lunes, 31 de enero de 2011

Violencia de género: no con mi silencio

Oía hace unos días una información radiofónica —y la sensación que me nacía al hilo de la escucha, oscilaba entre la sorpresa y la indignación— que mencionaba que más del sesenta por ciento de las llamadas que se recibían en el teléfono habilitado especialmente para la atención a las víctimas de violencia de género (el 016), correspondían a hombres que, sin identificarse (como corresponde con esa “valentía” que su forma de proceder pone de manifiesto...), se limitaban a proferir insultos y exabruptos. El hecho, en sí mismo, y más allá de la tremenda estulticia que revela por parte de quien así obra, no tendría mayor trascendencia, si no fuera porque no constituye más que la punta de lanza de una ofensiva que, convenientemente jaleada y espoleada por la caverna mediática, pretende minimizar la gravedad del fenómeno de la violencia de género en nuestro país, intentando venderlo como un invento de la progresía trasnochada e invasora de un gobierno que, incapaz de resolver los problemas “de verdad” (o sea, ese paro y esa crisis económica contra la que esa caverna y sus adláteres no mueven un solo dedo...), se dedica a airear espantajos contra los que sí muestra una combatividad potente y eficaz —o, al menos, lo intenta—.

El de la violencia de género, como todo fenómeno insidioso y difuso, no es sencillo de abordar ni de tratar; más bien al contrario, su complejidad, su multiplicidad de vértices, aristas y facetas, lo hacen escurridizo, una auténtica bomba de relojería para cuya “desactivación” todas las medidas de corte institucional, ya sea en el ámbito legislativo, gubernativo, o judicial, son, por supuesto, imprescindibles, pero no suficientes. Y me consta —es una convicción que comparto con muchísimos de mis conciudadanos—, que la única vía válida y positiva para una disminución, primero, y una erradicación, después, del mismo, pasa por un trabajo intenso en el ámbito educativo, un trabajo que incida en una percepción diferente de los roles de género, un nuevo paradigma sobre la cuestión y unas pautas de actuación coherentes con esa visión renovada. Algo que, naturalmente, no cuaja de la noche a la mañana, y que se proyecta en un trabajo a medio y largo plazo que no rendirá frutos inmediatos y no ofrecerá resultados visibles hasta que transcurra un margen más que prudencial. Mientras, por desgracia, las víctimas se van acumulando, y a ese “frente inmediato” también hay que acudir.

Un “frente inmediato” en el que las muertes violentas, aun con toda la repercusión mediática que su brutal irreversibilidad les confiere, no son más que la punta costera de un vastísimo territorio, un terreno yermo en el que campan a sus anchas las ruindades y vilezas más execrables que quepa encontrar en la condición humana, a lomos de un “cohete” desbocado cuyo combustible viene constituido por una mezcla mortífera de incultura, ignorancia, miseria y violencia previa (en dosis variables, según cada caso concreto), destilado y decantado todo ello en el laboratorio sin probetas de la vida cotidiana. Negar su existencia, o minimizar su amplitud, no es sólo un ejercicio malintencionado de ceguera: es la semilla con la que abonamos su prolongación a perpetuidad. Y eso hay que decirlo, alto y claro.

¿Que existen denuncias falsas? Quién lo niega... ¿Que el de los malos tratos ha sido un “expediente” al que se ha recurrido en ocasiones para “engrasar” una maquinaria judicial lenta y obsoleta en pos de un divorcio o una separación? Cómo se podría obviar tal circunstancia: por supuesto que así ha sido, así es y así seguirá siendo... Negar la existencia de episodios de ese tenor sería tan ingenuo como ignorar que son hombres y mujeres quienes se ven envueltos en ellos, y que, por tanto, su condición humana da de sí para tales mezquindades, y aún mayores y más reprochables moralmente. Pero la pretensión de hacer de tales casos una categoría general bajo la cual se sepulte la existencia de la violencia de género como un fenómeno específico de enorme gravedad nos devuelve al terreno de la maledicencia y la mala baba: ése en el que se mueven sus promotores y quienes les amparan. Dicho queda...

* APUNTE DEL DÍA I: ví el pasado sábado "El discurso del rey", y me gustó. Bastante. Una crítica amplia, en este enlace.

* APUNTE DEL DÍAII: nueva prescripción facultativa. Poetas en la red, un blog promovido por el Instituto Cervantes de Varsovia, en el que un puñadito selecto de poetas vierten sus reflexiones sobre escribires internaúticos e hierbas similares. Muy, muy recomendable.

* A salto de mata LI.-

28 comentarios:

Titajú dijo...

Es un tema horrible, y lo peor de todo es que todos esos niños que ven el maltrato a diario lo ven como cosa normal, ellos también maltratarán.
Es lo que mamas, es lo que crees que es normal.
Eso es lo que hay que cambiar.

Bruja Truca dijo...

Lo peor es que la educación tanto cultural como de valores va cada vez a peor. Sé que soy pesimista, pero es así como lo veo.

GCPG dijo...

Curioso, cuanto menos, este tema que, cada vez que se dice, aumenta en las estadísticas; y cuando se calla, duele.

Terrible resulta también que, por crear un aparato legislativo que defienda a la mujer maltratada (porque al hombre maltratado ni se le menciona), se ha creado una auténtica máquina maliciosa. Lo cual no la exime de su verdadera naturaleza, que era darle amparo a una mujer que necesita de protección.

Pero las estadísticas, una vez más, corroboran que las cosas no funcionan como deberían, que tales aparatos legislativas no están siendo eficaces (al menos, no lo eficaces que deberían), que la opinión pública está dividida debido al abuso de sus fines...

La puntualización "de género" creo que está haciendo más mal que bien, cuando todos entendemos perfectamente lo condenable que es la violencia, así de seca, sin más.

Saludos, Manuel.

39escalones dijo...

A mí hay algo que me inquieta y que he preguntado a veces a gente metida activamente en estos temas y que no me han sabido contestar:
- primero, cuál es la tasa de violencia doméstica contra maridos, hijos/as o abuelos/as (también muy altas estas dos últimas)
- segundo, el fenómeno "imitación", esto es, cuánta tasa de violencia se produce por el hecho de mantener en primera línea del debate público esta cuestión para que un montón de analfaburros que quizá antes no hubiesen optado por una "solución" drástica se apunten al carro del homicidio
En cualquier caso, debate muy completo que yo creo que ha de conectarse con una eterna insatisfacción vital y social colectiva.
Abrazos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Está claro, compa TITAJU, que un contexto de violencia engendra violencia; pero tampoco hay que ser determinista, creo, y pensar que el niño que se cría en un contexto de violencia doméstica está condenado irremisiblemente a reproducir la pauta. Tiene más papeletas, eso sí, y por eso hay que trabajar más en el ámbito educativo para evitar que se llegue a ese resultado indeseado.

Compa BRUJA TRUCA, no creo, sinceramente, que la educación en valores vaya peor, si la comparamos en referencias temporales. El problema, y ahí sí que es seguro que estamos de acuerdo (porque, vista en ese sentido, sí que va peor), es que no progresa al ritmo adecuado; y que sufre embates desde entornos muy poderosos. Ahí es donde está el problema más gordo.

Un abrazo muy fuerte a las dos, gracias por vuestros comentarios y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa CGPG, yo no calificaría el tema de curioso, pero, bueno, son percepciones. Al hombre maltratado no se le menciona, porque, a nivel de fenómeno social, no existe, es irrelevante. Sobre la ineficacia del aparato legislativo, está claro que se trata de una herramienta insuficiente; necesaria (aunque no necesariamente en los términos exactos en que está planteada ahora), pero incapaz de lograr nada por sí sola, sin el complemento de medidas en otros ámbitos. Y el apelativo "de género" no creo que sea una puntualización, creo que es la denominación que corresponde a la realidad del fenómeno; sin que ello signifique, por supuesto, que se justifica o admite cualquier otro tipo de violencia, claro está.

Compa ALFREDO, la violencia contra maridos es, estadísticamente, ínfima, irrelevante; contra hijos/as y abuelos/as, se da bastante más, porque se suele dar en el mismo contexto que la de género (no es infrecuente que los casos de violencia de género lleven, como "suplemento", malos tratos a todos los miembros de la familia; el sustrato de fondo siempre es el mismo: el superior, el fuerte, machaca al inferior, al débil...). Lo de efecto imitación es un tema enormemente debatido (y debatible); y no es nuevo, ya se viene dando desde hace décadas en relación con la violencia terrorista. En todo caso, el debate se concreta en el conflicto entre libertad informativa y protección de bienes sociales estimables; y, por supuesto, se genera efecto imitación, pero también se sensibiliza mucho, son los dos polos opuestos de la misma realidad. Lo dicho, no es un tema fácil, pero tampoco sería bueno "diluirlo" en un totum revolutum, aunque el contexto social, cómo no, es fundamental, influye mucho.

Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios -que, con su punto de discrepancia implícito, enriquecen el debate-, un abrazo y que tengais buen día.

R.Holiday dijo...

La violencia,queramos o no,forma parte del lenguaje,está en la educuación,en la televisión....todavía me pregunto qué ha pasado con los dos rombos,ahora a cualquier hora se puede ver una peli sangrienta o con lenguaje agresivo.


Tienes un premio en la bocatonta.
:)

Elvira dijo...

Suscribo todo lo que dices, Manuel. Y la película del discurso del rey me tienta muchísimo.

Un abrazo

MucipA dijo...

Los políticos evaden muchos temas importantes con la excusa de la crisis.
La violencia, sea hacia quien sea, no admite justificación.

Voy a entrar al blog de poesía del que hablas y me anoto la película.

Un abrazo

Corpi dijo...

No sé, pero me da que cuanto más se publicita esto y más sale en los medios de comunicación, más crímenes se producen.

Eowyn dijo...

Yo no creo que la educacion tanto cultural como de valores vaya a peor: no hay más que ver la imagen que se daba de la mujer en los libros de texto de hace 20 o 30 años para comprobar que hemos avanzado, y mucho. Pero justo porque las mujeres hemos "sacado los pies del tiesto", aunque andemos aún muy por debajo de la total igualdad de derechos respecto a los hombres, los casos de violencia de género salen a la luz y se denuncian cuando antes quedaban tapados con frases como "cada uno en su casa, eso son problemas de pareja", "es que algunas se lo tienen ganado","hombre, un empujón de vez en cuando no es maltrato" y perlas similares...eso sin mencionar que no existía ni siquiera el delito en sí, una mujer no podía denunciar una paliza o una violación dentro del matrimonio, y si se le ocurría irse de casa se la acusaba de "abandono de hogar"...

GCPG dijo...

Lo "curioso" no son sus devastadores efectos, amigo Manuel. Me refiero a la naturaleza del hecho de que, si se habla de ello, se produce una onda expansiva del delito; si no se habla, se condena al silencio a muchas personas (especialmente mujeres) que se sienten desprotegidas.

En cuanto a lo del "género", siento disentir. Me parece una sección que, nacida con buenas intenciones, está creando serias fisuras en la igualdad real entre hombres y mujeres.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa ROSE, me consta que esa violencia de la que hablas, sí, cierto, está ahí, pero, aunque es un factor influyente, por supuesto, no la podemos utilizar como justificante para ciertas actuaciones. En todo caso, hay que tenerla en cuenta. En cuanto al premio, te lo agradezco, y mucho, desde ya, y me pasaré a "recogerlo" en cuanto tenga ocasión.

Compa ELVIRA, gracias por la "suscripción" (siempre es grato sentirse respaldado en las opiniones), y, sobre El discurso del rey, no hagas caso a aquello que decía el viejo padrenuestro, y déjate caer en la tentación: te va a merecer la pena, ya verás...

Un abrazo muy fuerte para las dos y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa MUCIPA, totalmente de acuerdo contigo en el rechazo de plano a la violencia, venga de donde venga, y la ejerza quien la ejerza. Ése es el punto de partida de cualquier posición sobre este tema. El blog al que hago mención no es, exactamente, de poesía, aunque quienes en él escriben sí lo sean; y en cuanto a la peli, como ya le indico a Elvira, me parece una opción de lo más recomendable.

Compa CORPI (qué alegría, por cierto, verte por aquí...), lo de publicitar el tema, y la influencia de ello sobre el actuar de muchos agresores, es algo tremendamente debatido, a todos los niveles. Y no es algo novedoso: se viene debatiendo desde hace muchísimos años en relación con el fenómeno del terrorismo, y no sólo en España, sino en todo el mundo. Es complicado: para empezar, es una cuestión que es la prensa la que tiene que abordar, desde el ejercicio de su libertad de información (un derecho constitucional básico, no lo olvidemos). En mi opinión personal, el problema no radica tanto en que se trate -sobre eso, además, supongo que hay poca alternativa-, sino, sobre todo, en cómo se trata. No olvidemos cuánto vende el morbo, basta con ver ejemplos de los últimos años. Por lo demás, ese morbo se centra en los casos que le dan pie, y que son los que ocupan las portadas y los telediarios: los asesinatos; que, aún siendo gravísimos, una tragedia, no llegan a cien al año, cuando los casos de malos tratos graves que no llegan a ese resultado, son decenas de miles (pero de ésos no verás en el periódico ni un triste suelto...).

Un fuerte abrazo a los dos, muchas gracias por vuestros comentarios (bueno, a vosotros y a todos los comentaristas) y que tengais buen día.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa EOWYN, no sabes cuánto me alegra ver tu tan bien fundado (y no menos bien expresado...) comentario sobre el tema, con el que, además, estoy totalmente de acuerdo. Por supuesto que se ha mejorado, y muchísimo, pero se sigue caminando con una lentitud exasperante, y hay muchísimo por hacer: algo que, en el actual contexto de crisis, no sé si, además, se va a ver agravado por motivos obvios. En fin...

Compa CGPG, perfectamente aclarado lo del "curioso" -no era precisa, pero te agradezco la puntualización-. En cuanto al "etiquetado" (tema importante, aunque no tanto como el de la forma de proceder -siempre es más relevante lo que se hace que lo que se dice...-), no sé, a mí tampoco termina de convencerme la expresión "violencia de género", porque la considero demasiado eufemística (fruto de la "corrección política") y, además, imprecisa e inexacta: yo la llamaría por su nombre, que es el de violencia machista (porque eso es lo que creo que es). De todos modos, que discrepemos, o disintamos, no me parece mal, todo lo contrario; en este tema, como en cualquier otro, las visiones monolíticas y férreamente cerradas lo único que aseguran es la falta de diálogo y la imposibilidad de avanzar para solucionar el asunto.

Un fuerte abrazo a los dos y que tengais buen día.

R.Holiday dijo...

Manuel,he visto que uno de mis compis bloggeros,Joako,ha escrito un artículo sobre cine que quizás te apetezca leer:

http://joako67blog.blogspot.com/2011/02/critica-de-cine-inedita.html

Un saludo!!

Superwoman dijo...

No voy a ser yo la que critique lo que dices (hace años, muchos, me todo ir con una amiga recien casada a la guardia civil porque su marido la pegaba... la respuesta fue poco mas o menos que "ajo y agua"), pero creo que alguna parte de los de "la caverna" tienen un poco de razon (me vienen a la cabeza un par de casos familiares en este momento entre manos que no puedo mencionar en abierto, pero que claman al cielo): entiendo que el maltrato domestico se tendria que referir como tal, sin especificar sexos (al hombre que se le ocurre denunciar maltrato hoy en dia le pasa exactamente lo mismo que le paso a mi amiga y desgraciadamente Manuel, me parece recordad que la estadistica no es ni mucho menos infima, teniendo en cuenta lo que muchos se van a callar por un falso orgullo). Y como Rose, creo que los niños son los que mas sufren en toda esta situacion y los mas silenciados.
Ah y para el que se hace cargo de sus hijos, custodia compartida pero que ya...
Un supersaludo serio.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa ROSE, sobre cine siempre me apetece leer, y cuanto más variado, mejor (lástima no disponer de más tiempo para ello... y para muchas más cosas). Muchisimas gracias por el enlace y ya me doy una vueltecita en cuanto pueda (pero antes, por tu casa, que aún no lo he hecho...).

Compa SUPERWOMAN, mi opinión, como cualquier otra, está para ser criticada, faltaría más. Desde la crítica se dialoga y se construye, y de eso es de lo que se trata cuando estamos hablando. ¿Argumentos razonables en la "caverna"? Claro que sí, como en cualquier otra posición, el problema no radica en eso, sino en la intencionalidad, el objetivo de fondo, con el que se maneja la argumentación (por parte de algunos, al menos, está claro que no de todos los que con los mismos se manejan). No tengo nada en contra de que al fenómeno se le califique como de "malos tratos domésticos", pero no creo que sea la denominación más correcta, porque ignora la componente cuantitativa: el porcentaje de hombres maltratados es verdaderamente ínfimo. ¿Que hay hombres que los sufren y los ocultan por orgullo? Claro, pero ¿cuántos, en comparación con las mujeres que tambien lo hacen por ese mismo y otros muchos motivos -precariedad económica, incapacidad para ver salidas, falta de apoyo del entorno familiar, subordiación al interés de los hijos, etc...-? Los miles de casos que recoge la estadística no son más que una parte, y no muy significativa, de la dimensión real del problema, mucho más extensa. Ah, y totalmente de acuerdo en lo que respecta a los hijos, las víctimas más silenciosas y menos tomadas en consideración en este tema (porque, desgraciada y habitualmente, van en la "mochila" de la madre...).

Un fuerte abrazo a las dos, gracias por vuestros comentarios y seguimos trasteando.

Eowyn dijo...

Yo tengo clarísimo que aunque haya casos de violencia contra parejas masculinas equipararlos a los que se ceban contra las mujeres es casi un insulto, y en eso soy categórica: porque llevamos siglos y siglos de sociedad patriarcal, en la que el hombre ha considerado a la mujer como un objeto a su servicio. Y esos siglos y siglos de historia no se borran de un plumazo.
Y Manuel, totalmente de acuerdo con lo de la Violencia machista, llamemos a las cosas por su nombre.

Josep dijo...

En este país el etiquetaje suele ser un fracaso redundante como también lo son las leyes "especiales" que se dictan -y se dictan mal- cuando ya hay preceptos que, aplicados, recaen con gravedad sobre esos derechos que son sujetos de protección.

Pero claro, viste y mola mucho salir el tele y decir pomposamente que ahora hemos hecho una ley que será chachi piruli y todo va a quedar arreglado, como si venir a incrementar un pelín las penas previstas en el Código Penal fuera una solución para nada: eso es criminalizar más sin hacer nada para paliar, por lo menos, la causa.

Es como cuando largaron a gusto sobre las disposiciones encaminadas a conseguir que tras una separación o divorcio se pudiera conseguir que los maridos abonaran los alimentos y pensiones compensatorias.

Como si no existiera ya de antemano el delito de desobediencia.

Eso sí, queda muy bien salir en las noticias con cara seria asegurando que ya tenemos la solución.

Lo de violencia de género me ha parecido desde el primer día una gilipollez, Manuel: la violencia, tanto si es de género como si no lo es, no debe ser permitida salvo cuando se ejerce para proteger al ciudadano y aun así habría que ver el cómo y el cuando.
Estarás conmigo en que a pesar que ciertamente la violencia ejercida sobre los maridos es ínfima en proporción con la sufrida por las esposas, no por ello carece de persecución legal, pues lo contrario sería abonar una discriminación anticonstitucional y hasta ahí podríamos llegar.

La interpretación que por parte de algunos medios y algunos círculos se hace de las leyes incide en que el pueblo, que no es tonto, tampoco acabe de entender ese concepto tan eufemístico como es "género" y esto es evidente en la praxis.

Los políticos que nos gobiernan no deberían sacar tanto pecho por las leyes que hacen máxime cuando los reglamentos están todavía en el limbo: ya me entiendes, supongo: por no haber, no hay siquiera creado el cuerpo de psiquiatras adjunto a todo juzgado de familia, y pronto se cumplirán los treinta años ya... :-(

Estos problemas tan serios no se pueden solventar con chapuzas celtibéricas.

Y por último, un apunte que me llama la atención de forma muy poderosa: la perpetuación, llegados a este siglo, de modos machistas que hace años pensé acabarían desapareciendo: esa violencia machista la practican algunos quinceañeros....

Un abrazo.

ANRO dijo...

Cuando mis hijos nacieron y cuando crecieron despues tenía la esperanza de que una nueva generación iba a romper los moldes arcaicos del machismo e ibamos a asistir a un cambio de la sociedad en la que ambos sexos convivieran en roles similares. ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué se ha roto?¿En qué nos hemos equivocado?...lo que dices de las llamadas es tremendo y lo que comenta Josep sobre los quinceañeros real.
Yo creo que todo no se va a perder, pero tiendo a ser tan pesimista como Bruja Truca.
El problema es muy serio y la solución no está del todo agarrada.
Un abrazote.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa EOWYN, gracias por tu segundo comentario. Puede parecer redundante, o machacón, insistir en ciertas líneas de argumentación, pero creo que, por desgracia, sigue siendo necesario. Para que no se olvide, claro...

Compa JOSEP, gracias también a tí, por lo sustancioso y bien argumentado de tu extenso comentario. Estoy contigo en que las legislaciones "ad hoc", a golpe de telediario, y con planteamientos tan coyunturales y cortoplacistas, no constituyen la mejor opción, más bien al contrario. Pero, ya se sabe, desde el punto de vista electoral, da muchos más réditos "cortar una cinta" (o sea, aprobar una ley nueva, aunque no aporte nada sustancialmente nuevo a las regulaciones ya existentes) que "rehabilitar un edificio" (retocar una ley ya existente, para reforzarla, complementarla, adaptarla, matizarla o lo que quiera que sea). No ha pasado sólo con el de la violencia machista, pasa con muchos otros temas y en muchos otros ámbitos. Lo de la reproducción del fenómeno en edades tempranas (algo que yo, al igual que tú, también vengo comprobando con auténtico pavor) sí que es algo que se escapa a mis entendederas, de verdad, pero seguro que no hay que escarbar mucho para encontrarle el fundamento.

Compa ANTONIO, yo sí pienso que, pese a todo, vamos avanzando. Despacio, con dificultades, muy por debajo de lo que se debiera, pero caminando. Está claro que, a día de hoy, la impresión de que la violencia machista es superior a la de hace treinta ó cuarenta años es totalmente ficticia: en esa época, no había violencia machista. Se pegaba "lo normal"; "pues ya ve, señoría, como todo el mundo: un par de hostias, para que no sea tan zorra, para que no le vuelvan a salir los garbanzos duros"... Pero queda muchísimo por trabajar; y, viendo a esos críos de 15 años "funcionando" como lo hacen en ese aspecto, la cosa se hace perentoria.

Un fuerte abrazo a los tres, gracias por comentar y que tengais buen fin de semana.

GCPG dijo...

Cómo no disentir, amigo Manuel, si yo disiento hasta conmigo mismo, como buena personalidad múltiple que soy, ja ja ja.

Efectivamente la denominación que tú apuntas, de violencia machista, creo que es la que mejor se ajusta a la naturaleza del fenómeno y a aquello que le da su origen. A mi tampoco me convence lo de vilencia de género precisamente porque creo que es demasiado "igualitario", es decir, que se podría entender como violencia ejercida de un genero contra otro y en los dos sentidos, masculino contra femenino o viceversa, lo que no es para nada el caso.

De lo que se trata es de hombres que matan a mujeres por el echo de ser mujeres, así de claro. Y que lo hacen en tal número que se convierte en un fenómeno social, como tú muy bien dices. En definitiva, dado su volumen y siendo quizá muy burro, en esta sociedad los hombres creemos que podemos disponer de la vida de las mujeres. Sí, sí, así de generalizado, porque es un problema de la sociedad que entre todos construimos, y por lo tanto un problema en el que todos tenemos nuestra parte de responsabilidad.

Sería estupendo poder hablar solo de violencia, sin apellidos, y de la necesidad de perseguirla siempre y en todos los casos, pero ello requeriría haber conquistado unas cotas de igualdad que hoy desgraciadamente todavía no existen. Cuando se acusa a la denominación "machista", o a las campañas educativas, o a las medidas judiciales de no ser igualitarias, se olvida que se parte de una situación no igualitaria, de inferioridad, que está provocando muchas muertes.

En cuanto a que la difusión del asunto provoca un efecto de reproducción del fenómeno yo no estoy nada seguro. Bueno, más bien creo lo contrario. Los que tenemos ya unos añitos recordamos cómo antes se convivía con la violencia machista con una cierta (y triste) "normalidad". Si escuchabas al vecino de arriba pegandole voces a su mujer y tirando trastos por la casa, los vecinos se limitaban a decir "ya está otra vez el Mariano". Ahora y gracias a lo que se habla del asunto es mucho más fácil que algún vecino directamente llame a la policía, o que otro se interese por la situción de su vecina, o que le recomiende ir a los serviciso sociales... No siempre claro, seguramente ocurre muchas menos veces de lo que sería deseable, pero está empezando a suceder.

Desde luego a mi que me recuerden todos los días, a todas horas, que puedo evitar una muerte si no me quedo de brazos cruzados, incluso más, que sería corresponsable de una muerte si no actúo cuando peribo indicios de violencia machista me parece muy útil.

Gracias Manuel. Con mi silencio tampoco.

Pd: y perdona por la extensión.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Las gracias a tí, compa CGPG, por lo extenso y sustancioso de tu comentario (no hay nada que disculpar en cuanto a su extensión, todo lo contrario: ésta es vuestra casa...). Creo que en él has aclarado y concretado muchos de los apuntes que habías hecho en los precedentes, y ofreces un montón de claves interesantes para ahondar en la mirada sobre este tema, y eso es algo siempre importante. Ojalá que más pronto que tarde este tema sea ya sólo objeto de debate histórico-académico, y no una realidad sufrida en carne propia por miles y miles de víctimas.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Sue dijo...

Empiezo por el final.
De "El discurso del rey" me han hablado muy bien así que la tengo en mi lista.
Me apunto la Web de los poetas.

Sobre la violencia de género se pueden hacer muchas lecturas, pero, personalmente creo que la solución reside en la educación. Una educación que no se ofrece, en general, a nuestros niños y jóvenes en la actualidad. No se trata de decirle al niño "tienes que respetar a las niñas porque son iguales que tú". Da miedo que hayamos llegado a esos extremos. Da miedo que a un niño haya que decirle esas cosas tan obvias.
Se trata, pues, de evitar los mensajes sexitas subliminales (y no tanto) que no paran de lanzar en los medios. Tales mensajes no van solo contra la mujer, sino contra el hombre, pues no se trata de dar la vuelta a la tortilla.

Un claro ejemplo es esa estúpida canción de Carlos Baute, aparentemente inofensia pero tremendamente ofensiva.

A ver si nos ponemos un poquito en guardia y dejamos de inculcarles a los niños ese sistema de roles tan sumamente pernicioso. De esa forma, algún día podremos no necesitar un ministerio de igualdad y una ley que impida a los maltratadores acercarse a sus víctimas.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Totalmente de acuerdo con tu planteamiento, compa SUE: está claro que solo un trabajo serio en el terreno educativo, con una perspectiva amplia y profunda, dará resultados a medio y largo plazo. El tema de la inoculación generalizada del sexismo a través de la perpetuación de los roles convencionales es de juzgado de guardia: basta ver la publicidad televisiva de juguetes cuando llega la campaña de navidad para darse cuenta de lo mucho que queda por trabajar...

Muchas gracias por tu comentario, un fuerte abrazo y buena semana.

acompañantes colombia, escorts bogota, prepagos colombia dijo...

No se trata de ser pesimista, pero si hay falencias en el hogar y en la educación, que en un tiempo avanzado en tantas cosas y todavía seguimos viendo esta situación tan desalentadora que ya debería erradicarse con un buena ley que se imponga y se arregle esto tan vergonzoso que nos aqueja.

Calendarios Laborales dijo...

Yo ya no me sorprendo de nada. Hace un año aproximadamente escuché como parecía que estaban matando a la que entonces era mi vecina. Se escuchaban gritos y golpes de una forma brutal. Llamé a la Policía Local y no vino nadie!! Es algo que no entiendo y que todavía no logro explicarme. Espero que sea algo puntual, y que al resto las ayuden como de verdad merecen.

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