domingo, 13 de marzo de 2011

CISNE NEGRO (BLACK SWAN; U.S.A., 2010)

Pocos ejercicios de funambulismo más peligrosos (tan fina es la cuerda, tan escurridiza la pértiga...) que el que viene realizando un autor como Darren Aronofsky, desde su debú, allá por el año 1998, con esa rareza titulada “Pi, fe en el caos” (puro y duro cine experimental, sin aditivos, conservantes ni colorantes), hasta esta su última propuesta, “Cisne negro”: una cinta que lo sitúa, probablemente, aún a mitad de un camino que, en pura lógica, debe culminar en esa esperadísima “The wolverine”, un proyecto plenamente incardinable en los territorios de la comercialidad más descarada. Como todo (o casi todo) en esta vida, esta circunstancia comporta sus pros y sus contras —con la particularidad de que queda en el terreno de la más abierta controversia el determinar cuáles son los unos y las otras...—.

Pero, más allá de sacar la balanza para poner en sus platillos ambos componentes (y ver, después, dónde termina situándose el fiel de la misma), hay que empezar afirmando que “Cisne negro” efectúa, desde una perspectiva general, un retrato brillante y sobrecogedor de la neurosis del artista sometido a la máxima presión (en un mundo tan ultra exigente como es el de la danza, paradigma de la dureza y la competividad extremas), y, en un plano más particular, una composición de personaje en el que confluyen poliédricamente, en un proceso de destrucción implacable, un conjunto asfixiante de miedos, influencias y quiebras mentales; confluyendo ambos planos (dado que no hay separación de ambos en lo que respecta a la estructura narrativa de la cinta) en un desenlace abrupto, duro y ejemplarizante.

El retrato generalista se basa, sobre todo, en una historia que juega con la alternancia, a través de una progresión lenta, callada, sorda pero no por ello menos inexorable, de cruzamiento de realidades y ficciones, donde hay cabida tanto para un ejercicio de estrujamiento físico brutal como para la sicosomatización de heridas y dolencias, contando siempre, como telón de fondo, que va punteando y condicionando el desarrollo argumental, con la competencia aviesa y personal de la “alter ego” de la protagonista como amenaza siempre latente, un acicate que actúa tanto de motor de la acción como de componente emocional determinante del posicionamiento de los personajes alrededor de la misma —y es inevitable hacer, en este punto, referencia a todo un hito legendario en ese terreno, como es el de “Eva al desnudo” (All about Eve; U.S.A., 1950), muestra señera de esa línea argumental—.

En cuanto al aspecto más, digamos, “personal”, en la medida en que atañe al itinerario evolutivo, incardinado en el desarrollo de la trama, del personaje protagonista, Nina Sayers, hay en el mismo todo un estudio, casi entomológico, de cómo la represión e inhibición de instintos básicos (sexual, relacional) y el sometimiento a un mundo de coordenadas estrictas y cerradas termina llevando al desquiciamiento, a la incapacidad para afrontar retos vitales elementales. Y, por supuesto, cómo no resaltarlo, hay también un trabajo interpretativo de altísimo nivel a cargo de la actriz encargada de dar encarnadura al personaje, una Natalie Portman que se doctora “cum laude”, no tanto por su generoso esfuerzo a la hora de abordar un papel de requerimiento físico considerable (aspecto en el que brilla enormemente), sino, sobre todo, por su emocionante creación de un alma torturada hasta más allá de cualquier límite razonable, haciendónosla cercana y creíble.

Sobre tales puntales, se erige un proyecto con un sello inequívocamente personal, o autoral, para que se entienda más claramente, pero no por ello desprovisto de una vocación comercial clara. De ahí que, en todo momento, sobrevuela sobre la cinta esa condición de obra que se mueve en la cuerda del funambulista a la que se aludía el principio, con lo que ello comporta, como más evidente, de riesgo de caída. Y de ahí, también, que me pueda atrever a calificarla de híbrido; carácter híbrido, en cuanto su naturaleza y perfil como proyecto, que se pone de manifiesto con rotundidad a través de un ejercicio bien simple, como es el de espigar, a través de sus muy variados elementos, aquellos que, en una realización de corte más convencional, o mainstream (con menos pretensiones autorales, en cualquier caso), se hubieran puesto igualmente de manifiesto, casi con toda probabilidad —motivo por el cual, además, chirrían un tanto en una cinta como ésta—: el dibujo del personaje del director del ballet, Leroy, de trazo demasiado grueso y excesivamente previsible en cuanto a intenciones y líneas de actuación; o el recurso quizá abusivo a golpes de efecto visual basados en el impacto del daño físico sobre la protagonista (en alguna que otra escena, francamente sobrecogedores); o la utilización de mecanismos de resolución de secuencias más cercanos al slasher canónico que a un film inscrito claramente en territorios de género bastante alejados de ése.

Estos apuntes, a juicio de este humilde escribiente, no tienen, en cualquier caso, la suficiente enjundia como para cuestionar, o menoscabar sustancialmente, la valía global del film. Es más, probablemente, puestos a señalar elementos sobre los que sí hubiera puesto algo más de coto, quizá prefiera hacerlo sobre lo que me parece un exceso de primeros planos cámara en mano de la protagonista (cuyo alcance dramático o tonal no alcanzo a comprender muy bien). Y, por encima de todo, son apuntes que no pueden esconder que “Cisne negro” se trata de una propuesta que, aun destinada a un público amplio, muy amplio, no por ello deja de estar sometida a un rigor y exigencia que la llevan a jugar en otra “liga”. La de las buenas películas; ésa en la que juegan pocas, muy pocas. Ésta lo hace, y con solvencia. Bienvenida, pues...

25 comentarios:

Eowyn dijo...

Me has leído el pensamiento, Manuel. Andaba yo pensando en ir a verla, porque me la han recomendado varias personas. Y estaba a punto de preguntarte por ella, así que al leer el título de tu entrada en mi blog me he venido enseguida a leerte. Y creo que me has dado el empujón, iré a verla. Sólo una pregunta...las escenas de daño físico que calificas como "sobrecogedoras" ¿son muy sobrecogedoras? porque a mí eso de la violencia explícita como que no...
Gracias una vez más!!

Lalo Martín dijo...

Qué gran crítica, y qué gran película ésta, para mí la mejor del año 2010 y que hubiera merecido mucho más en los Oscars. Eso sí, por lo menos Natalie Portman ha recibido su justo reconocimiento.

Puedes ver mi reseña en http://premiosdelpublicotv.blogspot.com/2011/03/critica-de-cisne-negro.html

Saludos!!!!!!

Mario dijo...

Comparto lo que dices de que es un cine más masivo pero ¡qué calidad!, Aronofsky se transforma de un director de culto a uno amplio pero sin matar su escencia. La actuación de Portman, magnífica, toda derroche de emociones y corporeidad al extremo unísono. Para mí Darren debió ganar el Óscar a mejor director pero de todas formas ya ha obtenido el éxito, ojalá y no caiga en la tentación del dinero y las películas comerciales sin trascendencia. Sobre el jugador que mencioné no tiene importancia internacional y no es tan buen jugador pero es conocido nacionalmente en el fútbol, su nombre es Jose Luis Carranza. Un abrazo.

Mario.

39escalones dijo...

Coincidimos en líneas generales, pero posiblemente no en la letra pequeña: la película recuerda demasiado a "Repulsión" de Polanski, en cuanto al fondo de la historia, la atmósfera de misterio sugerido, que no real, a la estructura mental de la protagonista, y a las notas de erotismo perfectamente salpicadas a lo largo de la trama. Pero, en este caso, todo ello está al servicio de la nada, de un agujero negro que, para que la película resultara redonda, debía contener algo. La ilusión, incluso patológica, no es suficiente.
Un abrazo.

José Núñez de Cela dijo...

REcién vista (en inglés, qué lujo!). Coincido en muchas de las cosas que incluyes en la crítica. Traslada una sensación de gran desasosiego y mucha, mucha tensión y hay un personaje que no citas, que me parece de una gran composición y fundamental a la hora de generar las condiciones que abruman a Nina: Su madre.

saludos

Kinezoe dijo...

Es una de las que pretendo ver en los cines. Espero que no se me pase...

Un abrazo y buena semana, amigo.

Titajú dijo...

Le tengo yo ganas a esa peli, fíjate, y eso que ando floja de ganas de cine esta temporada.
De la que puedo hablar es de "Eva al desnudo"; soberbia, Bette Davis.

Josep dijo...

De un pelo ha ido que no coincidiéramos, Manuel, porque tenía previsto verla el sábado y se me fueron al garete los planes.
Así que bien recibida la información crítica que nos prestas: si antes ya le tenía ganas, ahora más.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Qué bien escribes Manuel, qué crítica tan bien hilada, qué gusto leer a alguien que sepa tanto de cine. De verdad. Me ha gustado mucho tu crónica porque además he visto cosas que yo no había visto en la peli, a pesar de que me gustó un montón.

Creo que Natalie Portman está lo siguiente a expléndida y que la peli es visualmente muy atractiva. La historia puede ser manida :el artista que lleva al límite su perfeccionismo a causa, también, de la presión ajena (la madre que quiso y no pudo, o que pudo y por ello quiere revivir su éxito en su prole...), pero al final no lo parece. Está tratada desde un prisma que yo antes no había visto y resulta muy inquietante hasta el final.

Una anécdota: ¿Sabes que un amigo de mi hermana, madrileño y primer bailarín en el Ballet de Philadelpia, rodó una escena de cama con Natalie Portman para esta peli? Pero al final la descartaron parece ser (porque no aparece).

Oye, cómo mola tu posdata de ahí arriba, eso de borrar los comentarios puramente publicitarios. Qué razón tienes.

Un saludo.

SUE.

marcosmag dijo...

Hola quería hacer una mención, ahora que he leido una noticia en www.videoycine.tv, sobre El cisne negro, la verdad es que me parece una película con una buena idea, pero el problemas es que la historia no va al origen de los acontecimientos al porque ella tiene esas secuelas del pasado. Por cierto Natalie Portaman merecia el Oscar

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa EOWYN, lo de la "sobrecogedoriedad" de las escenas sobrecogedoras, buf, pues no sé, me supongo que es una cuestión de en qué punto sitúa cada cual el listón (el mío, por ejemplo, está muy bajo, me impresiono con mucha facilidad). Pero, en todo caso, no te debe condicionar la decisión de ir a ver la peli; creo que te va a gustar.

Compa LALO MARTÍN, bienvenido a esta cibercasa y gracias por tus elogiosas palabras. Ya veo que también a tí te ha entusiasmado la propuesta, y no es para menos: está muy, muy bien...

Compa MARIO, gracias por la información sobre el "furgolero", Carranza, la cosa es que me suena el nombre (y no por el estadio del Cádiz C.F....), pero tampoco termino de ubicarlo. En cuanto a la peli, ya veo que también a tí te ha parecido una excelente propuesta, de la cual me congratulo. ¿Posibilidades de que Aronofsky se "eche a perder"...? Pues me temo que ése es un riesgo inevitable, y habrá que estar atento a la evolución de su cine. El talento, desde luego, no le falta.

Un fuerte abrazo a los tres, gracias por vuestros comentarios y buena semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Buf, compa ALFREDO, me temo que discrepancia sobre algo tan sustancial, como la "chicha" que le vemos a la propuesta, no la salvamos con las coincidencias en lo demás (tampoco hace falta, conste). A mí sí me ha convencido la "resultante" global de la peli, esa evolución hacia una indiscriminación absoluta entre realidad y ficción (desde la perspectiva de la protagonista), fruto de un proceso de destrucción mental tremebundo. Y no se me ocurre qué más, o qué otra cosa -desde la persepctiva de la voluntad de su autor, claro...- debería tener para considerarla "sustanciosa". En fin, apreciaciones...

Compa JOSÉ, sí que ha debido ser un lujo verla en inglés; lujo con el que algunos no podemos ni soñar, salvo viaje o espera al DVD, claro... El personaje de la madre, ciertamente, es crucial, y en un estudio más amplio, más extenso, seguro que tendría buena cabida y atención. Pero una reseña crítica da de sí lo que da (bueno, le da uno de sí lo que quiere darle, claro...); bien está tu apunte, en todo caso, para que el resto de lectores lo tenga en cuenta...

Bien está que la tengas "controlada", compa KINEZOE, porque es una propuesta de las que merece la pena no perderse. Y ya nos contarás, claro...

Un fuerte abrazo a los tres, gracias por vuestros comentarios y que tengais buen día.

Luis Cifer dijo...

A mí me parece ua gran película, dura y extraña como todas de su autor pero con una capacidad de emocionar y perturbar como muy pocos directores son capaces de lograr hoy en día.

babel dijo...

Hay que reconocerle a Aronofsky una capacidad destacable en la dirección de actores. Y en crear ambientes claustrofóbicos también. Pero también una sobre-explotación de los mismos recursos en casi toda su filmografía: retrato de las obsesiones de manera obsesiva. Y a costa del guión.
Eso sí, la Portman está formidable.

Saludos ;)

39escalones dijo...

Me refiero, amigo Manuel, en que esa dicotomía entre realidad y ficción, a la vista del resultado, no existe, porque al final sólo queda la ficción. Personalmente, me cansa ya esta afición que existe últimamente a que las tramas complejas, repletas de recovecos psicológicos o emocionales, que se complican y construyen en torno a la idea de puzzle o rompecabezas en el que se van agotando progresivamente todas las salidas, deriven en recursos de guión que son de suspenso de primero de carrera. Cuando uno ve "Sospechosos habituales" por primera vez, pues tiene su gracia, hasta que se da cuenta de que su Oscar al mejor guión sólo puede ser una coña marinera. Pero en estos tiempos, tras "Origen", "Shutter island", "Cisne negro", ¿no es hora ya de que alguien escriba una película realmente compleja bien resuelta, con un final concreto que no descanse en excusas del tipo "está loco", "ha sido un sueño", "está drogado", etc., etc.? Ya sé que en "Cisne negro" el tema no va por ahí del todo, pero el camino donde lleva es puramente chapucero.
Me temo que sí, que la discrepancia es gorda. Tenemos esa suerte, ¿no?

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Si se trata, compa TITAJÚ, de hacer una excepción a la abulia cinematográfica que te aqueja, ésta puede estar más que justificada: la peli, en mi humilde opinión, creo que se merece el "viajecito" hasta la sala más cercana. Y ya nos contarás.

Idéntico comentario puedo hacerte a tí, compa JOSEP, aunque, no sé, en tu caso, tengo yo alguna duda más, igual no va a ser peli que te termine de entusiasmar (vistas las reticencias -magníficamente argumentadas, eso sí, como siempre...- del compa Alfredo, sobre las que entraremos luego, y que igual tú también puedes suscribir). En todo caso, solo hay una forma de salir de dudas, y ya sabemos los dos cuál es. Así que a esperar (y leer en su momento...).

Compa SUE, no puedo más que agradecerte efusivamente tu tan cariñoso y elogioso (además de denso y enjundioso) comentario. ¿Saber de cine? Buf, qué más quisiera yo; cariño, sí, y mucho, hasta amor si me apuras, pero conocimiento, en fin... Suscribo todo lo que señalas sobre la Portman; ahora, no sé si envidiar al amigo de tu hermana que hizo la escena de cama con ella: en ese estado de "encanijamiento extremo", ninguna mujer me entusiasma mucho, ni la Portman, con todo su glamour y encanto. En cuanto a lo de borrar comentarios "publicitarios", es algo que nunca termino de tener claro (casi siempre termino pensando que, al fin y al cabo, qué más da que alguien se haga publicidad no encubierta en mi blog; para lo que les va a servir, me temo...).

Un fuerte abrazo a los tres, gracias por vuestros comentarios y que tengais buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa LUIS CIFER, no conozco la filmografía de Aronofsky como para poder hacer valoraciones globales (no he visto las dos precedentes a ésta), pero sí que comparto tu opinión acerca de Cisne negro; esos epítetos que señalas quizá sean especialmente adecuados para definirla.

Compa BABEL, lo del equilibrio de los elementos que integran un proyecto filmico, me temo que es hazaña solo al alcance de contadísimos directores: al final, a casi todos (sobre todo, si tienen vocación autoral) les terminan por vencer sus querencias personales, y otorgan más peso a unos en detrimento de otros, como bien señalas tú en este caso de Aronofsky. Sobre las excelencias del trabajo de la Portman, creo que hay una unanimidad difícil de romper: está sublime.

Compa ALFREDO, no coincido contigo en que, al final, solo quede ficción: creo que hay una mixtura entre lo que Nina vive y lo que imagina, que no se clarifica en ningún momento, pero porque es así, porque su coco está ya tan desestructurado que es incapaz de separar los planos. Y no se trata tanto de un mecanismo narrativo (que también, claro, porque termina determinando el desarrollo del relato), como de un rasgo definitorio, intrínseco del personaje: Nina está viviendo eso, y así nos lo transmite el cineasta. De todos modos (hasta en la discrepancia más gorda, vamos a tener puntos de acuerdo...), estoy contigo en que, probablemente, una de las líneas de tendencia de cierto cine con pretensiones en los últimos años, sea la de esa querencia por estructuras narrativas complejas, basadas en la confusión entre lo real y lo imaginado, que no siempre cuajan en algo solvente (si no se basan en un guión milimétricamente bien trabado, suelen degenerar en algo patético, además de intragable), y que, dado que están de moda, generan los excesos habituales en estos casos. Pero, a veces, los resultados son magníficos: El sexto sentido, o Memento, por poner dos casos. Desgraciadamente, y aunque les tengo muchas ganas, no he visto Origen ni Shutter Island... Ah, y un último apunte: discrepar contigo no solo es una suerte, sino un privilegio y un placer (solo espero que no aburramos en exceso al respetable con nuestras "trifulcas"...).

Un abrazo muy fuerte a los tres y que tengais un buen fin de semana.

David C. dijo...

me gusto mucho la película. saludos.

GCPG dijo...

Enhorabuena por este desmenuce que haces de la película, encontrando todos sus pliegues e incitando a su visionado.

Creo que pocas veces la crítica se ha puesto tan de acuerdo en alabar el trabajo de la Portman. Por mi parte, aunque alabo el saber hacer del sr. Aronofsky, espero que no caiga en la comercialidad zafia en la que otros, que apuntaban buenas maneras (R. Scott, C. Nolan...) han ido cayendo.

Saludos, Manuel

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bienvenido, compa David C., a esta cibercasa, en la que espero te sientas cómodo, y me alegra que coincidamos en apreciaciones sobre esta peli. A mí también me gustó, y mucho.

Un abrazo y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa CGPG, por tus cariñosas y elogiosas palabras, que me llenan de satisfacción: si la reseña despierta interés por la peli, misión cumplida.

Sobre la unanimidad en las alabanzas a la Portman, creo que, salvo el farol que pueda pretender tirarse algún snob en plan provocativo, no hay opción (o casi): su trabajo es de un nivel excepcional. Y en cuanto a la otra cuestión, la del posible "arrojo al fango" del amigo Aronofsky, pues no sé qué decirte: torres más altas han caído, y debe ser tan difícil sustraerse a los cantos de sirena. En principio, el proyecto que tiene en perspectiva pinta más bien chunguete en ese aspecto, pero no hay que perder las esperanzas (hasta que no se vea, claro...).

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Andrés dijo...

Hola Manu: tomo nota, ya tenía buenas referencias, pero con esto creo que iré a verla. Un abrazo, A.-

Manuel Márquez Chapresto dijo...

No te vas a arrepentir, compa ANDRÉS; es una propuesta que merece sobradamente la pena, de lo mejorcito que exhibe la cartelera ahora mismo.

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

Andrés dijo...

¡Gracias Manu! Andrés

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En lo personal no me parecio tan buena hay otras pelculas mejores.

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