viernes, 14 de mayo de 2010

Siempre hay tiempo (Héctor y Bruno) (España, 2009) (Apuntes sobre el cine que viene XXXI)


DE AMORES Y DE EDADES.-

Es el de los amores otoñales uno de esos temas que siempre “dan muy bien” en el cine; no hay que remontarse muchos años atrás, para recordar propuestas que han funcionado fenomenalmente a nivel de aceptación por el público, como fue el caso de “Elsa y Fred”, una coproducción hispano-argentina, que contó con la intervención protagónica de dos grandes de la interpretación del nivel de “China” Zorrilla y Manuel Alexandre. No desmerecen mucho de esos dos nombres los de Txema Blasco y Montse Carulla, que son quienes protagonizan una propuesta que se mueve en coordenadas temáticas y tonales muy similares a las del film de Marcos Carnevale, como es “Siempre hay tiempo” (de hecho, incluso su subtítulo —“Héctor y Bruno”—, aunque aluda a la relación entre abuelo y nieto, establece un paralelismo más que evidente entre ambas), película española que obtuvo una aceptación bastante estimable en el pasado Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y que ahora espera convertirse en una de esas sorpresas inesperadas que, de vez en cuando, consigue sacar en taquilla una tajada con la nadie contaba.

No lo tiene fácil, dado que se trata de una propuesta que, más allá de sus valores intrínsecos, y pese a contar con el respaldo de algunas televisiones autonómicas, que figuran entre sus productoras, no cuenta con un despliegue promocional muy fuerte, y tampoco es de esperar que salga con un número de copias muy elevado. Tampoco juega a su favor el hecho de que, en su reparto, si bien es destacable la presencia de intérpretes de valía acreditada —junto a los protagonistas arriba reseñados, también aparecen en su cartel nombres como los de Sergi Calleja o Fermí Reixach—, quizá se echa en falta el contar con algún “peso pesado” de esos que, por su tirón en taquilla, llevan a la gente a las salas. Pero, al igual que en los torneos futbolísticos siempre surge algún grupo de valientes esforzados que, desde la molestia y la humildad, termina dando la “campanada”, ¿por qué no podrían ser las andanzas de Héctor y Clara objeto de uno de esos episodios de difusión boca-oreja que terminan haciendo de una película “pequeñita” un boom comercial...?

PRONÓSTICO: lo dudo...

3 comentarios:

Marcos Callau dijo...

EL tema otoñal en amores ya está muy manido pero no sólo en el cine sino en todos los demás géneros. Es difícil decir algo nuevo fuera del "recuerdo", "el viento", "la hoja seca", "añoranza"... pero siempre es muy socorrido. Veremos...

Susy dijo...

Querido Manu,
de vez en cuando me topo con la publicidad de esa película y, como tú, yo también dudo, sí, dudo.

Un beso.

Manuel Márquez dijo...

Tienes razón, compa Marcos, en lo manido de la temática (y lo recoges muy bien con ese catálogo de expresiones, tan "cajonianas" y tópicas como inevitables, me temo...). Que de un producto de este corte termine saliendo un barril de melaza indigerible es un riesgo que siempre está ahí; habrá que ver si se ha conjurado debidamente...

Compa Susy, no he visto publicidad alguna de esta peli, con lo cual no puedo saber cómo se ha enfocado su promoción en cuanto a corte y tono de la propuesta; pero como es de lo poco que tengo disponible en cartelera de esta semana, igual termina cayendo (por cierto, de 8 estrenos en España esta semana, a mi ciudad llegan sólo 2; ¿así quieren los que menean este negocio que vaya la gente al cine? Si es que terminan haciéndote "pirata" a empujones...).

Un fuerte abrazo a los dos y que tengais un magnífico fin de semana.

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