, “El viaje...”, aun cuando también presenta una componente política evidente (cabe suponer que difícilmente evitable en un contexto social como el israelí), aporta un cierto contrapunto de comedia amable en el planteo de algunas situaciones —que nos remiten de manera clara a un film como “Guantanamera”, de Gutiérrez Alea, con ese “ataúd viajero” de largo alcance...—, gracias a la cual su carga emocional se hace algo más liviana.

Pero, aun con tales contrapuntos, o matices, esta última cinta de Riklis tiene todo el aspecto de una propuesta destinada a hacer reflexionar a su público, utilizando la fórmula argumental, no por poco novedosa menos eficaz, del “doble viaje”: el físico, o geográfico (nuestro protagonista, el director de marras, viajará desde su país de origen, Israel, hasta Rumanía, impelido por un incidente episódico que se erige en punto de arranque de la trama) y el introspectivo, ese mítico “viaje interior”, que será el que recorrerá ese mismo personaje principal a la búsqueda de un sí mismo un tanto desorientado; viaje al hilo del cual habremos de sufrir con sus cuitas, cuestionarnos nuestras premisas a la par que él se cuestiona las suyas, y gozar con la catarsis que el (previsible) reencuentro final suele traer consigo. Es el mismo mecanismo que un film tan hermosamente sencillo como “Un tipo genial” (“Local hero”) nos mostraba, y que, salvando las distancias, habremos de encontrar en éste. ¿Para bien? En la medida en que Eran Riklis haya sabido desplegar su relato con talento y mesura, así debería ser. Y ojalá que así sea...

* Apuntes sobre el cine que viene LVII.-

7 comentarios:

babel dijo...

Trataré de ir a verla, y aunque no quiero hacerlo con ideas preconcebidas, tengo mis reservas. No conozco mucho cine israelí, pero el puñado que he visto (incluidas las de animación, sin mencionar títulos, se me entiende, creo) me han parecido bastante maniqueas. Sobre todo a la hora de desdibujar el mensaje -casi siempre evidente- con pretendidos viajes interiores la mayoría de veces demasiado justificativos.
Al margen, claro, de su calidad cinematográfica, en unos casos más discutible que en otros. Con todo, trataré de no pre-juzgarla de antemano y... ya te cuento.

Un saludo :)

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues ya me gustaría a mí, compa BABEL, poder plantearme si verla o no, pero me temo que tendré que esperar a que me la "sirva" Filmin... Cine israelí he visto también muy poquito, demasiado poco como para hacer formulaciones genéricas, más allá de esa constatación "estadística" de lo poquito que nos llega (que igual es que tampoco se hace mucho, claro...). ¿Prejuicios, ideas preconcebidas? Siempre se tienen, es inevitable, surgen incluso de manera inconsciente; tema diferente es que no los formulemos expresamente, y que, a la hora de ver la peli, hagamos un esfuerzo consciente de sobreponernos a ellos (que no es fácil, vaya, porque hacen su trabajo sí o sí...). No podemos dejar el coco en blanco a voluntad, y ahí es donde vive el "bichito"...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y seguimos trasteando.

39escalones dijo...

Apuntada; cierto que desde aquellos lugares llega poquito cine, pero si echas un vistazo a la nómina de títulos de los últimos tiempos, la gran mayoría tienen cosas muy dignas de verse.
Abrazos.

Sandra dijo...

fuMuchas gracias por esta información... me ha animado mucho ir a verla porque había oído hablar de ella pero no sabía mucho más. Está bien que haya películas un poco diferentes, de distintos creadores y actores y, sobretodo de diferentes países...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa ALFREDO, nos llega poco, y ésta, en particular, tiene buena pinta. El problema será dónde verla (yo, desde luego, ni me lo planteo; tocará esperar...).

Un abrazo y buen fin de semana.

Josep dijo...

Tardaré en verla, Manuel, seguro: porque hace solo unas semanas que me regalaron la anterior Los limones; ver cine que no sea español o estadounidense requiere suerte, oportunidad y momento propicio, y juntarlo todo, según para quién, es harto difícil...

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues tampoco tengas mayor prisa, compa JOSEP, que propuestas de este tipo siempre requieren un mínimo de reposo. Los limoneros la ví hace poco y, sin parecerme tampoco una obra maestra, y desde una premisa de sencillez, sí que me gustó. Así que ya nos contarás...

Un fuerte abrazo y buen fin de domingo.

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