martes, 25 de mayo de 2010

FRENESÍ (FRENZY; GRAN BRETAÑA, 1972)

**** ADVERTENCIA PREVIA: La presente reseña contiene comentarios que, por versar directamente acerca de aspectos relevantes de la trama del film, pueden suponer una molestia para aquellos lectores que tengan el deseo o la previsión de ver el mismo en fecha próxima.

Es doctrina bastante extendida entre los estudiosos de la creación artística la que predica que los autores (o, al menos, la inmensa mayoría de ellos) suele desplegar un único tema o motivo a lo largo de toda su obra; tema o motivo que se va formulando y reformulando, a veces bajo ropajes que les prestan una apariencia irreconocible, pero siempre, en esencia, el mismo. En el caso de Hitchcock, resulta bastante evidente –aunque, curiosamente, sólo una de sus películas lleva ese título- que ese tema es el del falso culpable, y Frenesí no supone sino un eslabón más (el penúltimo) de esa cadena, aunque presente algunas peculiaridades sobre las que merece la pena detenerse.

Estamos en 1972: el mago Hitch tiene ya 73 años, una salud bastante quebrantada (su sobrepeso crónico comenzaba a hacer estragos) y una carrera cinematográfica legendaria, plagada de éxitos impresionantes de crítica y público, y en la cual, sobre un nivel medio de producción extraordinario, sobresale un buen puñado de títulos destinado a constituir a referencia histórica del séptimo arte. Quizá, en tales circunstancias, se imponía un cierto punto de relax y, ciertamente, en Frenesí se advierten detalles y curiosidades que nos transmiten una sensación, un ánimo de divertimento –un puntito irónico, también, aunque esté jamás estuvo ausente de la obra hitchcockiana- que parecen más propios de un autor que ya está de vuelta que de un aspirante a la gloria.

De todos modos, tales apuntes no nos deben llevar a una apreciación desenfocada, o errónea: Frenesí es una buena película, un excelente thriller cuya trama se desarrolla con el vigor y la precisión que caracterizan toda la filmográfia hitchcockiana, y en el que podemos apreciar, aun con los matices ya apuntados, las constantes temáticas y estilísticas que impregnan la misma en su totalidad.

Por ejemplo, en el dibujo de los personajes principales: los dos protagonistas (o antagonistas, para ser más precisos) son figuras harto explotadas en películas anteriores de sir Alfred. Robert Rusk, el psicópata asesino, es un ser frío, calculador, fuertemente influido por su madre, aunque no sea ella –a diferencia de lo que sucedía con sus precedentes Bruno Anthony, en Extraños en un tren, o Norman Bates, en Psicosis-, al menos aparentemente, la motivadora o instigadora de sus impulsos criminales, que hallan su base en una patología psico-sexual que le lleva a convertirse en un auténtico asesino en serie. Por otra parte, tenemos a Dick Blaine, el prototipo del perdedor, destinado a convertirse en un "falso culpable" de manual –la concatenación de circunstancias, hábilmente dispuestas por el guión, lo empujan sin remisión a su condena-, con el que, paradójicamente, y en contraste con lo que suele ser reacción habitual frente a este tipo de personajes, no simpatizamos, debido a su carácter irascible y desabrido (Blaine empatiza muy poco, que diría un apóstol de la inteligencia emocional al uso). Alrededor de ellos, y junto a ellos, toda una pléyade de personajes secundarios de muy diversa entidad en el desarrollo de la historia y que tienden a desplegar situaciones y relaciones frecuentemente triangulares en cuyo vértice se sitúa uno de los dos protagonistas –sólo uno de los secundarios, el inpsector-jefe de policía Oxford, alcanza un cierto punto de autonomía: sin llegar a alcanzar el rango de trama secundaria, sus episodios culinarios domésticos sí que constituyen una vía de contrapunto humorístico ciertamente muy lograda-.

En cuanto al desarrollo de la trama, la misma se apuntala sobre cuatro hitos: tantos como los cadáveres de las víctimas que se producirán a lo largo de la historia, marcando los tránsitos de una a otra situación e impulsando la acción con ritmo metódico, hasta su desenlace final.

El primero constituye toda una tarjeta de presentación, y aparece al final de la secuencia con que se abre la película. Tras varios planos generales de los rincones más emblemáticos de la capital británica, acompañados de un fondo musical ligero y festivo, surge, fuera de campo, la voz de un discurso político; en ese momento, la cámara nos va acercando, en panorámica,a la figura de un responsable local que canta las excelencias de la limpieza efectuada en el Támesis, cuando, de pronto, una panorámica en sentido inverso nos lleva a la orilla de ésta para mostrarnos el cadáver de una mujer desnuda, boca abajo y con una corbata al cuello, entre las excalamaciones de asombro de la concurrencia. Todo un golpe de efecto al más puro estilo Hitch –para abrir boca-, que nos pone en la rampa de lanzamiento hacia lo que habrá de venir después, y nos arroja ya varias claves acerca de los impulsos y modus operandi del criminal –aunque ni hayamos contemplado el crimen ni sepamos quién es la víctima-.

Los dos siguientes, incursos ya en pleno despliegue de la historia, sí aparecen ya claramente vinculados a la acción criminal que los genera: incluso, en el primero de ellos, el segundo del film, Hitchcock muestra, con una secuencia trabajadísima cuyo detallismo en la planificación nos remite a hitos legendarios (la escena de la ducha en Psicosis, o la muerte que constituye el leit motiv de Crimen perfecto –Dial M for murder-), y cerrada con un plano impactante por lo grotesco del mismo, el desarrollo íntegro del hecho, reservándose, incluso, un golpe de efecto final para el descubrimiento del cadáver (tras un ominoso e interminable silencio, un grito –de nuevo, fuera de campo- espeluzante). Por el contrario, el tercero no se nos muestra en imágenes, aunque Hitchcock vuelve a recrearse en un juego de movimiento de cámara –que se va alejando del escenario de su comisión en un silencio igualmente llamativo- que nos lo termina haciendo tan explícito como si nos hubiera sido mostrado; otro golpe de efecto más, aunque sea a costa de escamoternos la visión de un cadáver, que, no obstante, reaparecerá, algunas secuencias más tarde, no para confirmarmos un asesinato que ya sabemos claramente que se había producido, sino para darle ocasión al director de organizar uno de esos numeritos de tensión angustiosa a los que siempre fue tan aficionado (en esta ocasión, a costa de la necesidad del asesino de recuperar un objeto perdido cuyo hallazgo por otras personas podría depararle serios problemas).

En cuanto al cuarto y último, el que cierra la serie, es el que termina generando el desenlace de la trama, y recupera, cual si un periplo circular hubiéramos recorrido, con su alfa y su omega, las constantes del primero: víctima desconocida y cadáver que aparece de manera inopinada e impactante (aunque, a tenor del escalonamiento de hechos de la secuencia que lo precede, más o menos esperable). Un broche óptimo para un despliegue extraordinario de una carrera criminal intachable que se terminará yendo al garete –como no podía ser de otra manera- por un detalle nimio.

Ciertamente, Frenesí carece de la profundidad psicológica y la riqueza referencial que las más ilustres joyas de la filmografía hitchcockiana –aquellas que integran su nómina de títulos más prestigiosos, conocidos y reconocidos- exhiben. Pero no deja de ser una excelente muestra de suspense criminal, perfectamente concebida y ejecutada, y llevada a término con una maestría difícilmente igualable. La de un maestro indiscutible. Como Hitchcock: aun gordo, viejo y achacoso, lo seguía siendo –y ya nunca va a dejar de serlo....-.

17 comentarios:

Reyes dijo...

Ah pues mira , ésta sí la vi , y me gustó .

Un beso.

José Núñez de Cela dijo...

es una autentica maravilla

Titajú dijo...

a mi n me gustó nada, pero es que de hitch sólo me gustan dos o tres. la que más, Marnie, la ladrona. Lo que no sé es si es por el magnífico Sean Connery o por la obra en sí.
Prefiero no meterme mucho en mi subconsciente, que ya me conozco demasiado.

39escalones dijo...

Me encanta el comisario y su esposa, un guiño humorístico de Hitchcock como en sus mejores tiempos. La película no se puede entender sin el estado de frustración del director tras sus anteriores fracasos de taquilla y crítica, y su necesidad de encontrar un nuevo proyecto que se ajustara a su estilo. Volvió a lo suyo, y le salió de primera. En Cannes recibió una ovación brutal. Si habláramos de un filme de los años treinta y en blanco y negro, todo el mundo la recordaría como su mejor película de la etapa inglesa; así, muchos la recordamos como el sucedáneo del verdadero "Frenesí" que intentó filmar en 1966 y que hubiera sido rompedora por sus escenas de sexo y de desnudos explícitos, aunque la cosa iba, una vez más, de asesinos de rubias.
Abrazos.

alicia dijo...

Creo que esta película está injustamente olvidada, Manuel, y es una lástima. Supuso el regreso a Inglaterra de Hitchock, después de varios años, y tiene una lozanía y una cierte permisividad sexual que carecían sus películas. Aparte de que el villano me parece uno de los mejores de Hitch, tanto el travelling inverso en una casa tras una asesinato y la búsqueda de un alfiler en un camión me parecen soberbios.

Marcos Callau dijo...

Lo del comisario y su esposa para mí es lo mejor de la película que, por otra parte, es la que menos me gusta de Hitchcock... pero eso no significa decir que n me guste la película. Lo que pasa que no la considero tan obra maestra como sus otros títulos. Un abrazo.

Josep dijo...

Ya sabes, amigo Manuel, que me encanta esta película desde que la vi en riguroso estreno; que no sea de las mejores del maestro no le resta un ápice de interés y para mí, que la he visto ya varias veces gracias al dvd (y además en versión original) y siempre me sorprende de nuevo la actitud fresca que Hitchcock mantiene experimentando con la forma de exponer las situaciones, siempre la más eficaz; incluso las elipsis -magníficas, por descontado- ayudan al espectador a entender la historia y aunque la psicología del personaje no sea todo lo profunda que ahora llegaría a ser, no olvidemos que ésta es la primera película en que aparece como protagonista un asesino en serie; tanto como que es la única película de Hitchcock que, por su contenido sexual, recibió calificación restrictiva en los U.S.A. a la hora de su exhibición.

Me ha encantado revivirla a través de tu mirada, Manuel: se nota que te gusta el "viejo" Hitchcock, todavía muy capaz con todos sus achaques.

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Me alegro, compa REYES, de que la vieras y de que te gustara; deduzco, por lo demás, que no eres tú muy "hitchcockiana", ¿no? ¿o ando equivocado...?

Veo que tú también, compa JOSÉ, vienes a coincidir en apreciación; es un ejemplo claro de eso que suele pasar con los maestros, que hasta sus obras señaladas como "más flojas" -por llamarlo de alguna manera-, sobresalen por encima de las de los demás.

Compa TITAJÚ, veo que tú y yo no haríamos muchas migas cinematográficas: a mí de Hitchcock me gustan hasta las mondas... En todo caso, que te gusta Marnie la ladrona, no es extraño; es una gran peli (además de que Connery luzca en todo su esplendor "bondiano", que todo suma, vaya...). Sobre exploraciones de subconsciente, yo tampoco ando últimamente para muchos trotes de ese tenor, pero yo creo que el cine de Hitch tampoco te empuja demasiado en esa dirección; su vertiente de divertimento puro es tremenda, tremenda.

Un fuerte abrazo para los tres, muchas gracias por vuestros comentarios y hasta pronto.

Palmira Oliván dijo...

"Frenesí" es la peli de Hitchcock que menos me gustan. Me quedo con "Con la muerte en los talones", "El hombre que sabía demasiado", "Cortina rasgada" y la que nunca me canso de ver, "La ventana indiscreta".

Siempre me han fascinado sus películas, y el jueguecito de encontrar la secuencia en la que aparece Hitchcock en cada peli, es algo inevitable cada vez que visiono alguna.

Un beso.

Superwoman dijo...

Hey, nuevo look, más luminoso y ordenado... esta no la tengo que dejar para el vídeo, ya la he visto y es una gran peli.
Un supersaludo

Titajú dijo...

Pues tampoco pasa nada. Todo es cuestión de coger una película, pelearnos por no estar de acuerdo y, cuando se acaben las patatillas, hacer guerra de cojines, ¿no? quien gane, elige la próxima película.

Manuel Márquez dijo...

Compa ALFREDO, la parejita a la que te refieres, es, ciertamente, fastuosa, uno de los aciertos más evidentes (de entre los muchos que ofrece) la peli. Gracias, además, por todos esos datos que aportas sobre el estado de frustración de Hitch en el momento de hacerla, así como sobre ese proyecto de unos años antes bastante más "osado" (aunque éste, ciertamente, y teniendo en cuenta la época y el autor, tampoco quedó nada "flojito"...).

Compa ALICIA, totalmente de acuerdo en la apreciación sobre las bondades de la peli; y muy bueno tu apunte llamando la atención sobre esas dos secuencias, en particular, que son una auténtica genialidad (siendo tan, tan diferentes la una y la otra).

Compa MARCOS, ya veo que tú, al igual que tu paisano Alfredo, también ves a la parejita "cómica" como el punto más interesante de la peli. Entiendo que haya otras obras del mago Hitch que te gusten más (a mí también me gustan más otras que ésta), pero estamos en lo de siempre: un genio haciendo algo flojito ya se suele situar muy por encima de la media (como en este caso, vaya...).

Muchísimas gracias a los tres por vuestros comentarios, y un fuerte abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Compa JOSEP, creo que tú sí que me has "pillao" (es lo que tiene ser buen y fiel seguidor de la casa...): me gusta mucho, quizá demasiado, todo el cine del bicharraco de don Alfred, y lo disfruto todo lo que puedo. En su momento, dispuse de su filmografía completa (o casi) en VHS -una gozada con un solo pero, el de no poder disfrutar de esa V.O. que ambos sabemos tan imprescindible...-, y ahora la tengo en DVD -con lo cual se soluciona el problema anterior-. Y no me canso de verlas, una y otra vez, y siempre las disfruto, y siempre les pillo un puntito nuevo. De ésta recuerdo que lo que más me impactó la primera vez que la ví es ese atrevimiento al que haces mención: no me cabía en la cabeza que en una peli de Hitch pudiera haber tal torrente de sexo y violencia explícitas (para lo que era, también, el cine de la época; los derroches actuales, "sevenianos", de sangre y casquería aún quedaban muy lejos...).

Compa PALMIRA, algunas de ésas que mencionas, no todas, también se cuentan entre mis favoritas de la filmografía de Hitch, por encima de esta Frenesí. Pero eso no le resta su interés a esta propuesta sencillita y plagada de sorpresas. Lo de las apariciones del orondo Alfred, pues sí, un juego entretenido (y, en su momento, novedoso; hoy día igual ya resulta un tanto gastado, claro...).

Compa SUPERWOMAN, qué enorme alegría verte de nuevo por aquí. Y me encanta que te encante (valga la redundancia) el nuevo aspecto de la "cibercasa", a mí también empezaba a hartarme el anterior, y éste, desde luego, me parece mucho más apacible y manejable. Si, encima, has visto la peli, y te ha gustado, miel sobre hojuelas, cómo no...

Un abrazo muy fuerte a los tres, muchas gracias por vuestras visitas y comentarios, y hasta pronto.

Manuel Márquez dijo...

Pues esa opción que apuntas, compa TITAJÚ, tampoco es mala; incluso sin las patatillas me podría valer (y no porque no me gusten, ojo, que sí que me gustan...).

Un abrazo y buena tarde.

Cinespera dijo...

Yo vi esta película y la verdad es que es lo más malo que he visto de Hitckcock.......... osea que es muy buena jajajaja. es que asi sea la menor importante Alfredo es un GENIO y hasta sus obras mas insignificantes son buenas, este film muestra el tipico suspenso del MAESTRO no tan solido como en otras de sus obras pero muy bien planteado...
Saludos!!!

Anónimo dijo...

Alberto Q.
http://traslaspuertas.wordpress.com

Una de mis favoritas de Hitch de la última etapa. Fue su penúltima película pero lleva mucho de sus inicios. Me ha encantado el comentario de 39escalones (Alfredo) que siempre lo borda cuando se refiere a Hitchcock.

Saludos Manuel!!

Manuel Márquez dijo...

Compa ALBERTO, qué alegría verte por aquí. Efectivamente, la penúltima (la última, La trama, creo que también cuenta con reseña en esta casa, o en la antigua, no recuerdo ya con exactitud...). Y sí, el compa Alfredo lo borda, pero no sólo con Hitch, sino con cualquier cachito de celuloide que se le ponga ante los ojos. Un maestro, desde luego que sí...

Un fuerte abrazo y buen día.

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