martes, 14 de diciembre de 2010

CARAMEL (FRANCIA-LÍBANO, 2007)

“Buenrollista”.  Aunque la nueva edición del diccionario de la RAE aún no recoge el término (todo se andará…), podemos esbozar, sin riesgo de error, un intento de definición. Dícese de la actitud que, aplicada a cualquier orden de la vida, proyecta sobre el objeto de la misma, una mirada amable, tierna, alejada de conflictos y violencias. “Caramel”, opera prima de Nadine Labaki, es un film que se puede mostrar como prototipo de “buenrollismo” cinematográfico, una propuesta en la que, salvo algún apunte de escasa relevancia —el episodio en que el novio de  Nisrine se enfrenta con un policía y acaba detenido en comisaría—, todo (incluidas aquellas situaciones de las que pudiera derivar alguna componente negativa —preocupación, amargura, resentimiento—) destila suavidad y afecto, alrededor de un leit-motiv argumental (el amor) que, al fin y a la postre, se convierte en el verdadero protagonista central del relato.

Una opción tonal que, como cualquiera otra, depende de la voluntad del autor (en este caso, autora, dado que Labaki asume la triple condición de directora, guionista e intérprete principal —demostrando, por cierto, que, además de talento, goza de una belleza física impresionante—) y que, a priori, no es buena ni mala per se, y no condiciona el nivel de calidad de la propuesta: sólo la condiciona y le marca, en aras a la coherencia global de la cinta, un desarrollo formal determinado. En el caso de “Caramel”, podemos decir que sus elementos formales son plenamente congruentes con su planteamiento ambiental y temático, de modo que su caligrafía revela la misma suavidad y exquisitez que atribuimos al tono general del relato. Planificación y ritmo narrativo pausados; luces tenues, con claroscuros poco acusados;  y un fondo musical en línea similar con todo lo apuntado (aunque, en mi opinión, con excesiva presencia); en suma, “Caramel” termina resultando, desde el punto de vista visual, eso que comúnmente todos llamaríamos una “peli bonita”.

¿Buena, además de bonita? “Caramel” no es, ni muchísimo menos, una mala película; su sencillez y su falta de pretensiones no la privan de calidad, y su visión diversificada de la experiencia amorosa (amplio es el espectro de relaciones afectivas que cubre en su desarrollo argumental: desde la adúltera sin esperanza de futuro, hasta la de noviazgo abocada a un matrimonio convencional, pasando por la lésbica no explícita, la platónica no confesa o la otoñal imposible), aunque teñida en todo momento de esa pátina amable a la que se ha venido aludiendo a lo largo de toda la reseña, no deja de tener su punto de encanto. Pero queda la duda de si, al fin y a la postre, no viene a resultar una de esas propuestas que, en orden a su apreciación, se termina beneficiando de ese punto de exotismo del que le dota su origen, su proveniencia de una cinematografía claramente periférica, aspecto sin el cual, quizá, habría menos benevolencia en su contemplación.

Y es que, en suma, las aventuras y desventuras de Layale, esa suerte de peluquera sin marido (y la cita no es meramente un juego pretendidamente ingenioso de palabras; no le falta a esta cinta libanesa más de un punto de contacto con el mítico film de Leconte...), y su cohorte de compañeras de andanzas laborales y sentimentales, no dejan de ser material narrativo cinematográficamente explotado en mil y una comedias románticas del Hollywood más rabiosamente mainstream: no sería justo que el hecho de que sea Nadine Labaki la que ocupe el hueco que, en otra tesitura, hubiera podido ocupar Anne Hathaway o cualquiera otra de sus compinches generacionales, dote a su film de una valoración más elevada. ¿Conclusión? Ésa se la dejo a ustedes, amigos lectores...

* APUNTE DEL DÍA: va creciendo un fuerte olor a azufre navideño en el ambiente. Más valdrá andar precavido...

11 comentarios:

Música dijo...

recuerdo cuando fuí al cine a verla, me gustó, anoche la volví a ver, me la encontré por casualidad eligiendo que ver y me quedé.
La cartelera es preciosa, de las más bellas que he visto, invita y mucho.

Marcos Callau dijo...

Por tus palabras resulta apetecible este "caramelo" jejeje. Nunca sobra una película agradable y bonita, si no, que se lo pregunten a Capra...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

No la ví en su momento en el cine, compa MÚSICA, y cuando me encontré el lunes con que la echaban en la 2 (o sea, sin cortes publicitarios), pensé que era buena ocasión, y a ello anduvimos. El cartel, ciertamente, es una maravilla (muy daliniano, bien es verdad, pero no por poco original menos hermoso). Y las chicas de la peli, bellezones mediterráneos de los que no es fácil ver tantos juntos en pantalla; eso también cuenta, que conste...

Compa MARCOS, no es ninguna obra maestra, pero sí que se trata de un caramelito bien agradable. Con Capra, desde luego, bien poco tiene que ver, más allá del tono; el de Caramel es un mundo muy femenino, y una mirada muy femenina, también. Pero merece la pena, desde luego que sí.

Gracias a los dos por visita y comentario y que tengais buen día.

39escalones dijo...

Deliciosa, una película deliciosa, pequeña y sencilla en la forma de tratar temas grandes y complejos. Y lo más difícil, consigue mostrar otra cara del Líbano muy distinta a la que los informativos llevan enseñando desde hace treinta años largos, sin violencia, sin referencias a la política ni la religión, ni a sus cargantes vecinos del sur.
Abrazos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Creo que ese término, deliciosa, también la define bastante bien, compa ALFREDO. Y sí, es todo un detalle el hecho de que, premeditadamente, eluda cualquier "injerto guerrero" en su metraje; a veces se critican mucho actitudes de ese tipo, acusándolas de falta de realismo, pero, bueno, esto es cine, ¿no...?

Un fuerte abrazo, gracias por tu comentario y hasta pronto.

ANRO dijo...

Amigo Manolo, tuve la suerte de ver esta peli en mi pantalla preferida de Las Palmas, el cine Monopol, y subscribo todo lo que dices al cien por cien.
Gocé del "buenrrollismo" de la peli y salí con la sensación de que la autora había realizado la peli para el disfrute de los espectadores (en todos los aspectos)
Pelis como ésta nos señala que no todo el cine es el de Hollywood y que con cuatro cuartos se hace algo muchísimo mejor.
Un abrazote.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

La verdad, compa ANTONIO, es que, disfrutada en pantalla grande, debe ser una gozada bastante mayor (yo la vi en la tele, y está bien, pero no es lo mismo, claro...). Y, por supuesto, comparto contigo esa apeciación aceca de las facultades hollywoodienses y las de otros ámbitos: no habrá tanta pasta, pero sí hay el mismo (o, incluso, más) talento.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Noemí Pastor dijo...

Pues yo le pillé algún que otro toque amargo, muy amargo y muy duro: la chica que tiene que rehacerse el himen para poder casarse, la que finge que todavía es fértil, la que finge que no es homosexual...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Esos toques duros y amargos, compa NOE, ahí están, como bien señalas: son elementos argumentales claros e inequívocos, y están, precisamente, destinados a contrapuntear dramáticamente el tono genérico amable de la peli (son la parte "agri" de eso que solemos llamar lo "agridulce"...). Pero fíjate que, incluso con ese punto de amargor y dureza, están tratados delicadamente e incluso con algún puntito cómico, no se hace sangre con ellos, ni se profundiza ni redunda. Pero bien está que lo apuntes: no todo es melaza, claro...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Superwoman dijo...

Mira, esta parece justo, el tipo de cinematografía necesaria para mi humor en estos momentos.
Gracias Manolito y superfeliz año...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ésta, compa SUPERWOMAN, es una peli sencilla y muy, muy bonita, así que viene bien para cualquier momento anímico en que te encuentres: si andas arriba, ahí que te deja disfrutando; y si estás abajo, no te pone un cohete en el culo, pero algo sí que ayuda...Muy feliz año también para tí, y por aquí andaremos trasteando...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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