viernes, 17 de diciembre de 2010

El dueño del balón

Obama, Sarkozy, Merkel, Zapatero... Me hace muchísima gracia, y se me escapa una risita nerviosa, cuando oigo y leo en los medios de comunicación alusiones a su condición de “poderosos”. ¿Poder, poder...? Por favor, lo de esas personas, en tales términos, es una pura filfa, comparado con el auténtico poder, que es, amigos lectores, uno del que les voy a hablar a continuación.

El poder del dueño del balón; eso es poder, y no la nadería, alicorta y limitada, que esgrimen y enarbolan los grandes líderes políticos mundiales.

Finales de los años sesenta, principios de los setenta, del pasado siglo. A diferencia de lo que sucede a día de hoy, en que, pese a la crisis devastadora que tan acogotados nos tiene, cualquier hijo de vecino cuenta con un bien nutrido arsenal de lo que por aquel entonces llamábamos “balones de reglamento” (y, además, de marca sonora y coloración llamativa), por aquel entonces se podían contar con los dedos de la mano a los poseedores de un balón-balón, símil cuero reluciente y pentagonitos alternados blancos y negros: un tesoro que ríase usted del de Gollum... ¿Consecuencia? El que tenía EL balón, tenía EL poder. Y lo ejercía de manera absoluta, taxativa e impía.

Para empezar, el dueño del balón hacía los equipos, de forma que al suyo iban a parar todos los buenos peloteros (aunque él fuera un “manta” de pronóstico reservado), mientras que el contrario se poblaba de todos los “paquetes” disponibles. Las consecuencias de tan “equilibrada política distributiva de los recursos” (que diría un buen gestor de personal...) solían reflejarse en marcadores tan glorificadores (para el equipo del dueño) como sonrojantes (para el contrario). Pero era lo que había...

Para continuar, el dueño del balón marcaba las reglas del juego: un leve empujoncito a un jugador de su equipo a doscientos cincuenta metros de la portería contraria, penalti y expulsión; una cabeza arrancada de cuajo, o un peroné astillado, de un jugador contrario sobre la raya de la portería, bote neutral (nunca se había visto claro quién había pegado el hachazo...). Un dechado de justicia. Pero era lo que había...

Y para finalizar, el dueño del balón era el que disponía cuándo finalizaba el partido (no siempre, dicho sea en su descargo, por iniciativa propia: si su padre decía que se había acabado, pues se había acabado, y punto...). Esto implicaba que, si pese a todas las añagazas del comienzo y la continuación, el marcador estaba apurado, pero a favor, pues punto y final, y a celebrar la victoria —entre protestas y exabruptos de los derrotados, eso sí...—; mientras que, en cambio, si el marcador se ponía cuesta arriba, el partido podía prolongarse “ad calendas graecas”, hasta que los guarismos se dieran la oportuna vuelta. Un disparate, desde luego. Pero era lo que había...

¿Y había alguna forma de escapar a dictadura tan ominosa, atroz y abominable? Pues sí que la había, y bien sencilla: no jugar al fútbol. Pero, claro, nos gustaba tanto...

Por cierto, y a estas alturas, se preguntarán ustedes que a cuento de qué viene todo esto del poder y el dueño del balón. Ah, pues sí, ya recuerdo: lo que yo quería decirles, amigos lectores, es que los mercados, esos entes etéreos y maléficos (a los que ni siquiera, como al enemigo de Gila, se les puede llamar por teléfono...), son los dueños del balón. Ni más, ni menos. Felices fiestas...

* APUNTE DEL DÍA: con muchas ganas de ver "Balada triste de trompeta"; si no surge ningún imprevisto, ahí andaremos...

* A salto de mata XLIX.- 

16 comentarios:

39escalones dijo...

Y menuda cara se le quedaba al dueño del balón cuando se pinchaba y perdía su posición de privilegio...
Buen fin de semana.
Abrazos.

angel dijo...

¿Y si supieramos quienes son "los mercados"? ¿seguiríamos jugando con su balón?... que remedio... o quizás no

Josep dijo...

La parábola, fíjate tú, me suena a chino, porque nunca estuve cerca de ningún balón de fúrgol, aunque bien es cierto que lo mismo pasaba con los de basquet.

Esa muletilla "es lo que había", amigo Manuel, me temo que la podemos reconvertir y actualizar: es lo que hay, cuando de poder del de verdad hablamos.

Don Dinero... ayayayay

Un abrazo y buen finde.

José Núñez de Cela dijo...

Muy bueno... ja ja
Y real ... snif snif

De todas formas creo que ahora que, como dices y también veo, cada niño tiene más balones de reglamento que el utillero del Manchester Iunai (qué gran equipo de entonces!) también hay muchos dueños del balón en esto de la política y los mercados; cada uno hace su equipo con los peloteros que quiere y nosotros nos sentimos siempre en el equipo contrario; ahora mismo estamos esperando que decidan cuando acaba el partido.

PD: también estos "ansioso" por ver la de A. de la Iglesia

Saludos

Titajú dijo...

De los Zapateros, Obamas... y todos esos que saben de fútbol lo que yo, pero cuyos penalties mal metidos son los que deciden nuestras vidas, prefiero no hablar.
En cuanto a lo del dueño del balón=señor absoluto del patio del colegio, verdad es; mucho han cambiado las cosas, porque ahora todo el mundo tiene uno (o varios) y por eso, cada uno se cree dueño de la verdad absoluta.
En fin, me voy a jugar a la comba. ¿Vienes?

Anónimo dijo...

Buenísimo este post, Manuel.
Buenísimo .
Me ha parecido una metáfora excelente.
....
Besos.

(Reyes)

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues sí, compa ALFREDO, así era, ciertamente. Pero en el caso que nos ocupa, el de este "cuento", al dueño del balón pinchado se le ha dado uno nuevo, y, además, pagado por todos nosotros. Una sutil diferencia...

Los mercados, compa ÁNGEL, sí que sabemos quiénes son. Y hasta, en cierta medida, incluso nosotros formamos parte de ellos (aunque sea infinitesimal...); lo que pasa es que no son un ente orgánico, no tienen una configuración institucionalizada, no tienen cabeza visible, no tienen, en último extremo, responsables. Plantearse, a día de hoy, el dejar de jugar con su balón, me temo que es imposible -salvo que estuviéramos dispuestos a volver a la edad de las cavernas...-.

Pues si pasaba con los de basquet, que me consta que también, compa JOSEP, la parábola, como bien señalas, vale igual. Y sí, es lo que había, es lo que hay, y si, como muchos sospechamos, es cuestión de naturaleza o condición humana, es lo que habrá...

Muchas gracias a los tres por vuestros comentarios, un fuerte abrazo y que tengais un buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Veo, compa JOSÉ, que compartimos visión en lo sustancial; pero, eso sí, creo que este partido nunca llega a terminarse, sólo va cambiando, y sutilmente, la marcha del marcador (los perdedores siempre pierden, a veces por goleada, a veces por la mínima...).

Compa TITAJÚ,la comba nunca se me dio bien del todo, las cosas como son... El problema, de todos modos, no está en quién se cree dueño de la verdad (a eso todos, en mayor o menor medida, jugamos siempre...), sino en quién es el dueño real de las riquezas. Y, por cierto, no son los mandatarios políticos. En fin...

Muchas gracias, compa REYES, por tus elogiosas palabras. No sé si es bueno, o está bien, pero sí te puedo asegurar que disfruté escribíéndolo (no siempre es el caso) y me salió casi del tirón. Por algo sería, claro...

Un abrazo muy fuerte para los tres, que tengais muy buen fin de semana y muchas gracias por comentar.

Marcos Callau dijo...

Muy bueno. Recuerdo las mañanas en el aptio de colegio "haciendo los equipos". También recuerdo que un día, un amigo mío, trajo un Adidas Etrusco y entonces se convirtió en "el dueño del balón". Un abrazo y buen fin de semana.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Un Etrusco; eso, compa Marcos, eran palabras mayores, no me extraña que a tu amigo de marras le hicierais hasta la ola. A día de hoy, los dueños del balón acaparan todas las "culturas", no sólo la etrusca, me temo...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buena semana.

ANRO dijo...

Qué bien has colado el gol en la portería, amigo Manolo¡ Has driblado magnífico y tu entrada ha quedado en el marcador de los buenos.

Por pesimista que sea tu reflexión nadie puede decir lo contrario. ¡Perro mundo!!

Un abrazote.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa ANTONIO, por tus elogiosas palabras, más fruto del cariño, deduzco, que de la valía del "producto" (hecho, eso sí, con todas las ganas del mundo). No sé cuántos Xavis, Iniestas y Messis harían falta para "desarticular" este invento a base de "pepinos por la escuadra"...

Un fuerte abrazo, buen día y felices fiestas.

Elvira dijo...

De balones y de poder no entiendo, querido Manuel. Pero vengo a desearte muy felices fiestas!!!

Un abrazo

MucipA dijo...

Es bien cierto lo que dices, yo me voy a quedar en el banquillo en la medida de lo posible...

FELICES FIESTAS!!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa ELVIRA, por tu felicitación; de balones y poderes tampoco entiendo yo demasiado, pero ya sabes lo que pasa con la osadía de la ignorancia, que le da a uno pie para meterse en según qué jardines sin pedir siquiera permiso...

Compa MUCIPA, la de quedarse en el banquillo es una opción, y muy respetable; el problema surge cuando te encuentras ya en mitad del césped y con el balón en juego, ahí es difícil "esconderse" y llueve, y llueve, y llueve. En fin...

Un abrazo muy fuerte para las dos, que tengais muy felices fiestas y hasta pronto.

Carnitina dijo...

Los mercados no existen. De hecho hoy en día los países no tienen soberanía. Pensad que la economía española no la decide ningún español... entre el FMI, Europa, y los bancos y las empresas todo está fuera. Votar sirve para poco o para menos o al menos esa impresión me da a mi desde primavera.

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.