miércoles, 10 de noviembre de 2010

Del Facebook, la R.A.E., las normas y todo lo que ustedes quieran

No sé hasta qué punto las campañas (de apoyo, de oposición) que surgen, cual setas en otoño, en el “territorio Facebook” son significativas acerca de la dimensión real de la cuestión a la que atañen en el “mundo real” (suponiendo que el territorio Facebook y el mundo real son entidades diferenciadas, algo que uno ya pone en duda en algunos momentos...). Lo que sí constato claramente es que no hay asunto relevante que se precie que no termine suscitando, más pronto o más tarde, un grupo a su favor o una campaña en su contra en el invento del amigo Zuckerberg: la última de la que tengo noticia es una contraria a las nuevas normas que la RAE ha aprobado recientemente –las cuales,por cierto, aún no he tenido el gusto de conocer con detalle-.

¿Conclusión inicial –valga la contradicción-? Sobre lo que no se conoce, más prudente es no pronunciarse: ergo, no me pronuncio.Pero sobre lo que sí tengo opinión es sobre la cuestión, más general, de los cambios y evoluciones normativas, no sólo en el terreno lingüístico, sino en cualquier otro (y especialmente, en el del derecho, que es aquel en el que son más propias, frecuentes y naturales, dado que hablamos de un mundo en el que la norma es, por decirlo de alguna manera, su “materia prima”). Hablemos, pues, amigos lectores, de ello.

Los cambios normativos siempre dan origen a controversias; es algo natural, en la medida en que siempre habrá quien, estando conforme con el status quo existente en la materia de que se trate, preferible es dejarlo como está, mientras que aquellos a quienes no convence dicho status verán con agrado, en principio (y digo en principio, porque harina de otro costal es el de si esa deseada modificación está acorde con los anhelos y pretensiones de los partidarios del cambio), esos cambios. De cajón (de madera de pino).

De esa forma, podemos estar de acuerdo en que, dado que todo cambio va a generar cierto grado de polémica, es mejor abstraerse de ella –descontada por inevitable-, y ceñirse a si el cambio es necesario, útil o conveniente. Una modificación normativa siempre atenderá a tales exigencias si se adapta al entorno social en el que la norma modificada ha de operar, como elemento regulador; o, por el contrario, se podrá calificar como innecesaria, inútil o inapropiada en la medida en que no atienda a dicho entorno.

Pero, ¿qué es lo que sucede, en este mundo repleto de imperfecciones y miserias humanas? Pues que las modificaciones normativas no siempre se promueven a partir de una demanda social de las mismas, sino que se adoptan en base a intereses de otro tipo (cada cual que ponga aquí los adjetivos que más feliz le hagan). Y ahí surge ya otro problema, que va más allá de lo antes apuntado, y que implica que el cambio, lejos de solucionar un problema existente, lo que hace es crear un problema allá donde no lo había. No sé si es este último el caso que nos ocupa ahora, con las nuevas normas de la RAE; si así fuera, mal negocio. Y, sobre las normas en sí, pues ya me pronunciaré cuando las conozca, llegado el caso: ya saben cuánto me gusta desperdiciar toda buena oportunidad de guardar silencio...

* A salto de mata  XLVII.-

14 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Precisamente con un buen amig escritor estaba conversando esta mañana sobre las nuevas normas de la R.A.E.
Me han dicho que "guión" ahora es guion. Que "este" nunca llevará tilde. Que "rió" a partir de ahora será "rio". Que la "y" griega se llama "ye", que la "ll" ya nos una letra en el abecedario y la "ch" tampoco. ¿No es todo esto muy innecesario?. En fin...

Clares dijo...

Creo que haces muy bien en no pronunciarte, pero que tu explicación sobre la norma y los cambios de normativa aclaran en principio muchos conceptos.
Yo no soy una fetichista de la gramática ni de lo académico ni de lo consuetudinario, y menos aún en terreno tan movedizo e inatrapable como el de la lengua, que va y viene a pesar nuestro, y que no hay quien la sujete. Como además, no implica grave peligro para nadie ni injusticia manifiesta, ustedes reformen, reformen, que la gente hará lo que quiera y dirá lo que quiera, y lo que es peor, escribirá lo que quiera.
Lo que sí me veo venir, y quizás me parece necesaria, yo que llevo enseñando a leer y escribir treinta y cuatro años, es una reforma a fondo de la ortografía. Pero no se atreven, no dan el paso, y sólo se avienen con tímidos cambios, que encima me parecen de lo más tonto y vulgarizador. A fondo, señores académicos y que truenen todos los padres de la patria (que no otra cosa es un idioma). En fin, Manuel, no me haré del grupo ese, porque, al final, ya verás, será lo que la lengua en su continuo devenir quiera que sea.

Pabela dijo...

Yo también voy a esperar antes de decir esto o aquello con profundidad lo que sí no estoy de acuerdo es las razones por las cuales la RAE se funda para hacer ciertos cambios como aquel miembro que dijo que como total ni hasta los universitarios tildan pues hay tildes que ya no serán necesarias. Y lo del sonido K es decir eso de que ahora habrá ke decir akello aki y demás como si se tratase de un chat adolescente me da tirria.

David dijo...

Pues no sé qué nuevas normas son. Las que comenta Marcos ya las conocía. No sé...

De todas formas, Status Quo es el grupo de música. Tú hablas de statu quo ;-)..
Y por lo demás, no sé muy bien qué decir..
No creo que los cambios normativos de la RAE se presten a otro tipo de interés más que el de adecuarse a cómo se mueve la lengua...y siempre van con retraso, claro.
A mí me va a costar mucho escribir guion y no guión... Espero que permitan las dos...porque a mí me gusta respetar las normas lingüísticas... Claro que también prefiero mucho más el qué me diga alguien si es interesante que el cómo me lo diga (poco me importarán los tres o cuatro errores que pueda tener si su texto es bueno).
Un saludito.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bien, compa MARCOS, no tengo yo muy claro si todo eso es necesario o no; necesario, estrictamente, supongo que no. Además, los efectos de estos cambios suelen ser, en la mayoría de los casos, difíciles de calibrar. Tiempo al tiempo, no queda otra...

Veo, compa FUENSANTA, que lo tienes bastante más claro que yo, y desde una reflexión mucho más elaborada, fruto de tu experiencia (que la pone el tiempo) y tu sabiduría (ésa ya la pones tú...). Y veo que te lo tomas con un sano estoicismo (me temo que el que da ver todos los días esas barbaridades que ves tú negro sobre blanco). En lo de la reforma de la ortografía, me pierdo; no voy a ser tan jeta de pedirte un texto muy extenso, pero me encantaría que te explayaras más, porque algo vislumbro de lo que apuntas, pero con más desarrollo, mucho mejor. Pedido queda, amiga...

Un fuerte abrazo para los dos y que tengais un muy buen día.

39escalones dijo...

Amigo Manuel, yo en estos casos (especialmente respecto de los cambios que no surgen de la demanda popular) siempre recuerdo la conversación entre Tancredo y Fabrizio di Salina, en "El Gatopardo", eso de que "algo tiene que cambiar para que nada cambie". Mera fachada.
Abrazos.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bien, compa PABELA, una de las cosas que uno termina constatando cuando ha visto y analizado muchos procesos de cambio normativo, es que el, o los, que lo promueven siempre tienen que esgrimir argumentos justificativos, sean éstos más o menos ciertos, exactos o atinados (nunca los oirás decir: "e hicimos esto por la cara, y punto pelota", o expresión similar en lenguaje más alquitarado...). Los humanos y sus culpas, vaya. En todo caso, que el lenguaje se adapte a su uso social más extendido a mí no me parece mal, por principio, pero dentro de un orden: dejándonos caer por esa pendiente, volvemos, en poco tiempo, al lenguaje de las cavernas (aunque sean grutas con wi-fi...).

Supongo, compa DAVID, que, más allá de las que apunta Marcos (que también yo algo había oído de ellas, muy de pasada, en la radio), habrá más, y con más detalle. Supongo que haces una apreciación certera respecto a la falta de intereses espúreos por parte de la Academia; desde luego, es la percepción más lógica, las "conspiranoias" en este terreno quedan un pelín a trasmano. Y en cuanto a tu último apunte, sobre la preferencia entre forma y fondo (tú optas por el segundo, y no me parece mala opción, conste...), la experiencia me dicta que suele haber bastante confluencia en ambos vectores: raro es encontrar a alguien que escriba buenos contenidos con malas formas, e igual a la viceversa. Pero, sí, claro, a veces hay excepciones, tanto en un sentido como en el inverso...

Un fuerte abrazo a los dos, y que tengais buen día.

Josep dijo...

Ha quedado un poco a traspiés, como oculto, el tema de los dichosos grupitos del facebook que se forman como erupciones cutáneas quinceañeras a cada cuestión que alguien considera de vital importancia y que, curiosamente, en ocasiones concitan adhesiones multitudinarias, y ese apunte me parece que daría para una reflexión pausada mucho más provechosa para nosotros, que nos movemos en este mundillo virtual, que los movimientos ajedrecísticos de esos académicos que se me antojan cada vez más raros.

Porque no me negarás, amigo Manuel, que ponerse ahorita mismo a sacar modificaciones al diccionario, a la gramática y a la ortografía cuando como quien dice acaban de llegar a las estanterías las últimas y carísimas ediciones de la DRAE, es, cuando menos, muestra de una falta de tacto y oportunidad comercial: uno, que es un poco "lletraferit" (no sé traducirlo y no me hagas levantarme a buscar) ya pensaba regalarse para Reyes el par de novedades pensando en mejorar, pero, mira, sabiendo que de entrada ya no estarán al día, que las compren los académicos.

Que les zurzan.

Un abrazo.

Posicionamiento en buscadores dijo...

Cualquier noticia que surja, es comentada en Internet y hay opiniones de todo. Sí que es totalmente cierto que las redes sociales están haciendo de Internet un mundo a parte y cada vez cogen más peso.
Al final acabaremos todos en el Facebook mirando qué dicen o no de cualquier cosa...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Tú, como de costumbre, compa ALFREDO, arrimando el ascua a la común "sardina". Frase mítica esa, vaya que sí (ví la peli hace poco, todo un peliculón, en el sentido exacto del término), y, posiblemente, bien aplicable a este caso que nos ocupa.

Compa JOSEP, veo que lo de los grupos de Facebook como que no te termina de poner mucho (bueno, me da a mí, visto lo visto, que es que tú no eres muy "feisbuquero", en general...). En cuanto a lo otro, es decir, a lo de la RAE, aportas información "complementaria" altamente interesante, y que, más allá de su valor como opinión, constituye uan buena "información de servicio", como decían en los antiguos partes de RNE...

Un fuerte abrazo a los dos y que tengais buen día.

ANRO dijo...

Yo soy muy descuidado en materia de acentos y algun que otro traspié ortográfico y tambien sintáctico, así que con las nuevas normas caeré muchas más veces.
Un abrazote

Mar dijo...

bueno lo de los grupos de facebook no deja de ser muchas veces una manera de sacar unas risas ("si la y griega se llama 'ye' que la uve doble se llame 'weah'") pero es que en esta ocasión la cosa parece que va de risa y de negocio. No sé exactamente la razón por la cual la "o" entre números ya no llevará tilde pero espero que no sea por el desconocimiento de nuestros vástagos, que al final con tanta evolución del lenguaje terminaremos escribiendo en sms (el que sepa, claro). Yo seguiré poniendo acentos como hasta ahora, que una es de costumbres...
¡Un abrazo!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Bueno, compa ANTONIO, no creo que tus lectores podamos tener mucha queja con tus usos y prácticas lingüísticas, y, al fin y al cabo, hasta el mejor escribano echa un borrón, cómo no. Francamente, no creo que las nuevas reglas te vayan a suponer gran problema, ya verás qué pronto te manejas con ellas como si estuvieran ahí de toda la vida...

No sé, compa MAR, si la cosa va de risas (que, en Facebook, como siempre, y como tú bien apuntas, seguro que sí...) o de negocio; bueno, la pela es la pela, y siempre suele andar por ahí, suelta, con más o menos presencia, pero no sé si en este caso con la entidad suficiente. Lo de los acentos sí que puede ser algo complicadillo, siempre lo suele ser, y, si hay cambios, más aún. Pero, insisto, sin haber leído las normas nuevas con detalle, pues me toca esperar.

Un abrazo para los dos, gracias por vuestros comentarios y que tengais buena semana.

administrador de fincas dijo...

Estoy en tu caso Manuel desconozco los cambios realizados el problema de ésto es si como tu y como yo hay mucha gente que los desconoce y estos señores nos dicen como expresarnos y escribir correctamente ¿habrá cada vez mas gente que lo haga de forma incorrecta?

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.