martes, 14 de septiembre de 2010

SUCEDIÓ EN SUDDENLY (SUDDENLY; U.S.A., 1954)

He de confesarlo: siento una especial debilidad por las producciones cinematográficas de serie B (e inferiores; hasta la Z, inclusive...) usamericanas de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo. Películas menores y sencillas que, en muchos casos, poco alimento aportan al cinéfago tragoncete (cual es el caso del que esto suscribe), pero que, en alguno que otro, dejan ver destellos interesantes y que, eso sí, siempre, siempre, son demostración de que el dominio de la caligrafía fílmica es una cuestión fundamentalmente industrial. Y para industria, ya saben, ninguna como la hollywoodiense.



La proliferación de cadenas privadas de televisión y de ediciones baratas en DVD está permitiendo que el acceso a productos de este corte sea, a día de hoy, relativamente sencillo; como, por lo demás, suelen ser producciones de duración bastante corta (raramente llegan a los noventa minutos de metraje), el ejercicio de su visionado no conlleva mayor dificultad. ¿Conclusión? Blanco y en botella. Suelo ver films de este tipo con cierta frecuencia. Y, en más de una ocasión, me llevo sorpresas tremendamente agradables. Ayer me llevé una de ellas, viendo “Sucedió en Suddenly” (“Suddenly”), cinta de 1954, firmada por Lewis Allen, y protagonizada por Sterling Hayden y (sí, sí, el mismísimo...) Frank Sinatra.

“Sucedió en Suddenly” juega con una premisa argumental que, extrapolada al momento actual, mucho me temo que haría las delicias de esa caterva de mendrugos aglutinados en el movimiento conocido como Tea Party (perversiones del lenguaje: yo siempre habría asociado un nombre así al de una plácida reunión de ancianitas victorianas de esas que salen en las novelas de Agatha Christie...): nada menos que la de un atentado contra la persona del presidente de los Estados Unidos. Todo el film gira —y se articula narrativamente— alrededor de la amenaza de su consumación, en un crescendo de intriga e incertidumbre que sólo se resolverá con un final del que les omito los detalles (aunque no haga falta una imaginación calenturienta para barruntarse cuál puede ser), y lo hace con eficiencia, concisión y claridad: en setenta y cinco minutos, no hay tiempo para perderse en grandes disquisiciones, y Allen no lo hace. Mejor para él y mejor para el espectador, por supuesto.

La función no pierde fuelle en ningún momento, y el jefe de pista, como no podía ser de otra manera, es el ínclito Frankie —el resto del reparto cumple, sin brillo, y pecando de una cierta rigidez actoral (en el caso de Hayden, “marca de la casa”...), aunque sin llegar a arruinar el espectáculo—, que se erige, y no sólo por la condición central de su personaje (que también), en el máximo punto de interés. Hay que consignar en su haber que lo hace sin el más mínimo problema y dotando a su poco escrupuloso mercenario de un punto de locura contenida que es, si acaso, el único aspecto de cierta complejidad psicológica de todo el entramado argumental. Además, y a diferencia de lo que hubiera hecho Elvis Presley puesto en igual tesitura, no se le ocurre en ningún momento arrancarse con una copla: se agradece (dado lo poco apropiado que, en el contexto de la trama, hubiera resultado...).

En suma, una propuesta curiosa, interesante y entretenida, rodada en un flamante e intenso blanco y negro, y con un fuste y consistencia que ya quisieran presentar las tres cuartas partes (o más) de la producción cinematográfica que llega en nuestros días a esas salas oscuras y llenas de butacas a las que, pese al empeño de gestores de centros de ocio (y vendedores de palomitas...) en que vayamos a otras cosas, muchos aún seguimos yendo a (intentar) ver cine. En fin...

* Esta entrada va dedicada a mi buen compa Marcos Callau, y él ya se imaginará bien por qué...

* APUNTE DEL DÍA: Hace unos días, ví "Adele y el secreto de la momia". Potable, y poco más. Si quieren leer la crítica completa en La Butaca, éste es el enlace.

* ¿No es ésta la peli sobre la que querías leer una reseña? "No problemo". Hay muchisimas más en el menú desplegable de la columna derecha ("Muchas pelis!!!"). Si ahí tampoco la encuentras, dime cual es la peli en la cuestión. En el peor de los casos, se intentará...

8 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Muchas, muchas, muchas gracias compa Manuel. Estupenda reseña para una de mis películas favoritas de la filmografía mi admirado Frank Sinatra. Era difícil el papel y era difícil ponerse en esa piel y en ese momento tan delicado, en aquella década de los cincuenta. No sólo salió del paso sino que hizo un papel extraordinario merecedor de algún premio si no hubiera sido una película de serie B. Además contamos en el reparto con el gran Sterling Hayden, otro de mis favoritos e injustamente desconocidos grandes actores. También me parece un logro filamr una película en una habitación y que en ningún moemnto se haga aburrida. En fin, amigo, muchas gracias. Ahora mismo publico una entrada con enlace a tu blog en francescoalbertosinatra.blogspot.com
Un abrazo y muchas gracias.

Titajú dijo...

Tú y yo tenemos que hacer una tarde de cine con filmes serie "b,c,d..." Yo pongo las patatas y la bebida, ¿vale?

Bruja Truca dijo...

Lo de "arrancarse con una copla" refiriéndote a Elvis ha sido muy bueno. Por desgracia ni Elvis ni Sinatra me llaman mucho. Pero la podría ver. Que me perdone Marcos.
Un abrazo.

39escalones dijo...

Excelente recuperación, amigo Manuel. Una de esas películas con sabor a sesión matinal, con algunas imperfecciones técnicas producto de lo limitado del presupuesto, pero deliciosa, intensa y absorbente. Algunos giros en los personajes no están bien explicados, me temo, pero para una serie B no está mal. De hecho es bastante mejor que muchas de la serie A. Creo que en algún momento deberíamos dejar de categorizar al respecto basándonos en el presupuesto (que, al fin y al cabo, a nosotros no nos va ni nos viene) y pensar sólo en la calidad. La clasificación general a menudo, como en este caso, daría un vuelco.
Abrazos.

Elvira dijo...

Has conseguido despertar mi interés, Manuel. Un abrazo a los dos

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Las gracias a tí, compa MARCOS, por el detalle de enlazarme desde ese tu otro blog (ni siquiera sabía de su existencia, por cierto); ya sabía que te iba a gustar el "invento", dada tu veneració por Frankie (que aquí, realmente, está muy, muy bien; a Sterling Hayden, con todos mis respetos, lo veo tan tocho como de costumbre, no sé qué me pasa con este hombre, que me parece de una rigide e inexpresividad demasiado acusados). Y sí, la peli tiene su miga, tanto por el tema como por el contexto de la época, mucho más peliaguda que la actual (aunque esto último, quizá, pueda ser bastante discutible).

Compa TITAJÚ, ésa que señalas no es mala opción. Si tú pones patatas y bebida, parece estar claro que yo, a falta de otra cosa, me encargaré de poner las pelis (bueno, las pelis las ponen quienes las han hecho, claro; lo mío es "apropiación por la jeta"...).

Compa BRUJA TRUCA, que Elvis y Frankie no sean santo de tu devoción no debería ser ningún estorbo para que pudieras disfrutar de esta peli, cuyos méritos van bastante más allá de lo que la presencia del segundo puede implicar (aunque, insisto, su trabajo es muy, muy solvente).

Un fuerte abrazo para los tres, gracias por vuestros comentarios y hasta pronto.

Josep dijo...

Permíteme discrepar de tí, Manuel, cuando vas y escribes:

"el dominio de la caligrafía fílmica es una cuestión fundamentalmente industrial"

Si así fuera, esa caligrafía sería excelsa en las películas de este siglo, porque nunca como hasta ahora las productoras habían ganado tanto dinero ( y malgastado hasta llegar a la bancarrota) con lo que cabe suponer que lo que es meramente "industria" está en su apogeo: lo que falla es el arte, el conocimiento y la inspiración y es ahí, entre otros lugares, donde creo reside la base de una buena letra cinematográfica.

Por otra parte, esta película de la gloriosísima Serie B siempre me ha parecido un buen producto y coincido en que cojea precisamente por su escasez de presupuesto, al no tener el amigo Frankie compañeros que puedan levantar con mayor brío un guión que ya lo quisiera alguno de los hermanos Scott, y ya me extraña que no hayan hecho ningún refrito con más medios.

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Muchas gracias, compa ALFREDO, por tus elogiosas palabras, ya veo que compartimos apreciaciones sobre la peli. Lo de la falta de explicación de algunos giros en los personajes me temo que es una cuestión, fundamentalmente, de metraje: es que la peli apenas llega a la hora y cuarto, y así es imposible que desarrolles nada en detalle, tienes que ser muy, muy ágil y muy sintético. Bueno, lo de categorizar en función de presupuesto me temo que es inevitable; lo que sí deberíamos evitar, quizá, es asociar de manera inequívoca nivel de pasta con nivel artístico (que no tienen por qué coincidir; es más, últimamente, casi nunca coinciden). Y así nos va....

Si he despertado tu interés (y espero que el de alguien más), misión cumplida, compa ELVIRA. Porque ése es siempre, de cierta manera, uno de los objetivos de este invento: estimular, animar, llevar a más gente a que se interese por aquello que tú consideras digno de interés. Esa alegría que me das, pues...

Compa JOSEP, creo que si me explico un poquito mejor, va a resultar que estamos más de acuerdo de lo que parece en un principio. Una industria más forrada, con más medios, no es, necesariamente, una industria mejor; más rica, sí, pero no mejor. Creo que es lo que se da con el Hollywood actual: mucha más pasta, probablemente (aunque quizá no haya tanta diferencia si se homologan los parámetros), que en la época dorada de los grandes estudios, pero mal enfocada, volcada no en el talento creativo (guiones, historias...) sino en el puro y duro espectáculo visual (o sea, F/X...). El Hollywood clásico era una industria primorosa; y claro que quería hacer pasta, por supuesto, ése era su objetivo último; pero tenían otro enfoque acerca de cómo conseguirla: la idea era hacerlo con las mejores historias, contadas de la mejor manera posible, y con los tipos y tipas más guapos y deslumbrantes que hubiera sobre la tierra. No fue mal invento, no... Sobre la peli en sí, ¿refrito con más medios? No, por favor, vamos a dejarlo así, por el bien de todos. Aunque creo que se hizo una hace un par de años en que también atentaban contra el presidente de los U.S.A. (eso sí, en la Plaza Mayor de Salamanca: “pa’ mear y no echar gota”, compa...). Cosas veredes...

Un abrazo muy fuerte para todos, gracias por visitar esta humilde morada y hasta pronto.

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