martes, 4 de enero de 2011

Fidelidades televisivas

* Este artículo fue publicado originariamente en El (viejo) glob de Manuel, el 17 de enero de 2006, con este mismo título  y bajo la etiqueta Medios de comunicación.-

Un suelto en un diario del pasado domingo: Silvia Jato, una de las presentadoras estelares de Antena 3, abandona esta cadena para pasar a su más directa competidora, Tele 5 (no especifica de qué tipo de programa se hará cargo, aunque cabe suponer que las perspectivas serán las de asumir la presentacion de algún programa de entretenimiento, dado que ha sido en tales formatos en los que la orensana ha aportado mejores registros). Que una noticia de este tenor, que no hace tantos años hubiera generado un cierto revuelo "metamediático" (válgame el "palabro", hermanos...), pase actualmente desapercibida, sin pena ni gloria, obedece, sin duda alguna, al hecho de que se ha convertido en un fenómeno tan habitual, tan cotidiano, que no genera sorpresa alguna. Una más, un nuevo caso. ¿Qué ha pasado, en una televisión que devora iconos a velocidad de vértigo, para que los otrora "buques insignia", las estrellas cabeza de cartel, se hayan convertido en el objeto de un baile frenético, más parecido al de San Vito que a otros de ritmos más reposados, que les hace perder su condición de tales?

Y es que, no nos engañemos; hoy día, el único referente indicador de una cadena televisiva con ciertos visos de estabilidad (ma non troppo: también se cambia cada cierto tiempo, aunque con algo más de mesura) es la "mosca de la esquina": los programas y sus protagonistas están tan tremendamente sometidos a la dictadura del audímetro que resulta impensable que una cadena esté dispuesta a mantener más allá de un periodo mínimo (concepto indeterminado, éste del periodo mínimo, que si por algo se caracteriza, es por su cada vez menor duración) a cualquiera de ambos que no esté cubriendo las expectativas (y no meramente subjetivas, o aproximativas, sino cuantificadas en cifras muy concretas y rigurosas) fijadas de antemano. De ahí a que el "mercado de fichajes" televisivo se convierta en un magma convulso en el que todo se mueve a una velocidad de espanto, un solo paso. Y ya se dio.

¿El signo de los tiempos? Posiblemente: la aceleración, digna de estudio einsteniano, de los cambios televisivos no hace sino acompasarse a un vértigo social generalizado en el que hasta la mismísima obsolescencia se hace obsoleta en un pispás; vértigo que, en todo caso, no tiene este humilde escribiente muy claro si no resultará excesivo incluso para los individuos más integrados en la dinámica social predominante. Y que, desde luego, sí que resulta claramente incompatible con el mínimo de estabilidad y asentamiento que, para la fidelización y anclaje de una audiencia respecto de un programa o una figura determinadas, se requiere en condiciones normales. Pero, claro está –y ésta no es, amigos lectores, una pregunta retórica...-, ¿cuáles son las "condiciones normales"?

La cuestión es que hablar de fidelizaciones y familiaridades en esta agitada coctelera, en la que no resulta extraño oír hablar de nichos de audiencia, segmentación de mercados y zarandajas de ese tenor como si fueran conceptos ordinarios, "de los de toda la vida", quizá resulte hasta ingenuo, o de un tierno romanticismo, pero uno no deja de tener su corazoncito, y, sin ánimo de ponerse en tesitura "batallitera", recuerda con cierta nostalgia aquella época en que los grandes comunicadores imprimían a una cadena televisiva un sello, un marchamo identificativo, más asociado a cuestiones de espíritu que a índices estadísticos (bien es cierto también que, en un régimen de cadena única, era imposible un planteamiento de mercado abierto). ¿Sería posible, quizá, y en beneficio de todos, un punto equidistante entre regímenes de funcionamiento tan distantes, tan dispares? A eso, amigos lectores, contesten ustedes, si son tan amables...


* APUNTE DEL DÍA: el episodio concreto ha perdido toda su vigencia, pero la reflexion genérica sigue siendo plenamente válida...

* APUNTE DEL DÍA 2: cuesta trabajo retomar la actividad con el trastoque de hábitos que imponen las fiestas navideñas. Pero se intenta, amigos lectores, se intenta...

* Antecedentes penales (El viejo glob de Manuel) VI.-

9 comentarios:

Superwoman dijo...

Yo desde hace siglos en España sólo veo el CSI, documentales y alguna que otra cosa cultural que pillo de casualidad... No sé si te podría reconocer a la muchacha de la foto sin confundirme.
Un supersaludo

Josep dijo...

Como soy tan viejo, recuerdo esta entrada.... y me pregunto: ¿Qué ha sido de la Jato?

Por lo demás, sigue, supongo, vigente: cuando el famoseo se mezcla con la profesión, el "candelabro" es el que ilumina las vidas de los presentes...

Un abrazo.

39escalones dijo...

Bueno, supongo que en este caso también pesaba que esta moza, buque quizá lo era, pero insignia...
En cualquier caso, mi reflexión televisiva se resume en una única palabra: "Network" (1976).
Abrazos.

Noemí Pastor dijo...

A mí me gusta mucho la tele y no he encontrado ningún blog del todo recomendable sobre televisión. Me gustaría alguno que reflexione, que teorice, que no dé sólo noticias. ¿Alguna sugerencia, maestro?

Arginina dijo...

Cómo ha perdido Silvia Jato el tiempo durante este tiempo, valga la rebuznancia, jeje. Con lo bien que lo hacía con los roscos y demás.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Son buenas opciones, compa SUPERWOMAN, nada que objetar; a mí también me gustaría confesar que no veo otras "basurillas", pero como sería mentir, pues mejor calladito. De todos modos, mi menú básico se compone de informativos (es lo único que veo en direto) y, por lo demás, cine y deportes (siempre, o casi siempre, enlatado). La chica de la foto, Silvia Jato, también he de confesar que no sé ni dónde anda ahora, si es que anda en algún sitio, que no lo sé... Por cierto, una curiosidad: ¿en Alemania existe algún personaje como Belén Esteban, o similar? Me corroe, me corroe...

Compa JOSEP, como ya le indicaba a Superwoman, no sé qué habrá sido de la Jato, y ando perezoso para buscar en Google... Famoseo y televisión se han convertido en pareja casi indisociable, y es una pena. Y lo peor es que las tendencias apuntan a un refuerzo de eso, y no a lo contrario. Malos tiempos para la buena tele (que haberla, hayla...).

Un fuerte abrazo para los dos y seguimos trasteando.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa ALFREDO, creo que la Jato nunca llegó a la categoría de buque-insignia, de símbolo identificativo de una cadena, pero sí que era una presencia potente, un rostro de cartel promocional, vaya. Y no lo hacía nada mal, por cierto: tuve la suerte de coincidir con ella en un Pasapalabra, cuando lo presentaba en Antena 3 (hace la tira, vaya...), y su dinamismo y soltura te hacían la tarea muy fácil. "Network", palabras mayores; la reseñé hace ya bastante tiempo (marzo de 2009), y ya señalaba su condición ejemplificante sobre este mundo. Y sigue tan vigente como en su 1976 de nacimiento...

Buf, compa NOEMÍ, lo de maestro me viene más que grande, enorme; pero se agradece, me lo tomaré como un regalito más de Reyes Magos. ¿Recomendación? Sólo una, rotunda, que es la de mi blog televisivo de cabecera: El decodificador, de Javier Pérez de Álbeniz (puedes encontrar el enlace en mi blogroll, sección Blogscelánea). Radicalmente posicionado, y pelín bestia a veces, pero con la cartuchera muy bien pertrechada...

Muchas gracias a los dos por comentar, un fuerte abrazo y hasta pronto.

Marcos Callau dijo...

Debería ser posible. Aún recuerdo con cariño figuras como Joaquin Prat o Mayra Gómez del "Un, dos, tres". Es una pena lo fugqaces que se han convertido ahora las estrellas de la televisión. Por ejemplo, ya veremos cuánto dura Marta Torné en ese programa titulado "Algo pasa con Marta". Feliz año nuevo, Manuel.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ésos que mencionas, compa MARCOS, son buenos ejemplos de esa tele de antes que nada tiene que ver con ésta de ahora. No es que no tuviera sus defectos, que los tenía, y muchos, pero está claro que el de la combustión acelerada de sus figuras no era uno de ellos. Y fíjate qué curiosidad, mencionas a Mayra Gómez Kemp, y, al igual que en el caso de Silvia Jato, tuve ocasión de compartir con ella mi aventurilla televisiva en el Pasapalabra, y sólo puedo hablar en positivo: un dechado de sencillez, la antidiva, cercana y colaboradora en todo momento. En fin... La Marta Torné a la que mencionas no la conozco, así que no puedo decir nada sobre ella, pero le deseo, en todo caso, la mejor de las suertes, que, tal como está la cosa, ya le vale.

Un fuerte abrazo y feliz año también para tí.

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.