viernes, 3 de junio de 2011

Educación diferenciada: imitemos al cangrejo...

Educación diferenciada. El tema no es nuevo, pero no dejan de surgir, acá y acullá, nuevas acometidas que pretenden —a base de glosar sus (supuestas) bondades científicas— extender la implantación efectiva del mismo. La última de que tengo constancia corre a cargo de una entrevista a una neuróloga, Anne Moir, publicada por la web www.educaciondiferenciada.com,  y del que tengo noticia a través de mi amigo “facebookero” Juan José Romera, seguidor impenitente y avisado de todo cuánto se mueve en la red acerca de cuestiones educativas. A mí, qué quieren que les diga, amigos lectores, eso de la educación diferenciada me parecería una solemne chorrada, si no fuera por el devastador potencial involucionista que alberga en su mandorla. ¿Base científica? Ni me consta ni me interesa: hay asuntos en los que entiendo que las consideraciones de orden moral y social han de estar más allá de cualquier argumentación técnica. Y éste es uno de ellos.

Sé bien cómo funciona eso de la educación diferenciada; no por lo que haya podido leer en publicaciones especializadas o conocer en prestigiosos seminarios y simposios, sino porque la viví en carne propia durante todo mi largo periplo por lo que, en aquel entonces, era la Educación General Básica (E.G.B.), desde su primero hasta su octavo. Naturalmente, y como no se le escapará a cualquier lector avisado (especialmente, por cuestión de edad), la “diferenciación” no se realizaba al amparo de ningún criterio científico de excelencia, selección o similar, sino que era algo tan simple y tan burdo como todo lo que generaba aquella moral pacata y represiva con la que se articulaba en nuestro país no solo la educación formal, o académica, sino cualquier otro aspecto de nuestra vida en sociedad. Como pregonaba aquel bodrio ¿musical? pergeñado por el ínclito Fernando Esteso, los niños, con los niños; las niñas, con las niñas. Y aunque por aquel entonces, el régimen dictatorial ya empezaba a agonizar, y los rigores con que se perseguía la transgresión de tan particular “apartheid” no eran tan severos (de la sarta de varetazos en patio público se había pasado a la bronca estentórea –eso sí, también en patio público-), no hace falta ser un lince para imaginar los perniciosos efectos que esa impregnación de culpabilidades, morbos y tabúes nos pudo generar a unos y otras (de hecho, a día de hoy, aún me sigo preguntando si los polvos —dicho sea sin segundas...— de las torpezas que puedo mostrar en el manejo de mis afectos respecto a las mujeres, no vendrán de aquellos lodos...).

La educación mixta, en consecuencia, devino en una conquista social, una más de tantas y tantas conseguidas a lo largo de un duro y espinoso camino (ríase usted del largo y tortuoso, al que cantaban los Beatles en las postrimerías de su carrera...), plagado de esfuerzos, batallas, sinsabores y empeños de muchos y muchas durante mucho tiempo. Y como todas las demás, y a salvo de lo que sean capaces de conseguir al respecto esos movimientos que en las últimas semanas se vienen desplegando en diversos lugares de España, empieza a tambalearse, mecida entre la inercia y la desidia de todos los que, en un momento dado, con la panza llena y el mando a distancia en el regazo, las dimos por conquistadas para los siglos de los siglos (y amén), sin querer darnos cuenta de que todo lo que se conquista siempre está expuesto a la amenaza de la voluntad de aquel de quien, en su momento, se arrancó (y cuyo objetivo, confeso o no, siempre será el de recuperar el status quo perdido, tan pronto como la coyuntura se lo facilite sin merma de sus poderes y caudales).

No sé si las andanadas de todos cuantos, con sus estudios de pretendido rigor científico, pretenden socavar los cimientos de un sistema educativo mixto, paritario e igualitario, llegarán a conseguir algo en ese sentido. Espero que hayamos aprendido de las torpezas y errores que, en el pasado, se pudieron cometer, al calor de tesis segregacionistas, basadas en el fundamento que fuera (raza, sexo, religión...), y haya un consenso social que ponga coto a tales dislates. Pero, si así llegara a ser, no lo será con mi anuencia, con mi tácita conformidad de borreguito silencioso: mi protesta, tan pacífica (el único arma cuyo gatillo sé apretar es la palabra...) como enérgica, constará donde corresponda. Dicho queda...

* APUNTE DEL DÍA: disfrutando de una tarde de tenis de altísimo nivel en Roland Garros: Nadal, Murray, Federer, Djokovic. No es casual que sean los cuatro primeros del ránking de la ATP, qué bien juegan los tíos...
* A salto de mata LII.-

22 comentarios:

Titajú dijo...

Tengo casi 43 años y me he pasado la vida en un colegio público, en un instituto público y en una universidad pública. En todos ellos, fuimos clase mixta: a veces más niños, a veces más niñas. Jamás nos pusieron la mano encima, y eso que había cada cacho pedazo de trozo que se las traía. Miro hacia atrás, y recuerdo la época de EGB con gran cariño, con muchísimo respeto a los profesores (salvo dos: doña Florentina la de mates y don Eduardo de Ciencias Naturales; cada cual más bicho) y con gran calidad educativa.
Ahora también son colegios mixtos (con igual cantidad de niños y niñas en clase), pero se ha perdido el respeto a los profesores, y de la calidad educativa mejor no hablemos.
Y eso no es por ser mixto, precisamente. En finnnnn.
PD: Yo me he pasado la tarde comprando ropa de verano a mis retoños; estoy pál arrastre y mejor no te hablo de mi cuenta corriente.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Está claro, compa Titajú, que la enseñanza, la educación, sufre grandes problemas (como todo en este país), para los cuales las recetas pueden variar sustancialmente en función de premisas ideológicas, aunque seguro que es factible alcanzar algunos consensos básicos, basta que se esté por la labor (que, obviamente, y a la vista están los resultados, no se está por parte de los dos partidos "grandotes"...). Desde luego, te doy la razón en que esos dos problemas que apuntas (que lo son, y bien reales, más el segundo que el primero, desde mi visión) no tienen nada que ver con la condición de mixtos de los colegios. Pero supongo que estarás conmigo en que poco arreglaría en ese sentido volver a la "caverna", separando a niños y niñas. El mundo, simplemente, no es así...

Un fuerte abrazo, gracias por pasarte y comentar y que tengas un buen semana (y te repongas de la paliza, vaya...).

Titajú dijo...

Claro que estoy de acuerdo contigo, me parece una soberana memez separar alumnos por sexo. Mis primas, que estudiaron en un colegio de monjas exclusivamente femenino (de aquella), llegaron a los catorce babeando por un chico. Por cierto, y como muestra, te diré que de la clase de mi prima mayor, se quedaron embarazadas dos al terminar la EGB. En mi colegio, al terminar la EGB, no había nadie embarazada, y no sería porque no había contactos de todo tipo.
La única ventaja que le veo yo a eso de la separación, es que no hará falta depilarse tan a menudo.
Ya lo sé, acabo de escribir la chorrada más grande del mundo, pero desde luego yo, cuando salgo con las amigas, paso de depilarme. Y ellas también.

ANRO dijo...

Desgraciadamente en mi época los colegios eran extrictamente bipolares. Los chicos con los chicos y las chicas con las chicas....y encima con curas y monjas por medio...¡¡cielos!!
Una cosa tengo que decir a favor, y sin pesar, al menos en mi caso. Recibí muy buena educación, que me ha servido para encarar la vida a pesar de mis muchas limitaciones.
Mis hijos han crecido y se han educado en colegios mixtos y en universidades públicas....una es periodista y el otro ingeniero informático. Ambos trabajan del fruto de sus carreras.
Ignoro el sistema educacivo actual, pero solo por referencias de familiares que tienen hijos en colegios soy francamente pesimista. Por supuesto no tiene nada que ver con la mixtura, yo creo que el problema está en el propio sistema, pero no quiero opinar sin base suficiente.
Me gustaría pensar que esa pereza intelectual que sacude a muchos chicos y jóvenes, sea un mal pasajero.
Un abrazote.

Andrés dijo...

Querido Manu: hace un par de meses publiqué un post sobre este tema, lo enlazo por si te interesa. Abrazos, Andrés. (http://www.andresmartinez.es/index.php?id=501&l=1)

39escalones dijo...

Si te sirve de consuelo, yo disfruté de las bondades de la educación mixta y poseo el récord mundial de torpeza en cuanto a mi manejo con los afectos femeninos se refiere. Así que tendrás que buscarte otra causa...
Abrazos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Lo de los embarazos, compa TITAJÚ, quizá sea un fenómeno extremo, no sé si significativo, pero, en fin, ahí está... En cuanto a lo del pelo, eso será un problema para otros hombres; en mi caso, lo tengo claro: dónde hay pelo, hay alegría, así que depilaciones, las justas, y algunas menos. Conste...

Un abrazo y buena semana.

Sue dijo...

Con todos los respetos me parece una soberana chorrada, y que digan, encima, que se apoyan en estudios científicos me parece insultante.
Ya bastante nos separan los anuncios, los programas, las series de televisión que son de lo más sexistas que ha parido madre para que nos separen también en la educación.
A ver si nos enteramos de que hay que unir y no separar y de que son más cosas las que nos unen que las que nos separan.

Como tú dices es hacer el camino del cangrejo. Pero claro, teniendo en cuenta quien ha ganado las elecciones en la mayor parte del país no me extraña.

Si quieren prevenir embarazos entre las niñas y/o jóvenes lo que tienen hacer es educar (sobre todo los padres) y no meter miedo a los críos.

La culpa es del Rouco Varela ese.

Saludos.

Josep dijo...

Como puedes suponer para mí eso de las clases mixtas fue un descubrimiento al llegar a la facultad.

No sé si esa señora a la que entrevistan en El País (el enlace que proporcionas es un mero espejo) tiene el reconocimiento académico que le otorgan y tampoco si lo que dice o viene a decir es acertado o no.

Para mí está claro que hombres y mujeres son distintos lo que no implica nada en absoluto respecto a derechos y obligaciones.

Mi experiencia respecto a la mejor forma de educar es nula, así que mejor me quedo mirando atento, que es la mejor forma de aprender.

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Entiendo, compa ANTONIO, que, por tu circunstancia personal y familiar, es lógico que no estés atento a la realidad educativa cotidiana, pero no por ello tu reflexión es menos juiciosa ni certera. Efectivamente, los problemas de la enseñanza (que los hay, y a espuertas...) poco tienen que ver con mixturas o segregaciones. Motivo de más para que me parezca profundamente sospechoso que alguien pretenda vender como la panacea soluciones en esta línea.

Otro apunte; mi infancia, incluida el ramo "escolar", fue muy feliz en líneas generales, pese a la segregación escolar. Pero creo que ése fue un lunar indudable, sin el cual hubiera sido todavía mucho mejor.

Un fuerte abrazo, gracias por pasar y comentar y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa Andrés, por ese enlace a tu interesantísimo artículo (que, desde aquí y ahora, animo a los lectores de esta casa a que lean), al que le había echado una mirada muy ligera en su momento, y al que ahora se la he echado más detenida -así como a sus comentarios, también muy "nutritivos"-. Es otro criterio de diferenciación ese al que aludes en él, pero no por ello menos interesante (y/o preocupante); y está claro que es un tema sobre el que se podría debatir mucho, pero entiendo que todo aquello que tienda a hacer de la escuela un núcleo alejado de la realidad social en la que se desenvuelve está condenado a generar más fracaso que éxito (a la larga o a la corta...).

Un fuerte abrazo, y seguimos trasteando.

Andrés dijo...

Gracias! Hasta pronto, A.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ya me temía yo, compa ALFREDO, que lo mío era eso que antaño se solía denominar una excusa barata (o una milonga, tanto da). Tendré que ir buscándome, efectivamente, otro argumento con más chicha...

Un abrazo y seguimos trasteando.

Carmen dijo...

Los argumentos de quienes defienden la educacon diferenciada no se sostienen desde ningún aspecto.
Si fuera verdad que hombres y mujeres tenemos unas diferencias tan irreconciliables que impiden que nos eduquemos juntos que me expliquen porque en tantos de los colegios diferenciados que imparten la educacion infantil, que es la franja de edad en la que el desarrollo de niños y niñas es más dispar genéricamente hablando, es mixta.
Y si fuera verdad, se olvida por completo el dato de que hablamos de grupos concretos de no más de 30 personas entre las que habrá niñas dominantes y niños sumisos, niños extovertidos y niñas timidas, niñas fuertes y niños débiles y así un largo etcétera. Y como en todo, esas diferencias se trabajan in situ, educando en el respeto desde la convivencia cotidiana, no evitando el contacto.
Por otro lado, los supuestos resultados en España, esos que avalan el grandísimo número de aprobados en selectividad y pruebas similares, pasan por alto que los colegios diferenciados son todos privados y privados concertados, con una exigencia economica altísima y a los que van familias de un corte ideologico y economico muy homogéneo (incluso en Vallecas, donde yo vivo, y quien lo dude puede entrar en cualquiera de sus sus webs para comprobar cuanto vale solo el uniforme , por ejemplo).
Por ultimo, y como me gusta investigar a fondo aquello que critico, esas mismas webs incluyen en el proyecto educativo de los coegios femeninos valores como la "abnegacion" y el "espiritu hacendoso", asi como "el saber llevar al mismo tiempo una labor profesional y el hogar familiar", valores que curiosamente ni se mencionan en los masculinos.
En fin. Que digan los verdaderos motivos y se dejen de historias: aunque para mí están tan claros como el agua.

Carmen dijo...

Y perdona, Manuel, que me he exaltado y te he soltado un ladrillo de aupa. Prometo contenerme más la próxima vez.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Veo, compa SUE, que coincidimos sustancialmente en el rechazo al mecanismo este de la educación diferenciada; yo ignoro si hay un fundamento científico, o no, pero, aun habiéndolo, no me valdría: el ser humano no puede ni debe vivir al dictado de la ciencia, hay otras consideraciones a tener en cuenta. ¿Rouco Varela? ¿Y ése, en qué peli sale...?

Un fuerte abrazo, gracias por pasar y comentar y hasta prontito.

Sue dijo...

En la peli "El demonio te espera al volver la esquina". Aún no la han hecho, pero todo se andará. Dicen que si pones la x en la casilla de la Iglesia en la declaración de la Renta te regalan una entrada para el estreno.
Yo, por si acaso, le doy la x a las ayudas sociales. No vaya a ser.

Saludos y a luchar contra el sexismo, que ya está bien.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Yo probé la mixtura un poquito antes, compa JOSEP, pero no mucho antes. Y estoy de acuerdo contigo en que mujeres y hombres somos diferentes, claro que sí; pero también lo somos andaluces y catalanes; y colchoneros y merengues; y simpáticos y "saboríos"; y todas las diferenciaciones humanas que queramos. Pero no deja de ser un solemne disparate el que, en base a cualquiera de esas diferencias, se segregue a los críos en edad escolar, salvo que lo que se pretenda con ello sea inculcarles un veneno muy determinado: el del odio o el desprecio al que no es como tú (porque te lastra, porque te impide llegar todo lo alto que tú puedes hacerlo, porque no vale tanto como tú). En fin...

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa CARMEN, el tuyo (que para nada es largo ni ladrillo; yo te pediría aún más...) es eso que el tópico denomina una opinión autorizada; lo que pasa es que, en tu caso, sí que lo es verdaderamente. No puedo más que, por un lado, suscribirlo en su integridad, y, por otro, agradecerte de todo corazón el que lo hayas aportado. Luz para las tinieblas, no hay nada mejor...

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues estaré atento al estreno, compa SUE (aunque la entrada me la tendré que pagar de mi bolsillo; mejor así...). Y sí, totalmente de acuerdo en cuánto queda de lucha pendiente, a pesar de lo mucho avanzado, en materia de igualdad de género.

Un abrazo y buen día.

babel dijo...

Yo creo, Manuel, que esto de salir ahora con el banderín de la edución mixta es una soberana memez de un puñado de dinosaurios que siempre han estado ahí y salen de vez en cuando con sus idas retro. Son muy minoritarios, afortunadamente, y tienen poco que hacer, pero les va muy bien a algunos medios para sacar noticia. Cuando aznarín estaba con aquelo de "váyasa señor gonzalez" también los pasearon por la tele unos días.
Otra cosa es el tema de la pérdida de respeto, calidad de la educación, et, etc. Bueno, esta cantinela tambíen tiene sus años, ¿o no decían lo mismo nuestros papis cuando éramos peques? En fin, que mientras los enseñantes sean competentes en su materia pero les falte esa competencia en lo didáctico (no es culpa suya, eso no se lo enseñan) motivando y enseñando a los chavales a pensar por sí mismos y dejar de ser borreguitos de consumo y tv (osease, educar), la educación seguirá igual. Tengamos la pelota en la cabeza nosotros (dan miedo algunos padres, uf!) o pongannos la placa de agentes de la autoridad y un poli detrás. Poco cambio habrá.

Bueno, siempre me enrollo más de la cuenta. Por cierto, la peli de las sufridoras de ahí arriba, no me gustó. Un saludo ;)

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues qué bien, compa Babel, te había contestado, y se ha perdido el texto. Vamos, pues, de nuevo...

Supongo que donde dices "educación mixta" quieres decir "educación diferenciada" (al menos, eso deduzco del tono de tu comentario...). Y, sí, estoy bastante de acuerdo con lo que planteas: afortunadamente, son minoritarios, pero ojo, que estas serpientes se suelen incubar en huevecitos así, pequeñitos. Así que hay que estar atentos, y sí, por supuesto, trabajar duro en mejoras educativas desde otras perspectivas.

Sobre la peli de Albaladejo, bueno, qué se le va a hacer, no siempre se puede coincidir (ni siquiera creo que sea bueno que así sea...).

Y de dar la brasa, nada, en absoluto, más bien al contrario; tus comentarios siempre aportan y enriquecen, y, como tales, son bienvenidos y agradecidos. Conste en acta...

Gracias, pues, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.