viernes, 20 de mayo de 2011

EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA (THE LAST MAN ON EARTH; U.S.A.-Italia, 1964)

Hace pocos años, Francis Lawrence (del que acaba de llegar a nuestras pantallas “Agua para elefantes”) firmaba una adaptación de un relato fantacientífico de Richard Matheson, “Soy leyenda”, con protagonismo de una megaestrella del cine palomitero, como es Will Smith, y puesta en escena plagada de espectacularidad, con una imaginería de enorme impacto visual, muy acorde, por otro lado, con el signo de los tiempos. Un film que, sin ser nada del otro jueves, obtuvo un considerable éxito de taquilla, aun cuando la estimación general de la crítica no anduviera a la misma altura.

Curiosamente, no se trataba de la primera adaptación a la pantalla cinematográfica de ese texto literario, dado que éste ya fue objeto de su trasposición al celuloide en fecha bastante más cercana a la de la publicación de la novela de Matheson (para ser exactos, la misma fue publicada en 1953, mientras que el film en cuestión data de 1964), una adaptación de bajo presupuesto (eso que comúnmente llamaríamos hoy serie B…) firmada por Sidney Salkof y Ubaldo Ragona (dos perfectos desconocidos tanto para el gran público como para el que esto escribe), si bien bajo unos parámetros radicalmente diferentes (y no solo en su apariencia externa) a los de la propuesta más reciente: mientras en ésta prima la pirotecnia visual sobre los aspectos más enjundiosos de la narración, esa primera adaptación, sobre la que me extenderé acto seguido, jugaba con otros elementos.

Y es que esta versión primigenia de “Soy leyenda”, titulada "El último hombre sobre la tierra", filmada en régimen de coproducción (con primacía de elementos italianos) y rodada en un blanco y negro bastante conseguido —muy a tono con ese mundo desolado y desolador sobre el que se despliega su trama argumental—, se halla bastante más en sintonía con los films de temática similar que se desarrollaron en su época (es un referente raudo e inequívoco un título con el que guarda evidentes concomitancias temáticas, como es “La hora final” —“On the Beach”; U.S.A., 1959—) que con el actual cine de su género y corte.

Hay en esta propuesta un tono de contención formal y de reflexión introspectiva sobre aspectos generales de la condición humana que se aleja de la ligereza con que tales aspectos son afrontados en las cintas actuales; y, sobre todo, hay una pretensión clara y rotunda de generar desazón en el ánimo del espectador desde el planteamiento de una premisa argumental especialmente ominosa, insertable en una línea de reflexión ampliamente trabajada por esa corriente cinematográfica que, con soporte tonal en los horrores de la guerra fría, dio lugar a un buen puñado de obras en las que la angustia se convierte en clave de bóveda para su desarrollo y comprensión.

En este caso, es el panorama de un planeta devastado por una infección de origen desconocido, y contra la que no ha sido posible plantear defensa médica alguna (de modo que la extinción de la especie humana ha sido casi definitivo), el que se erige como leit motiv dramático para el desarrollo de una historia cuyo protagonista, y dueño absoluto de la función, es su personaje principal, el doctor Robert Morgan, un médico que, curiosa e inexplicablemente, no ha desarrollado la enfermedad y, por tanto, sobrevive casi en la más absoluta soledad, rodeado, eso sí, de un batallón de seudocadáveres espectrales (zombies, vámpiros; en cualquier caso, seres que denotan una clarísima influencia de un film legendario como es el título de George A. Romero, “La nochede los muertos vivientes”) que constituyen la principal amenaza para su supervivencia. Partiendo de ahí, la cinta va alternando el despliegue de la rutinaria y metódica vida del doctor Morgan, con secuencias que, en flash-back, nos van explicando y ofreciendo claves de cómo se llegó a la situación actual, en un mecanismo tan manido como eficaz y que Salkow despliega con tiento y mesura, consiguiendo un equilibrio narrativo más que correcto, a través de un desarrollo de ritmo pausado y constante, que desemboca en un final que, lejos de cualquier estridencia, “abrocha” la trama con la misma solvencia con que se ha desenvuelto previamente.

Y, como dueño de la función —condición que ya le viene atribuida por exigencias de la trama—, un monstruo de la interpretación como es el simpar Vincent Price: viéndolo desenvolverse en papeles como éste, y con trabajos de este nivel (desarollado en el contexto de un film, por decirlo de alguna manera, “menor”…), no resulta nada extraño el que haya llegado a ostentar la condición de actor de culto. Su personaje recoge con el mayor de los temples todo el abanico de sentimientos y actitudes por los que va recalando en su particular singladura, sin un ápice de afectación y sin que su presencia casi permanente en pantalla llegue a hacerse, en ningún momento, excesiva o pesada: mérito de primer orden para este gentleman de aspecto serio y concentrado, que, desde la pantalla, es capaz de hacernos partícipes de todas sus dudas y sufrimientos.

Se puede concluir, en suma, que esta “Soy leyenda”, versión 1964, constituye una más que digna adaptación del texto de Matheson, y, aunque carente de las alharacas técnicas y visuales de su posterior versión (que nadie espere ver por aquí a tigres y gacelas correteando por una Quinta Avenida reconvertida en la jungla malaya…) y fuertemente influenciada por el cine de género de su concreto momento histórico, se deja ver de manera más que agradable, además de permitirnos disfrutar de una fastuosa interpretación a cargo de su protagonista, mucho antes de que éste se consagrara como icono del terror para millones y millones de jovenzuelos que ni sabían de su existencia, gracias, precisamente, a otros zombies bien distintos. Paradojas de la imagen, ¿no…?

15 comentarios:

39escalones dijo...

Yo soy más de la adaptación del 71, con Charlton Heston, "El último hombre vivo". Me gusta la cutrez de los mutantes, y, andando igualmente justita de presupuesto, le echa imaginación a la cosa.
Aunque, como actor, Vincent es Vincent. Sus personajes de criminal o mago en las películas de Roger Corman, de común bastante malas por cierto, son una delicia.
Abrazos.

Josep dijo...

Esta la tengo pendiente: primero ví hace años la de Heston, luego la última con Smith, y me falta constatar que el amigo Price era capaz de sacar adelante por sí solo cualquier cosa.

Me has despertado el apetito, Manuel, así que a la busca y captura y en v.o.s.e., por supuesto.

Un abrazo.

p.d.: he mirado lo de filmin (que ignoraba por completo) y parece interesante aunque me temo que mi streaming no es lo más conveniente: será cuestión de hacer algún experimento algún día.

Titajú dijo...

Yo opino como 39 escalones, "el último hombre vivo" me gustó muchísimo, pero es que Heston era mucho Heston.
La de Will Smith que vi no hace mucho, me impresionó bastante, porque es la primera vez que veo una peli de Zombies, monstruos" en los que se demuestra que estos engendros tienen su lado humano. Vincent Price es un gran actor, pero no lo conozco en esta faceta. Habrá que ponerle remedio.

Marcos Callau dijo...

Exacto Manuel...¡pata negra! Y es que me gustsa mucho esta versión de "Soy leyenda", la prefiero a la de Heston. Has hecho muy buena reseña, amigo. Un abrazo.

MucipA dijo...

Holaaa,
estoy participando en un juego de cine (MEME) en el cual he de elegir a otras personas del mundo de la blogosfera para que jueguen también y pasen el testigo a quienes deseen. Si te apetece y todavía no has participado pásate por mi blog, porque tú eres una de las personas que yo he elegido, y verás en qué consiste.
Un abrazo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Esa adaptación del 71, compa ALFREDO, a la que aludís tanto tú como Titajú, no la conozco, con lo cual carezco de término de comparación. Y está claro que lo de Vincent Price es de quitarse el sombrero, desde luego; el cine de Corman no lo conozco mucho (he visto solo algunas, y muy de higos a brevas), pero siempre he pensado que se trata de uno de estos directores que, como Leone y su spaghetti-western, es probable que esté más valorado por consideraciones "presupuestarias" que de otro tipo. En fin...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues agenciátela de la mejor manera que puedas (la mía es una edición de kiosco de DVD bastante decente, y a precio irrisorio -2 euracos, si mal no recuerdo...-), y a disfrutarla, que creo que te gustará, aunque solo sea por ver la exhibición del señor Price... Lo de Filmin sí que tiene su interés, pero, eso sí, requiere una conexión, si no de estas monstruosas, sí, al menos, decentita (ando funcionando con lo de los 50 MB de Ono -cuestión de fe, la verdad es que no hago ni tests, ni mediciones, ni leches...-, y no tengo problema alguno).

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buen domingo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Como ya le indicaba a Alfredo, compa Titajú, no he visto esa versión'71 con Charlton Heston (el cual, por otro lado, y "riflerías" aparte, tampoco es santo de mi muy mucha devoción -artística-). Creo que el término que le aplicas a la de Lawrence, la protagonizada por Smith, de impresionante, es bastante preciso, y está muy bien tu apunte sobre la caracterización de los zombies, bastante alejada de los cánones más extendidos en la materia. Por último, en cuanto a Price, no te lo pierdas, que te va a gustar, sin la más mínima duda.

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa MARCOS, por tus elogiosas palabras. Insisto, no conozco la version de Heston, pero ésta, sin ser algo grandioso, sí que está bastante bien.

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues nada, compa Mucipa, allá que pasaré por tu cibercasa, a ver de qué se trata. No es que ande uno desliado como para muchos memes, pero ten por seguro que se hará el intento, cómo no...

Muchas gracias, tanto por la "oferta" como por el comentario, y un fuerte abrazo.

GCPG dijo...

Curiosamente vi esta película la semana pasada. Cayeron en mi poder dos apocalípticas de distinta suerte: La última mujer sobre la tierra (de Corman), y El último hombre sobre la tierra. De la primera debo admitir el gran partido que Corman le sabe sacar al presupuesto ínfimo (ya no bajo, es que aquí el señor Corman aprovecha los rollos sobrantes de películas precedentes) y realiza una historia cuanto menos curiosa. La segunda, un título mayor que, como tú, tampoco he podido comparar con la versión del 71. Pero aquí Vincent se sale. Y esos minutos finales de la cinta, esa humanidad muerta que ve en la vida del personaje crístico -que borda el señor Price- toda una amenaza en vez de una salvación...

Por cierto, v.o.s.e. (Josep) porque creo que no existe doblaje al español, corregidme si me equivoco...

Saludos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Menuda sesión doble, compa GCPG; aunque la primera que mencionas no la conozco, ésta sí que está muy, muy bien, y, ciertamente, Price lo borda. No te puedo decir ahora mismo si está disponible en versión doblada, o no; no recuerdo si el DVD disponía de la opción, quiero suponer que sí, pero no estoy seguro (yo, eso sí, la ví en V.O.S.E.).

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y seguimos trasteando.

P.S. no echo en olvido que tengo un meme pendiente sobre escenas de pelis; me temo que, para cuando le meta mano, igual ya se habrá extinguido el cine, o casi...

GCPG dijo...

Tranquilo, el cine agoniza desde hace años... pero no cae. Unos pocos le dan aliento...

Un abrazo

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí es bien cierto lo que dices, compa GCPG: el cine, como el teatro, es un moribundo crónico. Pero, como el abuelete ese que con la pila de años se harta de fumar y de beber vino, no se deja enterrar, el muy "jodío". Y bien está que así sea...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

The Last Man on Earth dijo...

Este clásico ha sido "remezclado" en varias ocasiones, pero el original sigue puro y genial.

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