lunes, 4 de abril de 2011

CLEOPATRA (U.S.A., 1963)

El reciente fallecimiento de ElizabethTaylor ha dado lugar —como viene siendo de rigor en estos casos— a un aluvión de repasos y rememoraciones de su vida, obra y milagros (sustancia no faltaba, desde luego…); un maremágnum informativo en el que no podía faltar lugar para su filmografía, una colección bastante amplia de películas entre las que, a nivel de calidades, bien se puede decir que hubo de todo. Fueron dos las que le proporcionaron el máximo galardón, de corte comercial, a que una actriz puede aspirar (alcanzó el Oscar a la mejor interpretación protagonista femenina por "Una mujer marcada" y "¿Quién teme aVirginia Woolf?"), y hubo otras en las que brilló a gran altura ("La gata sobre el tejado de zinc", o "Gigante"). Pero es probable que en ninguna como en "Cleopatra", su resplandor personal se proyectara tanto, hasta un punto en que, probablemente, cualquier otra consideración quedaba eclipsada.

Y no es que a un proyecto como “Cleopatra” le falten elementos resplandecientes; al fin y al cabo, si hay un aspecto por el cual se le puede definir sin miedo a errar o resultar exagerado, es el de la desmesura: en su metraje, que se extiende hasta las cuatro horas (después de un trabajo de desbroce y recorte que, para queja y lamento de su director, Joseph. L. Mankiewicz, redujo lo que, inicialmente, era una doble entrega que superaba las ocho horas de duración…); en la fastuosidad y opulencia de toda su parafernalia artística (decorados, vestuario, maquillaje, peinados, movimientos masivos de objetos y personas…), desde la cual se explica —más allá de la influencia de otros rubros económicos— que se convirtiera (en su momento) en el film más caro de la historia del cine; y, sobre todo, en el histrionismo y grandiosidad de los personajes protagonistas de la historia, ese triángulo formado por Julio César, Marco Antonio y, cómo no, Cleopatra (encarnados, a su vez, por tres intérpretes que no le iban muy a la zaga, en cuanto a volumen de ego e histrionismo, a sus tres personajes: Rex Harrison, Richard Burton y la susodicha).

Pero bien sabido es que, en materia cinematográfica, ni el brillo depende solo de las estrellas, ni la bondad de una cinta guarda relación directa, de manera ineludible, con el calibre del presupuesto. Es el caso de “Cleopatra”: su grandiosidad no deriva indefectiblemente en su grandeza, y sus fastos y oropeles, más allá del impacto visual que pueden generar en un primer golpe de efecto, se diluyen en la torrencialidad de un relato inacabable y respecto al cual, una vez agotado el espectador ante el kilométrico desfile de peinados y trajes que exhibe la descendiente de Isis (diabólicamente bella en todos y cada uno de los numerosísimos planos en que se prodiga), se termina pidiendo, casi mendigando —cual equipo victorioso por la mínima embotellado en su propia área, y aunque aquí no haya de pitar arbitro alguno—, la hora.

Como cabe suponer lógicamente, en tales generosidades, de metraje y presupuesto, hay ocasión para que “Cleopatra” albergue un sinfín de escenas de todo tipo y pelaje (salvo cómicas: parece que no entraba en los planes de ninguno de los numerosos guionistas que anduvieron trasteando por el proyecto el introducir el más mínimo apunte que pudiera introducir algo de liviandad entre tanta densidad...) : románticas, de acción, dramáticas, bélicas, políticas, filosóficas. Pero no significa eso que nos encontremos ante una película equilibrada; la alternancia de tipos de escena termina produciendo, más bien, una sensación de cierto abigarramiento, que, eso sí, se ve paliada, en cuanto al orden estructural del relato, por la clara división de la historia en dos partes perfectamente marcadas y delimitadas: la primera, centrada en el romance entre Julio César y Cleopatra; y la segunda, dedicada a glosar los amoríos de la reina egipcia con el general Marco Antonio. Y si hemos de volver a recurrir al símil futbolístico para comparar ambas mitades (con su intermedio incluido, para que la partición quede bien clara), no cabe sino concluir que la primera, mucho más fluida y dinámica, se impone a una segunda, en la que el exceso de escenas monologadas de suma profundidad de discurso terminan lastrando cualquier atisbo de agilidad.

Estamos, en suma, ante un peplum de dimensiones colosales, un divertimento cinematográfico que ha pasado a la historia más por factores ajenos al celuloide (como el nacimiento del romance entre dos de sus protagonistas, Richard Burton y Liz Taylor, pasto del papel couché a lo largo de toda la década subsiguiente) que por sus valores estrictamente artísticos, que, sin duda, no le faltan, pero que, también está claro, quedan lejos de los que hubieran podido llegar a ser si otras hubieran sido las circunstancias. Pero de esos avatares -dicho sea sin segundas ni “cameronianas” intenciones-, llena está la historia del cine...


19 comentarios:

Titajú dijo...

Pues yo me quedo con "la gata sobre el tejado de zinc". soberbia ella, soberbio Paul, y soberbia la cuñada (¿Rae, se llamaba en la peli? O Mae...) Me encantó.
Cleopatra, ni fu ni fa, pero debo reconocer que me gustó más ésta que la de Vivien Leigh, y eso que Vivian es magnífica interpretando, pero como Cleopatra no vale.
Claro que después de leer a Asterix, cualquier Cleopatra sin una nariz con personalidad parece que no vale, ¿no? jejejejej...

ANRO dijo...

Eres un granuja, Manolo, te has permitido comparar, nada más y nada menos esta peli, con un partido de furbol...eso está muy mal, amigo mío, ja, ja, ja y encima viene Titajú y nos suelta lo de ese magnífico cómic de Asterix...Vaya, vaya!
En serio, al margen de todo el río de tinta rosa que provocó esta peli y los problemas y quebraderos de cabeza que le ocasionó a la Fox y a Mankiewicz tengo que romper una lanza a favor de esta peli y decirte que es una de las más incomprendidas y en ocasiones vilipendiada.
Hablar de ella nos llevaría una buena sobremesa en "El caballo rojo".
Venga, campeón que esta noche hay que ver el partido.
Un abrazote.

Josep dijo...

Debo felicitarte, Manuel, por dos razones:
Primera, porque la entrada está redactada con mucho salero y resume magistralmente no ya la película sino además la sensación del espectador poco avisado que se enfrenta a ella.
Y segunda, porque aguantar una película de cuatro horas es todo un récord y más en estos tiempos sincopados, apresurados y veloces.

Recuerdo haberla visto en la tele hace mucho tiempo y creo que no la vi entera. Siempre me digo que algún día me sentaré a verla, pero su metraje, francamente, me acobarda.

Un abrazo.

GCPG dijo...

Como siempre, Manuel, una fantástica prosa. Es un gusto leerte.

Opino como ANRO, creo que muchas cosas enturbian una película grandiosa como es Cleopatra, sin duda, el papel por el que más se recuerda a la Taylor.

Josep, que no te acobarden las cuatro horas, el ritmo de la película la hace liviana.

Saludos

Andrea Cherry dijo...

Hola Manuel :)
Hace dos fines de semana ¿o fue uno? hubo un especial de Elizabeth Taylor, vi por primera vez la gata sobre el tejado de zinc y qué puedo decir, quedé encantada, amé la película aunque no tuve la suerte de alcanzarla desde el principio.
Debo decir que tenía la esperanza de que terminada la película que nombré anteriormente y empezara Cleopatra, plañideramente no se dio como esperaba y como quien dice me quedé con las ganas de volver una película que no veo desde que era una niña, espero verla en algún momento.
Muy buena entrada como siempre.
Abrazos.

39escalones dijo...

Creo que el problema radica en que Mankiewicz no concibió la cinta, sino que fue contratado a medias para parchear lo que Rouben Mamoulian se supone que había descuajeringado. Las películas hechas de parches, cualesquiera que sean, nunca funcionan, y esta no es una excepción. Con Mankiewicz, obviamente, la altura de los diálogos y la puesta en escena han de ser sobresalientes; pero, como bien dices, no basta. Una vez más se demuestra que más y mejor no son sinónimos, aunque muchos lleven años, incluso décadas, queriendo convencernos de lo contrario.
Abrazos.

Marcos Callau dijo...

Hola Manuel. Es un placer recordar en tu glob a Liz Taylor con esa portentosa imagen que nos dejó de Cleopatra. Un papel soberbio. Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

La de La gata..., compa TITAJÚ, es una Liz totalmente diferente a esta Cleopatra en cuanto a trabajo interpretativo (la ví hace muchísimos años, pero recuerdo que, efectivamente, me impactó mucho). De las otras Cleopatras que mencionas (la de Vivien Leigh y la de Asterix), no tengo referencias, con lo cual no puedo comparar -habrá que intentar solucionar eso algún día, eso sí, no sé muy bien cuándo...-.

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa ANTONIO, un partido de furgol, no, habrían de ser dos, que son cuatro horitas del ala... Me consta que a esta peli se le ha dado mucha cera, que quizá no está justificada, porque mala peli, lo que se dice mala, a mí no me lo parece, en esto estoy de acuerdo contigo; lo que sí es probable es que se trate de un caso flagrante de desproporción entre medios y fines. En todo caso, no es mal sitio ese que apuntas (bien es cierto que hace años que no aparezco por allí...) para discutir de este y otros temas, por supuesto que sí...

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa JOSEP, por tus elogiosas y cariñosas palabras (lo del salero me ha "llegao", aun con todas mis reticencias hacia esas "marcas de identidad" tan andaluzas...). Lo de aguantar cuatro horas creo que ha sido algo que incluso a mí mismo me ha sorprendido (teniendo en cuenta que la mayor parte de las pelis que veo en casa, las veo a trocitos, algunas hasta en cuatro ó cinco "sesiones", un disparate...), y, desde luego, fue algo totalmente imprevisto, esto de la tarde del domingo tontuela y con nublados (de otra forma, complicado...). Si te animas en el empeño, ya sabes, cuentas con mi solidaridad entusiasta...

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa CGPG, muchísimas gracias por tus gratas palabras acerca de mi prosa. Se intenta, se intenta, pero cada vez me cuesta más trabajo que salga (a veces, casi con fórceps...). Deduzco de tus palabras que a tí sí que te gusta la peli, y bastante; insisto, no es mala peli, pero a mí no se me hizo nada liviana (eso sí, las hay más "tochos", desde luego...).

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buen día.

Sue dijo...

Yo, al igual que Titajú, me quedo con "la gata". No solo por ella sino por él, ese guapísimo y gran actor llamado Paul Newman. El resto de personajes son igual de atractivos. Un texto sublime para una maravillosa interpretación de todos.
Cleopatra la recuerdo menos, aunque también es verdad que no la he visto cuatro o cinco veces (o más) como "La gata sobre el tejado de zinc".

Un saludo.


(Sue)

Holiday dijo...

Me vas a matar mi querido compàdre...acabo de enterarme de que se ha muerto Elizabelltéilor,como dice mi madre....!!!
Y ahora,con respecto a tu buen post-como siempre-ya que tocas el tema de las pelis laaargas clásicas del mejor cine americano,y por no añadir más sobre el talento-no tanto-de la buena señora,déjame reconocerte que me encantan todas estas pelis (que suelen reponer en Sna.Santa hasta la saciedad)de corte faraónico,místico (Ben Hur y Espartaco,no me canso de verlas,por ejemplo-las tengo grabadas en vhs;).
Por otra parte y apuntando a lo que dice Titajú:La gata y quién teme a Virginia woolf,no sólo son casos de buen cine o de unas muy buenas interpretaciones de la doña,también lo son del mejor teatro escrito de toda la historia de la literatura norteamericana,Tenessee Williams me apasiona,no puedo ser objetiva,me temo.
De Cleopatra,deja que me quede con el precioso color de ojos de la Taylor,que eclipsa como nunca cada fotograma.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me alegro, compa ANDREA, de que tuvieras ocasión de disfrutar de ese pedazo de peli que es La gata...; tan diferente, por otro lado, en cuanto a tono y perfil, a esta Cleopatra, de la que, a buen seguro, ya tendrás ocasión de disfrutar...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Veo, compa ALFREDO, que estás perfectamente ilustrado acerca de las vicisitudes del proceso "creativo" de la peli -algo tuve ocasión de leer sobre ello poco después de verla...-. Y sí, las pelis en las que mete mano un puñadito de gente, suelen terminar quedando como engendros frankensteinianos, por más talento y tacto que se aplique a la tarea. Coincido contigo en los méritos de Mankiewicz en cuanto a la puesta en escena (ya tiene mérito que esos decorados tan despampanantes no se coman a los intérpretes; hay ahí un trabajo fino, fino, fino...), pero, respecto a los diálogos, no lo tengo tan claro. En la primera parte, sí; pero, en la segunda, me temo que hay un exceso de monólogo grandilocuente que flaco favor le hace a la fluidez de guión. En fin...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa MARCOS, por tu cariñoso comentario. No soy yo muy de efemérides (aunque entiendo que, por pura lógica, se acumulen en casos como éste), pero, dada la coincidencia, tampoco es mala cosa, no...

Un fuerte abrazo, gracias por el comentario y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Para ver Cleopatra cuatro ó cinco veces, compa SUE, no solo hay que tener ganas y/o afición; también hay que tener mucho tiempo, dado que la "inversión" alcanza un volumen considerable. Veo que, en todo caso, la "reivindicación" de la gata no deja de ganar enteros. Y no le falta lógica a la cosa, no...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Buf, compa ROSE, visto el "retardo" con que te manejas en terreno informativo, aprovecharé el comentario para informarte de que Zapatero ganó las elecciones generales... Chistes malos aparte, me ha encantado tu comentario, extenso, nutrido y variado. Y me quedo, sobre todo, con tu reivindicación de esos "tochos" tan semanasanteros (esos que mencionas, y algunos otros más), que, más allá de su atractivo coyuntural, de fecha, no dejan de ser pedazos de pelis, desde luego que sí. Y de los ojos de la Taylor, claro: vaya ojos...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buena semana.

Thor dijo...

Dijeron hace unos meses que Angelina Jolie seria Cleopatra , la verdad es que seria una buena Cleopatra , y con los efectos especiales de hoy dia se podria hacer una buena pelicula

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