sábado, 11 de septiembre de 2010

Los golfos


Pues no, amigos lectores; pese a que este blog, ciertamente, se dedica, fundamentalmente, al mundo del cine, y aun cuando el título de esta reseña pudiera inducir a pensar en ello, esta reseña no está dedicada a la conocida película que, en 1960, firmara Carlos Saura. Los golfos a los que me quiero referir son “otros” golfos; aquellos que, aun siendo furgolistas de prestigio, jugadores que labraron su historia y su leyenda a base de grandes actuaciones sobre el “tapete verde”, son hoy, quizá, tanto o más recordados por sus “hazañas” fuera de los estadios que por las que llevaron a cabo dentro de elllos.

¿Casos excepcionales, o, simplemente, los “señalados” por su mayor exposición mediática? El del furgol siempre ha sido un mundo dado a la proliferación de la bacanal y el desenfreno. Algo que no carece de su punto de lógica: la combinación de cuerpos gloriosos (los que proporciona la suma de juventud y práctica deportiva intensa) y talentos (por lo general) inversamente proporcionales al volumen de las cuentas corrientes, es fácil que termine desembocando en una cierta tendencia a la vida frenética y disipada. No debe ser sencillo, con veintipocos años y un talonario inagotable, escapar a la tentación permanente. Evidentemente, la prensa deportiva se guarda bien de divulgar en exceso tales historias (discreción obligada en aras a las buenas relaciones que el mantenimiento del “producto” requiere...), pero a nadie se escapa que lo de las fiestas, fiestorros y festorrines que, a menudo, pueblan, con mayor o menor (y más o menos farisaico) escándalo, los territorios de otro tipo de prensa, de tintes más rosados, no debe ser nada excepcional. En último extremo, y aunque se mueva en el ámbito de la ficción, si quieren ilustrarse bien sobre el fenómeno, les recomiendo la novela de David Trueba, “Saber perder”: una de sus tramas argumentales recoge con abundancia de detalles ese otro “mundo del deporte”, y no me cabe duda alguna de que la autenticidad que desprende el relato no debe ser sólo consecuencia (aunque también) de la maestría del narrador.

Por lo demás, no cabe duda alguna de que los nombres más señeros en este capítulo no lo son por casualidad. Unidos bajo la “advocación” de su patrón y guía, el ínclito George Best —no fue el primero, pero sí, probablemente, el que más repercusión pública y mediática alcanzó en su momento; para quien no lo conozca, su declaración de principios ya lo dice todo: “Gasté, a lo largo de mi vida, ingentes cantidades de dinero en alcohol, drogas y mujeres; el resto lo derroché tontamente...” (en traducción libérrima, claro...)—, nombres como los de Juanito, Ronaldinho, Gascoigne, Romario, o Guti, permanecen (y permanecerán) en la memoria del buen aficionado como ejemplos no sólo de excelentes peloteros, jugadores con un punto de genialidad que los hacía irreverentemente distintos a sus compañeros, sino como jaraneros redomados que siempre tuvieron claro que no era el balón un dios al que hubiera que sacrificar cualquier posibilidad (por mínima que fuera) de correrse una buena juerga, o que una discoteca no era peor lugar para pasarlo bien que el Santiago Bernabeu, o el mismísimo Maracaná...

Tan admirados (el golfo, no nos engañemos, siempre despierta un puntito de simpatía a caballo entre la adoración y la envidia —ay, quién pudiera...—) como denostados (cuando las cosas se tuercen, y la pelotita, tan caprichosa ella, no se pliega a sus caprichos como ellos quisieran, el aficionado —ese mismo que diez minutos antes se pelaba las palmas de las manos aplaudiendo ante un taconazo o una rabona— se ceba cruelmente en su escasa capacidad de sacrificio, en su terca determinación de no “doblar la raspa” ni por equivocación...), sobre estos desvergonzados siempre planea la sombra de la duda. ¿Qué hubiera sido de ellos si se hubieran cuidado más, si hubieran sido gente de vida profesional más esmerada? Incógnitas que jamás hay posibilidad de resolver, cábalas siempre abiertas. Yo, particularmente, tengo mi teoría: eso del “genio y figura” no es “troceable”. Y el genio lo es para lo bueno y para lo menos bueno. Si el salvadoreño “Mágico” González era capaz de volver loca a la defensa del Real Madrid, a base de sombreros, sotanas y toda la parafernalia “ratoneril” imaginable sobre un terreno de juego, sólo era posible gracias a sus míticas “sesiones de entrenamiento” en los bares y discotecas gaditanas, desde las que llegaba a entrenar (?) al Carranza en “vuelo directo sin escalas”; si ese hombre se hubiera acostado todas las noches antes de las once, jamás hubiera picado una pelota por encima de un portero. Creo. Pero esa es mi teoría. ¿Cuál es la de ustedes, amigos lectores...? 

* APUNTE DEL DÍA: si prefieren el cine al "furgol", pueden echar ojo, amigos lectores, a una reseña de "Misery", en Suite101; aquí tienen el enlace.

* Pasión furgolera XIII.-

15 comentarios:

Corpi dijo...

Leyendo tu texto me he acordado de Julio Alberto, ese del Barcelona, que acabó hecho polvo por culpa de la droga. Lo que tú dices, mucha pasta y mucho tiempo para gastarla, por eso ahora todos los niños quieren ser furgolistas.
Un saludo

Titajú dijo...

¿Cuerpos gloriosos? ¿de verdad alguien ve el fútbol para ver cuerpos gloriosos?
¡Con el asco que me dan a mi los tíos sudados, y ya no te digo escupiendo! ¡puajjjjjj!

Marcos Callau dijo...

Puede ser que ese punto de genialidad que diferencia a estos golfos del resto de "tuercebotas" esté causado por esas juergas que se corrían. También Sinatra tenía la mejor voz y se emborrachaba cada noche. No obstante en el caso del deporte puede ser diferente. Romario fue increíble y creo que aún hubiera sido mejor si hubiera entrenado más, si hubiera disminuído su número de juergas. También croe que hay casos que demuestran lo contrario. Raúl nunca destacó por sus juergas y nunca he visto un jugador más luchador en un terreno de juego. Supongo que también es cuestión de gustos. Yo recuerdo a Juanele en el Real Zaragoza. Nadie ha bebido tanto en los bares de esta ciudad pero nos hizo pasar muy buenas tardes. También Carlos lapetra fue un juerguista y probablemente el mejor jugador que ha tenido el Real Zaragoza en toda su historia. Es para pensarlo, desde luego.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Compa CORPI, el de Julio Alberto es el caso de libro de "juguete roto", de persona capaz de digerir la mucha fama, el mucho éxito y el mucho dinero. Afortunadamente, la mayoría de los golfos a las que gloso no llegan a tal extremo, aunque casi todos llegan a coquetear con tales fronteras. ¿Que los niños quieren ser furgolistas? Me supongo (y temo) que lo que quieren es ser famosetes: la de furgolista, en ese sentido, es sólo una opción más...

Compa TITAJU, yo, que soy muy furgolero, te puedo asegurar que no lo sigo por lo glorioso de los cuerpos, pero creo que resulta poco discutible que lo más cercano al canon griego que te puedes encontrar hoy día es el Cristiano Ronaldo en bolas (dicho sea lo de las bolas sin segundas...). ¿Sudados, escupiendo? Pues claro, y tontos del culo, en un alto porcentaje de casos. Pero creo que lo uno no quita lo otro. Ains, qué poco furgoleras que sois la mayoría...

Tanto como relación causa-efecto, compa MARCOS, no me atrevería yo a plantear; pero insisto en que esta gente, sin llevar esa vida, no eran, no son ellos, se amargan y no rinden. Ya que nombras a Romario, creo que es el caso típico: cuenta la leyenda que, cuanto menos entrenaba durante la semana, más gorda la liaba el domingo en el partido. ¿Conclusión? Mejor no entreno. El problema venia cuando sus compañeros (que, además, cobraban la cuarta parte de su ficha) querían hacer lo mismo... Por cierto, no sabía que Juanele y Lapetra, dos pedazo de peloteros, también formaban parte del gremio. Los sumaré a la "lista"...

Un abrazo muy fuerte a los tres, y muchas gracias por visitar y comentar. Hasta pronto...

Josep dijo...

Anda que no, Manuel: aunque casos han habido de jugadores que han sabido irse de parranda y entrenar más que nadie: Kubala, por ejemplo, se quedaba el solito en el campo ensayando el tiro de faltas libres ¡con las dos piernas! y su fuerza física nunca se resintió de las farras; lo de Romario es cierto solo en parte, ya que, según me contaron, sus juergas eran más bien de folleteo pero con poquísimas sustancias euforizantes: así le ha ido, jugando como profesional hasta casi los cuarenta, caso único entre los brasileños "europeos".

Yo no creo que las genialidades se sustenten en la falta de entreno: lo que ocurre es que algunos excepcionales y geniales delanteros se encontraban muy a menudo con defensas que también se habían ido de juerga y eran menos geniales: el Mágico, frente a Migueli, nasti de plasti, Manuel, que todavía hay clases (suponiendo que se encontraran, que solo es un ejemplo); como dice Marcos, tipos como Raúl o Xavi nunca han sido famosos por sus juergas y bien que se les ha respetado en el campo.

Lo cierto es que esos nenes que acaban mal deberían salir en la tele cada día para que la juventud se diera cuenta de como acaban por su mala cabeza. No me dan la más mínima pena.

Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Me he reído a tope con tu comentario, compa JOSEP. ¿Kubala, juerguista? No tenía ni idea, jamás me lo hubiera imaginado. En cuanto a lo de Migueli con Mágico González (que, cierto, no llegaron a coincidir, creo...), sí que te puedo asegurar que Migueli, en su línea habitual, le hubiera arrancado la cabeza al salvadoreño. Eso sí, en el vestuario, que es el único sitio donde podría haberlo alcanzado; en el campo, no le hubiera llegado a ver ni la sombra. Era eso, mágico... E insisto, no creo que sea una relacion causa-efecto; vaya, que no creo que fueran genios por las juergas que se corrían, sino que iba todo en el mismo "pack"; y, entonces, era o todo o nada. Sin juergas, no había alegría; y, sin alegría fuera, pues no había alegría dentro...

Un abrazo muy fuerte y buena tarde.

David dijo...

Yo de futgol no entiendo, pero lo de las juergas y las fiestas de algunos deportistas es conocidísimo. Y pasa también en otros deportes.
De todas formas, no creo que la genialidad fuese consecuencia de las farras (en todo caso, el genio se resintiría). Vamos a ver... Aplicándolo a ejemplos como la música o a la literatura. A los Beatles las drogas les influyeron, pero si hubieran estado "todo el día" drogados, poco hubieran podido hacer. La fama de Poe como alcoholizado maldito es famosa, pero como él dijo alguna vez (cito de mala memoria): Nadie repara en las largas temporadas en las que estoy sobrio escribiendo (porque borracho no iba a escribir).
Había dos pelotaris que comparaban en algún dominical, no recuerdo ahora los nombres... Uno entrenaba muchísimo, el otro era un "talento natural", pero un juerguista. Cada uno "admiraba" las habilidades del otro en plan "si yo entrenara tanto como..." y "si yo tuviera lo que este..." pero el que ganó fue el que entrenaba.
Los grandes furgolistas funcionarán a pesar de las juergas (a mí me han comentado de una "estrella" muy conocida que ni entrenaba porque estaba de juerga, llegaba al partido y marcaba para el equipo resolviendo el problema al club), pero si son juergas demasiado continuadas, acaban pasando factura.
Un saludito.

Música dijo...

el genio ante todo es persona, y los menos personas obvian tan obvio concepto, son los que siempre tienen el mismo tipo de argumento: "el que paga manda" y si el genio gana pasta a costa de mi pasión tiene que responderme. No con esto estoy justificando comportamientos injustificables que cada uno pueda juzgar en función de sus valores, me refiero a como muy bien dijo Fernando Fernan Gómez en la peli de Trueba "la silla de Fernando" el pecado nacional no es la envidia, sino la grosería, pq si tú envidias a Cervantes es pq te gustaría haber escrito tú el Quijote, pero aquí se CONDENA a Cervantes por haberlo escrito y como eso quedaría muy mal decirlo le busco las vueltas a Cervantes para crucificarlo.
Cosa parecida ocurre con las relaciones de amistad, tenemos gente en nuestro haber que no podemos manifestarles nuestro mal estado real de ánimo, pq le damos responsabilidad y no saben manejarlas. Supervivencia y a seguir disculpándonos por ser personas con nuestras fortalezas y debilidades....AMÉN

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Veo, compa DAVID, que "deshuesas" el tema con detalle, me alegro, eso está bien. De todos modos, creo que la relación juergas-rendimiento no es extrapolable desde el mundo del deporte al de la creación artística (dado que en esta última el nivel de exigencia física no suele ser tan alto, al menos con carácter general): lo de los artistas y los "pasotes" de todo tipo, más allá de leyendas urbanas, siempre ha estado ahí...

Compa MÚSICA, te me vas del tema por territorios más altos, tu reflexión ya va mucho más allá de lo que yo, modestamente, planteaba. Pero no te falta buena parte de razón, no, en lo de los pecados habituales de este bendito país. Ains, la envidia, qué cochina, y qué mala, desde luego que sí...

Un fuerte abrazo a los dos, buen fin de domingo y buena semana (la que viene); hasta prontito...

39escalones dijo...

Esa teoría a veces funciona y a veces no. La selección búlgara del Mundial USA 94' quedó cuarta saliendo cada noche de juerga... De todos modos, no se puede olvidar que los furgolistas son unos críos con dinero. Combinación muy peligrosa.
Un abrazo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Críos con dinero, compa Alfredo. Combinación explosiva, vaya que sí; y, desde luego, no se me hubiera ocurrido a mí formularlo con más precisión. Además, desconocía la historia de los búlgaros en USA'94 (me constaba que se habían corrido alguna, pero tanto como estar todo el día de cuchipanda, pues no me constaba...).

Un fuerte abrazo y buena semana.

Rose Holiday dijo...

Tengo una predisposición en contra- creo que natural- ante este tipo de perfiles humanos que aúnan ambición,garrulismo común y ,llamémoslo "suerte" aunque sólo me refiera a la suerte económica.
Por casualidad la mayoría de los furgolistas de élite podrían mneterlos en este saco y ,también por casualidad,ni me gusta el furgol ni todo lo que le rodea,sinceridad ante todo.
Te quedarías de piedra al comprobar el montonazo de padres que vienen a pedirnos cambio de hora en la escuela para que su niño-futura estrella-pueda cobinar la acticidad x con el bendito deporte...por no hablar de la intransigencia de los entrenadores,contenta/s nos tienen....!!!
Creo que con lo que comento sobran más explicaciones.Muy buen post,como siempre.Ole la España cañí y sus pelotas!!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Ambición-garrulismo-suerte: ésa sí que es una trilogía, compa ROSE, y no la de la Guerra de las Galaxias... Pero la verdad es que la formulación que has hecho es genial. Y sobre tu falta de apego a todo lo que huela a furgol, no es algo que me resulte desconocido ni ajeno ni lejano; pocas personas habrá sobre la faz de la tierra que soporten menos esto de la pelotita que mi mujer, así que ya sabes, como en la peli aquella, duermo con el enemigo... En todo caso, me parece una postura muy, muy respetable. Ah, y me ha llamado la atención lo de tus papás aspirantes a “padres de la Pantoja-furgolera”; no me sorprende, porque algo así siempre te lo puedes imaginar, pero no esperaba que la cosa llegara a tanto.

Gracias por tu sustancioso comentario (una vez más), un fuerte abrazo y hasta pronto.

George Best dijo...

Leo demasiado tarde este texto sobre los golfos futboleros y, como no podía ser de otra manera, me encanta. Yo siempre he sido fan de este tipo de jugadores geniales, aunque muestren su talento en dosis pequeñas. Un detalle de un Best, de un Gascoigne, de un Mágico o un Guti me llena más que la trayectoria de todos los Diarrás que en el mundo son. No me gustan los toros, pero si me gustaran sospecho que sería currorromerista.

Y yo también creo que a estos tipos hay que aceptarlos como son. Hay que quedarse con el pack completo o rechazarlos. No se puede cambiar a un genio.

Saludos!!

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Aquí nunca es tarde ni temprano, compa George; esta casa está abierta 24 horas al día, los 365 días del año (ventajas de la "intenné"...). Me alegra que te haya gustado la reseña, y, desde luego, ya podía contar con que te solidarizarías con las genialidades de los genios. Currorromerista; sí, es probable que no haya mejor definición para el fenómeno.

Un abrazo y que tengas buena semana.

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.