viernes, 15 de octubre de 2010

De Nueva York a Roma, sin escalas

- En la languidez de la tarde del día de Año Nuevo, esa tarde cansina y resacosa (aun cuando no hayas probado una gota de alcohol en las setenta y dos horas precedentes), un canal temático por cable dedicado a la música pop, con especial predilección por artistas de las últimas decadas del pasado siglo, me regala un especial dedicado a los grandes éxitos (reflejados en sus correspondientes videoclips) de Blondie.

De forma rápida, barata y nada contaminante, me siento transportado a un tiempo que conocí, el de finales de los 70" y principios de los 80", y un espacio que jamás hollé, el Nueva York frenético y espasmódico de la época (¿y en qué época pudo haber sido Nueva York de otra manera...?), y revivo la veneración por esa diosa rubia que atendía al nombre de Debbie Harry, una suerte de aparición fantasmagórica de fantasías musicales (más o menos calenturientas) de quinceañero con un punto desesperado, y la fascinación por un sonido de guitarras desenfrenadas y ritmos acelerados, tamizados y personalizados por el órgano Farfisa con el que Chris Stein supo personalizar y dotar de una identidad inequívoca a la troupe de la superdiva, que, transcurridos veinticinco años desde su surgimiento, suena con una intensidad y una vigencia que la inmensa mayoría de grupos de pop anglosajón que la prensa especializada intenta vender como la reencarnación agiornada de los Beatles, no llega siquiera a atisbar.

También descubro, para mi pasmo, y a través de su página web oficial, que el grupo sigue vivo y coleando, aunque con una formación bastante retocada: es más, actualmente se encuentra embarcado en una gira por Europa. Una lástima: los experimentos de resurrección de glorias pasadas, si no cuentan con la garantía de la absoluta imposibilidad del retorno del muerto (como sucederá, por ejemplo, y afortunadamente, con el aluvión mozartiano que nos espera al hilo del 200º aniversario de la muerte del genio de genios), suelen deparar escenas en las que prima el patetismo por encima de cualesquiera otros elementos.

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- Continúa la emisión, en Cuatro, las noches de los martes, y en entregas dobles, de la serie Roma. Un producto televisivo a disfrutar, capaz de aglutinar bajo su manto (más bien, túnica, dado el contexto) un catálogo exhaustivo de las líneas bajo las que se desarrollan las nuevas tendencias televisivas, especialmente en lo que se refiere al rubro de series de ficción.
Series que se acercan, cada vez más, a los cánones cinematográficos: un cuidadísimo diseño de producción, seguidor (de manera evidente) de los cánones marcados por el Gladiator de Ridley Scott (atención especial, en ese aspecto, a la fotografía, cuyos tonos terrosos impregnan la imagen de una calidad rayana en lo mágico); un armazón dramático centrado y consistente, en el cual se ha buscado (y, francamente, creo que encontrado) un punto de equilibrio entre el elemento histórico y el elemento personal, entre lo público y lo privado, que no siempre es fácil de concretar; y un elenco intepretativo de gran nivel: solvencia sin fisuras en el cuadro artístico británico que encarna a unos personajes que reconocemos y asumimos como propios desde los primeros compases de la trama.

Y series que asumen que hoy día es difícil fijar la atención del telespectador si no se añade algún picante morboso: uno de los señuelos de Roma es su generosa profusión de escenas de violencia y sexo, escenas con un grado de explicitud bastante amplio y que, desde luego, hubieran resultado impensables en producciones de este corte (y pretensiones) no muy alejadas en el tiempo pasado. Potencial innovador que no se extiende al dibujo moral de los personajes: el maniqueísmo sigue imperando, y redunda en una caracterización ética poco acorde con un escenario complejo y difuso. Los tiempos cambian, ma non troppo...
En cualquier caso, no dejen de verla, si tienen ocasión...

* Este artículo fue publicado originariamente en El (viejo) glob de Manuel, el 3 de enero de 2006, bajo el título "Varietés artísticas I".-

* APUNTE DEL DÍA: Mi último descubrimiento en la galaxia blogueril: Letraceluloide, un blog dedicado a la conexión cine-literatura. Ahí andamos, destripándolo poquito a poco...

* Antecedentes penales (El viejo glob de Manuel) III.-

10 comentarios:

Corpi dijo...

Ya me extrañaba a mí: en la tarde de año nuevo. Una de dos, o me había emborrachado yo con la cerveza que me acabo de tomar, o lo estabas tú. Pero claro, al final se aclara todo. Hombre, podrías avisar al principio.

P.d. A mí también me gustaba mucho Blodie, ¡las veces que bailé sus canciones en aquellos años!

angel dijo...

Y lo buena que estaba!

Marcos Callau dijo...

Muy interesante este viaje de Nueva York a Roma que sólo se puede dar gracias a la televisión. todavía no conozco en profundidad la música de Blondie para opinar pero en cuanto a viejas glorias que se vuelvan a juntar para seguir sacando partido de un mito habría mucho que hablar. El único grupo que, no sólo no hace el ridículo en directo si no que además, tocan y cantan mejor que cuealquier niñato de hoy en día son los Eagles (doy fe de ello). Pero ejemplos contrarios hay muchos, de ahí que alabe la decisión de los Rolling de retirarse (si esta vez es la definitiva). La serie de "Roma" no la he visto más de una vez y fue sobre la barra de un bar. Además creo que pillé la serie en uno de sus momentos más torridos... tanto es así que el barman cambió de canal. Creo que Gladiator ha dejado huella, justamente en mi opinión. Ha dejado tanta huella que hasta en la Robin Hodd del propio Scott parece que nos parece estar en Roma. Un abrazo.

Titajú dijo...

De blondie no guardo mayor recuerdo (es que yo, las rubias... ¡buf!), pero la serie "Roma" me encanta. El otro día conocí a una profesora de música, fanática de la época romana, que cuando me oyó decir que me encantaba la serie, me dirigió una mirada de conmiseración y me llenó de la sabiduría de la que carezco. vino a decirme que:
" La serie es patética, las espadas que usan los gladiadores son del período romano tardío; tenían que tener el mango..."
Dejando a un lado las estupideces de una pobre cretina, me sigue encantando. Es más, también me encanta la película de "malditos bastardos" y ya sabemos que los judíos no se cargaron a Hitler.
ignorante que es una, y a mucha honra.

Clares dijo...

De lo del pop y eso, vamos es que ni me acuerdo de lo que evocas. Debe de ser que en esa época estaba yo cuidando a mis dos críos o que no me fijaba bien.
Me ha llamado la atención lo de la serie Roma. ¿La están poniendo ahora mismo? mira, yo en la vida he visto series, pero desde el año pasado, y gracias a una compañera, me aficioné a los Sopranos y luego a The Wire. Un vicio total cogí. Ahora no sé qué ver en cuestión de series, y como yo siempre he sido muy aficionada a los peplazos, si la cosa va de romanos en falda corta con sandalias liadas a la pata y cristianos y leones, no me la pienso perder. Lo voy a mirar ya. Gracias, Manuel.

ANRO dijo...

Roma, es sin duda una serie extraordinaria y me sumo a tu consejo a que sea vista y paladeada.
Hay una primera parte y una segunda, que sigue en la buena línea de la primera. Como todas las series de la HBO no sólo está magnífico el aspecto artístico sino el histórico y el argumental.
No tiene ningún desperdicio.
Un abrazote.

Rose Holiday dijo...

Yo es que....no veo la tele...(ya lo sabes,creo),alguna serie si que me echo a la retina de vez en cuando-sobre todo por semana-pero ni idea,nen.
Eso si,de Blondie conozco algunos temas-del grupo "moderno" creo...,a esta buena mujer ni idea tampoco...
y del farfisa,tengo uno en casa,así que coincido contigo en eso del sonido.añejo y con carácter.
:)

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa CORPI, me supongo que estamos ya para borracheras, las justas. Y con una cerveza sólo, en fin... Me tomo nota de tu "sugerencia", porque bien cierto es que poner la nota aclaratoria al final, despista más que aclara; así que, para los próximos, nota al principio. ¿Bailar canciones de Blondie? Buf, y quién no...

Compa ÁNGEL, buena, buena, lo que se dice buena, no sé, no sé. Era cabezona, plana (de pecho) y recta (de caderas y culo), pero tenía un no sé qué (o un sí sé qué: esa cabellera rubia platino y esos morritos golosos...) que la hacía tremendamente atractiva. Y me da a mí que no es una cosa muy de manía mía, sino más bien bastante extendida....

Compa MARCOS, ya me gustaría a mí ir a Nueva York en otro medio que no fuera la tele, pero, hasta ahora, es lo que hay. Lo de las viejas glorias exprimiendo el limón es algo que, salvo honrosísimas excepciones, como la que mencionas, suele resultar patético en todos los sentidos (excepto en el de las cuentas corrientes de los "interfectos", que suelen ponerse muy "contentas"...). Y en cuanto a la serie "Roma", no le faltaba torridez, desde luego, pero tampoco otras muchas virtudes que la convirtieron en todo un referente (y no llegué a ver completa la segunda temporada, pero todo se andará, desde luego que sí...).

Un fuerte abrazo a los tres, perdón por el retraso en la respuesta y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa TITAJU, mal asunto que no guardes recuerdo de Blondie, y no por sus brillantes rubieces, sino por su música, una auténtica maravilla pop, a la que algún día se le hará la justicia que merece, espero -y dentro de su género, claro-. En cuanto a tu "percance" con doña Erudita Romana, igual tendrías que haberle aclarado a la muy cenutria que "Roma" es una serie televisiva de F-I-C-C-I-O-N (así, remarcando las letras, para que no se pierda), y que la única "obligación" que tiene es la de su eficacia dramática. El rigor y la veracidad que los busque en los manuales universitarios y en los documentales. Pero, bueno, ha de haber "gente pa tó"...

Compa CLARES, es probable que la época dorada de Blondie te pillara en esa tesitura que apuntas, y, en ese caso, blanco y en botella (además, me da a mí que su música no es muy de tus apetencias...). En cuanto a la serie Roma, ésa sí que estoy convencido de que te va a encantar; ahora no se emite en ningún canal, que recuerde, pero merece la pena mercársela en DVD, o en cualquier otro formato disponible, porque está muy, muy bien. Y, desde luego, vaya dos referentes con los que te has metido en esto de las series: The wire, de la que todo el mundo habla maravillas, no la conozco, pero Los Soprano es una de mis delicatessen de cabecera, una absoluta genialidad.

Muchas gracias a las dos por pasar y comentar, perdón por el retraso en daros respuesta y hasta pronto.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa ANTONIO, ya veo que eres entusiasta seguidor de una serie que bien lo merece, una auténtica maravilla, nada que ver con otros acercamientos a ese mundo bastante más glamurosos y menos realistas.

Compa ROSE, que no tengas tele en casa me parece algo admirable, y digno de elogio, pero no te deberías privar por ello de delicatessen como ésta (que, además, se pueden disfrutar con un buen monitor de ordenador, vaya...). Te recomiendo también encarecidamente que escuches los discos antiguos de Blondie: pop de millones de quilates, ya verás (o, más bien, oirás...). Y lo del Farfisa en casa, eso sí que es la guinda del pastel. Madre mía, qué lujazo. A ver si te grabas algo y lo cuelgas, que es un sonido la mar de curiosote...

Un fuerte abrazo a los dos, disculpas por el retraso en la respuesta y hasta prontito.

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