viernes, 15 de abril de 2011

GLADIATOR (U.S.A., 2000)

Perfil, tono, pretensión, objetivo... Ante mi (cada vez) mayor incapacidad para decantarme por juicios de valor categóricos acerca de la calidad de las películas (lo cual no sé si denota un incremento de mi sabiduría o de mi ignorancia —mucho me temo que la disyuntiva se decanta por la segunda...—), no me queda más remedio que apelar a conceptos con una mínima componente evaluatoria, pero que eluden pronunciamientos rotundos al respecto. ¿Y a qué viene todo esto, se preguntará el lector avezado...? ¿Con qué milonga mañanera pretende despistarme ahora este juntaletras patanzuelo...? ¿De qué pretende hablar? Pues nada, amigo lector, que hoy quiero hablar de “Gladiator”, esa película con la que el señor Scott resucitó un genero, el del peplum, que había vivido su época gloriosa con la irrupción de los grandes formatos panorámicos, a partir de mediados de los cincuenta del pasado siglo, y que parecía condenado al ostracismo, al olvido.

Una resurrección propiciada por un éxito comercial descomunal, aunque éste no viniera acompañado, ni por asomo, con igual entusiasmo crítico: “Gladiator” ha sido, generalmente, valorada como un film mediocre y vulgar, cuando no lisa y llanamente malo, o nefasto. Y, francamente, no lo entiendo. Puedo convenir en que no estamos ante una obra maestra del séptimo arte, y estoy en condiciones de enumerar, o apuntar, más de un aspecto manifiestamente criticable (o que, al menos, a mí así me lo parece) en la propuesta de Scott. Pero mi valoración global dista mucho de ser negativa; más bien, al contrario, pienso que “Gladiator” se trata de una cinta notable, y, correctamente enfocada —es decir (y ahora volvemos al principio), vista bajo el prisma de su pretensión básica (entretener), del tono buscado por su autor (espectacular), y de su perfil como producto cinematográfico (descaradamente comercial)—, me atrevería a calificarla de brillante.

¿Que su maniqueísmo es excesivo? Pues sí, cómo cabría negar que el dibujo de los dos antagonistas (ese emperador Comodo —cobarde, rencoroso, infantiloide, psicópata, envidioso, cruel— y el general legionario-gladiador Máximo Meridio, alias “el Hispano” —noble, fuerte, leal, valiente, solidario—) huye de cualquier trazo fino para marcar dos arquetipos excesivamente monolíticos desde el punto de vista emocional (recurso facilón para generar adhesiones de ésas que antaño se solían calificar de inquebrantables). ¿Que hay un exceso de recurrencia a imágenes digitales para la composición de escenarios? Más allá de lo mejor o peor conseguidos que resulten (hay que tener en cuenta que, en el momento de su realización, las técnicas de digitalización, si no en pañales, sí que distaban de haber alcanzado el nivel que exhiben actualmente), es evidente que los planos de “cartón-píxel” han sido utilizados con generosidad sin tasa. ¿Que su metraje es excesivo? Puede que sí, aunque, en este punto, y siendo indulgentes, podríamos llegar a catalogar tal circunstancia como de guiño cinéfilo, homenaje inconfeso al género en el que se inscribe la cinta (¿o no sería casi una falta de educación facturar un péplum con solo dos horas de duración...?)

En fin, que a “Gladiator” se le podrán poner muchas objeciones, pero difícilmente se podrá negar su espectacularidad: ése es su punto fuerte, explotado de forma machacona e insistente en la mayor parte de su desarrollo y en una buena parte de sus secuencias. Desde la batalla de apertura, una auténtica orgía de sangre, violencia y testosterona, hasta las numerosas luchas de gladiadores que se van desplegando a lo largo del itinerario de búsqueda y venganza del protagonista (hasta cuajar en el clímax final, no por tan puerilmente previsible, menos intenso), todo en la cinta de Scott apunta hacia lo grandilocuente y lo excesivo; de hecho, incluso en esas escenas de tono más íntimo, que se desarrollan en los lujosos interiores palaciegos o en las tiendas de los militares, y que, más allá de su aporte al tronco argumental, sirven, desde el punto de vista del ritmo del relato, a proporcionar algunas treguas en ese frenesí furioso, hay siempre una tendencia hacia el dramatismo exacerbado, hacia la exageración y el forzado de las situaciones. ¿Defecto o virtud? Esto no es un drama intimista, es una de romanos. ¿No...?

* APUNTE DEL DÍA: hace unos días ví la última entrega de Torrente. Se exhibe en salas oscuras, sobre una pantalla grande, y está filmada, supongo, en celuloide, de donde se deduce que podría tratarse de una película. Pero yo no me atrevería a asegurarlo -aunque haya llegado a introducir ese término, película, en el encabezamiento de un artículo sobre ella-. En fin...

29 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Hola Manuel. Me gusta "Gladiator" y creo que retoma muy bien el género peplum que, como dices, cayó en el olvido durante un buen periodo de tiempo. El momento del Coliseo en el que El Hispano descubre su verdadera identidad y su pretensión de alcanzar la venganza contra en Emperador que ordenó asesinar a su familia me parece una escena sublime. Me parece el mejor papel de Russell Crowe junto a "L. A. Confidential" y también me gustaría destacar la impresionante banda sonora. Saludos y abrazos.

Corpi dijo...

Magnífica película. Yo procuro verla al menos una vez al año, que no hace daño. Y siempre disfruto con ella.
Un saludo, amigo.

ANRO dijo...

"Gladiator" no es ni una película mediocre ni una obra de arte. Pero nadie le perdona al autor de "Blade Runner" y "Alien", que se vendiera al cine más comercial y cómodo.
A mí me gustó cuando la ví en su estreno y ahora también he disfrutado con ella en el pase televisivo reciente de la AXN (creo que tambien la han pasado por TVE)
Normalmente huyo de las opiniones extremas que muchos le aplican al cine comercial digno.
Cualquier espectador tiene todo el derecho del mundo a divertirse o gozar de imágenes que no sean precisamente una obra de arte.
Poniendo un ejemplo literario sabemos que la distancia entre "El conde de Montecristo" y "Guerra y Paz" es kilométrica, pero ¡qué gozada es leer a Dumas!
(Efectivamente otra cosa es "Torrente")
Un abrazote.

Josep dijo...

Fíjate, Manuel, en la palabrita clave que me ha salido para poder dejarte comentario: "cheat" . Y no lo digo en coña: ¿será una señal para que no diga lo que pienso?¿para que haga un chiste?

Ya sabes que no puedo morderme los labios ni la lengua y tampoco me corto un pelo, así que, a diferencia de los que me han precedido, me apuntaré, raudo y gozoso, al corifeo de quienes deploran la existencia de ese subproducto que desde luego no reavivó el género del peplum.

Puedo admitir que resulta espectacular por momentos aunque lo chapucero que resulta el injerto digital me dió repelús en el cine ya de estreno. El guión es de párvulos por lo plano y poco trabajado y parece escrito para fundamentar la leyenda urbana que nos asegura que todos los estadounidenses son poco menos que incultos, como si por aquí los perros andaran atados con longanizas.

En fin: tan mala me parece que ni siquiera me atrevo a repasarla de nuevo para largar luego un comentario de esos que ya sabes.

Y por último, pero en primer lugar, tampoco estoy de acuerdo en tu lamentación introductoria: lo que pasa, amigo Manuel, es que el cine que ves en la sala oscura es cada vez más malo. Pero a ti, no te pasa nada, ni has perdido facultades, pillastre, pues bien consigues animar el cotarro.

Un abrazo.

Kinezoe dijo...

Pues a mí me parece una peli cojonuda. Espectacular, grandilocuente cuando tiene que serlo, muy entretenida, con una banda sonora a la altura y con algunas escenas magistralmente rodadas. Creo que hizo un más que digno trabajo en esta cinta Ridley Scott; sabe muy bien cómo manejar este tipo de producciones este cineasta. Tan sólo me chirría un poco el final. Y es que no veo demasiado creíble que un emperador bajara al foso para batirse en duelo con un gladiador... Pero ya se sabe que este tipo de finales, en los que el malo se enfrenta cara a cara con el bueno, suelen gustar mucho al gran público. Muy efectista en esas últimas escenas, pero se lo perdono. A mí, en general, me gustó bastante.

Un abrazo, amigo.

Titajú dijo...

Pues yo no entiendo nada de cine, pero sí puedo opinar sobre mis gustos. A mi me gustó, y mucho. Me emocionó lo mí cuando la vi, pero ¡cosa curiosa! no fui capaz de volver a verla el otro día cuando la repusieron el otro día en no se qué cadena.

Eowyn dijo...

Titajú, a mí me pasó lo mismo. Una película espectacular...para verla una vez.
Manuel, estupenda crítica, como siempre.

Reyes dijo...

Querido Manuel;
esta película me hizo avergonzarme de mi tendencia a la paja mental debido a precisamente ( no, no es porque Russell Crowe me ponga a cien, que vale, eso también cuenta)sino porque su final precisamente me erizó la piel.
Soy pueril y me gustan los finales previsibles de justicia poética y todo lo que quieras pero no me digas que esa frase "tus días de gloria pronto verán su fin , César" , cuando el Hispano ya está herido de muerte no es para poner los pelos de punta; a mí me fascinó y salí del cine totalmente entregada .
No me gustó el casting en absoluto(excepto mi novio , claro ) pero esto es una cosa que suele pasarme con las pelis históricas , porque casi todas son americanas y la gente parecen actores de spots más que personajes de época .
En fin , que como dices creo que como peplum cumplió , y como historia también.
Me la sé de memoria , querido .
Fuerza y Honor.
Y besos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me alegra, compa MARCOS, que compartamos querencia por esta de romanos. Desde luego, no le faltan momentos de remarcado emocional intenso (el amigo Scott no se corta un pimiento al respecto...), ése que señalas entre ellos. En cuanto a Russell Crowe, sí que lo hace muy, muy bien, consigue cuajar un gladiador muy creíble, y la banda sonora, todo un clásico, también. Gracias, pues, por los apuntes, todos ellos dignos de resaltar.

Y gracias por comentar, claro. Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Buf, compa CORPI, una vez al año igual me resulta demasiada tela, pero una revisión de vez en cuando sí que te concedo que no sienta nada mal, y, por supuesto, es altamente disfrutable. Por cierto, una alegría verte por estos ciberpagos, que andas muy perdido...

Gracias por visitar y comentar, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Poco que objetar, más bien nada, a tu comentario, compa ANTONIO, que me parece de lo más juicioso y bien enfocado. Yo no sé a qué becerro de oro se vendió Scott, si es que lo hizo, pero tampoco creo que esas dos pelis que mencionas, aun siendo buenas, buenísimas, y de un gran nivel artístico, fueran obras de arte y ensayo: se estrenaron en salas comerciales y quiero suponer que dieron pasta en taquilla de manera bastante generosa. ¿La has disfrutado? Pues fenomenal, eso es lo que cuenta en última instancia...

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

A tí te estaba yo esperando, malvado... Ay, compa JOSEP, que ya me barruntaba yo que ibas a darme tú la nota negativa, y a meterme las cabras en el corral (y aún ando esperando a otro compa, el compa Alfredo, que no sé si vendrá a cañearme a conciencia, o se limitará, en la mejor tradición, a devolverme el anillo y las fotos de boda y las llaves de la moto...). Está claro que nuestros listones de exigencia están situados a alturas bastante diferentes, lo cual no es bueno ni malo, sino todo lo contrario, como bien disfrutamos cotidianamente en nuestras cibercasas. Eso sí, mi desorientación no creo que venga tanto del mal cine que veo en las salas, como del poco cine que veo, tanto en las salas como fuera de ellas. Me falta "continuidad espectadora", y así es difícil que el criterio se asiente y se oriente. Pero, a día de hoy, es lo que hay, vaya...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar (y, mejor aún, discrepar) y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Veo, compa KINE, que, al igual que la mayor parte de los visitantes y comentaristas, compartimos aprecio y querencia por las andanzas de este bicharraco. Tienes razón en el efectismo y exageración de la escena final: no cuela ni con embudo, desde luego, pero dramáticamente, y en búsqueda de dar una satisfacción de lo más elemental a un público amplio, funciona como en las del oeste de toda la vida...

Gracias por la visita y el comentario, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

La repusieron en TVE-1, compa TITAJÚ, y si no la pudiste volver a ver, pues no sé, no me termina de cuadrar del todo, si ya la habías visto y te había gustado en esa primera ocasión. Pero, bueno, influyen muchos factores, y ésos solo los controlas tú. Yo creo que es una peli que, sin ser una obra maestra, resiste con bastante dignidad (ya quisieran otras...) una revisión, incluso "cercana".

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa EOWYN, por tus elogiosas palabras, y, ya sabes, lo mismo te digo que a la compa Titajú: creo que es una peli muy bien "revisable". Además, ahora que te dedicas también a esto de la crítica cinematográfica, no es mala pieza para dedicarle un textillo ilustrativo. A mí, al menos, me gustaría leerlo...

Un fuerte abrazo, gracias por visitar y comentar y seguimos trasteando.

Superwoman dijo...

Esta la recuerdo al menos como una peli que no estaba mal, pero que la fastidiaba profundamente (por no usar otro palabro ;)) en la ultima escena que era exagerada y no tenia sentido. Crowe, claro esta, es siempre un actor muy agradable de ver.
Un supersaludo

Kaplan dijo...

Llego tarde a los comentarios, pero quería aportar mi punto de vista: Creo que las críticas negativas provienen de un sector que hizo más caso a los historiadores que a su propio criterio. Es decir, que los historiadores detestan esta película, se burlan de ella y creen que el cine tiene que reflejar exactamente lo que ellos creen que fue la realidad. Y hubo críticos que se ensañaron contra esta peli sin tener en cuenta que el cine es cine y la historia es historia. A mí me parece una gran película.
Saludos, Manuel y compañía.

39escalones dijo...

Creo que el problema de base es qué entendemos por entretenimiento, qué por espectáculo y qué por cine comercial. Si caemos en el error de identificar entretenimiento (espectador activo) con pasatiempo (espectador pasivo), puede que "Gladiator" sea un buen pasatiempo. Si identificamos "espectáculo" con plasmación visual de una inversión económica, puede que sea un buen circo. Si entendemos por cine comercial aquellos productos diseñados en un laboratorio sobre la base de estudios de mercado, entonces es cine comercial de primera. Pero el cine precisa, por encima de todo, una buena historia (que si se basa en Historia con mayúsculas, ha de adecuarse a ella, que para eso está) plasmada en un buen guión, con unos personajes interesantes que evolucionen, y que respete la mayoría de edad del público. La película no resiste la comparación con ninguna de las grandes obras que en el pasado trataron el género (desde ese punto de vista, no ha revitalizado nada, ya que los peplums que han surgido tras él son igual de malos o incluso peores, y en todo caso lo habrá revitalizado de cara a la taquilla, que no como género que produzca películas interesantes y epopeyas reseñables), especialmente con las que trataron la misma historia (la imperfecta "La caída del imperio romano", de la que es parcialmente una mala versión). Pero como confundimos calidad con popularidad, pensamos que algo es bueno porque es popular. Gran error.
Por supuesto, estoy con Josep y con los historiadores. Lo que siempre repito: contemos la Biblia en una película y en vez de crucificar a Cristo pongamos que termina casándose con Pilatos. ¿Alguien lo toleraría? ¿No despertaría chanzar, burlas, críticas y dardos envenenados? ¿Por qué las invenciones fabulísticas de algunos merecen menos respeto que la Literatura o la Historia?
Abrazos.

39escalones dijo...

Quería decir "más respeto", of course...
Sólo añadiré una cosa más: la supuesta virtud visual de la película, el uso de medios digitales y demás, tampoco es buena. Es una chapuza estilizada, y por ahí abundan los vídeos que lo demuestran.
Más abrazos.

Carlos Gonzalez dijo...

Bueno a mí si me gusto mucho la pelicula. Cuando la vi por primera vez comparada a atras creo que fue la mejor de su momento. Felicitacones Manuel Márquez, me gusta mucho tu blog.

GCPG dijo...

Ni fú ni fa. Cumple su objetivo comercial, en ese sentido es excelente. Reaviva el peplum... sí, aunque mejor que no lo reavive de esa manera.

No es una obra de arte (al señor Scott, que prometía mucho, ya hemos dejado de pedirle obras de arte), y como entretenimiento funciona... más o menos.

Pero qué se le va a hacer: todavía le pedimos más al celuloide, exigimos más nobleza que efectos, más inteligencia que redobles de tambor, más arte que gancho.

Saludos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ya me barruntaba yo, compa REYES, que lo tuyo con esta peli debía ser una historia de amor rendido e incondicional, andando por ahí suelto ese a quien invocas en tu cibercasa como novio amatísimo. Eso sí, no me suponía que la cosa llegara a tal extremo; bien está la pasión, no sobra en los tiempos que corren...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Lo del final, compa SUPERWOMAN, puedo entender que te chirríe (bueno, creo que le puede chirriar a cualquiera...), pero en el contexto del desarrollo argumental de la peli, y de su tono, supongo también que es perfectamente esperable. En cuanto al atractivo del amigo Crowe (que no seré yo quien niegue, válgame...), ese es un negociado de la compa REYES, así que a ella te remito.

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa KAPLAN, tanto como grande, grande, no me atrevería yo a calificarla de tanto, pero sí de propuesta más que aceptable, cuyo disfrute me alegra que compartamos. También me parece acertada tu disquisición acerca de las valoraciones históricas; esto es cine de ficción, y, a veces, parece que tiende a olvidarse. Para finalizar, aquí nunca se llega tarde a comentar (y si hay alguien que se demora en exceso, ése soy yo mismo, que fíjate cuándo me pongo a contestaros...), asi que bienvenidos son tus comentarios siempre y en todo momento.

Gracias, pues, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa ALFREDO, si cuentas la Biblia a través de un sesudo drama bergmaniano, estoy contigo en que lo de Cristo casado con Pilatos pues no termina de molar. Pero no me negarás que si esa Biblia te la cuentan los Monthy Python, igual la escena de la boda de marras se convierte en una pieza maestra de la historia de la comedia cinematográfica...

Todo es cuestión de enfoque, de perspectiva. Sobre las disquisiciones conceptuales (entretenimiento, espectáculo, cine comercial), es un tema complicado; desde el punto y hora en que las definiciones no están normadas (salvo que nos queramos atener a un referente más o menos oficial -el diccionario de la R.A.E, por ejemplo-, pero no creo que sea ésa tampoco la solución para este caso...), está claro que cada cual va a darle su sesgo, su enfoque y su mirada.

Sobre las definiciones que tú estableces para esos tres términos, o conceptos, reconozco que están bien fundamentadas, pero no las comparto en su totalidad, o en su exactitud. Por ejemplo, el cine comercial concebido como producto de laboratorio: ése solo constituye una parte (aunque últimamente, bastante engordada, eso es cierto...) de lo que es el cine comercial, que, para mí, es algo bastante más amplio. Hay mucho cine tremendamente comercial y de inmensa calidad. ¿O no son comerciales pelis como Casablanca, El apartamento o La diligencia...?

Totalmente de acuerdo en lo de que no se debe confundir, o mezclar, popularidad con calidad. Está claro que, bajo tal premisa errónea, la saga Torrente (taquilla canta...) sería lo mejor que ha dado el cine español en toda su historia, y hasta un crío de dos años tiene bastante claro que no es así.

Por último, lo de la fidelidad histórica. Ese es un tema sobre el que tengo una opinión bastante clara y asentada: es algo que se le puede exigir a un documental de no ficción, nunca a una peli de ficción, que para eso es eso, una ficción, algo fruto de la imaginación (sea ésta más o menos fértil, más o menos aguzada...) de quien la crea, y en la que puede introducir lo que le venga en gana. ¿A santo de qué tiene que respetar el qué...? A mí Dan Brown no me engaña cuando mete en sus novelas las mil y una barbaridades (respecto a lo que se supone que es la realidad histórica): me está vendiendo una novela, no un ensayo histórico. Y el problema no radica en si se atiene a la verdad histórica, o no, sino en si está bien escrita, o no (que, en mi opinión, no lo está demasiado, pero, bueno, ése es otro debate...). ¿Y debe haber un límite para eso que se llama -no sé muy bien por qué, no lo entiendo...- "licencias artísticas"...? En mi opinión, no. Pero, en fin, es cuestión también de matices. En todo caso, tan injusto me parece someter la valoración cinematográfica de una peli a criterios historiográficos como me lo parecería lo contrario (que no suele ser el caso, desde luego: no me veo yo a un crítico de cine cuestionando las bondades del último ensayo de Santos Juliá, Antony Beevor o Ian Gibson...).

Muchas gracias, compa, por tus comentarios, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

P.S. me consta que me he extendido más de lo que, quizá, debería, pero es que, al final, me pica el exceso de palabrerío.

Vadim dijo...

Me encanta Russell Crowe. Magnífica película, magnifico actor, magnifico resultado.

39escalones dijo...

Sólo un detalle más: no es lo mismo una película de éxito que una película comercial. Esto es, la película que, debido a su calidad, adquiere una dimensión pública tan tremebunda que consigue una repercusión más que apreciable, que la película que, no como consecuencia, sino como fin, simplifica, devalúa, pervierte y edulcora personajes, situaciones, historias, a fin de a ampliar su espectro a eso que llaman "todos los públicos". "Casablanca", "La diligencia", "El apartamento", son películas que no nacieron, en ningún caso, como cine comercial, sino que devinieron en éxitos, cosa que es muy distinta. En cambio, por poner un ejemplo que se ajusta a lo que creo que querías decir, "Psicosis" sí fue una película concebida en aras de la rentabilidad, y eso no impide que sea una obra maestra a la altura de las anteriores.
En cuanto a la fidelidad histórica o literaria de una película a su fuente de inspiración, yo no hablo tanto de exactitud en la recreación de personajes y situaciones como en la traslación de sus temas a la pantalla. Obviamente son lenguajes distintos, planos diferentes, y no se puede contar todo y contarlo igual. Pero toda época, fenómeno, historia, cuento o lo que sea, responde a una serie de valores, idiosincrasias, temas, trasfondos, psicologías y contextos. Cuando en una película se utiliza la superficie formal de una historia, ya sea histórica o una ficción literaria, y no se sabe transmitir, o no se tiene intención de hacerlo, su filosofía interna, su estructura, el contenido ético, moral, político, etc., relacionado con su contexto, con su tiempo o con su finalidad literaria, es una adaptación de mierda. Así de simple. Y los Monthy Python no caerían nunca en eso porque hacen humor, que es la mejor manera de decir cosas serias, pero no traicionan el espíritu de lo que parodian. En cambio, bodrios como "Gladiator", "Braveheart", etc., pretenden enfocar historias pasadas dotando a sus personajes de voluntades, psicologías, valores y perspectivas imposibles para sus épocas, nos venden motos "de actualidad" parapetándose en una superficialidad formal hueca. Sencillamente, son películas en las que fondo y forma no coinciden, no tienen nada que ver, en las que los guiones y los personajes no responden a la época que pretenden retratar. A esa fidelidad a los libros, a la historia, me refiero. Me da igual que Mel Gibson haga coincidir la muerte de un rey con la de un bandido que en realidad murieron con muchos años de diferencia; lo que no me da igual es que vista a un caudillo sanguinario y asesino de "demócrata de toda la vida" y ponga en su boca palabras como "libertad", "pueblo" y demagogias de todo a cien. Y lo que vale para Wallace, vale para Máximo.
Abrazos, y disculpas, pero el verbo es el verbo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

De acuerdo contigo, compa CGPG, en que no estamos ante una obra maestra, desde luego que no. Pero sí que creo que se trata de una pieza de entretenimiento estimable. Y no me parece mal que le exijamos más al cine, pero no siempre, ni a todo, porque no todo el cine, siempre, tiene por qué aspirar a la excelencia ni a la trascendencia (y conste que a mí me gustan muchísimas piezas que aspiran, y en mi modesta opinión consiguen, tanto lo uno como lo otro). Pero de todo ha de haber en la viña del "zeñó", ¿no....? Y a mí ésta me da lo que de ella espero. No más, pero tampoco menos...

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y que tengas buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Nada que disculpar, compa ALFREDO, al contrario: en todo caso, habría de ser yo quien pidiera las disculpas, por tanta demora en la respuesta... Solo tres apuntes breves (al menos, se intentará...).

Sobre lo que es cine comercial, o no, supongo que no conseguiremos ponernos de acuerdo, la divergencia es de base, conceptual, me temo (bueno, lo del temor es una frase hecha, no hay nada que temer...). Entiendo que la comercialidad, más que un atributo técnico o artístico, es una pretensión, una vocación, que, además, no tiene por qué ser ni exclusiva (puede concurrir con otros atributos) ni excluyente (se puede pretender algo más que hacer dinero). Yo creo que los grandes clásicos eran pelis comerciales, porque tenían la vocación de hacer pasta (al menos, por parte de sus productores, a buen seguro...); que, además, querían contar buenas historias, y entregar un producto artísticamente solvente, y entretener, y enseñar cosas, y todos los etcéteras que queramos, pues también, claro. Pero eso no elimina su vocación comercial, que es una faceta más (y no intrínseca).

Totalmente de acuerdo con tu aclaración sobre tu concepto de fidelidad histórica. Formulado así, yo también lo firmo. Ahora bien, no sé hasta qué punto lo que hay en Gladiator, visto desde esa perspectiva, es infidelidad histórica o concesiones (exageradas en algún punto, no te lo negaré...) al desarrollo dramático. No siempre es gruesa ni fácil de trazar la línea que puede separar lo uno de lo otro.

Por último, yo creo que los Monthy Python, precisamente por lo transgresores que eran, sí que eran capaces de traspasar esa línea, e ir bastante más allá. Vaya, que no solo hubieran casado a Cristo y Pilatos, sino que, probablemente, hasta podrían haberlos dotado de una numerosa prole. Claro, que con el talento cómico con que lo hubieran hecho, seguro que hubiera sido sarna no picajosa...

Juro y rejuro que quise ser breve...

Un fuerte abrazo, compa, y seguimos trasteando por estos ciberpagos (y a ver si paso por tu casa, que tengo tarea pendiente).

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