martes, 11 de mayo de 2010

LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE (ESPAÑA, 2003)

Hay realidades que parecen estar específicamente diseñadas para desmantelar aquellas convicciones con las que nos hemos podido manejar durante muchísimo tiempo. Concretamente, hay una que se llama María Valverde, y sobre la cual habría de dar alguna explicación, por somera que fuese. Uno sostiene la tesis –no sé hasta qué punto con mayor o menor fundamento técnico-, y bajo el dictado de  la misma suele desarrollar su ejercicio crítico, de que la obra cinematográfica no debe ser valorada como una mera suma de los diversos elementos que en ella confluyen, sino como un todo integral y unitario, cuya valoración ha de atenerse a tal condición. Bien, llega María Valverde, y su presencia es tan arrasadora, tan desarmante, que se hace difícil hacer cualquier valoración de La flaqueza del bolchevique que no pase por el tamiz de su ejercicio interpretativo: y no es una mera cuestión de calidades, sino, más bien, de magnetismo, algo –al igual que el glamour- tan intangible y tan difícil de definir.

De todos modos, sería una tremenda injusticia no hacer abstracción, por difícil que resulte, de una presencia tan fuerte, y no adentrarse en una apreciación de La flaqueza del bolchevique desde una pserspectiva global, porque lo cierto es que la ópera prima de Manuel Martín Cuenca supera, y con nota, la prueba que siempre supone el trasladar a la pantalla un texto literario de referencia que viene precedido de credenciales exitosas tanto a nivel de público como de crítica. Y lo hace gracias a la tremenda elegancia de sus formas y a la sutileza y adecuada progresión de su ritmo narrativo: un empeño que no resulta fácil cuando estamos ante una historia que transita por parajes, tanto físicos como humanos, que no son los más habituales de un cine español más apegado a una cierta tradición de feismo y estética bizarra que a la de una modernidad estética que, cuando se aborda, suele salir bastante malparada –especialmente, por el ánimo mimético de quienes trabajan con ella-.

Si a esas bondades formales, le añadimos que la historia ofrece un material dramático de excelente calidad –una trama central basada en esa relación de amor tan imposible como cierto entre dos personas a las que separan dos mundos y unen dos corazones, simplemente, convenientemente enmarcada en un contexto no excesivamente detallado, pero sí lo suficientemente como para que quede "desubicada"-, a la que sólo lo abrupto de su final (brusquedad que contrasta con la suavidad narrativa que impregna todo el metraje anterior) puede poner un mínimo pero; y que las interpretaciones de todo su cuadro actoral alcanzan un nivel excelente, haciendo creíbles situaciones con las que, pese a su cotidianidad, no nos solemos encontrar "en superficie" -con especial mención para un Luis Tosar que borda un papel complicadísimo (en el que todo su recorrido emocional, de una tremenda intensidad, ha de transcurrir soterradamente, dadas sus carencias de efusividad exterior y las circunstancias del caso...)-, terminamos encontrándonos ante un producto de excelente nivel, y una muestra de que nuestro cine, cuando trabaja con buenos mimbres, puede tejer cestos perfectamente homologables a los de cinematografías más potentes y con mayor tradición.

Tras una calurosa acogida en el Festival de San Sebastián, donde se efectuó su presentación, y una carrera comercial aceptable –dentro de los parámetros de ridiculez en que se mueve el cine español en la taquilla-, nunca es un mal momento para recuperar esta estimable pieza de nuestra cinematografía reciente: un claro ejemplo de que, más allá de clichés y encasillamientos, para hacer buen cine sólo se requieren trabajo y talento; dos elementos que no se echarán en falta en el visionado de este film. Ah, y no se sorprendan si, durante algunas noches posteriores, sueñan con ella: yo la ví hace mucho tiempo, y aún lo sigo haciendo...

10 comentarios:

39escalones dijo...

Me gustó mucho en su momento, aunque, no sé por qué, creo que la resolución es bastante forzada y quizá huía de caminos más interesantes. Pero es agradable tropezarse con cosas así de vez en cuando.
Abrazos.

Elvira dijo...

No la he visto, Manuel, pero has despertado mi interés.

Un abrazo

Vivian dijo...

Es curioso esto de las casualidades, Manuel, justo “La Flaqueza del Bolchevique” es el último libro que leí, anterior al que ahora estoy leyendo, me lo había recomendado muchísimo un amigo y al final, me lo prestó el día del Libro, y he de confesar que me atrapó desde la primera linea.

Conocía la película de oídas, y ahora, después de leer la magnífica entrada que le dedicas haré lo posible por verla en cuanto me sea posible, y, ahora que te leo, creo que la elección del reparto, después de haber leído el libro, es bastante acertada, Tosar me da mucho el perfil, y María Valverde también, y eso que físicamente no es exactamente como la describe en el libro.

Respecto al tema de la introducción de la entrada, vuelvo a coincidir contigo, una buena película es el resultado del conjunto, no la suma de sus partes, pero es cierto, que, en determinas ocasiones, hay partes que destacan por encima del resto, y, en este caso, al parecer, las interpretaciones de Tosar, y, sobretodo de María Valverde, son de las que destacan.

Una gozada de entrada.

Un abrazo muy fuerte

Manuel Márquez dijo...

Compa ALFREDO, absolutamente de acuerdo en esa apreciación sobre el final, que resulta muy abrupto; una pena, porque echa a perder un desarrollo narrativo previo bastante bien modulado y desplegado. Pero, ya se sabe, nada es perfecto (salvo María Valverde...).

Compa ELVIRA, si tienes ocasión (y me consta que está disponible con relativa facilidad), no te prives, que creo que te va a gustar.

Muchas gracias, compa VIVIAN, por tus elogiosas palabras (siempre un estímulo para seguir dándole al "ciber-bolígrafo"...); yo, a diferencia de tí, no he leído el libro (supongo que debería ponerme a ello...), pero te puedo asegurar que la peli, sin ser una gran obra maestra, sí que merece la pena.

Un fuerte abrazo, gracias por vuestros comentarios y que tengais buen día.

Manuel Guisande dijo...

Pues habrá que verla, aunque me duele mentalmente meterme en esa caja oscura llamada cine

Manuel Márquez dijo...

Ésta, compa GUISANDE, ya la tienes disponible en todo tipo de formatos, así que te vas a poder ahorrar la "tortura" de la "caja negra" (donde, por otro lado, difícil te iba a ser pillarla ya).

Un abrazo y buen día.

Noemí Pastor dijo...

Anda, léete la novela, que ya verás cómo la disfrutas. Yo haré lo mismo con la peli, que no la he visto.

Manuel Márquez dijo...

Compa NOE, no me dejas alternativa... Emplazado quedo, y, aunque no te doy plazo -eso sería una temeridad-, sí que te aseguro que me la leo. Y que te mando una reseña, para que la publiques en tu casa. Y me quedo a la espera de la tuya de la peli, y la publico aquí. Sellado y rubricado...

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Kinezoe dijo...

Ésta se me pasó en su día y ya casi ni me acordaba. Me alegro de haber encontrado esta reseña en tu blog. Me hizo recordar que la tengo que ver ;-)

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Creo, compa KINEZOE, que te puede gustar; sólida e interesante, con la única excepción de un final que parede hecho por alguien interesado en echarle fango encima al producto (lo cual no tiene muy lógica, dado que se supone que se trata del mismo director).

Un fuerte abrazo y que tengas un muy buen fin de semana.

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