lunes, 20 de junio de 2011

Blitz (U.S.A., 2011)

“La ley termina donde empieza la justicia”. Una película cuya slogan promocional pregona tal aserto, está haciendo apología descarada del fascismo. Pero mucho me temo que esa judicatura que tan diligente anduvo para buscarle las cosquillas a Ángel Sala, director del festival de Sitges, por la exhibición de “A serbian film”, no va a mostrar tales niveles de sensibilidad y diligencia como para impedir que este engendro termine estrenándose en su fecha prevista, el próximo 24 de junio. Me estoy refiriendo a “Blitz”, el último vehículo para lucimiento de la estrella de acción Jason Statham, ese émulo de los míticos Bronson, Norris, Stallone o Van Damme, de los cuales no solo recupera su hieratismo descerebrado, sino sus modos espasmódicamente violentos al servicio de personajes que hacen de la exaltación de la violencia como método de resolución de problemas su leit motiv existencial. Francamente, uno pensaba, en su ingenuidad, que eso formaba parte de un pretérito cinematográfico para el que ya no había cabida en el cine actual, pero está claro que todo nicho de mercado (y éste, sin duda, lo es) termina encontrando a sus suministradores, eficientes y puntuales.

La historia, desde luego, no viene a ofrecer excesivos elementos novedosos: un asesino en serie tan insaciable como escurridizo, cuya única particularidad es la de hacer objeto de su inagotable sed de sangre a miembros del cuerpo de policía; y, para hacerle frente (y, como no podía ser de otra manera, acabar con él...), un policía problemático y con pocos escrúpulos en lo que se refiere a métodos, mecanismos y sistemas: todo vale si funciona. A lo largo del camino: ejecuciones sumarias llenas de efectismo y truculencia; persecuciones espídicas e inverosímiles por los sitios más inimaginables; y, como presunto telón de fondo dramático (buff...), el enfrentamiento entre nuestro héroe, más machote que un Geyperman hormonado, y su mando superior inmediato, que, desgracias de la vida, es “rarito”, además de tener reparos con esas tonterías de las normas, las leyes y otras estupideces y estorbos varios. Como pueden apreciar, amigos lectores, un ejemplar canónico, en tanto que no le falta ni uno de los elementos constitutivos del “género” ¿Qué más se podría contar? Pues nada, que ahí queda eso. En fin...

* Apuntes sobre el cine que viene LX.-

2 comentarios:

Josep dijo...

¡Prime!

Pero Manuel:¿cómo se te ocurre promocionr el estreno de semejante engendro?

Al Jason ese le descubrí padeciendo The Expendables, que como sabrás es la obra cumbre de Stallone (incluso creo que van a rodar una secuela) por poder comentar algo de cine con algún jovenzuelo con el que suelo coincidir de paseo con Llamp.

Si aquella era mala de remate, con el concilio de "figuras del género", ésta, contando únicamente con el machoman ese, me parece que la voy a dejar pasar....

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Prime, y único, compa Josep, como era de esperar, dada la calaña del producto... ¿Promocionarla? Buf, no sé, creo que le doy la cera que se merece, aunque igual, cierto es, me quedo un poquito corto. Jason Statham encaja a la perfección en el perfil de ídolo del género: para sus seguidores, la reencarnación del dios perfecto. Que lo disfruten...

Un fuerte abrazo y buen día.

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