lunes, 1 de noviembre de 2010

Jesús Quintero: loco, pero no tonto...

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* Este artículo fue publicado originariamente en El (viejo) glob de Manuel, el 10 de enero de 2006, con este mismo título y bajo la etiqueta Medios de comunicación.-


Tras una temporada de descanso, posterior a la finalización de la emisión en Canal Sur TV de sus Ratones coloraos, vuelve, en horario estelar y en la cadena de cadenas –por más que los índices de audiencia se empeñen en marcar tendencias contrarias a tal consideración-, la primera de TVE, el inefable Jesús Quintero, más conocido antaño, y aun a día de hoy –y qué difícil que le está resultando descolgarse de la "denominación de origen"- como el loco de la colina.

Loco, pero no tonto. O sea, que más bien diría que se lo hace. El loco, digo... Jesús Quintero se ha convertido, en la actualidad, en una especie de referente de un perfil, el suyo propio –personal, intransferible-, al que, sin embargo, traiciona en lo sustancial de manera inmisericorde, muy lejanos ya aquellos tiempos en que, desde su púlpito radiofónico, a primeros de los años ochenta del pasado siglo, creara escuela, otorgando a las hasta entonces lánguidas madrugadas de radio el rango de objeto de interés y especial seguimiento, a base de congregar a todo un pelotón de oyentes ávidos por saborear su especial manejo de los silencios, sus estentóras carcajadas, con ese puntito socarrón y maquiavélico, y su extraña, casi alquímica, capacidad para, cumpliendo el viejo sueño de Sylock, arrancar libras de carne sin derramar una sola gota de sangre de sus invitados-entrevistados.

Ese Quintero, que en su momento trasladó sus esquemas radiofónicos al formato televisivo, con evidente acierto (algunos de sus programas forman parte ya, por méritos propios, de la pequeña –o grande, quién sabe- historia de la televisión en España) y sin viaje de retorno (jamás ha vuelto a dicho medio), además de un éxito bastante notable -en consonancia con lo acertado de su trabajo-, logró cuajar una maniobra que, según nos enseña la experiencia más que reiterada, no siempre alcanza buen puerto, dado lo complicada de la misma (de cadáveres exquisitos está lleno el puente que enlaza a ambos soportes comunicativos, ahí están las hemerotecas para atestiguarlo).

Pero su última aventura televisiva, esos Ratones coloraos que tan excelentemente han funcionado en la televisión pública andaluza, nos han mostrado a un Quintero tramposo, un loco muy poco loco y con una doble faz bastante cínica: la de aquel que, pretendiendo erigirse en paladín de la lucha contra la telebasura –a base de diatribas en su línea más lisérgica y mefistofélica: abstracciones a base de mucha filosofía de barra de bar, puros fuegos de artificio-, no dudó en edificar sus magníficas ratios de público sobre la base de exprimirle el jugo (o, al menos, intentarlo: en muchos casos, ciertamente, no había zumo alguno que sacar de tales "frutas"...) a toda esa caterva de personajes que constituían (y aún constituyen, y no sabemos qué cuerda le quedará a este relojito...) el sustento de toda la bazofia que llena el espectro catódico de las grandes cadenas generalistas.

A eso, por más que se vista el muñeco con la (bastante presuntuosa, por cierto) pretensión de buscar el "lado oculto", esa faceta humana que los carroñeros (los otros, qué gracia...) no son capaces de sacar (y él sí, qué gracia...), le llamamos en mi tierra, que es también la de Jesús Quintero, echarle mucho morro. Pero, en fin, amigos lectores, como siempre cabe la posibilidad de que aquel que ha tenido (talento, y mucho, y grandes dotes para la comunicación televisiva, aunque también esos ratoncitos coloraos nos ofrecieron a un Quintero bastante aliviado –prácticamente, con el piloto automático-), algo haya retenido, habrá que esperar y ver si, para esta nueva singladura televisiva, aún dispone de algún conejo que sacar de la chistera. Ojalá, y suerte...

* APUNTE DEL DÍA: cine de fin de semana, con propuesta española: Los ojos de Julia. Mi crítica en La Butaca, en este enlace.-

* Antecedentes penales (El viejo glob de Manuel) IV.-

10 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Aquellos tiempos míticos de la radio, cuando comenzaba con la sintonía de Pink Floyd y su voz desnuda sin artificios ni estrategias, quedaran como el testimonio de un hombre honesto con su profesión. Lo que ocurre hoy en día es que la telebasura es como un virus contagioso al que es díficil resistirse, aunque a pesar de todo, y visto el panorama, aún se puede decir que, después de todo, Quintero continúa siendo grande.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Qué recuerdos, compa PEPE CAHIERS, los de esa melodía de Pink Floyd (el Shine on your crazy with diamonds, si la memoria no me falla...); aquello fue algo totalmente rompedor, que no tenía nada que ver con lo que se hacía en cualquier otro ámbito de la radio. Y, desde luego, no le niego su condición de gran profesional a Quintero, pero me duele que, últimamente, haga trampas; creo que él, francamente, no tendría necesidad de ello.

Gracias por el comentario, que tengas buena semana y un abrazo.

Kinezoe dijo...

Pelín tramposos sí que eran esos Ratones coloraos, tienes razón; sus entrevistas en ese espacio empezaban a ser ya un poco monotemáticas. Por no hablar de los personajes que entrevistaba, la mayoría de las veces un poco "raros", por decirlo suavemente...

Para mí pierde enteros, igual que la Milá. Y fue grande, muy grande.

Un abrazo, amigo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

¿Pelín tramposos, compa Kine? Si por ahí, salvo el sabio de Tarifa (increíble ese hombre...), casi sólo pasaban friquis y gente del corazón. Que a mí no me parece mal, oye; lo que no me gusta, lo que me parece una tomadura de pelo es, después de terminar una entrevista a la Obregón, lanzar una diatriba contra la telebasura con aire solemne y música mistérica de fondo. ¿A qué jugamos...? Y la Milá, otra que tal baila. En fin...

Gracias por el comentario, un fuerte abrazo y buena semana.

pilar mandl dijo...

¡PERO QUÉ BIEN TE EXPLICAS MANUEL. DA GUSTO LEERTE!
Vamos a darle un voto de confianza, por aquello del que tuvo retuvo...

"...a base de congregar a todo un pelotón de oyentes ávidos por saborear su especial manejo de los silencios, sus estentóras carcajadas, con ese puntito socarrón y maquiavélico, y su extraña, casi alquímica, capacidad para, cumpliendo el viejo sueño de Sylock, arrancar libras de carne sin derramar una sola gota de sangre de sus invitados-entrevistados..."
1ME ENCANTA!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa PILAR, que me vas a hacer sonrojar... Muchas gracias por tus elogiosas y cariñosas palabras, se agradecen y quiero que sepas que me suponen un estímulo enorme para seguir en la tarea. Y sí, en Quintero hay que confiar, por supuesto que sí; porque, de hecho, el problema al que aludo no deriva tanto, me temo, de un impulso personal, como de ese fenómeno que se ha dado en llamar la "dictadura de las audiencias". Claro que se entiende que da más share una entrevista a Belén Esteban que a otro personaje de otro ámbito (no hace falta que sea Stephen Hawking, vaya...); pero mientras que a la primera ni el mismísimo Quintero le va a sacar otra cosa que no sean insustancialidades, exabruptos y topicazos, del segundo, un tipo con su talento puede sacar oro puro. Ahí es donde duele...

Un fuerte abrazo, gracias por comentar y buena semana.

Luisa Tomás dijo...

Tomo nota de Los ojos de Julia. Tengo que verla. En cuanto a lo de QUintero... yo creo que podría dar más y mejor. No me gusta su mundo friki, no aporta nada y me parece muy esperpéntico y grotesco. Gracias por tu entrada. ES genial
Luisa

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchísimas gracias, compa LUISA, por tus elogiosas palabras sobre la reseña. Aunque, la verdad, y ahora que lo pienso, la cosa resulta un poco mosqueante: así escribía en 2006, pero tengo mis dudas acerca de si mantengo el nivel (si es que hay tal nivel, o no es todo cuestión de los buenos y cariñosos ojos con que me leeis...). En fin, al turrón; sobre lo de Quintero, totalmente de acuerdo, creo que es un desperdicio de talento lo que se dedica a hacer últimamente. En cuanto a Los ojos de Julia, creo que merece la pena; no es una obra maestra, pero se deja ver bastante bien. Además, no sale Lope... (esto es un chiste malo, pero de buen rollito...).

Un fuerte abrazo, gracias por la visita y comentario y que tengas buena semana.

Reyes dijo...

Ay , Manuel.
Yo trabajé para este hombre.
En radio América.
Pero por aquel entonces tenía un director en la emisora y apenas aparecía por allí.
Ya no grababa más que indicativos y pequeños textos para su radio, pero programas no hacía .
Ya ves.
A veces lo veo por Sevilla y me da la impresión de que ha sido tragado por sí mismo.
Pero sólo son impresiones mías.

Un beso.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Vaya, compa REYES, Radio América; tengo referencias de ella, de oídas, pero, francamente, he de confesar que jamás la escuché. Lo que sí recuerdo de Quintero es cuando regentaba el café Placentines, se le solía ver el pelo por allí... Y sí, eso de tragado por sí mismo, creo que define a la perfección (maestra que eres, compa...) su estatus actual. En fin...

Un fuerte abrazo, gracias por visitar y comentar y que tengas buena semana.

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