martes, 18 de mayo de 2010

Aurora boreal (Solstorm; Suecia-Finlandia, 2007) (Apuntes sobre el cine que viene XXXIII)

MÁS FRÍO AÚN....-

Que la sombra de Lisbeth Salander era alargada, era algo ya sabido; lo que quizá costaba más trabajo calcular era el calibre de ese alargamiento, y ya estamos comprobando que es grueso, muy grueso. No cabe explicar de otra manera el que, una semana más, volvamos a encontrarnos en la cartelera con otra propuesta de “tintes glaciales”, de forma que, si el pasado viernes llegaba a las salas “Reykjavik-Rotterdam”, en éste nos encontramos con un film aún más “veterano” que el anterior (ya son casi tres años los que hace que se estrenó en uno de sus países de origen, Suecia), y que responde al título de “Aurora boreal”, adaptación para la gran pantalla de una de esas novelas que, al hilo del “boom Millennium”, y con autoría de Asa Larsson, han inundado en el último año los estantes de nuestras librerías. Una trama de crímenes, con un trasfondo de podredumbre moral, toques de religión y retrato de colectividades impregnadas de un puntito de sordidez, que supongo que les suena, ¿verdad? Una más, una más...

¿Y qué es lo que puede aportar de novedoso, o interesante? Porque empieza a cundir una cierta sensación, cada día más extendida entre los medios especializados —y bastante frecuente, por otro lado, cuando se producen fenómenos de este corte—, de que, a medida que va transcurriendo tiempo desde el “pistoletazo de salida” y las propuestas van alejándose de sus referentes iniciales, el nivel de calidad va mermando en progresión directamente proporcional; está por ver si será ese el caso de esta película que firma el director Leif Lindblom, y habrá que comprobar si el producto que entrega supera el listón que pudiera marcar una producción televisiva aseadita para constituirse en una  propuesta cinematográfica solvente. En todo caso, con lo que sí que podemos contar, de manera incontestable, es con la presencia de un rostro de efímera fama (y bastante atractivo), como es el de Izabella Scorupco; lejos ya sus fulgurantes inicios como chica Bond, allá por el año 1995, la polaca parece haberse asentado en cinematografías geográficamente más cercanas, y ésta puede ser una buena oportunidad de comprobar si, más allá de su belleza, puede ofrecernos algo más. El viernes lo veremos...

PRONÓSTICO: lejos me pillará, seguro...

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