viernes, 14 de mayo de 2010

A propósito de Elly (Darbareye Elly; Irán, 2009) (Apuntes sobre el cine que viene XXXII)

EL CINE QUE VIENE DE ALLÁ.-

Iraní. Si uno se encuentra con ese toponímico asociado a una película, se hace complicado no pensar en una serie de lugares comunes que se han ido asentando a lo largo de estos últimos años, en que producciones provenientes de ese país han tenido la posibilidad (aun con todas sus limitaciones de difusión) de llegar a nuestras pantallas: tempo narrativo lento; planos larguísimos, casi inacabables; historias muy despojadas formalmente, con escasez de sucesos dramáticos explícitos. Ésas, desde luego, son las señas de identidad de la mayor parte de las películas de los directores iraníes más renombrados (Abbas Kiarostami o Jaffar Panahi, sobre todo). Y algo parecen alejarse de las mismas, los modos narrativos que ofrece la última propuesta que, con esa “denominación de origen”, llega a las pantallas españolas, y que, con el título de “A propósito de Elly”, firma el realizador Asghar Farhady; una propuesta fílmica que obtuvo una magnífica acogida en la edición de 2009 del Festival de Berlín, y que, acogiéndose al viejo dicho aquel del “más vale tarde...” (¿cuándo se llegarán a estrenar películas de este corte sin retrasos tan tremendos...?), se estrena en España el próximo día 21.

Desde su propio cartel promocional ―de un diseño inequívocamente “occidental”, si se me permite la expresión (y bastante parecido, por cierto, al de “Amores perros”, de Iñárritu...)― hasta su reparto, plagado de rostros juveniles y de un perfil claramente urbano y moderno (más cercano, pues, al de una comedia teen usamericana, que al de esos mundos rurales y cerrados tan frecuentes en sus “precedentes históricos”...), el film de Farhady, que, por lo demás, se mueve en un registro argumental que nada tiene que ver con esos mismos precedentes, en la medida en que introduce, junto a elementos de drama convencionales, ciertas pinceladas de thriller muy poco usuales en estas cinematografías “exóticas”, parece moverse más en las coordenadas de un, digamos, Fatih Akim (y no es baladí, en ese aspecto, esa “conexión alemana” que también cabe encontrar en su trama) que en las de los venerables maestros cuya obra tanta admiración ha despertado siempre entre la cinefilia europea. O sea, que el cine iraní también se mueve, también se fusiona; será interesante tener la oportunidad de comprobar qué tal lo hace...

PRONÓSTICO: ya me gustaría, ya...

2 comentarios:

39escalones dijo...

Uf, con el pretexto del cine iraní nos cuelan cada bodrio de vez en cuando... No parece ser este el caso, así que haremos por verla.
Abrazos.

Manuel Márquez dijo...

Pues tienes razón, compa Alfredo, lo del cine iraní (como cualquier otra cinematografía "rarita") viene siendo, en los últimos años, un recurso muy socorrido para dotarse de barniz "gafapástico" en cualquier certamen cinematográfico. Y, claro, no todo está a la altura...

Un fuerte abrazo y buen día.

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