martes, 11 de enero de 2011

Un breve apunte sobre las nominaciones a los Goya 2011

La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España ha dado a conocer, a las 11 de la mañana de hoy, las nominaciones a los premios Goya 2011; noticia de la que se han hecho eco, amplio y profuso, todos los medios de comunicación, tanto generalistas como especializados, y ya sea en formatos convencionales o digitales, por lo cual, y para evitar reiteraciones innecesarias, no entraré en la relación pormenorizada de las mismas —pueden consultarlas, por ejemplo, aquí, en este enlace—.

Mi impresión personal es la de que no hay grandes sorpresas: está, más o menos, todo lo esperado, todo aquello con lo que se había venido especulando puntualmente, a medida que los estrenos iban arribando a las pantallas y poniendo sus cartas boca arriba, aunque siempre habrá quién, desde un conocimiento profundo del panorama cinematográfico español del pasado 2010 —o sea, habiendo visto un porcentaje cuantioso de los films estrenados—, podrá poner sobre el tapete alguna crítica puntual: esa película, intérprete o integrante de equipo técnico y/o artístico al que se echa en falta, o bien, a la inversa, el (o la) que se ha colado inopinadamente en el cuarteto de los agraciados.

No es ahí, pues, donde puedo encontrar algún motivo de queja, protesta o disconformidad. Pero sí en una cuestión muy concreta, y que les expongo a continuación: lo que a este humilde escribiente le chirría enormemente —aunque no se trate de una circunstancia nueva, sí que se ha agudizado brutalmente en esta edición— es el hecho de que personas que ostentan cargos de responsabilidad en la entidad que organiza los premios (y no en posiciones menores, sino nada menos que la presidencia y la vicepresidencia), opten a los mismos (y, además, en un volumen considerable) con sus últimas creaciones. Es el caso de Álex de la Iglesia e Iciar Bollaín.

No se trata de algo que afecte a la valoración que, desde el punto de vista de sus bondades cinematográficas, puedan presentar sus films: tengo por seguro que tanto “Balada triste de trompeta” (que aún no he visto) como “También la lluvia" (que sí), ostentan méritos más que sobrados, en el contexto en que se enmarcan sus nominaciones, para poder optar a las mismas. Pero no me negarán que, desde el punto de vista “estético”, no resulta muy ejemplarizante el hecho; y que, quizá, sería positivo (no ya de cara a esta edición, que se habrá de solventar con las reglas previamente establecidas, pero sí para lo sucesivo) que las reglas bajo las que se conceden los Goya, no dieran pie a que el mismo se pudiera repetir: es una pauta habitual que las claúsulas que rigen la concesión de premios en cualquier ámbito excluya la posibilidad de que accedan a los mismos aquellos que los conceden (o sus familiares directos). Algo así debería regir también en este ámbito. O, al menos, a mí así me lo parece. 

* APUNTE DEL DÍA: como ya señalaba, ví hace unos días "También la lluvia", de Iciar Bollaín, y me decepcionó un poco. Esperaba más, algo más...

* Grageas de cine LXXVI.-

15 comentarios:

MucipA dijo...

Me apetece bastante ver También la lluvia, pues he oído buenas críticas del film y me gusta el cine de Iciar Bollaín, aunque temo que me pueda decepcionar com a ti...

Estoy contigo en el hecho de que deberían cambiar los criterios y requisitos a la hora de la concesión de los Goya en cuanto a la selección del jurado elegido para conceder los premios (se nota un poco de "enchufe", aunque no dudemos de la calidad de las películas...).

Saludos

Josep dijo...

No me extraña, Manuel. Nada. Es lo típico de este país, mal que nos pese: trapicheos, poca vergüenza y picaresca barata.

Y seguro que saldrán corifeos laudatorios clamando por un malentendido progresismo criticando a quien señale con el dedo esas conductas infames e impropias: en España, la mujer del César no tan sólo parece puta: es que lo es.

Y así nos va.

Por cierto: no he visto ninguna de las dos galardonadas, pero he leído un montón de críticas que las dejan bastante mal a ambas. Miedo me da, amigo. Miedo me da. Éstos se acaban de cargar la industria a poco que les dejen, para beneficiarse por la jeta.

Saludos escandalizados.

Luisa Tomás dijo...

Estoy bastante de acuerdo con lo que dices.
En mi blog hablé de TAmbién la lluvia. A mí también me decepcionó.

39escalones dijo...

A mí también me decepcionó parcialmente, Manuel. En cuanto a la reflexión goyesca, ocurre en todos los ámbitos gremiales, no sólo en este; la diferencia es su carácter mediático. Por otro lado, cabe indicar que dado el nivel presente en las carteleras, pocas alternativas hay a lo anunciado, la verdad.
De todos modos, a mí de todo este circo me resulta positivo que se hable durante unos días de cine, y del cine español, mientras que me repugna que se hable en términos tan superficiales, banales y tan poco pedagógicos ni realistas en los medios de comunicación.
En cualquier caso, este circo me parece un pobre ejercicio de imitación de saraos ajenos que por lo general resulta más triste y empobrecedor que realmente meritorio.
Abrazos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Buena opción la de ver También la lluvia, compa MUCIPA, es una peli que funciona muy bien hasta sus quince minutos finales -al menos, ésa es mi percepción-, el problema está en cómo se cierra. El tema de los Goya, pues ya digo, no creo que se trate tanto de una cuestión de ética como de estética, queda , la verdad, bastante feo, pero hasta tanto no se cambien las reglas, es lo que hay...

Bueno, bueno, compa JOSEP, yo no extendería, como bien puedes suponer, la crítica a un espectro tan amplio de situaciones: hay de todo, como en botica, pero este caso, el de los Goya, creo que chirría un poco en cuanto a la imagen que transmite. En todo caso, no tiene por qué ser incompatible la "simpatía" artística o ideológica (de hecho, a mí me caen muy bien, y soy un gran seguidor del cine de ambos, tanto De la Iglesia como Bollaín) con una opinión concreta sobre una circunstancia muy concreta, como es el caso. Sobre las pelis, he leído de todo: bueno, regular y malo. La de Álex de la Iglesia no la he visto (y tengo muchas ganas), pero no creo que sus premios en Venecia se deban a ningún tipo de componenda política (ya quisieran algunos que su "largo brazo" diera para tanto, pero no creo que así sea...); y la de Iciar Bollain, ya digo, me ha decepcionado un tanto, pero estoy en lo de siempre, ya quisiera el ochenta por ciento de la produccion usamericana que se estrena aquí llegarle a la suela de los zapatos. En fin...

Un fuerte abrazo a los dos, gracias por vuestros comentarios y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa LUISA TOMÁS, tengo que pasar por tu blog a echarle una mirada a esa reseña de También la lluvia, que seguro que, más allá de coincidencias o discrepancias, me va a interesar. Me pongo a ello prontito, tenlo por seguro...

Compa ALFREDO, veo que venimos a coincidir en la apreciación de fondo acerca del tema este de la compatibildad entre "dirigencias" y "premiaciones". En cuanto a esa ambivalencia respecto a la expectación mediática al hilo de los Goya que tan bien señalas, con su pro (que se hable de cine español) y su contra (que se haga desde una perspectiva más "folclórica" que cinéfila...), me temo que no hay mucha alternativa a ello. Si quieres repercusión en los medios generalistas -y eso es lo que da el sarao de los Goya-, no te puedes ceñir al celuloide, tienes que dar algo más. Y este circo lo da, he ahí la cuestión...

Un fuerte abrazo para los dos, gracias por vuestros comentarios y seguimos trasteando.

PMM dijo...

Pues el apunte será breve pero es de lo más acertado, compa Manuel

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa PILAR, por tus elogiosas palabra. No sé si acertadas, pero sí precisas en cuanto a cómo lo veo -que me consta que no todo el mundo lo ve así, y, desde luego, hay consideraciones muy a tener en cuenta desde la postura contraria, que conste...-.

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

José Núñez de Cela dijo...

Me viene a la cabeza aquello de "Juan Palomo...
El espectáculo de los Goya se reduce a una cuestión comercial, que no es que deje de tener sentido, por supuesto, y las razones por las que las obras son premiadas o no, no dejan de ser subjetivas, cuando no interesadas.

De momento, intentaré ver También la Lluvia y Balada triste,

saludos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa JOSÉ, la expresión del Juan Palomo viene, en este caso, como anillo al dedo, bien has hecho en utilizarla para ilustrar tu comentario. Sobre el carácter comercial de los premios, poco se puede poner en duda; pero hacen falta "inventos" así para dotar de más proyección a la industria del cine, no creo que se puedan esgrimir muchas quejas al respecto (más allá de que, a título personal, haya a quien la ceremonia le guste más o menos, eso sí...).

Gracias por comentar, un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

babel dijo...

Hola, gracias por tu visita y tu comentario en mi blog. El tuyo también me parece muy interesante (lo que he podido leer, en una primera visita), ya tienes una lectora más.

Sobre los Goya, pues tienes razón que chirría un pelín que sus dirigentes actuales figuren a la vez como nominados. La de Bollaín no la he visto aún, pero "Balada" me parece que no merece nominación alguna, y mira que me gustan algunas de Alex de la Iglesia... Sin embargo, films como "Pan Negro" se quedan más rezagados, qué cosas. No creo que vea dicha ceremonia de autobombo, suelo aburrirme con estos hitos. Pero "También la lluvia" sí que iré a verla, espero no me decepcione como a ti.

Saludos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Gracias, compa Babel, por tu visita y comentario: espero que esta humilde cibercasa te siga dando, en lo sucesivo, pie y motivo para "reincidir" en la visita. A mí por la tuya, desde luego, te puedo asegurar que me verás con frecuencia.

Sobre el tema: también yo soy ferviente defensor del cine de Álex de la Iglesia (con la única excepción de Perdita Durango, que... bueno, mejor seguimos con otra cosa), igual que del de Iciar Bollaín, aunque esta última me haya decepcionado un tanto. Supongo que yo sí que veré la gala de los Goya, más que nada por curiosidad (como espectáculo en sí, todas las galas, sin excepción, me suelen aburrir soberanamente...); pero eso está aún por ver...

Un abrazo y buena semana.

Sue dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sue dijo...

No he visto las pelis de Alex ni de Itziar, así que en ese aspecto no puedo opinar.
En cuanto a los premios y nominaciones, en todas partes cuecen habas, es decir, que siempre son susceptibles de "tongos" o de malas interpretaciones, por eso de que son "para todo el público".

Yo sé que hay un cine que no va a los Goya que está muy bien. Películas de muy bajo coste hecha por personas que cobran poco y mal (o no cobran). Cine amateur con grandes historias y muy buenos actores. Y lo mismo ocurre en el teatro.
Eso no significa que lo que va a los Goya sea malo (no he visto la lista y últimamente solo veo cine francés), solo que hay alternativas y que los premios, al final, no le dan más valor a un film. Más dinero y oportunidades al equipo que la ha hecho posible sí. Y ese sentido, bueno, pues no están mal. Pero la decisión al final es una opinión subjetiva cargada de intereses creados que nadie puede eliminar.

Un saludo cinéfilo Manuel.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Interesante y jugoso comentario, compa SUE. Sobre tongos y amaños, me temo que son tan inevitables como cabe suponer de algo que se mueve en el terreno de lo humano, con todo lo que eso comporta; también es cierto que, a veces, se exagera, o se distorsiona, pero no cabe duda alguna de que siempre hay episodios, cómo no. En cuanto al otro tema que señalas, el de las pelis amateurs, y hechas con pocos recursos, vamos al "gran" problema (y que no sólo aqueja a esos films aficionados, sino a buena parte de los "profesionales" que no cuentan con un respaldo de producción potente): la falta de distribución los condena no ya al olvido, sino incluso a la imposibilidad de generar algún recuerdo. No encuentran plataforma de difusión, y así es imposible. Una pena, desde luego...

Un fuerte abrazo y seguimos trasteando.

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