miércoles, 2 de marzo de 2011

Guarrerías furgolísticas

Desconozco si el furgol necesita de las polémicas para subsistir (abrigo serias dudas al respecto...), pero lo que sí parece claro es que los que las necesitan, y como agua de mayo, son los medios especializados en la materia. La última, en el ámbito del furgol patrio, es la planteada por la actuación, por partida doble (furgolística y “actoral”), del aguerrido defensa valencianista David Navarro en el partido que su equipo disputaba el pasado domingo frente al Athetic de Bilbao: a su amplio y variado repertorio de golpes (yo, en su lugar, me plantearía seriamente la posibilidad de pillar metal en Londres 2012 dedicándome al taekwondo...), unió una “performance” teatral que ni la mismísima reencarnación de Marlon Brando hubiera solventado con mayor garbo y eficiencia.

En todo caso, lo que más me ha llamado la atención en relación con este asunto ha sido la apelación, por parte del protagonista principal de los hechos, a esa especie de código de honor del césped en virtud del cual se esgrime, por parte de quienes defienden a ultranza su vigencia, que lo que sucede en el campo, en el campo queda. No es el primero que lo hace, ni, sospecho, será el último: precedentes gloriosos tuvo, entre los que cabría citar, como ejemplar señero, a ese Hugo Sánchez que, junto a su enorme calidad furgolística y su capacidad goleadora estratosférica, siempre mostró una conducta muy poco deportiva, llegando a convertirse en uno de los contados casos de “temor inverso” de la historia de este deporte (en el furgol, es lo acostumbrado que sean los delanteros los que teman las tarascadas y tropelías de las defensas; en cambio, a Hugo Sánchez lo temían todas las defensas, de una punta a otra del planeta...), y que siempre plantaba por delante, como eximente de sus desmanes, el código de marras.

Y no sé a ustedes, amigos lectores; pero a mí, francamente, no me cuela. Lo que un furgolista hace en el campo es el fruto de sus decisiones y determinaciones, y una plasmación fáctica de su forma de ser, su idiosincrasia, su visión del mundo y de la vida. Es probable, no lo sé, que David Navarro sea un chaval espléndido en su vida cotidiana, un muchacho de conducta intachable y totalmente normal; pero, viendo cómo se comporta en el campo, cuesta bastante menos trabajo pensar en todo lo contrario. Y, en todo caso, esa “dualidad” no le exime de responsabilidad respecto a sus acciones sobre el césped, de ninguna de las maneras. En fin, que a mí me costaría mucho trabajo, incluso echándole toda la buena voluntad del mundo, tomarme unas cervecitas con quien unos minutos antes me ha dejado medio zombie de un codazo (sin que, por otro lado, se le vea muy compungido ni arrepentido por ello). ¿Cosas del furgol? Esa etiqueta prefiero reservarla para las “cosas” que hace gente como Messi, Xavi o Iniesta. Mejor. ¿No creen...?

* Pasión furgolera XV.-

15 comentarios:

Mario dijo...

Me ha hecho gracia eso de que al delantero que mencionas le temen los defensas, debe ser un tipo no muy técnico que suple su falta de talento con el balón con tretas violentas. Nosotros en el fútbol nacional teníamos a un jugador antiguo que no era muy dotado pero lesionaba a cuanto le ponían enfrente y como era una "leyenda" local el árbitro no lo expulsaba con facilidad, entonces veías a los jugadores evitar ir directo contra él, encima era belicoso y para responder a su agresión tenías que salir con policías porque la barra no te dejaba irte ileso. Comparto lo que dices, decencia dentro y fuera de la cancha. Un abrazo.

Mario.

Noemí Pastor dijo...

A mí tampoco me gustan las trampas ni las añagazas (¡toma palabra castiza!)y menos cuando se las hacen a mi Athletic.

39escalones dijo...

Suscribo toda tu entrada, amigo Manuel. Como en tantos otros ámbitos de la vida, hay quien se gana el sitio de buena ley, y quien lo hace coceando a su alrededor. Otra metáfora de la vida.
Sin embargo, teniendo en cuenta que los medios, interesadamente, han logrado convertir al fútbol, perdón, fúrgol, en la guerra cotidiana de cada día, en el lugar donde el instinto guerrero tenga cancha abierta (cánticos, banderas, himnos, masa compartiendo objetivo, bandos contrarios, estrategias, ataque, defensa, etc.), me temo que sólo es la punta del iceberg.
Siento, por mi querida Noe, el resultado de ayer, pero para una vez que los leones del Ebro ganan este año...
Abrazos.

Noemí Pastor dijo...

Ay, ay, qué lástima lo de ayer. ¡Con lo bien que empezamos!

Luisa Tomás dijo...

Supongo que en el fútbol, como en todo, hay que quedarse con lo bueno ;-)

Titajú dijo...

Estoooo, no pretenderás que comente, ¿verdad? Es que el fútbol y yo somos enemigos.

José Núñez de Cela dijo...

Me temo que son comportamientos extensivos a muchos y diferentes "ordenes de la vida". Sin ir mas lejos, sus señorías aparentan zurrarse la badana con las cámaras y los flashes delante, pero en el bar del congreso (con precios subvencionados, eso si) se lo pasan divinamente.

EN todo caso, a pesar de la pervivencia de personajes como el tal Navarro, creo que en el furgol se ha mejorado mucho en cuanto a comportamiento (es una apreciación personal a titulo comparativo) sobre todo gracias a personajes como los que citas, con su Pep a la cabeza. Pero a lo que nunca llegarán es a comportarse como en el Rugby, donde manda la tradición que tras disputar un partido los dos equipos se reunen para celebrar el "tercer tiempo" y comentar las "jugadas" ante una buena pinta.

Saludos

Corpi dijo...

Lo que hizo Navarro fue una gilipollez, eso de echarse al suelo para evitar una posible amonestación, estuvo mal y hay que decirlo. Lo otro, el codazo que le dio a Llorente no fue más que un lance del juego como los hay todos los días en todos los partidos. Lo que no es aceptable es que salga luego Llorente llorando a los periodistas porque le han pegado. Me gustaría saber qué dice ahora que ayer le partió la cara a uno del Zaragoza. Como tú bien dices: lo que pasa en el campo, allí se debe quedar.

Marcos Callau dijo...

Sí, estamos deacuerdo compa Manuel. Lamentablemente el fútbol, cada día más, se nutra de las polémicas y de todo lo que no es fútbol. Yo cuando escucho cómo se queja el Real Madrid o el Barcelona de los árbitros, me acuerdo de mi Real Zaragoza y me dan ganas de reír. A mí me gusta el fútbol, el deporte, pero nada de lo que viene después.

Josep dijo...

Ya sabes, Manuel, que el fúrgol no me acaba de interesar y mira que últimamente lo tengo, como se dice, "a guevo" pra aficionarme. En fin.

Déjame discrepar -una vez más- un poquito contigo: aunque los medios informativos del deporte aprovechen todas esas tarascadas, parece que olvidas, manuel, amigo, que lo hacen para vender más ejemplares de sus ediciones, lo que nos lleva directamente a lo que no te preguntas: ¿le gusta al aficionado al deporte toda esa colección de marranadas?

Sabes bien que hace años tan sólo en lunes aparecían en los kioscos los periódicos deportivos y han acabado por convertirse en diarios, lo que tristemente, en mi opinión, enlaza con lo que taimadamente apunta Alfredo, respecto al uso del deporte como medio adormecedor de la masa popular.

Y claro, escribir cada día sobre fúrgol resulta imposible: no hay tema para tantos artículos.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

a mi el futbol ya ni me gusta porque siempre gana el barsa jajajaj

Te animo que visites mi web: http://www.archivosuzumaki.com.es/

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me temo, compa MARIO, que debe ser tu juventud la que hace que no tengas mayor referencia sobre Hugo Sánchez (se retiró del fútbol activo hace bastantes años). Lo suyo no era cuestión de falta de talento, que lo tenía, y a espuertas, sino de carácter: era un "bicho malo"... Por cierto, ¿quién era esa leyenda local a la que aludes? Que igual hasta lo conocemos por estos pagos....

Compa NOE, lo de añagaza te ha quedado de peli, qué nivelazo (y qué hermosa palabra; y qué pena que cada día empobrezcamos más el idioma, usando menos caudal del disponible...). La víctima, en este caso, es lo de menos -aunque entiendo que te duela lo de tu Athletic...-.

Compa ALFREDO, ese apunte que haces resulta muy interesante, porque incide en uno de los argumentos que los defensores de los jugadores de perfil "duro" suelen esgrimir con más frecuencia, y que es el de que juegan con lo que tienen, que no todo el mundo puede ser Messi o Iniesta. Argumento peligrosísimo, claro, porque si lo extrapolas a otros ámbitos...

Un fuerte abrazo a los tres, gracias por vuestros comentarios y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa LUISA, supongo que ese enfoque es el que mejor nos puede venir, no solo para el furgol, sino para cualquier otro ámbito. El problema es que no siempre es factible, claro...

Compa TITAJU, no lo pretendía, pero veo que lo he conseguido; no está mal. Nada, ya te mandaré los carnés de la liga antifurgolera que comanda mi mujer: ni "vello", ni "olello"...

Compa JOSÉ, no tengo yo muy claro que la cosa haya mejorado mucho en este terreno, aunque es probable que sí. Desde luego, ya es difícil pensar que puedan volver "fenómenos" como el de aquella plaga de rioplatenses que, a primeros y mediados de los setenta del pasado siglo, sembró el terror en el furgol español (Ovejero, Fernández, Aguirre Suárez, Panadero Díaz, Montero Castillo...), si no con impunidad, sí con una indulgencia que ahora sería impensable. En cuanto a lo del rugby, que, ciertamente, resulta precioso, me temo que es imposible de extrapolar a algo tan superprofesionalizado (y "endiosado"...) como el furgol de hoy; quizá hace décadas, pues supongo que sí...

Un fuerte abrazo a los tres, muchas gracias por comentar y que tengais buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa CORPI, he hecho alusión al aserto ese de que lo que queda en el campo, allí ha de quedar, pero no para compartirlo, sino para manifestar mi disconformidad con él. Eso sí, sin sacarlo de quicio, ni convertirlo en cuestión de estado, pero sí dándole la misma dimensión que tendría fuera del rectángulo de juego. E igual que no entendería, ni admitiría, que un chaval de veintitantos años le pegara a otro un codazo, en mitad de la calle, y le partiera la cara, tampoco lo puedo aceptar en el campo de juego (como algo intencionado, distinto es que se trate de un lance fortuito, derivado de la dinámica del juego). Pero, ya se sabe, todo esto forma parte del producto, me temo...

Compa MARCOS, el furgol, como el hígado de los patos para foie, se ha hipertrofiado mediáticamente hasta tal punto en que todo lo accesorio, todo lo que rodea estrictamente al juego, ha adquirido una dimensión mucho más gorda que la del propio juego en sí. Y va a ser difícil, me temo, que eso cambie a corto plazo...

Compa JOSEP, ya te estaba esperando yo ahí, a la vueltecita de la esquina... No puedo objetar ni mucho ni poco a lo que planteas (más bien, nada); solo una pequeña corrección "técnica": prensa deportiva diaria ya compraba el bichín que emborrona este blog a la tierna edad de nueve añitos (o sea, que echa cuentas). Eso si, que su tirada podía ser una centésima parte de la que es ahora (aunque esto último, con la crisis, pues no sé, no sé...). Pero sí, hay mucho de opio del pueblo en esto del furgol. Y en otros inventos, claro...

Un fuerte abrazo a los tres, gracias por comentar y que tengais buena semana.

beker dijo...

Buen POST!

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