miércoles, 19 de mayo de 2010

Reinventarse (Metablog XXXI)


En los cibermundos del Internet, o la Internet (a gusto del consumidor; ustedes, amigos lectores, eligen...), y como en la vida misma, uno tiene la facultad de mostrarse de una determinada manera, más o menos cercana a la que es su condición real (si es que eso, realmente, existe, que igual no...), y mostrar, y mantener, actitudes de lo más variopinto, sin que, necesariamente, éstas tengan por qué coincidir con las actitudes que uno suele mostrar, y mantener, en el mundo real (si es que eso, realmente, existe, que igual no...). Evidentemente, esas posibilidades que la Red ofrece conllevan un abánico casi infinito de opciones de falseamiento, ocultación y cualesquiera otras actitudes relacionadas con un trasfondo de engaño; algo que no valoro moralmente, me limito a constatarlo de forma más o menos objetiva.

No tengo muy claro cuál es la actitud que muestro, y mantengo, en mis “cibertrasteos”, si es que hay un rasgo más o menos definitorio, por lo claro y estable, que se pueda asociar a esa presencia. Yo tengo mi opinión, pero prefiero no prestarle demasiada atención, dado que, obviamente, peca de la más absoluta (y lógica) falta de objetividad, y, consecuentemente, no es nada fiable. Y supongo que aquellos que conmigo se relacionan frecuentemente (que no son muchos; no es éste humilde escribiente –y en eso coincide con lo que es su pauta de conducta en la vida real- persona de “agenda amplia”, por denominarlo de alguna manera) tendrán una cierta idea, una cierta imagen, forjada acerca de mí –igual que yo la tengo acerca de ellos (y ellas)-, y por la cual yo no les voy a preguntar (cuestión de formas; uno, señora, aunque no siempre lo parezca, es un caballero...), aunque, como bien pueden suponer, siento una enorme curiosidad por conocerla (con lo cual, de hecho, si me la cuentan, yo encantado...). Eso sí, este juntaletras, hasta la fecha, siempre ha prescindido, de manera radical, de cualquier opción de aquellas a las que apuntaba en el párrafo inicial –y no por ninguna cuestión de principios o por una exaltación de una ética de la verdad, o algo similar-, hasta el punto de que, por no usar, ni siquiera ha usado nunca un nick o sobrenombre que no hiciera alguna referencia a su nombre real

¿Y a qué viene todo esto –y a estas alturas, si es que hasta aquí han llegado...-, se preguntarán? Nada más lejos de mi intención que la de reivindicarme como un “pureta inmaculado” que jamás miente, oculta o engaña (algo que, por lo demás, sería mentira, valga la contradicción; lo hago como cualquier hijo de vecino, supongo...); porque el cuento al que viene toda esta cantinela es el de confesar que han sido, y son, innumerables las ocasiones en que este escribiente se ha visto, y se ve, tentado (y muchísimo) a, al amparo de la impunidad que al respecto ofrece el medio, “reinventarse”: abandonar todo rastro de su identidad actual (cerrar los blogs, anular todas las suscripciones, cancelar las cuentas de correo, darse de baja en redes sociales, etc...) y crearse una nueva identidad desde la que volver a contemplar todo su círculo “ciber”, si no con unos nuevos ojos –que, al fin y al cabo, no existen-, sí con la pillería socarrona del niño travieso que, escondido tras la cortina, puede contemplar a sus anchas qué es lo que hacen los mayores cuando piensan que nadie los ve.

Eso era, ni más ni menos. Así que avisados quedan...

La fotografía que ilustra el artículo proviene de la galería de Flickr de Sergon Photos, y se publica conforme a los términos de su licencia Creative Commons.

14 comentarios:

Luis Miguel Coballes dijo...

No caigas en la tentación de cubrirte con una máscara virtual , creo que es más sano mostrarse en la red, y en la vida, tal y como uno es. Siempre es tentador empezar de cero pero detrás de esos nuevos comienzos se oculta , en muchas ocasiones, una cierta fustración por los caminos no escogidos. Personalmente creo que no debemos escondernos, concientemente, bajo ninguna máscara aunque si lo hacemos al menos que sea tan bonita como la del Cigarrón del carnaval de Verín(ourense) con que ilustras tu brillante reflexión...soy gallego y la tierra siempre tira un pouquiño.:-)

Reyes dijo...

Lo que puedes hacer es tener varios blogs y te los vas poniendo como las pelucas , según el estado anímico .
Hoy quiero ser yo .
Hoy no.
Mañana seré el iconoclasta de la blogosfera .
Y así ...

Pero yo , que también tengo una agenda de pocas hojas , te prefiero real .

Besos.

Josep dijo...

Buena reflexión, Manuel, pero, sinceramente, un punto estéril: puede -no lo dudo- que alguien se oculte -o reinvente diariamente- tras un anónimo apodo (la palabra nick me parece horrible) o sobrenombre, pero, a la larga, la identidad intrínseca de cada cual sale a relucir, salvo en los casos de enfermedad mental que incluya diversos adjetivos acabados todos ellos en "*logía".

Porque una cosa es mentir y otra muy distinta ocultar y estoy seguro que en eso estaremos de acuerdo.

Así que olvídate del supuesto de cerrar todo y aparecer ex-novo, porque a la legua se conoce a galgos y podencos, salvo, claro está, simulaciones enfermizas que por ello seguramente también carecerán de interés.

Por otra parte, defendiendo el anonimato (mejor sería decir semi- anonimato) expresaré que en según que condiciones uno se siente más libre de expresarse sin tener que aguantar la posibilidad que alguien te señale, para bien o para mal, con lo que la máscara puede redundar en una mayor autenticidad.

Eso ya lo descubrieron los antiguos en el Carnaval, creo... :-)

Por cierto: me encantan esas disquisicones tuyas.... ;-)

Un abrazo.

p.d.: y siento que no haya podido ser....

39escalones dijo...

Creo que en la red de redes simplemente se extrapolan, por lo general, los mismos comportamientos que "en vivo". Uno no puede evitar proyectar lo que lleva dentro y, como bien dice Josep, por más pseudónimos, disfraces o máscaras que se ponga, mona se queda. Para bien y para mal. Quedémonos con aquellos en los que es para bien.
Abrazos.

José Núñez de Cela dijo...

Si fueramos uno solo siempre, esto de vivir tendría poca gracia y si nos ocultaramos para poder hablar, decir u opinar, pues tampoco, aunque a veces ya nos gustaría y alguna situación indeseada nos hubieramos ahorrado.

Manuel Márquez dijo...

Compa LUIS MIGUEL, desconocía que la máscara cuya fotografía ilustra la reseña fuera de tu tierra (es lo que tiene "pillar" fotos en Flickr sin entrar en muchos detalles...), me llamó la atención por lo bien que simbolizaba algo relacionado con el ocultamiento. Y no, no creo que caiga en la tentación, que, de todo modos, no hay que olvidarlo, va más enfocada al divertimento, al juego sin malevolencia, que a ningún ánimo de curar ninguna frustración o resentimiento (que, si los hay, no lo niego, es mejor tratarlos por otras vías).

Compa REYES, lo de los varios blogs fue algo que llegúe a poner en práctica en su día (eso sí, por muy poquito tiempo...), aunque no con ningún fundamento anímico, sino por una cuestión de "orden temático"... Gracias, en todo caso, por la "preferencia real" (que no regia...), me anima a seguir "castigándoos" a los fieles con paridas de este jaez...

Compa JOSEP, yo no creo que haya, necesariamente, patología en muchas actitudes de gente que se mueve por los cibermundos de manera bastante diferente a cómo lo hace en el "mundo real" (y te puedo asegurar que no es algo tan excepcional). ¿Que los terminas "pillando"...? No siempre, hay gente con unas dotes interpretativas increíbles (no es mi caso, desde luego...). En todo caso, insisto, me da a mí que no me va a dar la ventolera, y no lo voy a hacer, no... En cuanto a anonimatos y libertades, desde luego que estoy de acuerdo contigo en cuánto más libre te puedes sentir para decir algo cuando sabes que no te van a identificar (evitas la posibilidad de la represalia de aquel a quien criticas, si es el caso), pero a mí, particularmente, no me gusta no firmar lo que digo, cuando lo digo. Y si temo a las represalias, o no me siento seguro, o no tengo la valentía suficiente para decir algo identificándome, pues me callo. Pero tampoco tengo nada que reprochar moralmente a quien lo hace de otro modo (salvo que lo haga con el único ánimo de ampararse en una impunidad inadmisible). En fin, ya ves, más disquisiciones. Me alegro, en todo caso, de que te gusten (aunque sean pesadas, a veces incluso para mí, he de confesarlo -pero me tengo que aguantar, que para eso son mías...-).

Un abrazo muy fuerte para los tres, muchas gracias por comentar y que tengais un día excelente.

Manuel Márquez dijo...

Compa ALFREDO, esa visión que tú apuntas, bastante en sintonía con la del compa JOSEP, puede que sea la más frecuente, la más habitual, no os lo cuestiono, pero también os tengo que insistir en que no siempre se da, y no necesariamente por circunstancias especialmente anómalas. En todo caso, y ahí sí que estamos totalmente de acuerdo, mejor quedarse con el trigo limpio, que, afortunadamente, y en contra de lo que cierta opinión bastante extendida pretende transmitir, es muy, muy abundante en este medio.

Compa JOSÉ, el "desdoblamiento" como antídoto contra el aburrimiento existencial sí que me parece una buena receta; de todos modos, yo creo que todos somos lo suficientemente diversos, dispersos, incoherentes e incongruentes como para que la diversión esté asegurada. En cuanto a lo segundo, que está bastante en línea con las tesis sobre el anonimato del compa JOSEP, pues también me reitero en lo ya dicho: cada cual es muy libre, pero yo no me siento cómodo con la fórmula, prefiero el silencio (aunque, a veces, no es una opción viable, claro...).

Un fuerte abrazo a los dos, gracias por pasar y comentar y que tengais un muy buen día.

PMM dijo...

Otra gallega te agradece la foto del Cigarrón de Ourense para ilustrar la máscara de la que hablas. Pero yo como tú, tengo mi es pacio, que es mío y por lo tanto rrefleja como soy o lo que me gusta o no me gusta sin cartas ni ficciones. No niego que esa pillería tuya tiene un punto, pero no creo que yo pudiera hacerlo mucho tiempo porque tendría que inventarme una nueva identidad y yo no tengo tanta inventiva, en seguida se me vería el plumero.

Sunny dijo...

Quizá lo real viva en el anonimato precisamente.
No tiene porque ser mentira lo que se dice desde ese lugar, pero sí que se tiene que ser cuidadoso en internet pues es un medio muy poderoso y muchas veces no somos coscientes de ello.

Manuel Márquez dijo...

Creo que esa palabra, pillería, define bastante bien, compa PMM, el enfoque que yo le daría a ese hipotético entretenimiento (que, posiblemente, no abordo porque también, a qué engañarse, conllevaría un "trabajillo"...). Y si lo haces y se te ve el plumero, es que no lo has terminado de hacer muy bien, supongo. Ah, me alegro de lo del Cigarrón; me da vergüenza reconocerlo, habiendo escogido la foto, pero no sabía de qué se trataba.

No pienso, compa SUNNY, que anonimato sea equivalente a mentira (o, al menos, no necesariamente), pero sí que lo facilita, desde luego; y sí, tienes razón en cuanto a la "potencia" del medio para causar daño, tanto a emisores como a receptores. ¿Cuidado? Pues sí, pero sin agobiarse demasiado...

Un fuerte abrazo a las dos, gracias por pasaros y comentar y que tengais un hermoso fin de semana.

Elvira dijo...

Aunque yo también te prefiero "real", eres bienvenido a mi blog con los nicks y máscaras que decidas usar en el futuro, si así lo decides. Como seguro que por mucho que te disfraces seguirás siendo educado, te acogeré con gusto. Y eso de permitirse ser más travieso, también lo puedes hacer con tu nombre real. :-) ¡Vivan las travesuras!

Un abrazo, Manuel!

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Elvira, por tus comprensivas y acogedoras palabras: dar por sentada la educación en mi hipotética actuación de "enmascarado" supone un bonito piropo para mí, que reivindico la educación (aunque me consta que, en los tiempos que corren, no tiene demasiada buena prensa) como un valor y un principio importante, que siempre suma, y nada resta. Ah, y también me encanta tu reivindicación del puntito transgresor: como diría mi buen compa Enrique Ortiz, y más hoy que es biernes, ¡¡¡que biban las trabesuras...!!!

Un fuerte abrazo y que disfutes de un lindo fin de semana.

Noemí Pastor dijo...

No creo que haya nada malo en tener otra identidad virtual. Yo no lo hago, a pesar de que es una idea muy tentadora, porque sería incapaz de mantenerla. Luego resulta que, en el fondo, incluso las identidades "reales" no son del todo ciertas, aunque noi lo hagamos a propósito. ¿No conoces a gente que es muy diferente en su vida real y en la red?

Manuel Márquez dijo...

Interesantes apuntes, compa NOE, sobre identidades concordantes y discordantes. Yo no sé si sería capaz de mantener una identidad "doble" por mucho tiempo; dicen los expertos en la materia que las mentiras suelen "caerse" por el esfuerzo intelectural que implica su mantenimiento, que no es algo al alcance de cualquiera. No sé, no sé, supongo que depende de la capacidad del sujeto en cuestión. Yo no soy capaz de correr los 100 metros ni en medio minuto, pero fíjate tú el Usain Bolt ese... En cuanto a diferencias entre personalidad real y personalidad en la Red, pues sí que conozco casos, sí, y creo que, en general, el medio también condiciona (es decir, que nadie es EXACTAMENTE igual aquí que fuera de aquí; yo mismo, desde luego, reconozco que no lo soy, aunque, posiblemente, sí que las diferencias no sean muy acusadas; pero no lo sé, no lo sé...).

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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